HALLIBURTONIZANDO EL MUNDO

Interesantísimo el artículo de Ramón Lobo sobre las elecciones en Afganistán.

Lo dice nítidamente el corresponsal de El País en ese territorio aún invadido por ejércitos foráneos.

“Estas elecciones en un país en el que el 50% de los varones y el 85% de las mujeres son analfabetos no se pueden llamar libres ni justas porque la libertad nace del conocimiento y la capacidad de elección.”

Pero Lobo no se queda en esa mención tan general, porque continúa y pone el dedo en la llaga:

Da la impresión de que el proceso electoral afgano está dirigido más a calmar las opiniones públicas occidentales que podrían empezar a preguntar por el uso dado en este país al dinero de sus impuestos: 64.000 millones de dólares en ocho años de los que un 14% ha llegado a los verdaderos afganos, y por los soldados muertos: 1.300 desde 2001. […] Se blande cuando conviene la corrupción para señalar al Gobierno corrupto de Hamid Karzai, pero se olvida la larga lista de empresas y contratistas occidentales que están haciendo su agosto en cada guerra por la libertad que se libra en el mundo. ¿Para cuándo una investigación sobre los nuevos Halliburton?

Es decir, me permito traducir: la larga lista de empresas y contratistas occidentales que están enriqueciéndose ferozmente con el cuento de la libertad.

Por otra parte, ¿Halliburton ha dicho?

Así es.

Lobo es alguien que no ha olvidado y se atreve a recordar el nombre de la empresa que ocupó el último lugar en un estudio sobre estándares éticos y confiabilidad hecho por Harris Interactive, una prestigiosa firma especializada en estudios de mercado y opinión pública.

Halliburton es mucho más que una malísima fama.

Basta citar a la Wikipedia:

Halliburton es una empresa de servicios petroleros en el área del upstream, principalmente. Es de capital estadounidense y ha sido foco de controversias en los diferentes medios estadounidenses, principalmente por que se sospecha que uno de los principales accionistas de la misma es el propio George W. Bush y el vicepresidente Dick Cheney el cual posee 433.000 acciones de la empresa que llegó a presidir antes del año 2000.

Hermoso.

Curiosamente, apenas días atrás, me había ocupado de la desfachatez de un dipsómano y fugitivo de la justicia de su país, escritor para más señas, quien había tenido la gran concha de burlarse de un país como Honduras hacia comienzos del siglo pasado.

Encima de explotada, burlada.

Es que es así.

El ladrón que llama ladrón a otro, no lo hace por afán de justicia, obviamente.

SECCIÓN BERLUSCONI

Este caso también me ha hecho recordar otro más o menos reciente.

Si antaño gran parte de las ganancias de las grandes empresas se reinvertía en el mantenimiento de la misma y se separaba otra tajada para los gastos de mercadotecnia y publicidad, después apareció una nueva sección fija de gastos: la destinada a regalos, cremas y pomaditas.

Al aceite lubricante.

Aquí en Alemania, por ejemplo, nada menos que la multinacional Siemens se vio envuelta en un escándalo de grandes proporciones, porque se descubrió que mantenía una caja secreta y especial para pagar las coimas, sobornos y las berlusconiadas de sus directivos y de los aceitados por Siemens por todo el mundo.

De acuerdo a sus propias investigaciones internas, Siemens llegó a reconocer pagos dudosos hasta por un monto de 1.300 millones de euros.

Y eso, solo en el periodo comprendido entre el 2000 y 2005.

Ahora bien.

Si esa suma la obtuvo una empresa tramposa y criminal “de acuerdo a sus propias investigaciones internas”, ¿qué obtendría o habría obtenido una auditoría seria y externa?

Para salir de sus apuros, la empresa alemana fundada en Berlín se vio obligada a pagar una multa.

¿Qué bueno, no?

Los políticos alemanes se opusieron a poner en riesgo una gran fuente de trabajo. Qué quieren que les diga.

Y nada más.

O sea, más aceite.

SECCIÓN DE CRIMEN CIBERNÉTICO

Pero empresas como Halliburton solo son un ejemplo de una de las facetas principales del capitalismo criminal moderno.

Hay otra faceta que acaba de fundarse con el auge de las nuevas tecnologías.

Nadie menos que Paul Krugman, profesor de Economía de Princeton y premio Nobel de Economía 2008, escribió hace poco un artículo sobre una nueva forma de timo financiero.

Gigantesco, se entiende.

Cito textualmente:

“algunas instituciones, Goldman Sachs incluida, han estado usando ordenadores superrápidos para adelantarse a otros inversores, comprando o vendiendo acciones una fracción de segundo antes de que nadie pueda reaccionar.”

Suena a ciencia ficción y a leyenda urbana, pero es real.

(Si a alguien le interesan los detalles y sabe inglés, puede consultar los detalles del timo aquí.)

En el futuro, que ya llegó, cada empresa que se precie de su nombre, tendrá una nueva dependencia: Sección Criminal Cibernética.

Es mi vaticinio. No una broma.

Esta crisis financiera mundial es un simple preludio del Gran Timo y Caos que se nos viene.

Un simple aperitivo.

$…..

HjorgeV 22-08-2009

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