MICHAEL MOORE: HISTORIA DE AMOR CON EL CAPITALISMO

Se acaba de estrenar en la Mostra de Venecia, el Festival Internacional del Cine veneciano, la nueva película de Michael Moore.

En un pasaje de ella, el que es uno de los ciudadanos más críticos con su país y sus engendros, le pregunta a Elizabeth Warren, una oficial supervisora del Congreso de EEUU:

-¿Dónde está nuestro dinero?

Warren se queda petrificada por un momento y desvía la mirada en un claro gesto corporal de evasión. Luego, tratando de controlar el abismo producido, dice lo que muchos hombres no se atreverían a soltar como verdad:

-No lo sé.

Y esa es la realidad.

Nadie sabe dónde está ni cómo se mueve realmente el Gran Dinero, el gran capital, no solo en EEUU sino en el mundo entero. El caso Madoff lo ha ilustrado perfectamente.

(Por eso es que opino que el futuro, por lo tanto, le pertenecerá a todas aquellas fuerzas que sepan dominar ese juego de mover y esconder el dinero rápidamente, entre ellas el nuevo poder: el Narcotráfico. Aquí una versión con subtítulos en castellano.)

Más bonita es la respuesta que le da Baron Hill, representante demócrata en el mismo Congreso:

-¿Cómo ocurrió este colapso? –le pregunta el voluminoso Moore.

-Llegué a casa un viernes y todo estaba bien –responde Hill, como quien cuenta un accidente de la naturaleza-. Después de aterrizar mi avión en Indiana llamé de vuelta y de repente ya teníamos la crisis entre manos.

Personalmente, le creo a Hill.

Para él el aterrizaje del colapso fue tan inesperado como un terremoto.

Algo totalmente casual, por así decirlo.

“Nos cayó un día sobre la cabeza y allí nos enteramos.”

Se lo creo, ya lo digo. La negligencia de los detentadores del poder en EEUU y en los demás países del mundo (¿alguien me menciona alguna excepción?) es tal que ya no son capaces de entender ni administrar su propio sistema.

El caso de GM en EEUU es uno paradigmático.

La General Motors seguía produciendo tanques con apariencia de automóviles y con una sed de camello (tras cruzar el desierto) de combustible, mientras el mercado asiático ya había reaccionado hacía mucho tiempo, ofreciendo vehículos más livianos, baratos y eficientes.

Detrás de toda la crisis, sin embargo, hay, a mi entender, varios inmensos cadáveres que aún no salen a la luz.

Uno de los que sí lo hicieron fue el caso Madoff.

Si tenemos en cuenta que a la ‘justicia’ usamericana le tomó 17 años poder destaparlo (habían empezado a investigarlo ¡en 1992!), ¿por qué esperar ahora que otros mega-estafadores no hayan aprendido la lección y se dejen atrapar así nomás?

Lo hacen los narcotraficantes de todo el mundo cada día.

El Narcotráfico (ya se ganó las mayúsculas) es, acaso, el sector de la economía mundial con más capacidad de adaptación, innovación y sufrimiento.

Y, sin embargo, o por eso mismo, sigue creciendo como negocio.

¿Por qué no esperar pues la misma capacidad acróbata de los dueños del Gran Dinero, teniendo como tienen ellos todos los medios conocidos y por conocer a su disposición?

Además de una serie de ventajas para conseguirlo, tanto políticas (partidos e ingentes cabilderos a su favor) como sociales: se denigra al mendigo o desempleado por no hacer nada, sin que muchas veces no sea su culpa haberse quedado sin trabajo, pero si el ocioso tiene dinero, independientemente de cómo lo haya “ganado”, sale en las revistas y en la televisión.

Moore, aparte de ser admirado, es odiado y temido.

En su película compara al capitalismo de hoy con la antigua Roma: gran paradigma de la concentración del poder y la riqueza en pocas manos.

Personalmente, dudo de que alguna vez los esclavos consigan derrotar al poder. (El magnetismo de la butaca frente al televisor es demasiado grande, pienso.)

Lo que sí es cierto es que a punta de circo chabacano (la caja tonta, mayormente) y guerras, el espectador, los ciudadanos, han/hemos sido perfectamente inmovilizados, si no lo estaban/estábamos antes ya.

Por otra parte, la capacidad de Moore para tasajear y poner en ridículo a las columnas del Sistema es colosal y brillante.

Allí están las respuestas de la señora Warren y la del señor Hill.

Pero, de la misma manera, los poderosos han aprendido a minimizar y contrarrestar el contenido de sus documentales.

En este último caso, por ejemplo, El País –un medio poderoso- informa sobre Capitalismo: Una historia de amor, concentrándose en el hecho de que los distribuidores locales de la película cobran varios miles de dólares por una entrevista con Moore, algo que este, al parecer, desconocía.

El ataque es sencillo. Y se puede resumir así:

El director de la película que muestra las barbaridades del capitalismo, está envuelto “en un ejemplo perfecto del afán recaudatorio que ataca en su filme”.

¿Qué se pretende?

Desprestigiar a Moore y los contenidos que propugna.

Como si los dos o cinco mil dólares no fueran la suma común -o mínima- que cobran los representantes de cualquier estrella por conceder entrevistas. (Dinero que se queda en el bolsillo de esos promotores, cabe agregar.)

Y como si la principal cojera del capitalismo actual fuera su Afán Recaudatorio.

No es ese el problema, en realidad.

Porque, ¿quién no desearía hacer una buena caja o taquilla con su actuación, o tener un buen ingreso con su trabajo?

De hecho, no tendría por qué haber ninguna objeción básica a que todos fueran (no pongo fuéramos porque no entra en el campo de mis intereses) millonarios en el mundo.

El asunto de fondo no es ese.

Ni siquiera el posible dilema moral.

Si todo el mundo fuera rico y algunos incorregibles quisieran serlo mucho más a costa de quitarles una buena tajada a los demás pero sin poner en peligro el estatus millonario de nadie, ¿quién se animaría a levantar un dedo realmente, salvo los propios ‘afectados’ quizás?

Otra cosa es cuando el afán desmedido y la adoración irracional del dinero ponen en peligro millones de empleos y vidas por todo el planeta y en riesgo la economía de países enteros.

Y de eso trata la película de Michael Moore, principalmente.

Hay otra obra de la 66ª Mostra di Venezia que levantará más de una roncha.

Se trata de South of the border, la versión de Oliver Stone en formato cinematográfico sobre cómo y por qué ha experimentado América Latina un giro político a la izquierda.

Noto, por lo demás, una creciente manipulación de este término -izquierda- por parte de la prensa poderosa.

Acompañada de otra maquinación paralela: la del continuo desprestigio de mandatarios como Chávez.

Esto tiene su lógica.

Como Chávez es un payaso, impresentable además, y es de izquierda, todo aquel que sea de izquierda es un payaso y es chavista.

Es decir, al paso que vamos, pronto tendremos que criticar que cada tres segundos muere de hambre o pobreza un niño en el mundo, va a terminar siendo un argumento de la izquierda y, por lo tanto, una simple payasada, por ejemplo.

Tiene su lógica, como decía.

Seguramente, alguna vez, hasta el concepto elemental de economía que se aprende (o aprendía) en la escuela sea considerado de izquierda, y, por lo tanto, una payasada (en verdad ya lo es, una farsa, quiero decir):

Según la Wikipedia:

“Economía es la ciencia social que estudia las relaciones sociales que tienen que ver con los procesos de producción, intercambio, distribución y consumo de bienes y servicios, entendidos estos como medios de satisfacción de necesidades humanas y resultado individual y colectivo de la sociedad.”

(El destaque o resalto es mío.)

Y a esa lógica pertenece la concha –la desfachatez- de ayudar con el dinero de todos (incluso del de los más pobres) a los más poderosos para que salgan de sus problemas, cuando lo primero que hacen estos en situaciones similares es poner de patitas en la calle a los que con su trabajo hacen posible sus grandes riquezas.

Curiosamente, a los bancos y a un cúmulo de grandes empresas no se les ha aplicado su propia medicina: la norma de hierro que rige las relaciones bancarias y que debe conocer por experiencia cualquier madre o padre de familia sin haber tenido que pisar una entidad bancaria para solicitar un crédito.

Si el negligente sabe que siempre será salvado o perdonado a pesar de su negligencia, no cambiará.

$…..

HjorgeV 07-09-2009

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