PREGUNTAS EN RISTRE

HISTORIA DE UNA DEPRESIÓN

Debo haber leído Conversación en La Catedral por lo menos unas cinco veces y me había arrepentido de haber prestado la novela a alguien, sin recordar a quién, cuando me la encontré hace unos días de pura casualidad revolviendo cosas olvidadas en un rincón.

A pesar de ser una historia con un personaje principal hundido en una depresión y que narra los entresijos de la vida de un país -el mío- con escenografía y personajes deprimentes, la lectura anima desde las primeras líneas al lector.

Anima a no dejar más la novela.

Una vez que el lector ha mordido el anzuelo, ya no hay forma y no quiere otra cosa que entregarse por completo a esa droga llamada literatura.

Por lo menos eso es lo que me ha vuelto a suceder a mí.

En estos días estoy, pues, volviendo a vivir la magia que sentí (aunque cada lectura es diferente pues la novela está compuesta de cuatro libros diferenciables entre sí, que se entretejen y enlazan para formar la compleja estructura que es de lo más fascinante que tiene) la primera vez que leí Conversación.

Curiosamente esta vez me está pareciendo inequívocamente actual.

Quiero decir, con referencia ya no solo al Perú, sino al mundo entero: su grave crisis económica y financiera actual (que aún no termina de mostrar su verdadero rostro y su real tragedia), las bancarrotas del siglo, la pauperización moral e ideológica masiva, la multiplicación de la movilidad y del poder del Gran Dinero gracias a las nuevas tecnologías y el crecimiento cada vez más inexorable del Narcotráfico.

(Acabo de leer sobre la ola de suicidios que sufre la Télécom francesa y no he podido evitar un escalofrío, al ver refrendado parcialmente lo anterior. El suicidio visto como la ‘máxima’ expresión de una depresión.)

Cuando menciono al Narcotráfico, me refiero al poder de los narcotraficantes (con corbata o sin ella) como poder dentro del poder de muchos -¿la mayor parte de los?- países del mundo.

Obviamente, por lo general, como un poder perfectamente encubierto, discreto y casi invisible dentro del todo. (Léase, con toda concha, Berlusconi.)

Menciono todo esto, porque me he quedado una vez más con las ganas de hacerle una pregunta a Mario Vargas.

La primera vez fue a su paso a finales de los años ochenta por la Universidad de Colonia. El moderador de entonces no permitió que mi pregunta fuera siquiera considerada.

La que le hice fue la siguiente, una bastante trivial:

“¿Considera usted Conversación en La Catedral la novela más política de toda su obra?”

El moderador, un profesor de literatura alemán, argumentó con una ignorancia para esquivarla:

“Esta es una reunión de literatura, no de política”.

Felizmente, en aquel entonces, gran parte del público nos reímos (perdonen la falta de concordancia), dejando patente la estupidez del cavernario aquel quien no podía saber que el escritor terminaría metido de lleno en la política -incluso como candidato presidencial- y escribiendo y comentando regularmente sobre temas políticos.

Baste, para dejar una constancia de lo equivocado que estaba el catedrático alemán aquel, con transcribir la frase que Vargas usó como introducción de su libro, una cita de las Petites misères de la vie conjugale de Balzac:

«Il faut avoir fouillé toute la vie sociale pour être un vrai romancier, vu que le roman est l’histoire privée des nations.»

Teniendo al Narcotráfico como el poder del futuro –invisible o no, discreto o no-, ¿qué papel juega Europa en este avance del dinero narco en el mundo?

Pienso que la ‘ventaja’ de Europa respecto a nuestros países latinoamericanos estriba, entre otras ventajas más, en la elegante destreza para disimular que Suiza y otras Lavadoras Pecuniarias (todavía se les llama elegantemente paraísos fiscales) como Luxemburgo, Andorra y Liechtenstein, son la puerta de entrada, de bienvenida, para el gran dinero ilegal del Narcotráfico latinoamericano.

Además de que en sus bancos ese dinero se mezcla -para seguir reproduciéndose- con más dinero negro producto de la evasión de impuestos, de la prostitución, del comercio ilegal de armas y de los peculados de todo el planeta.

La segunda vez que me he quedado con la pregunta en ristre, ha sido precisamente ayer, en la entrevista digital a Mario Vargas que ofrecía El País.

Quise enviar la pregunta que se me había ocurrido y que es la misma que se hace el protagonista en la cuarta línea de la novela, que se mantiene como un motivo guía (algunos prefieren decirlo en alemán: Leitmotiv) y que muchos conocen aún sin haber leído la novela, pero el tiempo me ganó y no pude conseguirlo.

Como no sabía que el texto a enviar no debía exceder las 100 palabras, no llegué a comprimir tan rápidamente el mío, que tenía el doble.

Mi alegato terminaba de la siguiente manera, teniendo en cuenta que Vargas es ahora también europeo, pues tiene las nacionalidades española y peruana:

No sé si haya algo de cierto en todo esto, especialmente en lo referente al Narcotráfico visto como uno de los futuros discretos poderes institucional que no legalmente establecidos.

Pero, de ser así: ¿en qué momento se jodió Europa?

¿Alguien se atrevería a ensayar una respuesta?

Termino con el final del prólogo del mismo Vargas, escrito en junio de 1998 en Londres para la edición de Alfaguara que es la que tengo, a propósito de si Conversación es política o no, del ambiente que recrea y la consideración que le depara el mismo autor:

Ese clima de cinismo, apatía, resignación y podredumbre moral del Perú del ochenio, fue la materia prima de esta novela, que recrea, con las libertades que son privilegio de la ficción, la historia política y social de aquellos años sombríos. La empecé a escribir, diez años después de padecerlos, en París, mientras leía a Tolstoi, Balzac, Flaubert y me ganaba la vida como periodista, y la continué en Lima, en las nieves de Pullman (Washington), en una callecita en forma de medialuna del Valle del Canguro, en Londres —entre clases de literatura en el Queen Mary’s College y el King’s College—, y la terminé en Puerto Rico, en 1969, luego de rehacerla varias veces. Ninguna otra novela me ha dado tanto trabajo; por eso, si tuviera que salvar del fuego una sola de las que he escrito, salvaría ésta.

Paradojas de la vida, dos preguntas que tenía para uno de los escritores que más admiro y de quien cada día aprendo más (sobre sus opiniones y opciones políticas prefiero callar esta vez), se me han quedado en ristre a pesar de haberle respondido yo la única pregunta que me ha hecho.

Fue en una de las primeras Ferias del Libro de Miraflores, acaso en la mismísima primera. Acababa de leer La tía Julia y el escribidor y me había quedado fascinado con su lectura.

Me encontraba allí porque me habían contratado para atender un puesto de libros alemanes que era vecino al pabellón en el que el autor arequipeño firmaba autógrafos a sus ingentes admiradores.

En una pausa, se acercó al tenderete en el que me encontraba aburriéndome de lo lindo y me preguntó, con su sonrisa conejal que era constantemente imitada en los programas cómicos de la televisión de entonces:

-¿Y tú? ¿No deseas una firma?

-No. Solo soy el encargado de la caseta, nada más.

$

$…..

HjorgeV 15-09-2009

Una página interesante sobre Conversación en La Catedral:

http://www.geocities.com/boomlatino/vobra04.html

One thought on “PREGUNTAS EN RISTRE

  1. Hola Jorge, en definitiva Vargas es el peruano más universal del siglo XX (aunque Vallejo no se queda muy atrás, el problema fue su muerte prematura, algo así como comparar a Dylan con Hendrix, saltando las distancias) y su extraordinario talento literario ha quedado patente desde sus primeros cuentos hasta “El viaje a la ficción” que ha escrito sobre Onetti. El último texto que leí de él ha sido el ensayo “La tentación de lo imposible” sobre la inmortal obra de Hugo. A lo que voy, sus opiniones literarias son harto reconocidas como también lo es la candencia y controversialidad de sus opiniones -y opciones- políticas. Sobre sus novelas, creo que Conversación es la mejor, junto con La guerra del fin del mundo, un variopinto remix de personajes e historias que demuestran su actualidad al leer las noticias (Canudos por un lado, la Lima odríista por otro). Un abrazo, excelente post.

    Eduardo
    PD. Tengo una pregunta… ¿Perú estaría mejor de haber ganado él las elecciones del 90?

    Rpta.: Hola, Eduardo. Con La guerra del fin del mundo me he atragantado varias veces sin haber podido salir de las primeras páginas. Por otra parte, creo que de haber salido presidente, habría recibido una gran lección, pero amarga. Sigo pensando que jugamos en la aldea global con la gran desventaja que nos dejó España y el atraso de siglos que significó la Colonia: estructuras corruptas de poder, racismo y un país ignorante, hambriento y saqueado. Ya quisiera ver qué sería si el Perú u otro país latinoamericano tuviera la suerte de pertenecer a la Unión Europea, por ejemplo. Con ella, España y otros países como Portugal, han podido dar -en apenas un par de décadas- el gran salto que llevaban siglos sin atinar a dar a pesar de las riquezas saqueadas en sus respectivas épocas coloniales. Saludos. HjV

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