SABIOS AUSENTES

 

La razón por la que hay ruego y no palabra.

La razón por la que adquiero pecuniariamente

la herida del placer.

La razón por la que oculto el otro lado de mis venas

y olvido solemnemente enumerar las cosas.

 

El cabalgar cada día este fauno imposible

que apenas habla mi propio idioma

y me insulta y se ríe de mí.

 

La luz del sol cayéndome en el rostro de

lo que nunca me pertenecerá.

Miro al cielo y sé que alguien me está observando desde

hace siglos.

 

Dime cuál es el comienzo de las cosas, la razón por

la que vamos buscando nuestras propias semillas,

la fórmula del tiempo,

el avatar de las percepciones.

 

Lo que verdaderamente importa esta tarde

(hay tardes así, en las que puede caber toda una vida)

parece ser un simple asunto de sabios ausentes.

 

 

HjV 22.10.2009

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s