BERLUSCONIADAS (II)

En la Feria Internacional del Libro de Guadalajara que termina este fin de semana, se ha dado a conocer al ganador del V Premio Tusquets de Novela.

El argentino Sergio Olguín ha declarado lo siguiente tras recibir el premio:

“Quería tocar un tema del que se habla poco, el de la incursión de personas de clase media en las villas miseria buscando sexo o drogas”.

El caso Marrazzo que estamos viendo responde a un esquema parecido.

Un político de una –así llamada- buena familia, gobernador de una Región de Italia para más señas, es conducido por su chofer oficial en su vehículo oficial a las once de la mañana a un barrio al norte de Roma.

A un par de manzanas de su destino, desciende y dice querer dar un paseo.

Adonde en realidad se dirige es al número 96 de Via Gradoli.

En ese lugar varios transexuales no europeos (y la mayoría ilegales) se dedican a la prostitución y a la venta de cocaína.

Todo no habría pasado de un caso más de millones de hombres europeos con cierta “debilidad de su vida privada” (palabras de Marrazzo, ver entrada anterior), si no fuera porque este político italiano fue pescado con los pantalones bajados nada menos que por cuatro policías con una cámara de teléfono móvil en la mano.

El caso es fascinante.

¿Si se trataba de un simple chantaje, por qué los policías no cobraron los cheques que les dio Marrazzo?

¿Por qué han muerto misteriosamente dos personas directamente comprometidas con el caso?

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UNA AMENAZA TÍPICA DE LA MAFIA

Una amenaza típica de la mafia es la siguiente.

Te muestran un documento comprometedor (por lo general, una fotografía, video o audio).

No te amenazan. (No es necesario.)

Te dicen que no es su intención hacerte daño.

Pero que “obviamente” no saben qué hacer con ese documento.

La idea es quedar como “salvadores” de la persona chantajeada.

Que todos sepan que en realidad es al contrario, no importa.

Es lo que sucede, por ejemplo, con las extorsiones a restaurantes y otros negocios: “Te queremos proteger”, le dicen al dueño.

Si este no acepta, entonces le cae una visita inesperada: su local es destruido parcialmente.

(Solo parcialmente, para que pueda seguir trabajando y pagando por la “protección”, se entiende. Nadie mata a la gallina de los huevos de oro así nomás.)

Muchas veces, la extorsión trasciende.

Sin embargo, no pasa nada.

Nadie se irrita especialmente, nadie se queja.

¿Por qué?

Porque la extorsión se ha convertido en una moneda de pago tan común, que, personalmente, a mí no me sorprendería que el gobierno de EEUU esté contra la legalización de la cocaína porque entonces se le terminaría a la CIA una de sus actividades más multifacéticas.

Pongo como ejemplo el reciente caso de Zelaya en Honduras.

Dejando de lado que se ha logrado transformar un golpe de estado en una consulta “democrática” en el Congreso de ese país con el fin de defenestrar a un presidente amigo de Chávez como si fuera la cosa más natural del mundo, llegó a trascender que Zelaya tuvo que transigir porque existían pruebas de que su hijo estaba metido en actividades turbias en EEUU.

Vamos, actividades blancas, diría yo.

Es fácil.

Una noche de fiesta, muchas chicas guapas, mucho alcohol.

Luego, debilidades de la vida privada, para decirlo con palabras de Marrazzo.

De pronto, hay alguien que tiene cocaína (afrodisiaco casi instantáneo, euforizante, desinhibidor y con características parecidas a la viagra) suficiente para una orgía y alguien más que graba discretamente lo conveniente.

Listo.

Más tarde, su padre es obligado a firmar un compromiso que conviene a EEUU.

No lo digo yo esto de Zelaya, lo dice El País, diario rabiosamente antichavista allí donde los haya, por lo tanto anti-zelayista también.

Pero, sea porque Zelaya ya no aguantaba más asfixiado en la legación o porque Washington, como se dice, tenía medios para presionarle en relación a supuestos quehaceres de su hijo que estudia en Estados Unidos, firmó el acuerdo de Tegucigalpa.

Pero regresemos a nuestra historia.

Opino que el caso Marrazzo es un Gran Aviso, antes que la intención de derribar a un político de centro-izquierda con todo el desprestigio que eso significa.

Opino que lo que se ha querido decir con este video es lo siguiente:

“Todos tenemos trapos sucios que esconder.”

Es decir, no solo Berlusconi, con sus fiestas con abundante cocaína y velinas paseándose desnudas por su finca y la extrema derecha incluida.

Un mensaje simbólico.

Por otra parte, ¿ordenó Berlusconi –como primer ministro de su país- una investigación en este caso de chantaje o extorsión?

En vez de hacerlo o recomendarle a Marrazzo que denunciara la extorsión que intentaban hacerle –supuestamente- cuatro policías, ¿qué hace Berlusconi?

Actúa de “bienhechor” y le recomienda a Piero Marrazzo recuperar el video.

Le pasa el teléfono correspondiente y a lavarse las manos.

Fino gesto.

Y gran muestra de cómo se manejan hoy en día las cosas –los crímenes- en la Europa actual.

Pero continuemos haciendo un poco de historia.

Empecemos con la vivienda donde fue descubierto Marrazzo con los pantalones bajados, acompañado de un transexual brasileño, más varios miles de euros y polvos de los Andes en una mesa.

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Nº 96 DE LA VIA GRADOLI: 1978

Corría el año de 1978, el 16 de marzo exactamente.

Aldo Moro, a la sazón presidente de la Democracia Cristiana italiana y dos veces ministro presidente italiano, es secuestrado –según la versión oficial- por las Brigadas Rojas, después de asesinar a sus 5 escoltas.

Moro era un líder que propulsaba la conjunción política y solidaria entre comunistas y cristianodemócratas italianos.

En plena Guerra Fría, era un político europeo capaz de permitir a comunistas el acceso al poder.

No era moco de pavo en una época en la que todavía se temía que la URSS dominara el planeta.

¿Fue secuestrado Moro por extremistas de derecha o por la Mafia?

No.

Por nadie menos que activistas de izquierda.

Esa es la versión oficial.

Ahora suena increíble, pero la historia es real.

En el 2006 se reabrió la investigación. Resultó que EEUU tenía las manos más que metidas en la masa, naturalmente.

Tomo un par de líneas de la Wikipedia como ilustración de este caso, de paso que aprovecho para mencionar que Berlusconi pertenecía a la P2, de ser cierta la lista encontrada a uno de sus miembros:

Algunos investigadores sugieren que el asesinato de Moro podría haber sido orquestado por la masonería italiana, en concreto por la logia, P2, y también que las Brigadas Rojas estaban profundamente infiltradas por elementos de la CIA estadounidense.

Italia no había vivido nunca algo así.

El número 96 de la Via Gradoli fue el lugar que había servido para mantener secuestrado a Moro.

La historia es mucho más mítica aún.

Casi para no creerla.

En una sesión de espiritismo (en casos así muchas veces se recurren a mucho más disparatados métodos) con el fin de conocer el paradero del secuestrado Moro y en la que habría participado nadie menos que el mismísimo Romano Prodi (luego primer ministro de Italia por el Partido Demócrata, el mismo de Marrazzo), la vidente habría soltado un nombre.

Gradoli.

El ministro del Interior de entonces, Francesco Cossiga, habría ordenado entonces buscar al secuestrado en Gradoli, un pueblo cerca de Viterbo.

Sin resultados, se entiende.

Y ahora viene el quid del asunto.

Eleonora Chiavarelli, la Gran Viuda, en ese entonces esposa del secuestrado, habría preguntado si acaso no existía en Roma una calle con ese nombre.

¿La respuesta?

“Esa calle no existe”.

Pero esa calle existía, sigue existiendo y ahora es la debilidad de varias vidas privadas.

Según Gianguarino Cafasso, el hombretón de 100 ó 200 kilos –según qué fuente-, encargado de proveer con cocaína a l@s inquilin@s del inmueble y que hacía ocasionalmente de caficho o proxeneta de ell@s (chulo de putas en España), él sabía los secretos de media Roma.

Bueno, pues.

Cafasso está muerto ahora.

¿Cómo murió?

Decir ‘misteriosamente’ sería una exageración.

El hombre que vendía a diario sus raciones de cocaína murió oficialmente de sobredosis de esa droga.

Que es como decir que un carnicero murió por comer demasiada carne.

Bueno, media Roma tenía razones para callarlo.

Pero no ha sido esta la única muerte ‘misteriosa’ en este Caso Marrazzo.

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Continúa…

HjorgeV 03.12.2009

One thought on “BERLUSCONIADAS (II)

  1. Hola : Ya hacia tiempo que no leia su blog, tal vez por falta de tiempo pero hoy que lo he leido , he aprendido una cosa muy importante. No hay que fiarse ni de tu sombra que te persigue a todas partes.

    Un saludo. Hoy no funciona mi web , no se lo que ha pasado.

    Rpta.: Ah, no, Antonio. De mi sombra es lo único de lo que me confío. Sobre todo cuando está nublado. Saludos cordiales. HjV

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