LA GUERRA DEL CLIMA: EMITA CADA UNO LO QUE QUIERA

La nieve se empieza a derretir y con el deshielo vuelve la normalidad a las pistas.

¿Qué es la normalidad aquí en Alemania?

Dos millones trescientos mil accidentes de tráfico en el  2008, con el resultado de 4.500 muertos para un parque automotor de 50 millones de vehículos.

En los días pasados las temperaturas alcanzaron los veinte grados bajo cero y se registraron, solo en el fin de semana pasado, 1.000 accidentes automovilísticos en esta región de Alemania.

Pero, en estos mismo días pasados, algo parecido sucedía en Canadá, fuertes tormentas blancas azotaban Estados Unidos y hasta grandes regiones de España quedaron cubiertas de nieve.

Curiosamente, todo ello en el marco de la conferencia mundial sobre el cambio climático y el calentamiento global realizada en Copenhague.

Paradojas de la naturaleza.

Por otra parte, la conferencia ha sido un fracaso, una debacle en toda regla.

En esto hay consenso más o menos general.

Creo que quien mejor lo ha expresado es Antonio Ruiz de Elvira en El Mundo.

Me permito citarlo:

Obama dice que el acuerdo alcanzado es “histórico”. Sí, pero por la total destrucción del trabajo de dos décadas.

Me ha gustado la comparación que hace Ruiz de Elvira al respecto:

Copenhague recuerda las conferencias previas a la Segunda Guerra Mundial. En ellas se expresaban deseos de que Hitler no siguiese ocupando países a su santa voluntad. Deseos. Hitler decía siempre que no, que por supuesto no ocuparía el siguiente territorio. Horas despues de volver a Berlin, Hitler daba la orden correspondiente de ocupación, al haber constatado la debilidad de sus oponentes.

Efectivamente, la conferencia de la ONU ha servido sobre todo para hacer una gran Declaración de Intenciones.

Nada más que eso.

(¿Qué sucedería si los ladrones y demás criminales solo se vieran obligados a algo así al pedírseles que rindan cuentas a la sociedad? ¿Qué sucedería en las escuelas, colegios y universidades si lo mismo se aplicara a los exámenes y pruebas? ¿O a la hora de pagar un consumo o una compra?)

De paso, esta cumbre será recordada por haber dejado –literalmente- en la calle a miles de activistas y voluntarios de las organizaciones no gubernamentales.

Es la gran paradoja de este II Milenio: la humanidad se esforzó siglos para crear vías democráticas de expresión, para que al final solo valgan y se impongan los intereses de los más poderosos, como en la vieja Ley de la Selva.

Es una estafa, en realidad: reclamar a los demás democracia, pero actuar de puertas adentro dictatorialmente.

EN LA ERA DE LA INFORMÁTICA, LA DESINFORMACIÓN ES REINA

Interesantísima me pareció, por eso, la peculiar batalla de desinformación de El País.

¿Qué intereses defiende ahora este otrora ejemplo de -buen- periodismo europeo?

Me explico.

A la misma hora (10:15 de la mañana del sábado pasado), estos eran los titulares de algunos diarios europeos:

“El bloque bolivariano sabotea el acuerdo de Obama sobre el clima” (EL MUNDO)

“Conferencia sobre el clima a punto de fracasar” (DER SPIEGEL)

“Las potencias resuelven la cumbre con un pacto climático insuficiente” (EL PAÍS)

Es decir, mientras los dos primeros reflejaban a su manera la realidad, para El País la cumbre había sido “resuelta” (insuficientemente) por las potencias.

¿Por qué esta desinformación para algo tan obvio, además?

Sigamos.

A las 20:00 (hora alemana) del mismo sábado, estos eran los titulares de los dos primeros medios:

“La ONU admite que el pacto del clima es una declaración de intenciones” (EL MUNDO)

“Expertos despotrican contra la farsa de la cumbre climática”, “Fiasco de Copenhague horroriza a ambientalistas”, “A todo gas hacia el efecto invernadero” (DER SPIEGEL)

¿Y cuáles eran los titulares de El País a esa misma hora?

“Aprobado el acuerdo a pesar de la oposición de cinco países”, “El pacto final incluye la financiación inmediata para los países pobres a pesar de la negativa de Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua y Sudán” (EL PAÍS)

O sea, el pacto era un éxito, los aguafiestas eran solo cinco países. Estos últimos, incluso, bloqueaban la ayuda económica “inmediata” para los países pobres.

¿A quién querían meterle el dedo –si me perdonan la expresión- los responsables de El País?

Es triste, por decir lo menos.

Porque, además, la cacareada “ayuda” a los países pobres más afectados por el calentamiento global como Bangladesh, por ejemplo, no es tal, es una simple promesa.

Lo acabo de escuchar por la radio, mientras volvía de mi entrenamiento nocturno de los lunes.

Los países ricos no han cumplido su promesa de ayuda que hicieron a Bangladesh en el 2002 y ratificaron el 2003.

(Según el Tyndall Center de Inglaterra, el Perú es el tercer país más vulnerable detrás de Honduras y Bangladesh por efectos del cambio climático.)

Como a veces llueve sobre mojado, de paso, me entero de que no era una casualidad que mis comentarios no fueran aceptados desde hace meses por ese mismo diario español.

Ya decía yo.

Existe toda una ola de quejas, de lectores que se consideran censurados por sus críticas a El País.

¿Cómo dicen que decía Don Quijote y no es cierto?

“Ladran, amigo Sancho, señal que avanzamos.”

Por lo menos, ahora está claro: que cada uno emita a su gusto.

La sartén está bien sujeta por el mango.

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HjorgeV 21.12.2009

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