HAITÍ Y SUS OPORTUNIDADES

Sigo con estupor creciente las noticias de la prensa europea sobre la catástrofe haitiana.

Por lo menos aquí en Alemania, los medios se refieren solapadamente a Haití, como hasta hace poco (veinte o treinta años atrás) se referían a toda Latinoamérica.

¡Tantas oportunidades y recursos desperdiciados!

Ese era (y vuelve a ser ahora) más o menos el tenor de cierta opinión mayoritaria.

Incluso, se recuerda hoy en los medios alemanes que Haití llegó a ser la colonia más próspera del Caribe y que fue el primer país en el mundo en el que los mismos esclavos consiguieron su libertad.

Sin embargo (parecen quejarse amargamente y es la opinión más o menos generalizada, aunque, repito, solapada, para que no vaya a sonar a racismo, seguramente): ese país ahora azotado por una terrible catástrofe no ha sabido aprovechar sus oportunidades.

El discurso me hace recordar lo que se dice en EEUU de la etnia que hizo posible la riqueza, el desarrollo y el avance como potencia mundial del país del norte sin que hasta ahora haya sido resarcida económicamente de manera conveniente y generosa:

“Ahora tienen todo a su favor y a pesar de eso no consiguen salir de la pobreza, de la ignorancia ni de la delincuencia”.

Por otra parte, sin embargo, veo que los medios han ocultado muy bien la exagerada, inhumana y mortal deuda externa que Haití se vio obligado a pagarle a Francia durante casi un siglo a cambio de su libertad como esclavos.

¿Qué país europeo pagaría puntualmente sus deudas durante un siglo sabiendo que eso lo llevaría a la ruina?

¿Qué han hecho las grandes empresas de EEUU, por ejemplo, no hace mucho cuando se vieron al borde del precipicio y de la desaparición?

Socializaron sus pérdidas, repartiéndolas entre todos los contribuyentes.

¿A cambio de qué?

De nada.

Esa misma oportunidad no la ha tenido Haití.

En Alemania todos saben que el país sigue “avanzando” gracias a un método muy práctico y que no le cuesta nada a los políticos de hoy: aumentar la deuda casi criminalmente, cargándola sobre las futuras generaciones.

Método que la gran mayoría de países europeos está siguiendo también.

Esta oportunidad no la ha tenido Haití en los últimos años.

Cuando los llamados conquistadores españoles llegaron al Perú, se encontraron con un Imperio andino, el de los Incas. Antes que ellos, a lo largo de la costa peruana habían sucumbido una serie de culturas y pequeños imperios de cuya grandeza hablan hoy los restos arqueológicos y las tumbas encontradas.

¿Por qué desaparecieron y era un imperio andino y no costeño el más fuerte a la llegada de los inmigrantes españoles?

Porque fenómenos naturales como el del Niño, terremotos y sequías habían acabado paulatinamente con las grandes culturas costeñas del antiguo Perú: esas que hasta hoy asombran por sus conocimientos de astronomía, su sentido social y su arte al trabajar el oro y la plata.

Hoy, las ciudades de la costa del Perú que construyen siguiendo principios antisísmicos pueden salvarse de los continuos terremotos que azotan a toda la costa del Pacífico. (O son pueblos tan pobres que apenas tienen algo que perder en esos casos.)

Esta oportunidad, de construir antisísmicamente, no la ha tenido Haití.

Como ya lo dijo (aunque de muy mala leche) Arturo Pérez-Reverte alguna vez:

«Las playas de tal o cual sitio son idílicas precisamente porque, segura de que allí cada cierto tiempo el mar pega un sartenazo, la gente se iba a vivir a otra parte, por si acaso. Los maremotos, por tanto, no son culpables de nada. Siempre estuvieron allí»

Ni siquiera esa oportunidad han tenido muchos haitianos, porque en su desesperación han terminado alimentado numerariamente los cordones de pobreza de la capital.

El drama de Haití seguirá extendiéndose infinitamente si quienes desean ayudar ahora, no entienden que es mejor enseñar a pescar que dar de comer a un hambriento.

Si no entienden que la única garantía de progreso real de cualquier país siguen siendo la educación y la cultura.

Y no solo mostrar la billetera para entregar dinero, que -mal entregado- se perderá en el camino.

¿De qué vale gritar a los cuatro vientos que Haití no funciona debido a la ausencia del Estado, es decir, de una organización estatal mínima y fundamental, y después quejarse porque la ayuda que se entrega no llega a los necesitados?

¿Cómo va a llegar si ya se sabe que no existen infraestructuras ni organizaciones mínimas, si no existen redes ni canales de distribución ni abastecimiento?

¿De qué vale enviar millones y millones de euros que no llegarán por la misma razón y que solo servirán para alimentar la cleptocracia del país y crear nuevos círculos de poder con más dinero para comprar armas?

(Cierta ayuda es necesaria e indispensable, eso está claro. Pero a partir de ciertas proporciones, cualquier ayuda adicional es ayuda perdida si no va acompañada del correspondiente apoyo logístico en la organización.)

¿Qué sentido tiene  enviar dinero a alguien que no sabe cómo administrarlo simplemente porque no ha pasado por esa experiencia o ni siquiera lo conoce?

Gran parte de los alimentos enviados como ayuda se perderán no porque los haitianos sean malos y perversos con sus propios compatriotas (en todo caso,  los que lo son no tienen por qué ser peores que aquellos banksters que pusieron hace poco al mundo al borde del colapso y empobrecieron a millones de familias de todo el planeta), sino porque como ya lo sabe todo el mundo no existe en Haití una mínima organización ni canales para conseguir su reparto.

Haití está haciendo lo que ha venido haciendo desde hace casi exactos 206 años, desde que consiguiera su independencia de Francia (no 204 años, como apunta un diario europeo, como si el articulista no supiera restar o no se hubiera esforzado por documentarse correctamente) el 1º de enero de 1804:

Sobrevivir en las condiciones más difíciles y adversas.

La catástrofe haitiana, la tragedia de Haití está sirviendo para demostrar que el ser humano ha llegado a la Luna, puede comunicarse en un segundo con cualquier parte del mundo, sabe construir los automóviles más veloces e inteligentes de la historia, pero es incapaz de organizar una simple ayuda a gente indefensa.

Y todo esto a pesar de que cuenta con todas las ventajas.

¿Quiénes son los verdaderos atrasados, subdesarrollados y testarudos en este caso entonces?

¿El hombre o la mujer que se lleva una bolsa de comida de un supermercado destruido para poder sobrevivir y no morirse de hambre?

¿O aquellos que teniendo todas las ventajas que da la historia, la ciencia y la tecnología (además de la panza llena) no están haciendo otra cosa que algo parecido a lanzar millones de billetes desde un avión destinados a quienes lo que verdaderamente necesitan es simple pan, medicinas, educación y escuelas, además de mucho consuelo?

(Olvidémonos por un momento de los que creen que controlar un tipo de terror, pero imponiendo otro -con ayuda de las armas-, es una buena ayuda.) (Aunque Francia y Brasil ya empezaron a quejarse de la prepotencia de las fuerzas militares de EEUU.)

Creo que con justicia los haitianos ahora podrían decir:

¡Tantas oportunidades y recursos desperdiciados!

Ahora tienen todo a su favor y a pesar de eso no consiguen salir de la pobreza (de miras), de la (verdadera) ignorancia ni de la delincuencia (financiera de sus propios países).

Occidente está sellando la tumba de su país más pobre al brindarle prácticamente solo caridad arrogante.

La Europa que en casa recorta con tijera grande y masivamente gastos en Educación, Cultura y Solidaridad, está desperdiciando una vez más una oportunidad histórica para hacer las cosas verdaderamente bien allí donde más se necesita.

Que por lo menos los europeos no les echen (toda) la culpa a los haitianos y sepan reconocer sus propias grandes deficiencias, sus ominosos errores históricos y sus severas limitaciones a pesar de ser los más favorecidos de esta Humanidad actual.

.

.

.

HjorgeV 18-01-2010

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s