LA MANO HISTÓRICA (TIEMBLA)

ALEMANIA LE TIENDE UNA MANO A GRECIA

Pocos parecen saber que el mundo de la economía es tan mutante como cualquier otro.

Haití fue alguna vez la colonia más próspera del Caribe.

A mediados del siglo XIX un club de Londres prohibió la entrada a los ciudadanos de cierto país por no cumplir este con el pago de su deuda externa.

Ese país era EEUU.

Otro ejemplo.

En 1992 Alemania, en alianza con Francia, impuso el llamado Pacto de Estabilidad y Crecimiento como condición para firmar el Tratado de Maastricht, el de la Unión Europea.

La idea era apercibir, es decir, advertir a los demás países participantes que Alemania no toleraría incumplimientos de pagos ni indisciplinas fiscales en los países miembros.

Jawohl!

(Voz que significa ‘sí’, ‘claro’, y que también se usa como respuesta sumisa a una orden militar.)

Implementado en 1997, en el 2003 Alemania y Francia dinamitaron el pacto al negarse siquiera a admitir la posibilidad de ser sancionados por no haber cumplido con sus propias reglas.

Tampoco aceptaron que la Unión Europea fiscalizara sus cuentas públicas.

¡A los reyes del mambo no se les podía enseñar a bailar!

(Alguien llegó a hablar de asesinato del PEC.)

Otro ejemplo, personal esta vez.

Llegué a Alemania a finales de los ochenta, en una época turbulenta para toda Latinoamérica.

Éramos rehenes del FMI (Fondo Monetario Internacional) y el pago de la deuda externa se había convertido en la serpiente que empezaba a comerse la cola para poder sobrevivir.

Recuerdo que mis compañeros alemanes no se ahorraban escarnios al mencionar la incapacidad de mi país para cumplir con sus obligaciones internacionales.

(Fue una época durísima. Una propaganda muy típica de entonces era la de Té Toro y su lema: “El desayuno de los peruanos”. Y no era una exageración: la mayoría de peruanos, y con ellos la mayoría de niños de mi país con todas sus fatales consecuencias concomitantes, desayunaban ¡té! O sea, agua saborizada.)

Esos mismos alemanes, ¿qué dirían ahora?

Estas son las cifras:

Alemania había acumulado hasta el año pasado una deuda aproximada de 5 billones de dólares (cinco millones de millones), equivalentes al 150% de su PBI.
Perú, una deuda de 35 mil millones, apenas el 15% de su PBI.

Obviamente, sigue habiendo grandes diferencias entre mi país de origen y mi país de residencia.

Pero los tiempos cambian.

EL CASO DE GRECIA

Bueno, pues, si los guardianes alemanes y franceses se permitieron romper sus propias reglas e impedir el control de sus cuentas, ¿por qué no se lo podía permitir la cuna de la civiliazación occidental, Grecia?

Ya en el 2004 la UEe supo que el país helénico había falseado sus datos para poder ingresar a la zona euro.

Y continuó haciéndolo (impunemente además), hasta que le explotó la bomba de tiempo económica en las manos.

¿Qué significa esto?

1) Los países de la Unión Europea conocen el juego sucio.
2) No ha habido sanciones.
3) Los mecanismos de control europeos son un desastre, por lo menos deficientes.

Curiosamente, ahora son los mismos guardianes entre el centeno, Alemania y Francia, quienes llegan en ayuda de Grecia, asustados porque una bancarrota de la Vieja Helena bien podría producir un efecto dominó de incalculables consecuencias.

Entre ellas: que a un país de la Unión se le ocurra abandonar o amenazar con apartarse de la moneda única, el euro.

Grecia está viviendo ahora lo mismo que muchos países latinoamericanos vivieron a finales del siglo pasado (unos siguen en algo parecido, otros se han recuperado tremendamente como Brasil y Chile): no poder afrontar sus deudas internacionales.

Pero, mientras que nuestros países tuvieron que enfrentarse con la dura y abusiva mano del FMI (Fondo Monetario Internacional), los europeos se pueden dar el lujo de incumplir sus pactos internos y ayudar antiestatutariamente a un país miembro.

(Personalmente, me inclino a pensar que Europa está creando su particular burbuja económica, de esas que alguna vez terminan por reventar.)

Hay cinco chistes envueltos en todo eso:

El primero es que quienes ayudan son también unos necesitados, por más que los políticos de ambos países no lo quieran reconocer: para ayudar tendrán que endeudarse aún más. No son solventes.

El otro chiste es que la constitución europea dice que la UE “no debe ser responsable o asumir compromisos de gobiernos centrales, regionales, locales u otras autoridades públicas”, ni de sus estados miembros.

El tercer chiste es que Grecia es solo parte de un grupo de cinco países “más necesitados”: España, Portugal, Irlanda e Italia ya llevan un año con graves dificultades para refinanciar sus deudas.

El cuarto chiste es que parece ser que Merkel y Sarkozy ya tienen planeado por su cuenta un acuerdo de ayuda a Grecia al margen de los otros 25 miembros de la UE.

(Autoproclamado liderazgo que probablemente ninguno de los otros quieran discutir en este momento, pero que bien les podría servir para sacar partido político en futuras circunstancias.)

El quinto chiste implicado:

Que nadie se engañe, el mapa de los países más “desarrollados” y poderosos del planeta coincide también hoy en día con el de los más endeudados. (Ver gráfico aquí.)

(Una ventaja tramposa, bien se podría decir.)

¿Por qué Grecia?, se podría preguntar alguno.

Los economistas Carmen Reinhart (habanera de nacimiento) y Kenneth Rogoff, de EEUU, lo expusieron en su reciente estudio histórico de las crisis financieras (This time is different):

«Entre 1800 y hasta pasada la Segunda Guerra Mundial, Grecia estuvo prácticamente en la bancarrota permanente.»

No es una casualidad, entonces.

Alemania quiere responder por las deudas de Grecia para salvarse a sí misma.

El caso es que Alemania está viviendo una época peligrosísima e ilusa en el terreno económico y financiero.

Al amparo de la peligrosa (y reversible) medicina que puede ser el crédito fácil y rápido, pero que se automultiplica peligrosamente en el futuro, se ha acostumbrado en los últimos lustros a recurrir a él para resolver sus problemas.

Con consecuencias que ahora empiezan a verse: la deuda externa se habrá duplicado pronto en un lapso de apenas cinco años. (Ver gráfico aquí.)

Los políticos alemanes están nerviosos. Y no solo porque estén endeudando temerosa y descaradamente a los niños alemanes (mis cuatro hijos entre ellos) de hoy y los todavía por nacer.

La credibilidad, que era una de sus mejores armas internas y en la política exterior, podría quedar pisoteada como gran parte de la fama alemana tras la Segunda Guerra Mundial.

Ninguno de ellos se atreve a decirle a sus electores, que será el pueblo alemán el que finalmente cargará con el muerto (los costos de esa ayuda).

La mano histórica tiembla.

¿Por qué no se atreven?

La idea de los políticos, es mi suposición, es quedar como los salvadores (temporales) del tren, cuando en realidad son los corresponsables de su descarrilamiento.

Por otro lado, los alemanes de a pie, tan sacrificados por su propio bienestar después de la Guerra (de las formas de esconder la cara de vergüenza escogieron la más productiva), ya han empezado a notar que todo el bienestar creado desde entonces por todos, ha terminado repartiéndose entre muy pocos.

Sacrificio es una palabra que ya no desean escuchar, especialmente cuando solo vale para la gran mayoría: aquella empobreciéndose a galope continuo y creciente en este país.

Mientras que, para una minoría cada vez más poderosa y desvergonzada, sacrificio significa postergar un año la compra de un nuevo automóvil descapotable o un yate. No poder hacer las compras de navidad en París u olvidar por otro  año la segunda casa de verano en las cosas españolas, por ejemplo.

Lo que pocos saben es que Alemania le está tendiendo una mano histórica a Grecia.

Es simple.

A Alemania le fue condonada su deuda hasta en un 80% después de la Segunda Guerra Mundial.

¿Lo hicieron por piedad los aliados occidentales?

No.

Fue por simple sentido práctico.

Después de la Primera Guerra Mundial los aliados habían querido ahogar económicamente a Alemania con el Tratado de Versailles, puniéndola con una carga de reparaciones y deudas de guerra imposibles de pagar.

¿Cuáles fueron las consecuencias para este país?

Una de ellas la conocemos todos.

La llegada de Hitler al poder.

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HjorgeV 11-02-2010
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Otras fuentes:
http://www.spiegel.de/wirtschaft/soziales/0,1518,677118,00.html
http://www.elmundo.es/mundodinero/2010/02/11/economia/1265877142.html
http://www.docentesdeizquierda.com.ar/Rapoport.htm
http://www.elcato.org/node/345
http://www.cincodias.com/articulo/economia/Pacto-Estabilidad-hunde-ancla/20091112cdscdieco_14/cdseco/

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