SUDOKUS, DURERO Y EL GARDEL CUBANO

Dando una vuelta por es(t)a enciclopedia digital tendiente al infinito que es la Red (¿qué le habría parecido a Borges?) me he dado con varias sorpresas.

Mi periplo se inició con el comentario de un lector de Honduras.

A propósito de MacGuffins y sudokus, Román Pineda me envió la imagen de un grabado de Durero –Melancolía– en el que se ve claramente un cuadrado mágico.

¿Un sudoku ya en el siglo XVIII?, me pregunté.

El sudoku es un jueguito de memoria, lógica y cálculo que a mediados de los años ochenta se puso de moda en el Japón, y cuyo uso ya se ha extendido ahora por todo el mundo.

Buscando en la Red, en la primera página que abrí, se atribuía -parcialmente- su invento al matemático y físico suizo Leonhard Euler.

Empero, Euler vivió de 1707 a 1783 y Albrecht Dürer (el nombre original del artista más famoso del Renacimiento alemán conocido como Alberto Durero, notar la doble deformación de su nombre al hacer la adaptación a nuestra lengua y que, por el contrario, Euler no ha pasado a ser Leonardo) de 1471 a 1528.

Obviamente, ya existía algo muy parecido en los tiempos de Durero, por lo menos dos siglos antes que Euler, y fe de su popularidad la da, justamente, el grabado de marras, confirmando de paso que la pesadilla de muchos respecto a la Red se ha vuelto realidad.

Me explico.

Ahora cualquiera escribe, cuelga textos, artículos e imágenes y muchas veces no es posible saber qué tan fiables son esas contribuciones como fuentes.

¿Cuál es el origen del sudoku entonces?

Por su sencillez conceptual (no me refiero a su aspecto resolutorio) debe ser muy anterior a la época de Durero. Sobre el tema,  aquí una página más o menos fiable.

Lo más probable, entonces, es que su origen sea antiguo pero incierto, y ligado a los cuadrados mágicos.

Un cuadrado mágico es lo que en matemáticas se conoce como una matriz (en este caso, un conjunto de celdas agrupadas en forma de un cuadrado) y que al ser rellenado con un número por celda, la suma de las columnas, filas y diagonales principales deben dar la llamada constante mágica.

Si vemos (aquí) el grabado de Albrecht Dürer, encontramos a la derecha un cuadrado mágico de orden 4 (4×4 es el número total de celdas) y cuya constante mágica o suma constante es 34.

Pero, además, este cuadrado tiene más propiedades ‘mágicas’.

Como lo muestra la Wikipedia (ya iba siendo hora de que esta enciclopedia se sirviera de todos los recursos posibles no solo de la palabra escrita, en este caso gráficos e imágenes)(¿cuándo incluirá videos la Wiki?), el cuadrado mágico de Durero contiene varias submatrices “mágicas”.

Interesante, también, notar que las dos celdas centrales inferiores muestren la cifra 1514, el año de creación del tallado.

Durero consideraba que la geometría, las medidas y las proporciones matemáticas eran fundamentales para el entendimiento del arte renacentista italiano, y, a través de él, del arte clásico. Y se ocupó de difundirlo así.

Este artista alemán, hijo de un orfebre húngaro, llegó a obsesionarse con las proporciones del cuerpo humano, hasta el punto de dedicar varios años a su obra Vier Bücher von menschlicher Proportion (traducido literalmente daría: ‘cuatro libros de proporción humana’, es decir Cuatro libros sobre la proporción humana), publicada póstumamente.

También es interesante notar cómo el interés por las proporciones de la figura humana, por plasmar con más detalle un cuerpo humano, llevó a Durero a interesarse por la geometría y luego por ciertos aspectos de las matemáticas.

Algo parecido le debió suceder a Leonardo da Vinci, otro obsesionado por la geometría y las proporciones. Baste mencionar una de sus obras más famosas: El hombre de Vitruvio.

EL GARDEL CUBANO

Resolviendo el sudoku del sudoku -como diría el inefable Vicente Verdú- fui intercalando mi aventura digital, mi paseo por la biblioteca borgiana, con el aprendizaje del texto de El choclo, un tango del año de la pera.

Aunque El choclo se estrenó el 3 de noviembre de 1903 -hace más de un siglo-, es probable que fuera compuesto a finales del siglo antepasado.

Por esas cosas que tiene la vida, este tango se ha perpetuado con la música original de su compositor, Ángel Villoldo, pero no así con su letra original.

Al parecer, se trata de un tango muy texteado.

Se dice que existen varias letras de él, incluso una segunda de su propio autor con el título de Cariño puro. (La primera se refería, como bien indica el título, al choclo, una palabra de origen quechua que denota la mazorca de maíz. La letra que estoy aprendiendo es fascinante y la escribió el gran Discépolo, compositor, músico, dramaturgo y cineasta argentino. Carajo.)

Carancanfunfa se hizo al mar con tu bandera

y en un pernó mezcló París con Puente Alsina.

Fuiste compadre del gavión y de la vida

y hasta comadre del bacán y la pebeta.

Por vos shusheta, cana, reo y mishiadura

se hicieron voces al nacer con tu destino.

Misa de faldas, querosén, tajo y cuchillo

que ardió en los conventillos y ardió en mi corazón.

Continuando con mi aventura youtoubiana me topé con una versión de A media luz, uno de mis tangos preferidos, y cuya letra también quería refrescar.

Presté atención a la grabación.

¿Era o no Gardel el cantante?

Debo reconocer que me quedé con la duda atragantada como una espina aparatosa.

Me llamó enseguida la atención la orquestación (¿la introducción con piano?), el estilo y la claridad de la voz. Casi como Gardel.

¿Se trataba de una versión digital, remasterizada, purificada y hasta “mejorada” (que esta última palabra no la vaya a leer ningún argentino) y por eso la duda?

Leyendo la opinión de los comentaristas del sitio, se llegaba a una clara conclusión: no podía ser Gardel.

Lo malo es que en el tango, a veces, es más o menos como en el fútbol: todos son los mejores expertos y entrenadores; vale decir, parecía haber expertos gardelianos a montones y todos estaban convencidos de que esa voz no podía ser la del Morocho del Abasto.

Me puse a escuchar con verdadera atención.

Conocía una versión de Gardel mucho más rápida y con otra orquestación.

¿Se trataba, entonces, de un engendro digital?

¿Era o no la voz de ese francés criado en la Argentina y muerto en Colombia?

(¿O era uruguayo? ¿Y si al final resulta que era boliviano?)

(Ya sé, ya perdí a todos mis amigos argentinos.)

(Qué alivio.)

(Es una broma, pibes.)

La grabación, por partes parecía de Gardel, casi definitivamente (por partes).

Por otras no, definitivamente no, por más que la dicción era casi, casi porteña (con las eshes incluidas).

Si se trataba de una imitación, obviamente era una buena imitación.

Mas, como toda imitación, por más que fuera buena, se traicionaba por partes.

Si se trataba de una versión restaurada, ¿se debían esas partes “no gardelianas” al efecto digital?

Lo peor era que los comentaristas daban su opinión y argumentaban también como en el fútbol, con el famoso: “¡Te lo digo sho!”

O sea, ¡A huevo!, como creo que diría un mexicano.

(Como mi país es más culto, ese tipo de expresiones no existen. Jaja.)

Un comentario era el siguiente:

No es Gardel en absoluto, por más que se hubiese tratado de una orquestación posterior. Además del timbre de voz (el de Gardel es más nasal, cálido y dulzón), incluso el estilo es un poco diferente, un poco más seco. Claro que tampoco es Goyeneche, ni Julio Sosa, etc. Faltaría saber quién es, porque canta muy bien de todos modos.

Otro comentario se refería a lo de la orquestación que mencionaba arriba:

No, no es Gardel, además las guitarras que lo acompañan no son las acostumbradas de Baldiery

Otro comentarista llegaba a la erudición:

No es Gardel. Hay dos grabaciones de Gardel de este tango y son del año 1926, una de las cuales no salió nunca a la venta. Es de destacar que en ambas grabaciones participaron los guitarristas Jose Ricardo y Guillermo Barbieri como unico acompañamiento y fueron realizadas en el sistema acustico. Ese mismo año, en Barcelona, Gardel graba en el novedoso sistema electrico, que brindaba muchisima mas calidad a las grabaciones.

¿Baldiery o Barbieri?

Sudé frío.

La Red lo aclaró:

Guillermo D. Barbieri, guitarrista de Gardel.

Copio palabras suyas, sacadas de una página que pueden ver aquí.

“En mi larga actuación al lado del Mago, debo expresar que siempre he sentido la más profunda admiración por él, adelantándome a decirles como un detalle curioso, que en los 14 años que soy su guitarrista, nunca llegué a tutearlo a pesar de haber corrido juntos más de una garufa juntos…”
“Es tanto el conocimiento que tengo de Carlos, que cuando canta le conozco el significado del menor de sus movimientos y cada inclinacion de su cabeza es el secreto de un lenguaje que sólo yo sé comprender…”

En otro comentario se afirmaba que el cantante era un tal Oscar Larroca.

Hurgando, encontré una versión de Sangre maleva de Larroca.

Bueno, me dije, si la voz de Larroca se parece a la de Gardel, entonces, ¡Román Pineda es Gardel!

Y hete aquí, aquí hete, que me encuentro con el comentario de un tal Jorge Espósito:

No se trata de la version de Gardel ni de Hugo del Carril, ni de ningun otro cantor de tangos argentino. Es Emilio Ramil quien nacio en 1925 en La Habana Vieja (Cuba) comenzo su carrera artistica como locutor, y cuando hizo su presentacion en Radio Belgrano (Buenos Aires) y pasaban un fragmento de sus canciones el locutor decia ” No es Gardel el que estan oyendo sino la voz de Emilio Ramil, el Gardel cubano”

¿El Gardel cubano?

Me quedé pasmado. Era como decir el Maradona cubano, inverosímil.

Pero da la talla el chico. Escuchémoslo.

EMILIO RAMIL: CUESTA ABAJO

EMILIO RAMIL: VOLVER

 

Claro, ahora, después de haberlo escuchado varias veces (aquí su versión de Volver), me parece absurdo haber creído que se podía tratar de Gardel.

La cadencia al cantar es totalmente diferente, a pesar de la similitud vocal.

Personalmente, diría que más que en la voz (algo que, de hecho, en el caso de Gardel tiene mucho que ver con la modalidad de grabación de ese entonces), la gran diferencia está en el estilo de cantar.

Una voz puede cambiar con la edad, con el estado emocional o corporal de su dueño, con la hora del día, con los aparatos utilizados para recogerla y amplificarla.

Una voz puede alterarse digitalmente y un resfrío la puede estropear.

Más difícil de alterar con ayuda de la tecnología es el estilo, la impronta musical por excelencia.

Por más que un estilo también sea susceptible de cambio, pienso que el de Gardel -y el de cualquier músico- es más inconfundible que el cariz de su instrumento.

En el caso del Mago, su estilo quedó aún más determinado por su repentina e inesperada muerte, truncándose una posible evolución de él.

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HjorgeV 05-04-2010

3 thoughts on “SUDOKUS, DURERO Y EL GARDEL CUBANO

  1. El cantante en ese tango A media luz, donde se especula si es Gardel o no, y donde Jorge Espósito dijo que era “el Gardel Cubano” (o sea Emilio Ramil) es Paco Medina, hondureño de nacionalidad.

    Yo soy Cojimero59 en YouTube y tengo amplia discografía de Emilio Ramil, y le digo que no es Ramil el que canta ese tema de Media Luz. Confirmado que es Paco Medina.

    Rpta.: Deme una sola prueba (video de Paco Medina). Saludos cordiales. HjV

    1. Perdón, apenas veo su comentario (9/2/2015)Busque “Paco Medina” en mi canal y escuche. Tengo varios tangos por el, tambien un video donde canta Virgen de Suyapa. Creo quedará convencido. Gracias

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