CASABLANCA: EL DOLOR DEL TIEMPO

En la película Casablanca, ganadora de varios premios Óscar en 1943 -entre ellos a la mejor película-, hay una escena en la que Ilse (Ingrid Bergman) y Rick (Humphrey Bogart) bailan al ritmo de un tema latino.

Se trata de Perfidia, composición del mexicano Alberto Domínguez (Chiapas, 1911-1975), tema incluido en varias películas y que hasta llegó a tener su propia película rodada en México.

(En este video en el minuto 1’11’.)

De Perfidia se suele interpretar y tocar solo la segunda parte en modo mayor. Existe, empero, una primera parte en modo o tonalidad menor que se inicia con el siguiente verso:

Nadie comprende lo que sufro yo…

(Aquí el tema completo en una versión de Los Tres Caballeros.)

Casablanca fue rodada enteramente en estudios, salvo una escena filmada en el aeropuerto Van Nuys.

Era la época de oro de Hollywood, con docenas de producciones anuales, y en la que de esta película de Michael Curtiz no se esperaba nada especial.

Que fue, efectivamente, lo que ocurrió al estrenarse.

Sin embargo (algo impensable ahora), Casablanca fue ganando con los años popularidad y el afecto de la crítica hasta convertirse en una de las películas mejor valoradas de la historia de la cinematografía.

Existe otro detalle interesante de la película:

Ingrid Bergman le sacaba casi cinco centímetros de estatura a Humphrey Bogart.

Por lo cual, Bogart tuvo que pararse sobre ladrillos o sentarse sobre cojines en las escenas en las que aparecía junto a la Bergman.

¿Cómo hicieron para bailar Perfidia?, es algo que desconozco. (¿En patines, él?)

Otros detalles.

En la obra original la trama se desenvuelve -por razones técnicas propias del teatro- totalmente en el Rick’s.

Para la concepción de este, Murray Burnett (uno de los dos autores de la obra de teatro original) se habría inspirado en el Le Kat Ferrat, un cabaret o local nocturno francés. Y en Juan-les-Pins, una localidad de la Costa Azul francesa, habría conocido al músico afroamericano en el que se habría basado el personaje de Sam, el pianista y cantante del Rick’s en la película.

La pieza teatral sufrió varias transformaciones hasta convertirse en la reliquia cinematográfica que es ahora.

Para empezar, fue casi transformada en una comedia por los primeros escritores del guión.

Luego, Howard Koch acentuó las características políticas y melodramáticas, para que Michael Curtiz, finalmente, terminara insistiendo en los elementos románticos, especialmente en los momentos que recordaban la estancia en París de la pareja y en los dilemas morales de esta.

¿Por qué se trata de una de las películas más famosas y más apreciadas de la historia del cine, a pesar de haber sido filmada casi como una del montón en una época especialmente prolífica de Hollywood?

Intuyo cuatro razones, de las que las tres primeras son obvias:

  1. El carisma de sus actores principales: Bogart y Bergman. Uno, encarnando la figura de un ‘típico’ patrón varonil de la época (duro, maduro, vividor y, a pesar de todo, romántico) y, la segunda, en el papel de la bella pero trágica mujer.

  2. El trasfondo de la historia: la lucha o conflicto entre la virtud y el amor. (¿Debe ayudarla a escapar, sabiendo que así la perderá, para que ella y su esposo puedan seguir luchando contra los nazis?)

  3. Es la historia de un triángulo amoroso.

  4. La película tiene como trasfondo histórico el mayor conflicto bélico de la humanidad: la Segunda Guerra Mundial.

Creo que este último punto ha sido definitivo.

Pero no por el interés que pudiera existir por un gran conflicto.

Sino porque una profunda y complicada relación amorosa, con su dramático maretaje de sentimientos y emociones, se muestra en el marco de un punto álgido de la historia de la humanidad.

La relación humana con el tiempo (con su devenir) la conocemos, especialmente la facilidad con la que solemos percibir un dolor: el dolor del tiempo.

Sea este expresado como la imposibilidad de recuperar el tiempo pasado (o simplemente perdido) y su correspondiente nostalgia (o angustia) o como esa sensación absurda que a todos nos llega alguna vez y nos hace pensar que todo tiempo pasado fue mejor.

(Un absurdo lógico, puesto que el presente de quien así lo afirma, alguna vez será también pasado, convirtiéndose este, por lo tanto, también en “mejor”.)

Es el dolor del tiempo, patente en la fugacidad del presente (sus cosas, sus personas, sus emociones, sensaciones y sentimientos).

El dolor del tiempo, especialmente del perdido para alguna causa, deseo o sueño, que se manifiesta especialmente cuando nos volvemos brutalmente conscientes de nuestras limitaciones.

Porque en el fondo, una de las grandes características humanas es el no querer ni aceptar ser como somos y vivimos.

El niño ya quiere ser grande. El anciano quisiera detener el tiempo.

En la adolescencia soñamos permanentemente con alcanzar la edad madura y cuando hemos alcanzado esta, nos damos cuenta de que si no nos apresuramos el reloj vital no nos perdonará una más.

El que llega a ser un cuentista famoso vive infeliz por no conseguir la misma fama como novelista. (Fue el caso de Scott Fitzgerald.)

El que llega a tener todos los honores posibles, se da cuenta de que estos no lo han hecho inmortal.

El que se casó con una persona especialmente bella, comprueba que pasado cierto tiempo esa belleza, sin dejar de existir, ha perdido el significado y la “potencia” que había tenido inicialmente.

El que se quedó soltero por decisión propia, ¿cuántas noches renegará de su soledad?

Los casados y con hijos, como el que esto escribe, muchas veces nos preguntamos también cómo habría sido nuestra vida sin hijos y sin pareja.

La joven de treinta se da cuenta de que el reloj biológico ha empezado a sonar más fuerte en cuestiones de maternidad y tal vez se arrepiente de no haber tomado antes otras decisiones.

La más bella del mundo quisiera ser una simple mujer como las demás.

El científico exitoso, pero de rostro de ratón y cuerpo enjuto (qué exageración), ¿qué no daría por ser un joven atlético y atractivo?

El que llega a la adultez “madura” se da cuenta de que, o bien podría haberlo hecho de otra manera, o comprueba amargamente que la posibilidad de esa otra manera le ha sido “negada”.

Mujeres y hombres “fracasados” comparten esta característica con mujeres y hombres de “éxito”: nadie está contento con lo que tiene ni con lo que es, en una demostración más de que lo importante de la vida son las cosas fundamentales.

Y esa es la gran demostración que hace el tiempo:

The fundamental things apply as time goes by.

Es decir:

El tiempo se encarga de demostrar que las cosas elementales son las que verdaderamente valen en la vida.

Tres notas curiosas finales sobre Casablanca.

El guión fue reescrito una y otra vez durante el rodaje y se dice que cuando este comenzó, se desconocía el desenlace de la historia, tal como le sucede al espectador al comienzo de la película.

La continuación pedida por el público y que la Warner Bros llegó a pensarse, se vio frustrada por la oposición del productor David O. Setznick, quien se negó a “prestar” a la Bergman para una secuela de Casablanca.

Como todos pensaban que la película había sido filmada en Marruecos, se produjo una oleada turística hacia ese país y el municipio de Casablanca -una ciudad marroquí- tuvo que construir dos bares: el Rick’s Café y el Blue Parrot, este último también parte de la escenografía de la película.

De otra forma los turistas no se habrían ido satisfechos.

El Rick’s Café todavía existe en Casablanca y está decorado como el cabaret imaginario de la película, el Rick’s Cafe Americain.

Las cosas pueden jugar con el tiempo y con sus existencias ficticias y reales.

Los seres humanos, no.

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HjorgeV 01-05-2010

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One comment

  1. Que buen post mi estimado! Recuerdo haber visto Casablanca en los albores de la adolescencia, me pareció una pela suave, lenta, hasta aburrida, luego ya de adulto estrenado la volví a ver y comparada a las peliculas actuales sigue siendo algo “lenta” pero la trama es espectacular, y junta muchas de las vicisitudes mas importantes -como has señalado- de la vida humana: el amor, la tragedia, la guerra, el patriotismo, suma de sentimientos que al son de La Marsellesa no tienen pierde, excelente reflexion sobre el trillado “todo tiempo pasado fue mejor”, coincido contigo, esa frase no es cierta, incluso es una falacia, yo la interpreto mas bien como que uno piensa que el tiempo pasado fue mejor debido a que era mas joven y tenia un futuro por delante, con lo que concluyo que para los niños esa frase no les es valida y para los ancianos, lo es todo.

    Saludos cordiales,
    Eduardo

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