DE BITÁCORAS LITERARIAS Y MONOCOMEDIANTES

CUANDO PAPELES PERDIDOS PIERDE LOS PAPELES

Recibí con alegría la aparición de Papeles Perdidos, la bitácora «cajón de sastre de la cultura y la creación, elaborado por el equipo que hace cada semana Babelia, la revista cultural de El País», en palabras de sus autores.

En mi caso, la alegría ha dado paso a la sobriedad tras un corto periodo de observación lectora:

Lo más interesante de Papeles Perdidos me parecen ahora sus enlaces (curiosamente, ninguno directo a Babelia) y cuando pierden los papeles sus redactores: como cuando se olvidan de usar y respetar los signos ortográficos de nuestra lengua (“Hola!” por ¡Hola!), por ejemplo.

Tal vez tampoco viene a cuento, pero me ha desilusionado empezar a leer su última entrada y encontrarme con un tramo como el siguiente:

«No le dijo que había visto el primer capítulo, ¿cuándo? ¿hace seis años? Y que lo que le fascinó fue la audacia de la forma narrativa.»

Hay un error común aquí.

¿Es necesario imaginarse leyendo esto un siglo después para reconocer que tendría que haberse escrito ‘hacía seis años‘?

Curioseo en la Red, indagando sobre Fietta Jarque, la autora del artículo, y hete aquí, aquí hete, que me encuentro con el siguiente comentario sobre su primera novela, Yo me perdono:

“Sólo alguna repetición léxica y alguna discordancia verbal delatan la condición de opera prima de esta novela coral” (…)

Obviamente, mi compatriota periodista y escritora, afincada en España desde 1983, sigue perdonándose. (Las negritas son todas mías.)

MOLESKINE LITERARIO

Sin ser asiduo de/a su página, siempre me ha llamado la atención un detalle de la bitácora de mi -también- compatriota escritor Iván Thays (Lima, 1968).

Me refiero a la relativa excelente reputación de Moleskine Literario a pesar de dedicarse su autor fundamentalmente a transcribir o copiar artículos o comentarios de otros.

Aunque ha cambiado de servidor y diseño, el estilo bitacorero de Thays sigue siendo el mismo:

Una corta mención o comentario sobre un libro, autor o evento cultural, para completar luego su entrada con la transcripción o copia de lo leído en otra fuente.

Por otra parte, otra cosa me había llamado también poderosamente la atención antes en la bitácora de Thays, a pesar de sus galardones (“Mejor Blog Literario Internacional por Revista de Letras”, “Asociado a El Boomeran(g)” y ahora enlace fijo de Papeles Perdidos):

Me estoy refieriendo a una especial desidia y hasta -podría decir- cierta displicencia al escribir:

Nombres de autores mal escritos (le he pescado Beibbeder por Beigbeder) o escritos diferentes en un mismo artículo; minúsculas inadecuadas, errores de ortografía y erratas diversas.

Su última entrada, con todo, me ha parecido el colmo de la desidia y la negligencia al escribir.

(Notar que primero pone Herbjorg y luego Herbjørg. Como escribir Aguero y Agüero, dos apellidos diferentes.)

¿Cómo pueden cometerse tantos errores en un solo párrafo y en una bitácora de tanto renombre?

Transcribo:

«Y hablando de literatura noruega, Babelia entrevistó el fin de semana pasado al escritor noruego Herbjørg Wassmo, autora de La casa del mirador ciego, editado en España por editorial Nórdica. La autora, de más de 70 años y lñectura obligada en los colegios de su país, no podrá ir a la feria de Madrid por estar en book tour en los países nórdicos. Da igual. El frío de escandinavia ha invadido con todo las casetas de la Feria del Libro en el Retiro, aunque los visitantes insistan en andar en manga corta y pantalones capri.»

Paso por alto la minúscula inicial de Escandinavia y otras erratas, así como lo de ‘pantalones capri‘, para denotar a lo que ya se conocía como pantalones pescadores o piratas.

Sin embargo, ¿cómo soportar, además de la operación transexual inicial, lo de book tour, precisamente en una bitácora literaria de nuestro idioma?

Esto último lo digo, también, porque uno de los argumentos para justificar la -muchas veces- insoportable invasión de anglicismos especialmente en la Red en castellano, es la imposibilidad de una traducción directa y concisa del inglés a nuestro idioma.

Eso es muchas veces cierto, pero no en este caso: existe el término ‘gira literaria’, por ejemplo.

En todo caso, si Thays quería ir de esnob, bien podía haber usado ‘tour’ (término aprobado por la Academia) y dicho o escrito ‘tour literario’.

(Eso sí, tendrían que apresurarse otros esnobs, porque ‘tour’ ya ha sido propuesto para ser suprimido por la misma Academia.)

Lo que debe suceder es que muchas veces lo que -en el fondo- se desea es no ser hispanoparlante.

Es decir, hay un complejo de sustrato y de fuente respecto al propio idioma y a la propia identidad. ¿Cuántos no quisieran ser ya -de paso- además de angloparlantes, rubios y tener ojos azules?

Lo dice la misma Academia en la definición de ‘esnob’, palabra que en su momento -por cierto- debió ser un insoportable anglicismo:

esnob.

(Del ingl. snob).

1. com. Persona que imita con afectación las maneras, opiniones, etc., de aquellos a quienes considera distinguidos. U. t. c. adj.

¿ES EL INGLÉS MÁS CONCISO Y CERTERO QUE EL CASTELLANO?

Muchos, de tanto utilizar los anglicismos cibernéticos de moda, han terminado por desconocer (o seguir ignorando) que nuestro idioma puede ser más conciso y certero que el inglés.

Justamente, porque una de las características de todo idioma es su capacidad para denotar en menos palabras -o hasta en solo una- algo para lo que en otro idioma se necesitan más.

Y viceversa: su incapacidad para expresar concisamente lo que en otros idiomas se hace con una sola palabra.

Un ejemplo de moda: stand-up comedy.

Se trata de un monólogo o soliloquio concebido para hacer reír.

Por lo general, el monologuista (si se dice cardiólogo, radiólogo, ¿por qué no usar monólogo?) suelta sus chistes o relato hilarante de pie frente a la audiencia.

De allí lo de stand-up, que significa ‘erguido’, ‘de pie’, en el castellano de España. (Nosotros decimos ‘parado’ en el de América.)

¿Ya notaron que en este caso el inglés necesita dos palabras, además de un guión o rayita, para lo que en nuestra lengua se puede resolver en una sola?

¿Dónde está la cacareada “superioridad” del inglés en este caso?

Por otra parte, ¿cómo llamar al comediante de esta especialidad?

El inglés lo ha resuelto así:

The performer is known as a stand-up comic, stand-up comedian or simply a stand-up.

En castellano existe el elemento compositivo ‘mono’:

mono-.

(Del gr. μονο-).

1. elem. compos. Significa ‘único’ o ‘uno solo’. Monomanía.

¿Por qué no adoptar, entonces, monocomediante?

Así, tendríamos una sola palabra, frente a las tres más un guión del inglés.

(No olvidar, además, que mono significa también ‘gracioso’ y ‘persona que hace gestos parecidos a los del mono’.)

Hago 2 atrevidas proposiciones (monocomediantes) más:

  1. monóloco

  2. soliloquista

¿Por qué siempre creer que solo el inglés puede ser más imaginativo y conciso que el castellano?

.

.

HjorgeV 25-05-2010


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