Mes: julio 2010

REFUGIO PASAJERO (Engendro)

Me refugio en vuestras líneas

amados horizontes

el lugar adonde habrán de llegar mis pies

a besar la tierra

Me refugio en tus colores

sed de sedes, agua de mares

Me refugio en un pensamiento tuyo

escondido en una sonrisa pensada

acaso para otro

Así

luego me recojo

entre las nubes enrojecidas de vergüenza

al otro lado del cristal

Ensayo entonces la llegada

el desenlace

el fin de ruta

Mientras avanzo

mi refugio pasajero es el aire

las líneas imaginarias

del horizonte

los colores

del viento al dejar atrás

una ciudad, una aldea, un paisaje cualquiera

.

HjorgeV 29-07-2010

TARDE DE VERANO (Engendro)

.

Tarde vacía, de verano

Tienes sabor a hueso

A humo descarrilado

Tienes una ventana que

Desde no hace mucho sueña con ser puerta

El té que espera

Por las tías remolonas

La botella que recorre el mundo sin

Moverse

En su universo de agua

Hay también un teléfono

Que espera cansado

Las noches

Y las citas no cumplidas

¿Y el papel con su lágrima

anónima

descansando en su elemento amarillo?

Ah, pero tu Similitud

Llega para despampanarlo todo

Para desarmar hasta el aire

De esta tarde

Inútil

De verano

De este estío que bien podría jugar a inventarme ojos más

Grandes

.

.

HjorgeV 27-07-2010

LA TRAGEDIA DE DUISBURGO

I

Termino de trabajar hoy domingo, con sentimientos encontrados.

Por un lado, la alegría de saber que no estoy muy lejos de coronar una cumbre (hoy he dado el paso definitivo, aunque aún no el final en la novela que vengo elaborando desde hace casi un año).

Por otro, constatar que Alemania acaba de volver a vestirse de luto.

Cielo encapotado, oscuridad temprana. Apenas ha llovido hoy.

II

En el diario que más consulto –El País-, la noticia que hasta ayer era la más importante de Alemania, ahora ocupa el primer lugar.

No es para menos, dos muchachas españolas han muerto en la tragedia sabatina de Duisburgo.

III

Cada quien tiene sus penas, reza ya no sé qué canción.

La mía es que se nos va mi (una de nuestras dos) hija (s).

Tiene quince años y se va por uno a miles de kilómetros de distancia de intercambio estudiantil.

A otro continente. A otra familia. A otra lengua. A conocer otras gentes y otros amigos.

IV

Para aliviar mi pena, trato escribir algo al respecto, pero no lo consigo. Las palabras se me amotinan y se niegan a salir.

(Otros artefactos de mi propio cuerpo caen siguiendo la ley de la gravedad, corriendo como copitos de nieve con prisa por los terrenos de mis mejillas.)

Trato de cerrar el día concentrándome en las noticias de la Red.

Por Der Spiegel me entero de que los responsables y organizadores del -ya desaparecido- Love Parade no han sabido responder a las preguntas de los reporteros y que estos han reaccionado con rabia e indignación.

Primordiales cuestiones han quedado en el aire este mediodía en la conferencia de prensa.

V

  1. ¿Cuál era el número de participantes?

  2. ¿Era el área disponible suficiente para ese número?

  3. ¿Qué pasó en la entrada, dentro y a la salida del túnel?

  4. ¿Un largo túnel como única entrada al recinto y sin escapes de emergencia?

  5. ¿Por qué falló el sistema de seguridad?

VI

El organizador del evento, Rainer Schaller, ya ha anunciado: “Es el fin de la Love Parade”.

19 muertos es la cifra oficial dada a conocer por la policía, entre ellos un holandés, un italiano, un chino, un australiano y -ahora se sabe- dos españolas.

La estampida habría sido provocada al caer los cuerpos de varios jóvenes (que intentaban trepar por tubos, escaleras de emergencia y vallas para esquivar la barrera policial) sobre la multitud concentrada en el túnel, provocando el pánico inmediato.

VI

Tonto que soy, entre las primeras cosas que más me llaman la atención en las noticias sobre la tragedia es el inadecuado uso del lenguaje.

El mismo El País ha usado repetidas veces el término ‘avalancha’ (galicismo que significa ‘alud’) para referirse a la estampida ocurrida, al aplastamiento masivo de ayer.

Pero un alud es un derrumbamiento de tierra o nieve. Incluso de personas. Pero eso no es lo que ha sucedido. Estampida es una palabra más adecuada: estampida mortal y muerte por aplastamiento.

(Y ya que estamos en esas: ¿Cómo se le pudo pasar a El País, además de varios errores ortográficos, la siguiente palabra inventada? “Empagadoso” por ‘empalagoso’, ¡y eso en unas líneas -traducidas- de John Banville nada menos!)

VII

Aunque lo peor se inicia con el intento de un grupo de personas de ingresar por lugares no autorizados (ni previstos para ello) a las instalaciones ferroviarias donde se realizaba el evento, la tragedia en sí es producto de una cadena de errores.

El primero: haber confiado en el sentido común y la cordura de los participantes.

¿Cómo? ¿En una fiesta donde las drogas, entre ellas el alcohol, es muchas veces el único alimento del día?

Esto no es ningún delito, por supuesto. Y esto lo sabían los organizadores y la policía.

VIII

El siguiente:

La decisión de la policía de cerrar el acceso al recinto por haberse completado el aforo.

Una decisión aparentemente sensata, hecha para evitar estampidas y muertes por aplastamiento.

Pero entonces aparece el error antes mencionado: suponer que todos los presentes van a acatar la decisión policial por simple sentido común.

IX

Como dice el creador de este ya fenecido Desfile de(l) Amor, Matthias Roeingh, Dr. Motte, responsabilizando directamente a los organizadores y a los funcionarios que dieron el visto bueno a la seguridad del evento:

¿Para qué las vallas y los agentes de seguridad si ya se sabía que iba a estar lleno a reventar?”

Si es cierto que un grupo de irresponsables quería -a cualquier precio- entrar al campo del evento, ¿es la labor de la policía preocuparse de controlar la entrada, o preocuparse de que la actitud de esos irresponsables pueda crear una tragedia?

X

Al parecer, la policía cometió un doble error:

  1. Decidió que lo más importante era hacer valer el orden costara lo que costara.

  2. No conjeturó las posibles mortales consecuencias de esa decisión.

¿Qué diablos importa que un par de cientos o miles de espectadores deseen ingresar a sumarse -aún sin autorización- a más de un millón de participantes, frente a la posibilidad de salvar vidas humanas?

Y aunque hubieran sido medio millón los que querían colarse a la fiesta.

XI

Una de las principales labores de la policía es mantener el orden público.

Pero antes que el orden, su deber es salvaguardar vidas humanas.

En un cementerio ya no hay orden público que guardar.

Qué

.

HjorgeV 25-07-2010

UN SUBTERRÁNEO SECRETO DE LA ÉPOCA NAZI (y III)

¿Por qué permitir que toda un inmensa fábrica de municiones (¡de 133 edificios!) cayera intacta en manos del enemigo?

¿Por qué no se obedeció la orden de bombardearla?

La razón podría ser sencilla: porque su destrucción habría significado también la destrucción de las instalaciones subterráneas de armamento nuclear nazi.

¿O fue solo un mito el proyecto de la bomba atómica de Hitler, un invento nazi para convencer a la población alemana de que pronto serían invencibles, cuando la realidad era que el Tercer Reich ya empezaba a derrumbarse?

El ministerio de propaganda de Hitler llegó a acuñar un término: WuWa, acrónimo de Wunderwaffen, que significa ‘armas maravillosas’ o ‘milagrosas’.

¿Las tenían?

Por supuesto: submarinos, bombas, tanques, aviones, helicópteros y armas químicas.

De hecho, la actividad del Tercer Reich puede ser vista como una gigantesca carrera armamentística, en la que diversos grupos a lo largo y ancho de todo el territorio alemán se esforzaban por inventar y mejorar todo tipo de armamento.

(Tabun, Sorin y Soman, armas químicas clasificadas como agentes nerviosos, fueron inventos de la Alemania nazi, por ejemplo. Otro invento de la época, el gas Zyklon B, fue el utilizado en las cámaras de gas del Holocausto. ¿Su fabricante y creador? La empresa IG Farben.)

Científicos y militares se daban la mano para alcanzar el principal sueño de Hitler: la invencibilidad militar.

Resuelta esta, el resto sería simple aplicación.

Autores como Rainer Karlsch han tratado de resolver nuestra pregunta inicial: ¿Qué tan cerca estuvo el nazismo de conseguir su bomba atómica?

Lo que sabemos es que Einstein, aunque se arrepintió, con su carta de 1939 dirigida al presidente Franklin D. Roosevelt, fue quien terminó de convencer al gobierno de EEUU para iniciar el Proyecto Manhattan y tratar así de adelantarse a los alemanes en la fabricación de la bomba atómica.

Transcribo parcialmente de una versión encontrada en la Red:

2 de Agosto de 1939

F. R. Roosevelt
Presidente de los Estados Unidos
Casa Blanca
Washington, D.C.

Señor;
Algunos recientes trabajos de E. Fermi y L. Szilard, quienes me han sido comunicados mediante manuscritos, me llevan a esperar, que en el futuro inmediato, el elemento uranio puede ser convertido en una nueva e importante fuente de energía.

[…]

Este nuevo fenómeno podría utilizado para la construcción de bombas, y es concebible -pienso que inevitable- que pueden ser construidas bombas de un nuevo tipo extremadamente poderosas. Una sola bomba de ese tipo, llevada por un barco y explotada en un puerto, podría muy bien destruir el puerto por completo, conjuntamente con el territorio que lo rodea.

[…]

A su vez, habían sido científicos nucleares húngaros (Leó SzilárdEdward Teller y Eugene Wigner, todos judíos y refugiados como Einstein) los que habían convencido al genio judío alemán de la posibilidad de obtener de la fisión nuclear increíbles cantidades de energía.

La fisión nuclear atómica, por su parte, había sido descubierta por los científicos alemanes Otto Hahn y Fritz Strassmann en 1938, es decir, en pleno apogeo del Tercer Reich (1933-1945), y el mismo año que Hitler inicia su Anschluss, su sueño de expansión mundial, con la anexión (ese es el significado de la palabra alemana) de Austria.

Un año después, Hitler había implementado el Proyecto Uranio.

Einstein sabía entonces de qué estaba hablando al advertir a Roosevelt del peligro atómico nacionalsocialista.

Como ya sabemos, la respuesta usamericana fue el Proyecto Manhattan.

Autores como el nombrado historiador alemán Rainer Karlsch recientemente, han querido demostrar que a Hitler no le faltó mucho para contar con su bomba atómica.

Sin embargo, siguen sin existir pruebas irrefutables de ello.

Lo que sí se sabe es que a partir del descubrimiento de la fisión nuclear por Otto Hahn (se negó a recibir el Nobel de Química de 1944: “El profesor Hahn nos ha informado que encuentra deplorable asistir a esta ceremonia”, anunció flemáticamente el presidente del Nobel), se inició una carrera científica por toda Alemania para ver quién conseguía aplicar primero las propiedades atómicas recién descubiertas.

En su libro Hitlers Bombe. Die geheime Geschicte der deutschen Kernwaffenversuche (‘La bomba de Hitler. La historia secreta de los ensayos nucleares alemanes’), Karlsch señala que existían diversos grupos de científicos por todo el Tercer Reich empeñados en aplicar tales propiedades con fines exclusivamente bélicos, aparte del grupo del Proyecto Uranio.

Según el mismo autor, se habría llegado incluso a tratar de fabricar una bomba de plutonio (la lanzada sobre Nagasaki fue de este metal) y habría existido por lo menos una prueba atómica en Thüringen.

(En el año 2005 el canal estatal ZDF de televisión encargó un examen del suelo del lugar donde se habría producido la mencionada prueba nuclear, pero el Physikalisch-Technischen Bundesanstalt -PTB-, el instituto nacional de metrología de Braunschweig, no encontró evidencias de la afirmación de Karlsch.)

Volvamos a nuestro personaje inicial, Dirk Finkemeier.

Visto todo esto, su tesis de que el súbito hundimiento de Nachterstedt pudo haberse debido al derrumbe subterráneo de una fábrica o laboratorio nuclear secreto nazi ya no parece así, tan jalada de los pelos.

Hitler y sus secuaces lo intentaron todo, oficial, secreta y paralelamente por todo el país, con el fin de conseguir armas poderosas, incluidas las nucleares.

¿Las pruebas de Finkemeier?

El testimonio de Plumeyer, un joven soldado de las Waffen-SS (el cuerpo de combate de élite de las SS, dirigido por Himmler) capturado por las fuerzas aliadas en diciembre de 1944 cerca de Eifel.

Dos meses después, en interrogatorios dirigidos por oficiales británicos, el prisionero con el código CS/1295 da cuenta de una serie de instalaciones secretas nazis que existen en la zona, muchas de ellas subterráneas.

En nuestro caso concreto -Nachterstedt- la entrada de la fábrica que Plumeyer señaló desde el aire coincide en apenas unos metros con el lugar del hundimiento producido hace un año y que costó la vida de tres personas.

El testimonio de Plumeyer no debió ser tomado en serio por lo perfectamente camuflada que se hallaba la fábrica, con un acceso no distinguible desde el aire y con caminos disimulados por un bosque plantado adrede, cuyas copas se juntaban con redes para impedir su ubicación desde el aire.

Según los archivos británicos, inicialmente secretos y hoy desclasificados, el soldado capturado habría señalado con extrema precisión qué era lo que se almacenaba en la fábrica: tanques o recipientes de gas. Sobre su exacto contenido, no supo dar razón.

Los británicos se limitaron a apuntar que se trataba de una instalación fuertemente custodiada y la clasificaron como “IG-Farben gas plant”, una fábrica de gas de la empresa mencionada, la misma encargada de la explotación de la mina a cielo abierto vecina, hoy el lago artificial Concordia.

(IG Farben proveyó con todo tipo de materiales y materia prima a la industria armamentística del Tercer Reich.)

Toda esta información, junto con cientos -acaso miles- de testimonios más han dormido el sueño de los justos en archivos de microfilm desde entonces.

Estos archivos son la afición, justamente, del abogado Dirk Finkemeier.

(En la primera imagen de la siguiente serie, se han superpuesto las vías y calles de Nachterstedt según un mapa de la época -en rojo- a un mapa actual de Google y se ve que coinciden. En la segunda imagen, al hacer lo mismo con un bosquejo de las instalaciones según el relato del prisionero Plumeyer, el centro de ellas coincide con el lugar del poblado actual. En la cuarta imagen, la entrada descrita por el prisionero, coincide con el lugar del hundimiento del año pasado.)

Finkemeier se encuentra preparando un libro que trata sobre este caso del lago Concordia y otros casos de fábricas secretas de gas y armas nucleares del Tercer Reich.

La preocupación del abogado tiene que ver empero también con lo que sucedió con el patrimonio nazi.

¿Se esfumó?

¿Se lo llevaron los vencedores?

La empresa IG Farben, por ejemplo, fue disuelta por los aliados una vez terminada la guerra, acusada principalmente de mantener miles de trabajadores esclavos.

Sin embargo, y curiosamente, solo 13 de sus 24 directores fueron condenados por un tribunal militar usamericano en los Juicios de Núremberg.

¿A cadena perpetua?

¿A fusilamiento?

No.

¡A penas de solo uno y hasta ocho años de prisión!

Y eso, a pesar de que la IG Farben había sido la única compañía alemana que tenía su propio campo de concentración (en el que murieron más de 30.000 personas) y que en su apogeo, hacia 1944, había llegado a tener 83.000 trabajadores esclavos, aparte de enviar a miles más a las cámaras de gas.

¿Cómo lo hicieron?

¿Cuál fue el negocio?

Varios de esos directores enjuiciados, incluyendo a algunos de los condenados, continuaron administrando poco después el patrimonio de la IG Farben, ya en las diversas empresas en las que se dividió.

¿A que no desean saber los improbables lectores de esta bitácora los nombres de algunas de esas empresas, que heredaron el total del patrimonio de la empresa madre pero no así sus responsabilidades históricas y penales?

Aquí algunos de ellos, a ver si les suenan de algo, como se dice:

BayerAGFABASFHoechst.

Aquí me detengo con esta historia sobre las fábricas subterráneas y secretas nazis, no sin desearles antes un agradable y reparador fin de semana.

Qué

.

HjorgeV 23-07-2010

UN SUBTERRÁNEO SECRETO DE LA ÉPOCA NAZI (II)

¿Quién es Dirk Finkemeier?

Por un artículo del Stern sé que es un abogado de Espelkamp aficionado a los archivos históricos relacionados con el Tercer Reich.

El artículo dice que se enteró por la radio del siniestro de Nachterstedt y que prepara desde hace años un libro sobre las fábricas secretas de los nazis.

En su manuscrito, justamente, aparece el nombre de Nachterstedt, asociado a una de ellas.

Más no sé de Finkemeier.

Introduzco el nombre a la ruleta del Rey Gúglico y me sale en segundo y tercer lugar la mención que he hecho de él en esta bitácora.

En primer lugar obtengo los resultados del buscador de personas 123people.

¿Por qué me atrae la tragedia de Nachterstedt?

Una casa (idílica, vamos a decir) que se parte en dos sin ninguna advertencia una madrugada de julio del año pasado y va a parar con sus habitantes al fondo de un lago, sepultándolos.

Es -para empezar- una historia de terror puro.

Autoridades y expertos que necesitan un año para llegar a nada es una radiografía de nuestra especie actual:

Hemos llegado a la luna hace más de 40 años y actualmente nos creemos el último polvo del universo porque tenemos la Red y telefonitos con los que hace apenas quince o veinte años los espías solo podían soñar, pero ninguno de los grandes problemas del planeta (hambre, pobreza, injusticia, violencia, contaminación ambiental, acumulación perjudicial de riquezas, agua) ha sido resuelto de tal manera que podamos decir: “Y ahora podemos abocarnos a la solución del siguiente”.

Entonces, como de la nada, como en un cuento de hadas para adultos con problemas mentales, aparece un abogadillo valiente con una solución increíble.

¿Por qué nos atraen las noticias espantosas, las de desastres y desgracias humanas?

¿Es por nuestra empatía, por nuestra capacidad para participar del sufrimiento de los demás y hacerlo nuestro?

¿O porque la observación de la desgracia ajena es la demostración directa de que no nos ha ocurrido a nosotros?

¿Quién es este abogadillo valiente, Dirk Finkemeier?

123people me muestra el número de teléfono, del fax, la dirección y un mapa.

El lugar es Rödinghausen. Pertenece a este estado de Renania del Norte-Westfalia.

Se me ocurre una idea.

Veo la hora: son casi las diez de la noche.

Por un momento me veo tentado de llamar por teléfono y presentarme personalmente.

-Buenas noches, señor Finkemeier. Soy un periodista independiente -le mentiría-. Me he quedado fascinado con su historia sobre la fábrica subterránea nazi en Nachterstedt.

Luego le diría que me interesaría escribir un artículo periodístico (otra mentira porque no soy periodista ni escribo para ningún diario) y le preguntaría si estaría dispuesto a regalarme unos minutos de su tiempo.

Para engolosinarlo más le diría que me dedico a escribir novelas y que en su caso encuentro más de un elemento para crear una historia interesante.

-Mi primera pregunta -continuaría- es si su segundo nombre es Adolf o solo se trata de una coincidencia.

De responder que sí, le diría que me gustaría empezar por ahí: la historia de quien, llevando como segundo nombre el del Führer fatídico, termina interesándose por las fábricas nazis secretas de armamento nuclear.

Nomen est omen reza una frase muy usada aquí en Alemania, prestada del dramaturgo Plautus (250-184 a.n.e.): el nombre es un augurio.

Por supuesto, no marco ningún número ni hablo con Finkemeier. Ni siquiera sé que se trata de la misma persona del artículo.

Pero agradezco la existencia del Rey Gúglico e insisto.

Por 123people me entero de que Finkemeier es un abogado aficionado al ajedrez y que juega para un equipo de la liga de su región.

El artículo del Stern, el que menciono al comienzo, indicaba que Finkemeier es de Espelkamp.

Para asegurarme de que se trata de la misma persona, recurro a los mapas gúglicos.

¡Bingo!

Espelkamp queda apenas a 24 km de distancia de Rödinghausen.

Tiene que tratarse de la misma persona.

Vuelvo a pensar en llamar al número encontrado, pero veo que son más de las diez de la noche: un límite tabú en Alemania para llamadas imprevistas.

Por las fotos, deduzco que Finkemeier debe tener o estar por cumplir los cincuenta.

Su cabello, todavía oscuro y profuso en la parte trasera y en las zonas alrededor de las orejas, hace mucho que ha dejado de interesarse por la parte superior de su cráneo.

Su mano sujeta una copa de vino, concordando con la forma y el volumen de su abdomen, el de alguien que no sabe lo que es moverse a más de 10 km/hora por propio impulso en los últimos quince o diez años.

Continúo con mi búsqueda.

La ruleta del Rey Gúglico me trae suerte.

Finkemeier es un fanático de fuentes y registros históricos. Un abogado que ha descubierto una pasión: el pasado nazi.

En un artículo reciente, por ejemplo, de febrero de este año, tomando como pretexto el nombre dado a dos escuelas de su ciudad a partir del de dos víctimas del trabajo forzado nazi (Ernst-Moritz Arndt e Ina Seidel), aprovecha para preguntarse por qué Espelkamp ha necesitado más de 60 años para reconocer ciertos aspectos oscuros de su fundación y por qué sigue habiendo interés en no desvelar del todo el pasado.

¿A qué se refiere, me pregunto?

Busco Espelkamp en la Wikipedia y me quedo helado.

El pueblucho, que en 1930 apenas tenía un millar de habitantes de los que la mayoría se vio obligado a emigrar como agricultores a Holanda por falta de trabajo, pasó en 1938-39 a ser un centro importante de producción armamentística del gobierno nazi.

¿Qué es lo que impulsa a investigar en sus ratos libres a Finkemeier?

Su sospecha de que debajo de su pueblo natal aún existen restos de una fábrica secreta nazi.

Y de que colaboradores de su mismo pueblo han tratado de ocultar en los últimos 65 años la íntima ligazón con los nazis.

Me froto los ojos.

El título de su artículo es Las fantasías de Jules Vernes o el largo brazo de IG Farben.

De la lectura rápida del documento no puedo concluir si aún vive algún implicado o solo quedan descendientes directos de colaboradores locales con los nazis y directos beneficiarios a su vez.

Finkemeier explica así su interés, traduzco libremente a continuación:

Gerade der im letzten Jahr geschehene Fall „Nachterstedt“ in Sachsen –

Anhalt zeigt wohl , wie gefährlich es sein kann, bei einer unterirdischen

Anlage aus dem 2. Weltkrieg zu wohnen, die zudem auch durch die IG

Farben betrieben wurde und deren auch heute wohl noch bestehendes

Gefährdungspotential ähnlich dem der angenommenen unterirdischen

Anlage in Espelkamp sein dürfte.

«Justamente el caso “Nachterstedt” de Sajonia-Anhalt muestra claramente lo peligroso que puede ser vivir cerca de instalaciones subterráneas de la Segunda Guerra Mundial, que incluso fueron administradas por la empresa IG Farben y cuyo potencial de peligrosidad aún existente debe ser parecido al de las instalaciones subterráneas de Espelkamp.»

¿Qué tenemos, entonces?

Alguien que marcado por uno de sus nombres (Adolf) termina interesándose por el pasado de su país y encontrándose con demasiada suciedad barrida debajo de la alfombra en su propia ciudad.

Espelkamp, un asentamiento más que un pueblucho hacia 1930, cambió su suerte de golpe en 1939 al ser elegido por los nazis para albergar un complejo industrial para la fabricación de municiones.

En un área boscosa de 250 hectáreas, se construyeron entonces 133 edificios y una red de 20 kilómetros de calles y carreteras, red de agua y desagüe, así como una conexión a las vías del ferrocarril más cercano.

Hasta el final de la guerra, se fabricaron granadas, detonadores y munición diversa, así como Tabun, un arma química creada por Gerhard Schrader en 1936, un científico empleado de la IG Farben.

Con la llegada de los aliados en 1945, la suerte de Espelkamp tendría que haber vuelto a cambiar radicalmente puesto que se esperaba que los nazis destruyeran su fábrica de municiones antes de que cayera en manos de los aliados.

Sin embargo, el comandante Küppers, a cargo de las instalaciones, se negó a hacer volar el complejo.

¿Por qué?

¿Por qué permitir, además, que toda una fábrica de municiones cayera -intacta- en manos de los enemigos?

Qué

.

Continúa…

HjorgeV 20-07-2010

UN SUBTERRÁNEO SECRETO DE LA ÉPOCA NAZI

Consideremos la verosimilitud de la siguiente historia.

Nachterstedt, Sajonia-Anhalt, madrugada del 18 de julio del 2009, hace exactamente un año.

Un súbito deslizamiento de tierras al pie de un lago arrastra al fondo lacustre una casa de dos pisos y parte de un edificio y de una calle.

Tres personas mueren sepultadas.

¿El lugar concreto del siniestro?

La orilla inmediata de un lago artificial:

El Concordia, creado y habilitado a partir de una gran hondonada formada por 150 años de explotación minera de carbón a cielo abierto en la zona.

Siete casas contiguas son inmediatamente evacuadas por temor a nuevos hundimientos.

Casi un año después y aún sin conocerse las causas del siniestro, las autoridades planean evitar nuevas catástrofes hundiendo esa zona urbana con explosiones controladas.

Numerosas familias tendrían que ser evacuadas, perdiendo sus actuales hogares para siempre.

La empresa LMBV, por su parte, propietaria del Concordia y especializada en habilitar lagos artificiales a partir de minas de carbón abandonadas (50 en la región), se ve confrontada con acusaciones de negligencia y, por lo tanto, de homicidio negligente.

Entonces, justo antes de que se cumpla un año exacto de la tragedia, aparece Dirk Finkemeier:

Un abogado alemán aficionado a la revisión de archivos históricos, con una explicación que parece salida de una película de las llamadas de clase B.

Debajo de Nachterstedt existía una fábrica secreta de gas o armas nucleares construida por los nazis.

¿Se trata de un demente ansioso de llamar la atención de la opinión pública, aprovechándose de una desgracia además?

Finkemeier tiene documentos que avalan su afirmación.

Documentos que remiten a los tiempos del Tercer Reich y sus oscuras actividades.

El derrumbe de tierras, además de los muertos, dejó sin hogar a más de 40 personas, creó una ola que llegó a la orilla opuesta y empujó parcialmente a tierra a una embarcación, elevó el nivel del lago y desbordó ligeramente algunas de sus riberas.

El Concordia y sus alrededores fueron declarados inmediatamente zona de catástrofe.

(Actualmente -a juzgar por las fotografías– debo suponer que la zona inmediata del lago debe haber sido desecada para facilitar las investigaciones de los expertos en suelos.)

¿Qué tenemos entonces?

Un súbito e inexplicable deslizamiento de tierras al borde de un lago artificial.

Tres muertos.

Varias decenas de evacuados.

Una empresa acusada de homicidio negligente.

Unas autoridades que después de un año no se ven capaces de descifrar las causas del siniestro.

Y un abogado aficionado a la historia con documentos que prueban que debajo de la zona siniestrada habría existido una fábrica subterránea nazi.

El deslizamiento de tierras y el derrumbe final se habrían desencadenado al ceder alguna estructura de la antigua y secreta fábrica subterránea, es su tesis.

¿Una explicación inventada?

Deslizamientos tectónicos, es decir, alteraciones de la estructura de la corteza terrestre, ocurren incesantemente a mayor (movimientos sísmicos, actividad de las fallas) o menor profundidad (derrumbes, deslices y hundimientos de terreno).

De hecho, toda la corteza terrestre se encuentra en permanente movimiento y se podría decir que los continentes bailan: montañas, quebradas, ríos y mares son las consecuencias y mudos testigos de esos desplazamientos.

Es más, en zonas contiguas a lagos y reservorios acuáticos no es infrecuente el fenómeno de filtraciones de agua que terminan ablandando capas más profundas, provocando hundimientos y deslizamientos de las tierras que las cubren. (Quien ha intentado alguna vez construir un castillo de arena en la orilla de una playa cualquiera sabe a qué me estoy refiriendo.)

Esto era lo primero que se había supuesto en Nachterstedt y de allí la responsabilidad que se le achaca/ba a la empresa LMBV, responsable del lago.

Sin embargo, ya habían habido por lo menos cuatro indicios desentonantes con la sospecha oficial de negligencia por parte de la empresa.

  1. Un vecino de la zona había sufrido un hundimiento de terreno en su jardín algunos años atrás. Fenómeno que se habría vuelto a repetir tras ser rellenado el foso creado.

  2. En una visita oficial con una comitiva estatal minera en el 2008, Ulrich Schuster, alcalde de la localidad vecina de Inden, había notado un claro hundimiento de tierras cerca del lugar del siniestro y lo había comentado con la comitiva.

  3. El Instituto Sísmico de la Universidad de Leipzig registró un sismo de 1,0 de intensidad en la escala Richter a las 04:42, seis minutos antes de que se registrara la primera llamada alertando sobre la emergencia en Nachterstedt.

  4. Mucho antes, en 1959,  cincuenta años atrás y quince después de la derrota de los nazis y del final de la Segunda Guerra Mundial, se había producido un hundimiento similar en la mina de Nachterstedt, entonces todavía en funcionamiento.

Veamos cada punto.

El primer hundimiento mencionado no fue tomado en serio, seguramente porque no hubo víctimas y solo afectó al jardín de una vivienda.

El segundo punto sí deja abiertas nuevas responsabilidades: se trata de autoridades que notan fehacientemente una irregularidad grave y no corren la voz de alerta.

El tercero, el seísmo registrado, fue tomado inicialmente como el efecto y no como la causa del siniestro de Nachterstedt.

El cuarto punto, y el más antiguo, había quedado simplemente olvidado como uno más de los incontables accidentes mineros que suceden por todo el mundo a diario.

De ser cierta la teoría de Finkemeier, alguna de las estructuras de una fábrica subterránea y secreta nazi podría haber cedido y provocado una reacción en cadena.

Esto explicaría por qué se registró un movimiento sísmico momentos antes del hundimiento en sí.

¿Quién es Dirk Finkemeier, el abogado aficionado al registro de archivos históricos que con su insólita explicación podría devolver a los evacuados la esperanza de volver a abrir las puertas de sus hogares y rescatar por lo menos sus pertenencias?

¿En qué fundamenta su tesis?

Qué

.

Continúa el martes 20 de julio…

HjorgeV 18-07-2010

AGUA, CENIZAS, POLVO ENAMORADO

Acabo de leer que en el centro de Nueva York, en la zona cero de Manhattan, obreros de la construcción han encontrado los restos de un navío mercante del siglo XVIII.

Un ancla de unos 50 kilos de peso, hallada no muy lejos del mismo lugar en el que según antiguos mapas antes había un embarcadero, sería un claro indicio de que hace 200 años la zona en la que alguna vez se alzaron las Torres Gemelas estaba cubierta por agua.

Se sospecha que la embarcación de 10 metros de eslora fue dejada allí como relleno para ganarle terreno al río Hudson.

¿Manhattan sobre un río?

¡México en una laguna!

Esto último lo cantaba el mexicano Jorge Negrete allá por 1945, tiempos de ñangué o de nuestros padres o abuelos, el año en que Hiroshima y Nagasaki fueron víctimas de acaso los peores atentados terroristas de la historia (220.000 muertos y un guarismo parecido de heridos por dos bombitas lanzadas por los EEUU de Harry Truman) y la Segunda Guerra Mundial llegó a su fin.

El cantante y actor de la época de oro del cine mexicano lo cantaba en una ranchera de la película del mismo nombre: Me he de comer esa tuna.

La afirmación no era exacta, porque la llamada laguna de México solo era el sector occidental del lago de Texcoco.

Aunque hoy pocos lo sepan y no se note, la cuenca lacustre del valle de México alguna vez estuvo formada por cinco lagos (Zumpango, Xaltocan, Texcoco, Xochimilco y Chalco) que hoy han desaparecido casi por completo, principalmente por efecto de la mano del hombre.

(Sus aguas eran salobres o, si dulces, no aptas para el consumo humano.)

México es un ejemplo, pero hay muchos más.

La actual Plaza de Armas del Cuzco, la capital del Imperio Incaico, era un pantano que los incas desecaron y sobre el que luego fundaron la ciudad milenaria.

(Se dice que Pachacútec, el noveno inca de la dinastía imperial, habría terminado de secarlo con arenas traídas de las orillas del Pacífico, al otro lado de los Andes.)

La historia del hombre está ligada indisolublemente a su relación con el agua: lagunas, manantiales, ríos, mares.

Curiosas situaciones ha parido esta relación.

En el 2003, por ejemplo, se produjo el mayor traslado de obras de arte desde la Segunda Guerra Mundial: 100.000 obras artísticas fueron trasladadas fuera de París por temor a que un desborde del Sena pudiera inundar los almacenes subterráneos que las albergaban.

Lo que un día dio vida, puede volver a quitarla.

En el 2007 se recuperaron 55 cadáveres de las aguas del mismo río que atraviesa la Ciudad Luz y que nació sobre uno de sus islotes, en la llamada isla de la Cité.

Otras ciudades se han esforzado por no separarse de sus aguas fundacionales y han terminado siendo sus víctimas.

Venecia (la única ciudad en el mundo de cuyo nombre se ha derivado el de un país, adivinen), en realidad un archipiélago de 120 islas, 150 canales y 455 puentes, se encuentra gravemente amenazada por las inundaciones periódicas que sufre.

Aunque existen ciertas predicciones que vaticinan el hundimiento de Venecia, su destino final probablemente estará muy lejos del de la Atlántida, por lo menos tal como lo refirió Platón por primera vez en sus diálogos Timeo y Critias (también llamado La Atlántida este último).

(Charles Aznavour ya compuso Venecia sin ti. Ahora solo faltaría Tú sin Venecia.)

¿Y qué decir de Ámsterdam?

(En holandés se pronuncia como palabra aguda y no como esdrújula.)

En la «Venecia del norte», en la Ciudad de las Bicicletas (que tiene casi tantos ciclistas como habitantes -700.000- y en la que cada año son robadas 80.000, de las cuales 25.000 van a parar literalmente al agua, o sea a sus canales), la relación se solucionó con canales y con sus casi 1.300 puentes.

¿Y Colonia, en cuyos arrabales vivo?

En su casco viejo (Ciudad Vieja en alemán, Altstadt) existen varios edificaciones con marcas certificadas sobre sus paredes.

Atestiguan las crecidas, desbordes e inundaciones históricas del río Rin.

El último desborde memorable ocurrió en el 1993, año en el que la Ciudad Vieja colonesa quedó completamente inundada por las aguas del Rin:

10,63 metros por encima del nivel considerado como habitual del río.

Del polvo vienes y en polvo te convertirás, reza la sentencia religiosa, sí, pero también habría que agregar: agua eres (75% de nuestro cuerpo) y agua necesitarás.

Todo esto me ha llevado a recordar (o descubrir) lo siguiente:

1. Las fotos más impresionantes de la zona cero inmediatamente después del atentado del 11-S en Manhattan mostraban a neoyorquinos -sobrevivientes- totalmente cubiertos de polvo y ceniza.

2. Las primeras bombas atómicas (incluidas las de Hiroshima y Nagasaki), fomentadas por una carta de alarma escrita por Einstein, fueron productos del llamado Proyecto Manhattan.

3 Los continentes actuales formaban hasta hace 150 millones de años un gran todo llamado Pangea. Este supercontinente se formó -a su vez- hace 300 millones de años a partir de continentes que antes estaban separados.

4. Los continentes, por lo tanto, bailan. Y lo que hoy recubre el agua tal vez alguna vez será tierra firme y viceversa.

5. Cuando llueve en mi añorada Lima, la del Cielo Color Panza de Burro (Marca Registrada), sale en los periódicos.

6. Finalmente, al genial Quevedo y su bellísimo soneto Amor constante más allá de la muerte.

Aquí un extracto:

[…]

nadar sabe mi llama la agua fría,

y perder el respeto a ley severa.

[…]
su cuerpo dejará, no su cuidado;

serán ceniza, más tendrá sentido;

polvo serán, mas polvo enamorado.

.

HjorgeV 15-07-2010

TIEMPO RATA (Engendro)

y

Si tratas a tu tiempo

como a una rata en perma-

nente hui-

da

no te asombres de que tus mi-

nutos se vuelvan pa-

titas

que sal-

tan y corren hu-

yendo

le-

jos de ti

Ni de que tus segundos sean

colas peludas

desapareciendo

con-

tinua-

mente

detrás de

los muebles y

de esos rincones

a los que nunca

llegarás por tu

propia estatura

.p

HjorgeV 13-07-2010

EL RESTO ES SILENCIO

I

Domingo, 19:00 horas.

Dentro de hora y media se inicia el último partido de Sudáfrica ’10.

¿He puesto 19:00 horas?

¿Cómo se tendría que decir?

¿Siete de la tarde? ¿Del día? ¿O de la noche, ahora que oscurece recién a las 23:00?

El idioma alemán lo resuelve con un vocablo –Abend– que puede significar tanto ‘la tarde’ como ‘la noche’, dependiendo de la estación del año.

Llevo tanto tiempo en este país y hasta ahora no sé cómo llamar en verano -y en mi lengua- a las 21:00 horas:

¿Nueve de la noche, aunque todavía es de día? ¿Nueve de la tarde, aunque ya pasó la tarde?

II

Anoche me despertó el rugido de una tormenta a las dos de la mañana.

Como no estaba anunciada, corrí al ático de las chicas para comprobar si habían cerrado sus ventanas.

Nuestra hija mayor -de 15- todavía estaba despierta leyendo un libro. En un par de semanas partirá por un año al Brasil de intercambio estudiantil. Por ahora es como si su viaje le fuera a suceder a otra familia y no a la nuestra.

Llegará el momento de la despedida y nos sorprenderemos todos de cómo nos afectan hechos como este.

Entonces aprenderemos un nuevo significado de la palabra familia.

III

Nuestros dos hijos menores participaron hoy en las carreras que organiza la abadía del pueblo vecino todos los años por estas fechas.

El de 5 años corrió un kilómetro y medio y el de 9 cinco.

Y todo eso bajo un calor infernal: 35ºC.

Varios niños y adultos no terminaron sus respectivas corridas.

Nuestra otra hija (que el año pasado ganó la carrera de cinco kilómetros en su categoría) no quiso participar esta vez por las excesivas temperaturas.

Recordé mi primera carrera de “fondo” (apenas dos o tres kilómetros) en el colegio. Tenía 12 ó 13 años. Los momentos en los que llegué a pensar que no llegaría a la meta. La tortura. El dolor. La lucha mental interna. La puja con un compañero durante las inacabables decenas de metros finales. Mi convicción de que en cualquier momento tiraría la toalla y de que no le podría ganar. El cuerpo resistiéndose a abandonar, mientras la mente rendía con una facilidad pasmosa. Cuando ya había dado todo por perdido, de repente, el milagro: era el otro el que abandonaba la carrera.

IV

El fuerte y sorprendente calor, la canícula, ha democratizado las calles de Alemania en estos días.

La gente no sabe cómo vestir y su confusión e ignorancia se ven reflejadas en las vestimentas: absurdas unas, improvisadas otras. (Mejor no mencionar el calzado y sus contenidos.)

Este es un país en el que hasta las posiciones políticas suelen reflejarse en la manera de vestir de una forma casi dictatorial y fascista, independientemente del bando al que se pertenezca.

Las capas y grupos sociales se diferencian no solo por la calidad de sus ropas, sino más bien por ciertas peculiaridades y detalles que les sirven para distinguirse rígidamente entre sí.

Creo que si alguien les hiciera notar que así no hacen sino demostrar su tendencia a llevar un uniforme, se asombrarían muchos.

Y otros se enojarían.

V

Hoy termina el Mundial africano.

Las predicciones apocalípticas (robos masivos, atentados, secuestros, violencia) no se han cumplido.

Tampoco ha prosperado la inicial y excesiva (por lo menos aquí en Alemania) animadversión mostrada hacia la vuvuzela.

Aunque están prohibidas en las proyecciones públicas, las vuvuzelas se han convertido en las favoritas de los niños y su ruido ya no parece molestar como al comienzo.

Otra, claro, habría sido la historia si Alemania no hubiera llegado tan lejos.

VI

En este Mundial me ha costado mostrar abiertamente mi favoritismo por los equipos latinoamericanos.

Nunca me había pasado algo así en este país.

El último ejemplo me ocurrió cuando dije que Uruguay le tendría que ganar a Alemania (mis convivientes germanos tendrían que construirle a Muslera un pequeño monumento) y alguien me llamó “traidor”.

Fue en una ronda de padres de familia y en tono de broma, pero fue.

Después me puse a pensar y he llegado a la conclusión de que es mi primer Mundial en un pueblucho de las afueras de Colonia.

Lo que era absolutamente normal en una ciudad como la colonesa, aquí resulta lo excepcional.

Paradójicamente, ese “traidor” encierra una aparente contradicción: por un lado se me está aceptando como parte del conjunto de esta sociedad (sino me habrían llamado simplemente ‘enemigo’) y, por otro, no se acepta mi disidencia.

La uniformidad, ya decía.

VIII

Quería que Argentina ganara este Mundial.

Soy peruano, pero, antes que peruano, soy futbolero -digo, es un decir- y siempre estoy por los que, jugando, me hacen vibrar como tal.

Brasil lo consiguió por instantes, pero dentro de un juego demasiado esquemático, encorsetado. Con tanto peso de artillería para defenderse, Dunga terminó hundiendo a su propio barco.

(Puse en esta página a Alemania como uno de mis -4- favoritos pero solo porque mis hijos tienen una madre alemana y han nacido en este país. No por su fútbol, que sigue pareciéndome mediocre y sin capacidad para entusiasmar.)

El juego de Chile (que era el del Loco Bielsa) me ilusionó hasta llegar a pensar que podría ocurrir un milagro.

Pero tampoco pudo ser.

Me voy de este Mundial -digo, es un decir lo de irme- cautivado con la forma de defender de Uruguay: sacándome el sombrero por los Arévalo, Pérez, Fucile, Godín y Lugano.

Qué lectura, qué capacidad de anticipación, qué sacrificio, qué buen juego aéreo, qué zahoríes estos urus que es como los llaman aquí en Yérmani.

(¿Qué habría sido de esta selección charrúa con por lo menos un verdadero armador y creador central, y con Forlán en su posición natural de delantero neto y no en la ambigua que tuvo que fungir por necesidad mayor?)

IX

Mi favorita del último Mundial empieza a jugar la final en exactos treinta minutos.

La que se dio un gran baile contra Alemania, devolviéndola al duro suelo de la realidad, ahora se enfrenta a la Mandarina Mecánica.

Sigo sin creerme lo de que Holanda tiene un gran equipo, aunque las cifras hablen a su favor.

Un equipo es más que un grupo: un conjunto que piensa y actúa grupalmente como si fuera un solo individuo.

Holanda tiene buenos cancerberos en la defensa y en el ‘mediocampo defensivo’, y luego a Sneijder y Robben.

Ese es más o menos todo su programa.

Cuando las cosas no van bien, el primero en sacar la cachiporra es Van Bommel. Pero las artes marciales no son fútbol.

Los goles de Sneijder y Robben, por otra parte, han sido excepcionales (varias casualidades y mucha suerte) y no rutina producto del esfuerzo continuo.

(¿Cuántos goles de cabeza ha hecho Arjen Robben en toda su vida?)

En este Mundial hay un verdadero campeón, aunque pierda este último partido.

Y ese campeón indiscutible es La Roja.

Un equipo que juega, toca, arriesga, innova, ataca, urde, trama, se luce, entusiasma y hace vibrar.

El resto es silencio.

Qué

.

HjorgeV 11-07-2010

EL CANÍBAL Y EL MAFIOSO

Y se volvió a la normalidad en este país.

La verdad, estaba harto de que endiosaran a unos jugadores alemanes que, si bien se habían paseado con los ingleses y los argentinos (básicamente gracias a su miedo escénico), en la Bundesliga juegan como se vio ayer contra España.

Lo llevo viendo a lo largo de muchos años.

Por supuesto, no jugó Müller. Y otra podría haber sido la historia si hubiera jugado contra España.

En todo caso, eso solo demuestra que en el fútbol, juego posicional por excelencia, solo hay maravilla si hay atrevimiento e ideas. Y Müller con su juventud y su audacia se podía permitir tener ideas y atreverse a realizarlas.

El partido empezó con España diciendo estas son las nuevas reglas de juego y este es mi balón, y con una Alemania timorata, recelosa de lo que se le podía venir encima.

Para su suerte, dentro de las grandes cualidades de este equipo español que se ha puesto con este triunfo a un paso de su primera Copa Mundial, no está el exceso de gol.

España ya juega casi como el Barça.

Pero le falta su Messi. Y sus goles.

Si el error de Maradona fue no preocuparse por el mediocampo en el partido contra Alemania, confiado en que Messi & Co. se encargarían de ganar el partido solos, la virtud de España está precisamente en su región central: con futbolistas que no solo dominan su oficio correlón, sino que además la bola les obedece y tienen visión panorámica, además de ideas y atrevimiento.

De todo esto último adolece la selección alemana.

(¿Notaron que esta vez la Jabulani tenía el punto exacto de aire y que, por lo tanto, no estaba rebotona ni hacía extraños? Fue lo que permitió el gol de Puyol y las magníficas combinaciones de Xavi y compañía, aunque también los peligrosos remates alemanes a gol.)

Lo de Inglaterra y Argentina fue, por lo tanto, un engaño alemán.

O dos grandes golpes de suerte.

¿Por qué habrían de jugar los seleccionados alemanes tan diferente a como lo hacen en la Bundesliga?, era la pregunta que ya me había hecho antes de empezar el Mundial, para luego, tras las goleadas contra los ingleses y argentinos, preguntarme, tirándome de los cabellos: ¿Cómo es posible que jueguen tan diferente?

Golpes de suerte.

Un gol no reconocido y otro tempranero, además.

El otro gran error de Maradona de no reconocer que por el lado de Otamendi se había roto el dique argentino desde los primeros minutos.

Muy bien.

Los alemanes resistieron lo suyo y España, con todo su poderío y superioridad, solo ganó por un gol y en los minutos finales. Un triunfo trabajoso, arduo. Además de las grandes dosis de paciencia implicadas.

¿Conclusión?

Para ser el mejor no basta dominar un partido, ser dueño del balón y de las mejores jugadas.

Hay que tener gol.

Y eso es algo que ahora España tiene que demostrar frente a Holanda, una selección más dura de roer. Más astuta y ruin, también.

Con dos jugadores mañosísimos, Khalid Boulahrouz y Mark van Bommel, capaces de extirparte el colon o un pulmón sin costuras. Y conocidos por ahorrar en anestesia.

El primero juega en el Stuttgart alemán y tiene un apodo que es programa:

Khalid, El Caníbal.

Su especialidad es el corte defensivo.

Entiéndanlo como deseen, pero si recuerdan el juego del uruguayo Diego Pérez, sabrán de qué estoy hablando. Solo que el charrúa no lleva cuchillo ni una cachiporra debajo del cinturón.

El segundo es conocido por su juego sucio encubierto y el cinismo y caradurez con que reclama al árbitro con gesto de ángel (o de matón, según sea necesario, pero siempre de forma intimidante) las decisiones más importantes y gravitantes de un partido.

Van Bommel es de los que saben provocar subrepticiamente a un rival hasta hacerlo explotar, o machacarlo hasta su claudicación o su invalidez temporal maquillando la escena del crimen.

Sutil y rencoroso, es el que se encarga del trabajo sucio y clandestino, especialmente cuando las cosas no van bien. O, simplemente, para que salgan “bien”.

Van Bommel es la Mafia Naranja. (Y la del Bayern de Múnich, por supuesto, su club. Por algo lo digo. Al final del partido contra Uruguay, por ejemplo, fue perseguido por un indignado Martín Cáceres; pero el holandés consiguió escurrirse del pretendido ajuste de cuentas del uruguayo corriendo al otro extremo del campo.)

Con un Van Bommel inspirado, es posible que la ‘táctica’ holandesa para la final consista en deteriorar sutilmente el mediocampo español:

Con un Xavi o un Iniesta tempranamente lesionados o convenientemente amedrentados, se podría descomponer el esquema de Del Bosque y conseguir más libertades para los talentosos Wesley Sneijder y Arjen Robben, o para un posible Rafael van der Vaart.

La final de este Mundial, opino por lo tanto, se definirá por dos aspectos claves:

La calidad del arbitraje y la capacidad española para encontrar el gol.

Qué

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HjorgeV 08-07-2010