MIGUEL CORTÉS: «BURIED» (2010)

ENTERRADO: UNA PELÍCULA CONTRA EL SENTIDO COMÚN

Qué huevos.

O qué ovarios. Pero este no es el caso de Rodrigo Cortés (Pazos Hermos, Orense, 1973).

Hay que imaginárselo.

Atreverse a filmar una película con un único actor y una única localización: Un ataúd.

Se lo piden a dios y seguro que la vuelve a embarrar. O sea, vuelve a crear al hombre.

Un solo actor y toda una película filmada en un ataúd.

Más dos millones de euros de presupuesto que no hay que obviar. (En mi caso servirían para llevarme a la ruina -corporal-, sin llegar a terminar la película.)

(Curiosa y justamente, este último, el tema de su anterior película, Concursante: el cómo la riqueza te puede llegar a arruinar.)

Dos milloncitos que sirven para dar idea de la confianza que tuvieron los inversores (españoles) en este joven cineasta español y su proyecto ultraminimalista.

El director Rodrigo Cortés lo ha conseguido con un guión usamericano -de Chris Sparling- y un actor –Ryan Reynolds– canadiense.

Enterrado: un huevo que estuvo dando vueltas -despreciado- en Hollywood y que ahora, ya hecho gallina, tiene un éxito comercial y de crítica inusitado.

Más de 4.000 copias distribuidas en más de 40 países y el halago del Festival de Cine de Sundance.

«La película española con mayor distribución internacional jamás estrenada», dice El Portal del Guión.

Reales huevos de oro.

En Hollywood todos sabían que el guión era estupendo, pero imposible de rodar.

¿Una película de acción en una caja de zapatos? (Con su dueño enchufado a ellos, quiero decir. O sea, una caja un poco más grande.)

Fue lo que le interesó al cineasta.

¿La verdadera recompensa, según mi opinión?

Lo que Rodrigo Cortés relata a continuación en una entrevista de Guzmán Urrero para el portal cine y letras:

«Mira… te lo voy a poner en contexto y lo vas a entender… Buried se rodó en diecisiete días. Empecé a montarla al día siguiente de terminar el rodaje, porque no tenía otra opción si quería llegar a tiempo al Festival de Sundance.

En lugar de quince semanas y media de montaje, tenía que hacerlo en cinco semanas y media, como mucho… lo cual es imposible. Imagínate: dieciocho, veinte horas de trabajo todos los días, incluidos sabados y domingos.

Afortunadamente, Sundance quiso programarla, pero la película llegó allí goteando, al poco de acabarla.

Me cogieron de los hombros, me metieron en un avión y me arrojaron en la nieve. De manera que cuando nos encontramos con las colas de espectadores, aguantando seis horas de espera y pagando diez veces el precio de la entrada, viví todo como si le estuviera pasando a otra persona.»

Seis horas esperando en un festival para ver tu propia película y pagando nueve veces más de lo normal.

Esa es la verdadera recompensa para un artista.

Aunque Cortés dispuso de un presupuesto respetable, no deja de ser una epopeya creativa su obra.

Y épica es la misma película (además de la banda sonora de Víctor Reyes), por más que todas las escenas se desarrollen/an dentro de una caja de madera.

«Es Indiana Jones… quiero decir Indiana Jones dentro de una caja.»

Lo ha dicho en una entrevista.

¿La trama de la película?

Un contratista civil -un camionero- del país invasor en Iraq despierta tras un ataque insurgente.

En la oscuridad absoluta, aún conmocionado, comprueba aterrado que está dentro de un ataúd.

94 desesperados y claustrofóbicos minutos enterrado en una caja en pleno desierto iraquí.

Intentando salvarse con un celular, un encendedor y una linterna. Descompuesta, esta última.

¡Tres minutos de absoluta oscuridad es lo que le espera de arranque al espectador!

¿Quién había hablado del fin del arte en el cine?

Con Concursante, su debut cinematográfico y una película de culto, le sucedió lo que le sucede a la absoluta mayoría de películas independientes.

Lo dice en otra entrevista:

«Concursante vivió lo que vive el 90% de sus hermanas españolas: acaban los rodajes exhaustas y no queda dinero para darlas a conocer. El público es soberano, pero sólo sobre aquello que sabe que existe. Con Buried todo sucede de forma muy diferente, hay una maquinaria que sustenta la película y la acerca al espectador.»

Interesantísimas, también, las premisas de este genial y divertido (aquí una muestra bajo tierra) director gallego:

«Me basé en tres premisas: primero, olvídate de la localización; después, busca las herramientas cinematográficas adecuadas para provocar las emociones en el espectador, porque esto es un thriller, pero no pienses que estás en una caja, no renuncies a travellings o grúas; y tercero, ten todo el material adecuado para lograr todo lo anterior: construimos siete cajas con especificaciones distintas

Cortés es un director, un cineasta inusual. Inusualmente excepcional.

Leer sus respuestas en una entrevista digital de El País me ha deparado un buen rato de excelente risa esta noche.

Humor corrosivo, negro, negrísimo. Fino.

-¿ Cree que los musicales de Bollywood han sido una influencia directa en ‘Buried’?

«Indiscutiblemente: números musicales, cientos de personajes, luz, color… Tendrías que ver la versión que estamos preparando sobre hielo.»

-¿Cree que su película tendrá buena acogida en Uzbekistán?

«Ahí radican la mayor parte de nuestras esperanzas.»

Iraq, cuidado, es el pretexto:

-¿Hay un mensaje político en el hecho de ambientar tu película en Irak, o lo has pasado por alto?

«Intentas no pasar nada por alto, pero para mí Iraq es el McGuffin. Buried no tiene una alcance político profundo, pero sí una capacidad de resonancia que trasciende ideologías (siempre de vuelo corto) en su presentación de la burocracia como enemigo imbatible. Nadie puede ganar a la mediocridad humana.»

Cortés, que es de los que esperan que el espectador salga de la función con dos kilos menos de peso (no hace especificaciones), muestra también un ojo avizor, crítico, sutil, hasta en detalles insospechados:

«Pero si me preguntas sobre si ha mejorado nuestra vida con los teléfonos móviles es indiscutible que no. Eso no significa que Buried sea una película contra los teléfonos móviles, pero da la impresión de que muchas veces todos estos avances tecnológicos que en teoría facilitan la comunicación la van imposibilitando poco a poco y algo de eso se filtra por las grietas de Buried

Tampoco racanea al referirse a su actor protagonista, Ryan Reynolds:

«El primer día estaba agotado y rendido hasta extremos que no había contemplado… Lo que pasa es que dejó completamente la vanidad a un lado, y la suya fue una entrega absoluta. Tiene que ser así, desde luego, si quieres que te entierren en arena y sudor.

Lo devolvimos a Los Ángeles sangrando por la espalda, con los dedos achicharrados por sostener un Zippo encendido a temperaturas imposibles, con la piel hecha tiras y erosionada, y sin poder dar un solo paso.

Eso en lo físico… imagínate en lo emocional. En Buried, él recorre todo el catálogo de emociones que un ser humano, a menudo, no experimenta en una vida entera. Y lo hace en noventa minutos.»

Todo esto me ha dado miedo, debo confesarlo.

No he visto la película, pero ya me siento como el que ha conocido a la mujer perfecta por la Red para casarse.

Y, si tiene dos dedos de frente, sabe que no puede ser.

De resultar todo esto cierto, tendría (condicional) por lo menos -ya- una certeza.

Si Hitchcock resucitara y quisiera superar el reto que Cortés ha planteado con su Buried, el Gran Mago inglés necesitaría hacer un curso con los grandes filósofos del pasado y los corrosivos críticos de la actualidad, además de unirse a Spielberg.

Para hacer una película con una pulga atrapada en un supositorio.

…Qué

...HjorgeV 03-10-2010

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s