EL AÑO INFINITO DEL GATO (I)

¿Cuántas veces escuchamos -incluso durante años- una canción y no prestamos del todo atención a su letra hasta que nos enteramos de qué va y nos damos una buena sorpresa?

Sucede sobre todo cuando nuestro dominio del idioma involucrado es limitado o cuando la melodía, la instrumentación y el arreglo de la canción son tan buenos, que el texto queda relegado a un injusto segundo plano.

Me acaba de suceder con El año del gato, una de Mis Favoritas de Todos los Tiempos.

Hace un par de días, documentándome para un personaje que estoy terminando de armar, recordé esta canción del escocés Al Stewart, de la que solo recordaba de memoria el comienzo.

De entre una caterva de posibilidades, tomo la primera que encontré –la de Radio Centro– a pesar de la traducción (sin comentarios).

Este es el comienzo:

On a morning from a Bogart movie
In a country where they turn back time
You go strolling through the crowd like Peter Lorre
Contemplating a crime
She comes out of the sun in a silk dress running
Like a watercolour in the rain
Don’t bother asking for explanations
She’ll just tell you that she came
In the year of the cat

El inicio es misterioso.

¿En una mañana como (salida) de una película de Bogart? En un país en el que (se) ha retrocedido el tiempo. Vas avanzando por entre la multitud como Peter Lorre contemplando un crimen.

¿Quién diablos es Peter Lorre?

El Rey Gúglico escupe 168.000 resultados en 0,20 segundos. (¿Qué hubiera pensado Borges y sus sueños de una biblioteca infinita?)

Lorre fue un actor interesantísimo.

Austríaco, de origen húngaro y judío, había nacido en el Imperio Austrohúngaro en 1904, en un pueblo de la actual Eslovaquia. Después de actuar en el teatro, participar en decenas de películas y llegar a dirigir su propia película, falleció en Hollywood en 1964.

Se encontraba actuando en Berlín y acababa de filmar su primera película con Fritz Lang –M, el vampiro de Düsseldorf– cuando se vio obligado a huir de los nazis al ganar estos las elecciones de 1933 acá en este país.

Su nombre verdadero, László Löwestein, era menos peculiar que su físico: un tipo bajito, de ojos saltones, más bien rechoncho y de mirada desconfiada. Pero un excelente actor.

Lo había reconocido como tal Bertolt Brecht en Berlín y lo reconoció enseguida Alfred Hitchcock cuando Lorre pasó por Londres huyendo de Alemania.

Su fuerte acento alemán tampoco fue óbice para triunfar en Hollywood.

A Lorre hay que agradecerle también, que haya sido de los pocos que se atrevieron en vida a decirle su verdad a Hitler.

Conocido por su papel de asesino en su exitoso debut cinematográfico, Lorre respondió así a la pregunta de por qué se marchaba de Alemania:

«Me voy porque en este país no hay lugar para dos asesinos.»

(Exageraba por defecto, porque decenas o acaso cientos de miles los asesinos.)

Actuó en verdaderos clásicos de la historia del cine como El halcón maltés (1941), Casablanca (1942), Veinte mil leguas de viaje submarino (1954) y La vuelta al mundo en 80 días (1956), entre otros.

(En esta última película, La vuelta al mundo en 80 días, Lorre actuó al lado de -presten atención y sujétense-: David Niven, Cantinflas, Shirley McLane, John Carradine, Marlene Dietrich, Frank Sinatra, Luis Miguel Dominguín, Fernandel y ¡Buster Keaton!, entre otros.)

Bueno, pues.

A ese actor se refería Al Stewart en la letra de su El año del gato.

Y con lo de avanzar por entre una multitud «como Peter Lorre contemplando un crimen» es una clara alusión a su mirada cinematográfica.

Algo que no es una exageración como se puede ver pulsando aquí y porque se dice que el Ministerio de Propaganda nazi usó un cartel publicitario de la película M, el vampiro de Düsseldorf, en la que aparece el rostro de Lorre, para azuzar la persecución de los judíos. (La traducción del título original en alemán es ‘M, una ciudad en busca de su asesino’.)

Pero sigamos con la canción de Al Stewart.

En la letra luego aparece una muchacha (como) salida del sol y con un vestido de seda como una acuarela en la lluvia. Y a la que no debes molestar haciendo preguntas porque te dirá que todo sucedió en el año del gato.

¿Qué es o que tiene de especial entonces el Año del Gato?, me pregunté.

Consulté a continuación el calendario chino porque sabía que es un zodiaco con referencias zoológicas. Un zoodiaco se podría decir.

¡No encontré el año del gato!

En el calendario chino no existe el año del gato. Están la rata, el cerdo y hasta un dragón, pero no el pobre minino.

Me restregué los ojos como un gato y acudí al Rey Gúglico.

Así, me encontré con una leyenda china que explica por qué es así.

Según ella, Buda había llamado a una reunión a todos los animales porque quería repartir entre ellos los doce años que conforman el ciclo chino.

El gato se puso de acuerdo con la rata para asistir juntos a la conferencia del día siguiente, se durmió soñando con su año y, zas, a la mañana siguiente ¡se quedó dormido!

Y, por lo tanto, también, sin año.

Esta es la razón por la que no existe el año del gato y por la que los gatos persiguen a los ratones. (Y por la que existe la expresión «No me vengas con cuentos chinos», porque, ¿quién se va a creer que un pobre gatito puede seguir alimentando una venganza que data del año 1300 antes de nuestra era, hacia la mitad de la dinastía Shang, si la Wikipedia no nos está contando ningún cuento chino?)

Entonces, recién entonces, adquirió sentido el resto de la canción de Al Stewart.

C

Continúa mañana

HjorgeV 06-11-2010

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