BERTOLUCCI, SCHNEIDER, BRANDO: «ULTIMO TANGO A PARIGI»

Venía de una familia con ancestros alemanes de apellido Brandau y había ganado un Óscar poco menos de veinte años atrás.

Acababa de rodar El padrino (1972) y llevaba años sin levantar cabeza como actor de éxito. Tenía fama de exigente y conflictivo.

En 1968, Alberto Grimaldi, poco más tarde exitoso productor de Fellini y Pasolini, le había ofrecido participar en Queimada, una coproducción ítalo-francesa estrenada en 1970.

Su nombre real parecía su alias artístico.

Se llamaba Marlon Brando (Omaha, 1924- Los Ángeles, 2004) y abandonó el rodaje de Queimada en la selva de Colombia (por los bichos, el calor, alimentos descompuestos, problemas estomacales y bandidos) hasta que no se encontrara otro lugar más aceptable para él.

La producción se trasladó entonces a Marruecos. La película se pudo terminar pero Brando se quedó con una demanda por daños y perjuicios presentada por Grimaldi, más la orden de congelación de sus bienes dictada por un juez.

Así es que en 1971 se encontraba en ciertos (grandes, en realidad) apuros económicos.

El gran éxito de El Padrino, película con la que ganaría un Óscar al mejor actor (y que se negó a recibir) y estrenada en marzo del 72, era algo que todavía estaba escrito en algún lugar del cielo.

El padrino se iba a encargar de rehabilitar a Brando en el mundo del séptimo arte, pero él había renunciado a participar de los posibles futuros beneficios del film, a cambio de una paga inmediata que ya se había consumido.

Brando se encontraba, así, en un bajón de su carrera: su estrella había declinado y ya no era más el joven atractivo y atlético.

Seguía siendo, eso sí, un magnífico actor.

Pronto cumpliría 48 años, tenía problemas de sobrepeso y el cabello ya solo le cubría la parte posterior de su cabeza.

Maria Schneider, por su parte, había nacido como hija de Daniel Gélin -un actor francés casi tan famoso como Yves Montand en su país y con más de 150 películas en su haber- y de Marie Christine Schneider, modelo francesa de origen rumano.

Gélin formaba en ese momento la pareja ideal del cince francés con su esposa, la actriz Danièle Delorme (Levallois-Perret, 1926), y nunca llegó a reconocer a Maria como su hija.

(Al respecto, Maria dijo una vez: «Estoy cansada de ser presentada como su hija. Él nunca me reconoció. Lo he visto tres veces en mi vida. Ser una hija ilegítima me preocupaba de joven. Hoy eso ha prescrito.»)

Tenía 19 años cuando se presentó a la selección actoral para una película de Bernardo Bertolucci, quien acababa de ganar un Óscar por su adaptación de la novela El conformista(1970)de Alberto Moravia.

Se había criado hasta los 15 con su madre, cerca de la frontera con Alemania.

Entonces había dejado la escuela y se había ido a París a probar fortuna en la profesión de su padre.

Tenía que saber quién era Bertolucci y quién Brando.

En ese momento llevaba más de tres años moviéndose por París sin rumbo ni metas fijas y ya había participado como actriz secundaria en tres películas.

El argumento que se le proponía era relativamente simple y esquemático: las vida sde un hombre maduro y la de una jovencita se cruzan mientras buscan un departamento en París.

En la película, Brando corporiza a Paul, un usamericano de 45 años, cuya esposa francesa acaba de suicidarse y busca olvidar y rehacer su vida.

Maria Schneider es Jeanne, una joven aspirante a actriz de 20 años, hija de un coronel, de novia con un joven cineasta y sin rumbo fijo en la vida.

Paul y Jeanne coinciden en la inspección del departamento por alquilar.

Sin mediar presentación ni haber hablado apenas, terminan copulando con desesperación en la vivienda vacía.

Luego abandonan en silencio el lugar.

Al día siguiente ambos vuelven y se prometen no contarse nada de sus vidas ni decirse sus nombres. Solo reunirse allí para intercambiar sexo.

Los encuentros continúan. Paul alquila finalmente el inmueble. Y no cuento más.

Bertolucci le había mostrado su guión al productor Alberto Grimaldi y al ver su interés, le había propuesto inmediatamente la misma pareja de su anterior película: Dominique Sanda y Jean-Louis Trintignant.

Sin embargo, Sanda se había quedado embarazada.

Y a Jean-Louis Trintignant no le interesaba en absoluto desnudarse en la pantalla.

El siguiente candidato era Jean-Paul Belmondo.

Este se negó siquiera a reunirse con el cineasta italiano, respondiéndole que no se prestaba para «pornos».

Alain Delon, el siguiente candidato, mostró inmediato interés, pero puso como condición ser también el productor de la película.

Hasta que alguien trajo a colación el nombre de Brando.

Grimaldi, el productor, ya lo conocía: del drama colonial Queimada que el actor había estado a punto de sabotear.

En esos momentos, Brando estaba terminando de construir su casa en su isla de Tahití y afrontaba, además, pagos por pensiones alimenticias. (Tuvo nueve hijos en total.)

Grimaldi decidió arriesgarse.

Y le ofreció retirar la demanda.

Además de un pago inmediato de 250.000 dólares y una participación del 10% en las futuras ganancias del filme a cambio de aceptar el rol principal en el Ultimo tango a Parigi (título original, en italiano: se lee casi como en castellano salvo por la g final).

Entonces Bertolucci –a la sazón recién ‘inaugurado’ treintañero y Brando -veinte años mayor y una estrella en aparente declive- deciden encontrarse por primera vez en París.

Si Brando sabía o no que había sido ídolo de Bertolucci desde que este era un niño es algo que solo podemos sospechar.

Bertolucci le expuso su idea y le proyectó su película galardonada, El conformista.

Brando aceptó sin siquiera leer el guión e invitó al director italiano a pasar una temporada en Los Ángeles, para conocerse mejor.

Fecha: noviembre de 1971.

Tres meses antes del inicio del rodaje, cuatro meses antes del estreno de El padrino. Digamos que Brando se hallaba a mitad del camino hacia la gloria y nadie lo sabía aún.

El joven Bertolucci tenía en mente algo más complejo que una simple filmación con un guión estático: sabía de la capacidad intuitiva de Brando. Deseaba exprimirla.

La estancia de dos semanas se convirtió en una especie de sesión psicoanalítica en la que Bertolucci indagó y buceó en la biografía y la sexualidad de Brando, consiguiendo una idea bastante clara sobre su niñez, sus padres y sus inclinaciones sexuales.

Se entendieron.

(A Brando le gustaba prepararse para conocer mejor a su personaje. Para su primera película, The Men, una historia de veteranos de guerra, se había pasado un mes en un hospital militar.)

El productor Grimaldi, por su parte, había empezado a tener problemas con los posibles financiadores del proyecto.

La MGM había rechazado la oferta por el arriesgado contenido sexual.

La Paramount, que había financiado Queimada, no quería volver a quemarse los dedos con Brando.

United Artists aceptó finalmente poner 800.000 dólares sobre la mesa. (El costo final fue de 1,4 millones.)

Bertolucci pudo empezar, así, con el casting.

Necesitaba una joven de un tipo especial que tendría que desnudarse sin inhibiciones. (Algo nada difícil en la Francia de entonces, debo imaginarme.)

Hizo desfilar a un centenar de aspirantes.

Hasta que se presentó Maria.

Bertolucci se quedó inmediatamente fascinado por su naturalidad, juicio que ninguno de sus colaboradores compartió.

Al contrario, se quedaron admirados y decepcionados por -para su modo de ver las cosas- tan extravagante selección.

Para Bertolucci, la joven tenía mucho de «salvaje y tímida» a la vez.

El rodaje se realizó entre febrero y abril de 1972 y se hizo en francés.

Brando hizo su parte en inglés, salvo un diálogo (con Marcel) en francés.

(La película fue presentada en el ámbito anglosajón en la versión original pero subtitulada.)

Existen varias versiones sobre los detalles del rodaje.

Brando era un sindicalista convencido, de tal manera que trabajar sábados y domingos y más allá de las seis de la tarde, era algo que estaba fuera de toda discusión para él.

Todos los demás, incluida la joven actriz, tenían que trabajar hasta 14 horas diarias, a veces hasta la medianoche.

A la Schneider se le vio llorar más de una vez, rendida de agotamiento.

La leyenda dice que al comienzo del rodaje y para conocerse mejor, Brando la invitó a un bistró (bistro o bistrot en francés). Estuvieron mirándose a los ojos durante media hora. Sin hablar.

Ninguno hablaba la lengua del otro, hay que suponer.

Si los dos (treinta años de diferencia en las edades) llegaron a tener un romance es algo incierto.

Según Bertolucci, Brando sufrió una fijación freudiana. Pero Maria Schneider lo negó. Llegó a afirmar que el actor pretendía ser su guía pero ella lo hacía reír.

Curiosamente, conocido por sus poses y barrabasadas en otras producciones, Brando se mostró muy colaborativo con Bertolucci y con toda la producción.

El parmesano era el primero que le estaba permitiendo interpretar más o menos libre e intuitivamente su papel, algo en lo que justamente había tenido problemas con los otros directores.

Durante la filmación, Brando y Bertolucci se reunían a diario a solas para discutir los avances, los resultados y las posibles alteraciones del guión, dejando fuera a todos los demás miembros del equipo.

(Otro detalle curioso: Bertolucci insistió a rajatabla que los dos personajes tenían que ser presentados desnudos. Era una cuestión de prinicipios para él: sin esos desnudos la película sería pornografía, porque «lo realmente pornográfico era la hipocresía». Brando aceptó, cómo no. Pero consiguió un par de meses de prórroga para poder bajar de peso y filmar esas escenas.)

La película pasó a la historia especialmente por su aspecto erótico o sexual. Todo un escándalo para la época, acaso especialmente por la escena en la que Paul fuerza al sexo anal a Jeanne sirviéndose del paquete de mantequilla más famoso de la historia. No solo del cine.

Maria Schneider llegó a afirmar después que la escena de sodomía fue una idea de Brando, que no estaba en el guión original y que sus lágrimas son/fueron reales.

(No fue una violación consumada: por lo menos la escena en la que él está encima de ella unidos por la mantequilla, por así decirlo, no es un coito real. No lo puede ser por la posición en la que se mantiene el pantalón de él. Salvo que le hubieran construido uno especial a Brando con una abertura también especial delante. Algo que no encajaría con la versión de Schneider ni con las recientes declaraciones de Bertolucci:«Su muerte ha llegado demasiado pronto, antes de que pudiera volver a abrazarla, y al menos por una vez pedirle perdón.») (¿Se pide perdón por una escena planeada y anunciada?)

(En otra escena, Jeanne corre a buscar a Paul para decirle que es el hombre de su vida luego de abandonar la sesión de prueba del traje que planeaba usar en la boda con su novio oficial. Paul reacciona pidiéndole que se corte las uñas y luego le pide que lo sodomice ‘dedalmente’ o digitalmente. Se dice también que se censuraron 8 segundos, para encubrir un orgasmo de la actriz.)

A mi entender, Bertolucci se valió de varias formas de ambivalencia para crear una atmósfera creíble desde el punto de visto ‘hipócrita’ y aumentar el efecto psicológico y emocional del film.

Digamos que les restregó la mantequilla (manchada) de su hipocresía en el rostro a los pacatos.

Porque los verdaderos temas de la película eran, son otros.

Los problemas de identidad y de comunicación de la sociedad moderna.

El dolor existencial de seres condenados a ser solo sombras de sí mismos con deseos y sueños aniquilados por los prejuicios ajenos y que les han sido implantados por la educación de una sociedad pacata y puritana.

La hipocresía de las instituciones religiosas y la alta contradicción entre las doctrinas religiosas y las conductas reales de sus miembros y representantes. (Hola, Ratzi.)

El hecho de que todo eso solo puede conducir a producir mentes torturadas y no libres, incapaces de poder discernir entre las experiencias liberadoras y el mal.

En muchos países fue prohibida, incluso en el país de donde provenía el autor de la genial banda sonora de la película, Leandro Gato Barbieri (Rosario, 1932), por la que ganó un Grammy.

En España se organizaban excursiones de fin de semana en bus para poder verla en Francia, al otro lado de la frontera.

En Italia, luego de largos juicios, se decidió su destrucción.

Maria Schneider se quedó marcada para siempre por su actuación en El último tango en París: una historia de amor y odio consigo misma, la actriz reducida a su papel como  amante de Brando. La chica de la mantequilla.

Aunque trabajó en un total de más de 100 películas, no volvió a ser reconocida por su trabajo.

En 1979 abandonó el rodaje de Calígula para internarse en un hospital psiquiátrico, tal vez asqueada.

¿Tenía Bertolucci todo planeado -respecto a la sodomía- y buscó el perfil de la actriz de acuerdo a eso?

Aunque Maria Schneider, fallecida el 3 de febrero recién pasado, le agradeció alguna vez por haberle permitido entrar a la historia del cine, en una de sus últimas entrevistas repitió su afirmación sobre la escena de la mantequilla:

«Fue una idea de Brando. Bertolucci me dijo lo que tenía que hacer momentos antes. Me engañaron. Casi me violaron. Esa escena no estaba prevista. Las lágrimas que se ven en la película son verdaderas.»

Había abandonado varias veces su carrera de actriz para entregarse a la heroína, a la cocaína, a las depresiones causadas por las drogas (o por la ausencia de ellas), o a su otra pasión: la música. Acaso permanentemente atormentada por no haber denunciado su cuasi violación para no chocar con dos dioses cinematográficos y la posibilidad de ser famosa.

El último tango en París fue su primera gran oportunidad.

Pero también la última.

La película debe su nombre a una escena memorable.

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HjorgeV 07-02-2011

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Fuentes:

http://www.talcualdigital.com/Protagonistas/Viewer.aspx?id=47722

http://en.wikipedia.org/wiki/Daniel_G%C3%A9lin

http://de.wikipedia.org/wiki/Der_letzte_Tango_in_Paris

http://es.wikipedia.org/wiki/El_%C3%BAltimo_tango_en_Par%C3%ADs

http://fr.wikipedia.org/wiki/Maria_Schneider_%28actrice%29

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One comment

  1. Usted me ha proporcionado un momento de alto disfrute estético. Sé que somos pocos. Pero la vida es así. A cambio le mando esta película: http://www.youtube.com/watch?v=OjC6DTXUen4

    Hola, Juan (?) Pablo: Se agradece el comentario. Brindaré por ese gol esta noche. Ojalá mi escaso portugués me permita entender la película. Gracias por la idea. Saludos desde los arrabales de Colonia. HjV

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