LOS SAICOS: DEMOLICIÓN (1965): LA PREHISTORIA DEL PUNK

¿Un grupo de punk formado en 1964 en Lima?

¿El mismo año en que se formaban The Beatles y el mundo empezaba a delirar con los Melenudos de Liverpool?

Los Saicos grabaron solo seis sencillos (45rpm), pero crearon un estilo considerado como el primer punk o proto-punk del mundo:

Una década (años luz en la música moderna) antes de que apareciera Ramones y la primera ola del punk a mediados de la década de los setenta.

 


El nombre del grupo creado en el distrito o barrio limeño de Lince (y no en una ‘barriada‘, equivalente en el Perú a barrio marginal y muy precario, como he leído en un diario español), provendría de un término inventado por Erwin Flores, uno de sus integrantes:

Como «grito de empuje que indica que hay que ir con todo de manera positiva y sin que nada nos detenga, eso es ser un Saico: ser alguien que no le tiene miedo a nada».

Saico habría sido también derivado de ‘sádico’ e influenciado por la pronunciación de Psycho (1960), la película de Hitchcock, y por Seiko, la marca japonesa cronometradora oficial de los Juegos Olímpicos de Tokio de ese mismo año de 1964, de moda entre los jóvenes del país.

(¿O sería más lógico pensar más bien en la psicodelia –psychedelic en inglés-, ya de moda en esos años, que en Hitchcock?)

Se dice que Los Saicos fue también de las primeras bandas de rock en componer sus propios temas en castellano: en una época en la que todo se copiaba y traducía del mundo anglosajón.

La fama les llegó casualmente: invitados a participar en un concierto más bien en plan de broma, terminaron despertando la euforia entre los jóvenes presentes. Una chica les dijo un piropo:

«Qué bonita bulla hacen ustedes.»

La banda llegó a tener su propio «El show de Los Saicos» en la televisión peruana. (¿Cómo lo harían con solo 12 temas?) (Después, en una entrevista, me he enterado de que tenían un repertorio de 25 canciones.)

Tras su éxito tan visceral y frenético como sus composiciones, la banda se separó rápidamente, apenas dos años después, cuando vieron que, de haber estado de moda durante el bienio 64-65, la juventud limeña había pasado a preferir el «arroz con leche» de Los Doltons al «salvajismo» de Los Saicos.

Pero habían cumplido su sueño juvenil de tener un grupo, uno especial en onda contestataria, gritona y provocadora, y dominando apenas tres acordes con la guitarra.

Los cuatro integrantes –Erwin Flores, voz y guitarra rítmica; Francisco Pancho Guevara, batería; César Papi Castrillón, bajo; y el mencionado Rolando Chino Carpio– continuaron entonces sus vidas: uno de los dos que partieron a EEUU se fue a trabajar a la NASA; uno de los dos que se quedaron en Lima se dedicó a la salsa.

Y sobrevino el olvido de décadas de la estrella fugaz -y eslabón perdido del rock- que había sido esta banda de Lince.

(Pero se trató solo de un olvido internacional, porque muchos peruanos recordábamos Demolición como una especie de himno subterráneo y clandestino del año de la pera.)

La historia de Los Saicos empezó a (re)escribirse décadas más tarde, cuando en el año 2000 aparece una recopilación no oficial del grupo: Wild teen punk from Peru 1965.

Este disco empieza a despertar una curiosidad que poco a poco despierta el interés y la curiosidad entre los entendidos y fanáticos, y que lleva casi una década después al sello español Munster Records a reeditar en un álbum sus sencillos.

Rolando Chino Carpio, ingeniero de sistemas y primera guitarra del grupo, fallecido en enero del 2006, no llegó a vivir el nacimiento de la Saicomanía.

La misma que ha permitido que los sobrevivientes del grupo vuelvan a juntarse para actuar después de 45 años de su última presentación (¡en España!) y que grupos como el mexicano Café Tacvba incluyan Demolición en su repertorio.

Pero, más que un estilo punk-agresivo azuzado por diversas drogas y verdaderos pasados biográficos malditos, el de Los Saicos (que ni siquiera se drogaban con alcohol) era más bien un estilo visceral y chonguero: se buscaba agitar y alborotar pero solo para divertirse con el chongo (peruanismo por escándalo, alboroto) creado.

Lo demuestra su tema más emblemático, Demolición.

El estribillo dice «Echemos abajo la estación del tren»: un sinsentido en una Lima que no tenía ni tiene trenes (salvo el único a la sierra y algún otro medio siglo atrás) y menos estaciones de tren. (Después, en una entrevista a Pancho Guevara -el baterista- ya mencionada líneas arriba, leo que se referían a la estación de tren de Matucana, una localidad serrana a 80 kilómetros de Lima.)

Personalmente, sé tanto de música punk como sobre el suelo de Marte.

Mi contacto físico más cercano se remonta a finales de los años ochenta, cuando al final de las noches más largas de los fines de semana de esa época, un par de latinos nos refugiábamos con otros estudiantes en un recinto (hoy convertido en un negocio acogedor) debajo de un puente ferroviario y contiguo -curiosamente- a la estación del tren más cercana a la universidad de Colonia.

Era un lugar al que nadie le apetecía entrar (salvo a esas altas -o bajas- horas de la madrugada) porque cada tanto las paredes y el techo eran remecidos por el paso de algún tren.

El bar solo se podía reconocer como tal porque había alguien que cobraba por las bebidas y música estridente -casi irreconocible- de fondo: el resto de la escenografía (ya no decorado) parecía un bar del viejo oeste abandonado durante años después de una gran y generalizada batalla campal.

Allí nos quedábamos hasta ser expulsados a la exacta hora del final, pero no solo porque no teníamos adónde ir (nuestros cuartos de estudiante nos parecían la peor alternativa cada fin de semana), sino porque al final podíamos tirarnos al piso a morirnos de risa.

Cuando por los parlantes -y siempre puntualmente como en el inicio de un partido de fútbol alemán- empezaba a sonar una horrenda pero comiquísima caricatura de un clásico de la música popular moderna anunciando el cierre del cuchitril.

Me estoy refiriendo a la versión de My way del desaparecido Sid Vicious (nomen ist omen), bajista del grupo Sex Pistols.

(De Vicious -a quien su propia madre le inyectó una sobredosis mortal de heroína la noche que Sid celebraba su salida de la cárcel a sus 21 añitos y de quien se dice que cuando actuaban le desconectaban el parlante de su bajo- habría que recordar lo que dijo una vez de él Lydon, el vocalista del grupo, para ilustrar el carácter de la música punk para los no entendidos como yo: «No era tan malo para canciones con tres acordes.»)

Esa versión sexpistolera de My way y el clásico Demolición de Los Saicos son las dos únicas piezas de este género, tan minimalista como combativo, que puedo (desgraciadamente: porque mucho más me debo perder seguramente) escuchar sin terminar espantado o tapándome los oídos.

.

.HjorgeV 15-02-2011

Página de Renzo Sánchez descubierta al terminar de escribir esta entrada y que recomiendo:

http://renzosanchezcronista.blogspot.com/2009/11/munster-records-publicara-box-set-de.html

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One comment

  1. Que buena información que dejas en estas lineas!!, navegaba buscando info de Los Saicos para una pequeña exposición en un curso de Deutsch!!! Gracias por estas lineas!!! y claro, con tu permiso tomaré algunos datos.

    Hola, Jorge. Para servir a los demás. Un saludo desde Colonia. HjV

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