«LA PREGUNTA»

.

Tendría que habérselo preguntado la vez que ella le aceptó la invitación al cine o, antes, cuando se encontraron después del trabajo y terminaron en un bar compartiendo un par de buenas horas juntos.

O cuando ella aceptó a salir a cenar con él, pero al final pensó que podría asustarla con su pregunta y no se atrevió.

Hasta que ella lo notó a la salida del teatro y se le dijo abiertamente: «¿Por qué no sueltas lo que quieres decirme o preguntarme?»

Tragó saliva, pensó en todas las veces que ella había aceptado salir con él, en las largas conversaciones telefónicas y en lo mucho que habían reído juntos.

Tomó aire y soltó su pregunta como quien se lanza del trampolín de 10 metros:

«¿Aceptarías ser mi amiga en Feisbuc?»

.

.

HjorgeV 26-05-2011

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s