AL PIE DE LOS ACANTILADOS (Engendro)

También tenía sus días así

en los que terminaba con la sensación

de tener que lanzarse a la sopa roja del

ocaso

desde la altura de algún barranco

(su ciudad dormía y vivía al pie

de los acantilados y le

gustaba pensar en un ganso lejos de su manada

lanzándose al vacío

ciego por el sol del atardecer)

.)

Eran días en los que su vida podía

terminar hecha añicos:

la enajenación del trabajo,

las pullas mal digeridas

del jefe o de los colegas,

la constante incomprensión

de los demás

.

Días como del dolor de

un mendigo que se despierta aterido

sobre la acera de una calle helada

.

Días gansos, patos y hormigas:

esas horas que se le iban aglutinando

hasta llenarlo de

pústulas interiores que

luego solo lograba calmar

con el alcohol y el cigarrillo perenne

colgando de los labios

.

Su muerte se hizo leyenda en

la ciudad:

el placer de caer por la cascada fue

suyo solo se dice

(otros afirman que se

murió pensando en Irlanda)

Hoy solo lo recuerdan cafichos y

prostitutas

ah, y el alcalde del lugar

que ya no lo ve más tirado en la calle

tapado con cartones y periódicos

al salir del prostíbulo

en la madrugada fría

soñando aparentemente

con acantilados y gansos

de su fantasía

.

.HjorgeV 13-07-2011

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