UN CASO PARA JORGE DIGAH: «LA NOVIA PRESTADA» (Novelita) (V)

-¿Por qué se ríen? -les pregunto a los dos.

Mi celular vuelve a emitir un pitido. Tengo un nuevo mensaje, pero no me dejo distraer y lo dejo en su lugar. Fernando debe estar hirviendo en su oficina de Colonia.

-¿No lo conoce, no? -dice el más joven del grupo. Están casi listos con su almuerzo.

Niego con la cabeza. Porque no sé siquiera si Herr Racke es una invención.

-Agradecería cualquier información que me pudieran dar sobre él.

-Es un pobre diablo -interviene el mayor-. Un borrachín. Ninguna mujer querría acercarse a él.

-¿Dónde lo podría encontrar?

-Ni idea -dicen los dos a coro.

-Tiene que vivir en algún lugar.

-Lo dudo -dice el mayor de los dos.

Quiero preguntar «¿Cómo que lo duda?», pero entonces entiendo que me está dando entender que se trata de un indigente, de un sin techo.

-De acuerdo. No tiene domicilio fijo. Pero, ¿saben dónde lo podría encontrar?

-¿Conoce Buxtehude?

-Mi primer día aquí.

-Pregunte a los borrachines de la estación central por él -dice el mayor.

Luego los dos se levantan y pasan a ignorarme como una mujer de la calle a un cliente despreciable tras concluir su trabajo.

Me quedo un rato sentado, manoseando la salchicha y comiendo un par de papas fritas. Luego me doy cuenta de que ni siquiera sé cuál es el nombre del señor Racke, de exisitr.

Me animo a echarle un vistazo a mi celular, para olvidar mi contrariedad. El mensaje no es de Fernando sino de Rabi, la madre de mi hija.

Sin leer el mensaje, me levanto de mi asiento, dejo el plato a medio terminar sobre el mostrador, me despido y empiezo a recorrer el camino de regreso. Marco el número de Rabi.

-¿En qué te puedo servir? -trato de ser lo más diplomático posible.

-¿Has salido de Alemania, Jorge? Pronuncia mi nombre con la jota y la ge como aspiraciones de un enfermo terminal como casi todos los alemanes que conozco.

«¿Qué te importa?», debería ser mi respuesta de cajón.

-¿En qué te puedo servir? -le repito.

-Necesito que te quedes con Mona dos o tres días.

-No puedo. Lo haría con gusto. Pero estoy muy lejos de Sinners.

-Pero en Alemania. Mira, Jorge, se trata de una emergencia -me dice mi ex mujer, alterando su voz hasta un punto que no puedo reconocer. ¿Se está rebajando a pedirme un favor? No lo puedo creer.

Rabi es una figura famosa de la televisión. Dirige un programa considerado «raro» porque conjuga política, cultura y glamour. Suele invitar a conocidos políticos, escritores, artistas y deportistas, con los que luego entra en un proceso dinámico que ella llama «desmascaramiento».

Lo que podría ser un buen método de crítica y esclarecimiento siempre termina en un final feliz para los participantes, su especialidad.

-¿Qué emergencia? -piso el palito, porque le doy a entender que tengo interés en su propuesta. O sea, en ver a mi hija más allá de las horas convenidas. Hace mucho tiempo que no ha pasado más de dos días seguidos conmigo y su castellano ya empieza a cojear.

-Alemania está a punto de aceptar que vamos camino de la suspensión de pagos -me dice su madre.

Si quería sorprenderme con esa noticia, no lo ha conseguido. Los mercados llevan meses anunciando la quiebra de Grecia, Italia, Portugal o España. Lo que nadie había previsto era que Alemania podría verse afectada por los grandes especuladores. Pero eso es lo que ha empezado a ocurrir. Para mi modo de ver las cosas, el dinero ha entrado en una dinámica tan propia y particular dinámica que la quiebra de Alemania será una de las menores preocupaciones del planeta.

-¿Y? No veo la emergencia -le digo.

-No seas tonto -me dice, denotando una sonrisa que no puedo ver. Rabi es de las personas que te demuestran su afecto haciéndote daño: un golpe en la espalda, un empujón o un insulto menor-. Pero he convencido a la canciller para que asista a mi programa. ¿Te lo puedes imaginar?

-No veo la emergencia -repito.

-¡Por favor, Jorge! -empieza a exasperarse-. Necesito tiempo para preparar la entrevista y escoger a los otros invitados. Tú lo sabes. Es la oportunidad de mi vida.

La vida de Rabi está llena de “oportunidades de su vida”.

La conocí así, cuando estaba a punto de recibir su primer premio Gala, gracias a sus atrevidas e inteligentes entrevistas a famosos políticos. Yo era un simple «cargacables» en la ceremonia y la ayudé a coser su vestido que se había descosido al tropezar con uno de los cables. Con uno de los míos, para ser más preciso. Se tuvo que levantar el vestido delante de mí y terminamos haciendo el amor de pie. Y 40 semanas después nació Mona. Hoy Rabi ya no hace entrevistas exclusivamente políticas y ha aprendido a mezclar el segundo motor que mueve el mundo -el glamour-, con los representantes directos e indirectos del primero: el dinero.

-Estoy a 500 kilómetros de Colonia y no sé cuándo regresaré. Además, Fernando me espera para sentarnos a revisar una traducción. O sea, me espera trabajo.

-Lo que te ofrezco también es un trabajo -me sorprende.

Pero no piso el palito. Sé que sería capaz de usarlo en mi contra en caso de tener que volver a vernos frente al juez.

-¿Para cuándo me necesitarías? -le pregunto, esquivando su oferta, pero dándome por vencido.

Su programa se emite los viernes a las nueve. Parte de él se graba dos y hasta tres días antes. Sé que en principio me necesitaría para quedarme con Mona durante las horas de grabación, pero también sé que cuando tiene invitados especialmente famosos, su vida se vuelve en los días previos a su programa un torbellino:

Citas con el responsable del canal, almuerzos con los redactores, reuniones con posibles invitados, ese tipo de cosas. En esas reuniones se suele beber mucho y Rabi detesta que su hija le pregunte si ha bebido. De allí que prefiera tener esos días completamente libres.

Para mí es una suerte poder quedarme más tiempo del fijado por el juez con mi hija. Pero tengo que adoptar el gesto del jugador de póker. Y eso es algo que Rabi también lo sabe.

Sin embargo, nos dejamos llevar por la farsa. Como casi siempre.

El teatro del mundo.

-Espero estar listo mañana -le digo finalmente-. Supongo que podría regresar en la noche a Sinners y estar pasado mañana al mediodía recogiendo a Mona. ¿Te parece una oferta aceptable?

-¿No podrías recogerla mañana a las seis de la tarde o antes de las ocho? Yo te la podría llevar a tu depa. Es que tengo una cena de trabajo con el dueño del canal.

-Entonces no te parece una oferta aceptable -agravo al máximo mi voz.

-Bueno, bueno, quedamos como dices.

Para odiarme, pienso después de colgar, me ha tratado esta vez bastante bien.

*

En la estación central de Buxtehude no encuentro a ningún borrachín.

Después de darme una vuelta por el vestíbulo, por los andenes, por las tiendas vecinas y por los túneles que comunican los andenes, me siento a pensar.

El cielo ha empezado a nublarse.

El verano promedio alemán se compone de 38 «días veraniegos» (por encima de los 25ºC) y de 6 «días tórridos» (por encima de los 30ºC).

En total seis semanas que este año han parecido solo dos o tres. Como siempre. Trato de usar mi cabeza.

Es demasiado temprano para encontrar a un borrachín en la calle, es mi conclusión.

*

Mi HTC empieza a sonar, salvándome del sopor que he empezado a sentir en mi lugar sobre una banca de metal de la estación.

Es Fernando, mi jefe.

Debe estar molesto por haber ignorado sus mensajes y por no haberlo llamado.

Estoy dudando entre pulsar el botón verde o apagar del todo mi teléfono, cuando veo a un tipo con el talante del que no tiene prisa y la nariz roja y deformada como un olluco. En su mano lleva una bolsa de compras arrugada y casi vacía. Me lo quedo observando.

Apago del todo mi celular y me levanto para seguir al hombre.

En la siguiente hora voy a acompañarlo en un recorrido meticuloso por los basureros públicos de las cercanías en busca de envases vacíos. Por cada uno de ellos luego le darán de 10 a 20 centavos.

Sé que cuando haya recibido el dinero, lo “invertirá” inmediatamente en su hígado y entonces tal vez pueda llevarme tras el rastro del señor Racke.

Me queda el resto del día y todo el día siguiente para tratar de encontrar a Doritha Tállez.

.

…    Continúa…

       HjorgeV 06-09-2011

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