«DE TODOS MENOS…»

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Lo bueno de tener recursos limitados (de saberlo), es que uno se las tiene que ingeniar para satisfacer sus necesidades primordiales.

Pero debe ser una característica humana no ser conscientes de esa limitación.

Por lo menos, no automáticamente.

*

No de otra forma se explica, por ejemplo, cómo actualmente hasta los países más poderosos del planeta (y supuestamente los más avanzados) propugnan -con una convicción casi religiosa, quiero decir ciega- un modelo de economía/vida basado en la expansión y el crecimiento económico continuo.

Como si los recursos del planeta fueran inagotables.

O, extinguidos esos recursos, en el subsuelo existiera otra Tierra esperándonos para continuar con nuestro frenético esquilmo.

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Me puse a pensar en esto de los recursos limitados por un comentario recién recibido.

«Usted es todo menos…» me escribe Ramón Pineda desde Nicaragua, uno de los seguidores más fieles de esta bitácora. (También uno de sus contados lectores.)

El comentarista no terminó la frase.

«Usted es de todo menos… escritor», me imagino que fue lo que quiso decir y no se atrevió.

*

Lo que no debe saber él, ¡es que es cierto!

Que me lo repito continuamente, casi a diario:

«Soy todo menos escritor».

Es uno de los combustibles más efectivos que tengo para poder darle duro al teclado a diario.

Una especie de mantra al revés que me permite continuar con la escritura de mis novelas.

Como no soy escritor, me esfuerzo por serlo.

*

Conocer las propias limitaciones es fundamental.

Me lo enseñó ejemplarmente un grupo de jóvenes lisiados.

(Así es como se los llamaba entonces en mi país: un término que no me agrada, pero por lo menos mejor que ‘inválidos’, ya que no lo eran).

Y ellos me lo enseñaron nada menos que jugando al fútbol.

*

Lo tengo que recordar continuamente en mi -otra- labor como entrenador de futbolistas infantiles y juveniles.

He descubierto que muchas veces tienen la manía de querer hacer justo lo que no pueden.

O lo que no hemos entrenado.

*

Uno de esos jóvenes lisiados que menciono, por ejemplo, tenía una sola pierna y usaba una muleta para desplazarse.

Curiosamente, al jugar, su mejor finta, dribling, gambeta o regate, consistía en hacerte creer que iba a salir disparado por un lado.

Y tú, ¡zas!, te lanzabas a cubrir ese lado.

Pero, claro, el joven monogambo nunca lo hacía.

Simplemente porque tenía una sola pierna y no podía salir corriendo.

*

Pero tú te lo creías y caías en la trampa.

Porque su finta era perfecta.

Como un mago, te hacía creer en algo. Te creaba una ilusión.

Era fascinante.

*

Ese joven con una sola pierna conocía sus limitaciones perfectamente.

Sabía que nunca podría correr como tú.

Y ni siquiera lo intentaba.

Pero, astuto, te lo hacía creer.

*

Mis jóvenes pupilos con dos piernas y dos brazos -y todo lo demás completo, debo suponer- hacen muchas veces lo contrario.

Intentan justo lo que no pueden.

Fintas, amagues, gambetas, dribleos y regates que no están en su repertorio.

Justo como yo, tengo que llegar a reconocer.

Puesto que, sin saber escribir, lo intento a diario.

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HjorgeV 14-01-2012

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2 comentarios sobre “«DE TODOS MENOS…»

  1. Para mi humilde forma de ver escritor es el que escribe y no hay más. Bueno y conocido. Bueno y no conocido. Malo conocido y Malo no conocido ya son matices propios de la misma vida. Esto me ha hecho acordar cuando Passarella le dijo a Batistuta cuando recién empezaba su vida profesional “dedíquese a otra cosa menos al fútbol”. Y el tiempo dijo lo contrario. A La vida parece le gusta la ironía.

    Hola, Jorge: Así es. Me quedo con una frase de Richard Bach, el autor de ‘Juan Salvador Gaviota’: «Un escritor profesional es un amateur que no se rinde». Aunque mi meta es más simple: No rendirme. Saludos desde Alemania. HjV

  2. Lo mismo que le pasa a usted me sucede a mí , y no por eso me rindo . No me rindo por nada y sigo escribiendo cuanto se me ocurre, aunque sé que no lo hago bien y moriré aprendiendo. En realidad es lo que le pasa a muchos, no solo a nosotros dos , pues hoy día creo firmemente que “habemus” más escritores que lectores.
    Un saludo desde España de su amigo antonio larrosa , ese que siempre escribe ….clica sobre mi nombre

    Hola, don Antonio: Gracias por su mensaje. Su afán por escribir, su deseo indeclinable, su terquedad, su tesón, su capacidad para entrometerse donde sea con tal de hacerse conocido, su coraza para soportar todo tipo de adjetivos y hasta insultos, me parecen, simplemente, fascinantes. Usted bien podría haber sido un personaje del Manco de Lepanto o del Ciego de Ginebra. Gracias por su mensaje y saludos desde Alemania. HjV

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