¿UN KAFKA ROMÁNTICO Y HUMORISTA?

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¿Cuántas veces convertimos -con una simple opinión o comentario- a alguien en lo que no es, creándole una fama injusta?

Muchas veces nos basta un solo detalle, un mal juicio, una apreciación dicha al paso, o deliberadamente descuidada.

Otra veces le endilgamos a alguien cierta fama que no se merece.

A lo largo de toda nuestra vida nos vamos engañando a nosotros mismos, caracterizando y encasillando a la gente en base a rasgos -mayormente- superficiales e -inevitablemente- fundados en nuestros prejuicios.

Consideren, por favor, la siguiente frase:

Hoy vi un plano de Viena; por un instante me pareció incomprensible que hubieran construido toda una gran ciudad, cuando tú necesitas solo una habitación.

Me parece toda una -gran- declaración de amor.

Genialmente disimulada: no reconocible al primer vistazo. (Si hubiera escrito “que te hubieran construido”, el resultado habría sido completamente distinto.)

La escribió Kafka el 23 de junio de 1920 a su amada Milena Jesenská, periodista, escritora, feminista y traductora, poco antes de pasar por Viena de regreso a Praga.

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¿Se reconoce en esta frase la imagen del Kafka más común: triste y atormentado?

Hemos sido injustos con él.

Fue un joven con múltiples intereses.

Interesado por el dibujo, llegó a ser presentado y recomendado por Max Brod en los círculos artísticos de Praga. Y siguió dibujando hasta su prematura muerte, a los 40 años.

Se interesó por el remo, la natación y la gimnasia.

Le fascinaba la pantomima y hacer reír a sus amigos mostrando sus aptitudes de mimo.

Le gustaba leer en público.

De niño había soñado con leer para una sala llena de gente La educación sentimental de cabo a rabo.

¿Dónde el espacio para tanta tristeza?

Dos días después de despachar la carta aludida, le volvió a escribir a su amada.

Desde Merano (en el Tirol italiano, una ciudad bilingüe), le preguntó, ansioso por adelantarse al futuro:

«¿Existe en absoluto, Milena, en el mundo tanta paciencia como la que me es necesaria? Dímelo el martes.»

Sag es mir Dienstag es también el título de un film-poema de Astrid Ofner.

(Ofner, una cineasta y editora alemana, considera que en las cartas a Milena se condensa lo mejor de la literatura alemana.)

No se sabe lo que le dijo Milena ese martes.

Lo sucedido durante esos cuatro días solo se conoce por cartas y anotaciones.

Dos observaciones kafkianas sobre esa visita a Viena:

«Esos rayos de sol que se oscurecen solos, sin necesidad de ninguna nube.»

«Me gustaría ver todos los lugares de interés de Viena. De ser posible, desde la invisibilidad.»

Kafka, un escritor ligado a la oscuridad.

¿No fue también un gran romántico?

300 cartas le escribió a Felice Bauer, una empleada berlinesa que había conocido en el departamento de su amigo Max Brod.

Hasta tres diarias.

La misma Felice Bauer a la que le envió el manuscrito de La metamorfosis antes de su publicación, sin recibir respuesta o comentario alguno.

Dos años (y solo seis encuentros) después: el compromiso, la promesa de matrimonio, el 1º de junio de 1914.

Y, seis semanas más tarde, la separación.

Antes, en una misiva del 13 de julio de 1913, le había mencionado a Felice la posibilidad de instalarse juntos a vivir en algún lugar al sur, para luego agregar:

«Atravesar vertiginosamente la noche escribiendo, eso es todo lo que quiero. Y sucumbir o enloquecer de esa forma, ese es también mi deseo.»

¿Un romántico de escritorio?

¿Incapaz de relaciones verdaderas, de carne y hueso, por así decir?

Con su última pareja, Dora Diamant, llegó a tener una relación marital y una intimidad inusual en su vida anterior.

Dora también fungió de enfermera, cuando la tuberculosis ya era incurable, hasta su muerte.

¿Romántico o no?

Hay quien considera que la frase sobre Viena (“Hoy vi un plano de Viena…”) pertenece a tres de las más bellas declaraciones de amor de la literatura.

Escritas todas a Milena, su amada y traductora en Viena. Es una opinión.

Traduzco a mi manera:

Nur ein Dank, dass Du da bist auf dieser Welt, der ich es von vornherein nicht angesehen hätte, dass Du auf ihr zu finden sein würdest.

«Solo las gracias, porque estás en este mundo, del que no hubiera notado de antemano que en él sería posible encontrarte.»

Ich erschrecke, wenn ich höre, dass Du mich liebst, und wenn ich es nicht hören sollte, wollte ich sterben.

«Me sobresalto cuando escucho que me amas. Y si no me estuviera permitido oírlo, morir quisiera.»

Qué capacidad de concisión (amorosa y literaria).

Espero haber trasladado a nuestra lengua (no ha sido fácil) esa capacidad casi matemática para la deducción, la analogía y la inducción.

(Traduttore, traditore, dice un adagio italiano haciendo un juego de palabras cuya rima -y gracia- se pierde en nuestra lengua: traductor, traidor).

Son fascinantes -y concisos- juegos de palabras con lo prohibido.

Con el augurio funesto y la imposibilidad imaginada.

(Los brasileños lo podrían llamar una saudade supuesta, siendo la misma saudade -también- una nostalgia supuesta: por imaginada y proyectada al futuro.)

¿Romántico o no, Kafka?

Thomas Mann, Nobel alemán (pero que adoptó -rara asimetría respecto a Kafka- la ciudadanía checa después) no lo consideraba para nada un romántico.

Y, aunque se refería obviamente solo a su escritura, ¿qué decir de la opinión de Mann, teniendo en cuenta la siguiente descripción que hizo de Kafka?

Su último retrato, hecho poco antes de su muerte, evoca más a un joven de veinticinco años, que a un cuadragenario. Muestra una cara juvenil, tímida y grave, con los cabellos negros rizados invadiendo la frente, grandes ojos sombríos con la mirada penetrante y soñadora, una nariz recta, las mejillas hundidas por la enfermedad, una boca de trazo asombrosamente fino, con una sonrisa esbozada en una de las comisuras. Por su expresión de inocencia visionaria, recuerda mucho el retrato más conocido del poeta romántico muerto también prematuramente por consunción y llamado Novalis, ese mismo seráfico, buscador de la «Flor azul».

¿Cabellos rizados kafkianos?

Ni rizados ni invasores de ninguna frente.

Allí están las imágenes de la Red para contrariar a Mann.

(Aunque bien podría tratarse de una mala traducción: rizado por ondulado. Y ondulado es un adjetivo muy amplio.)

(Me han llamado especialmente la atención sus orejas lobunas. Y su mirada, me ha hecho recordar la de otro poeta, Vallejo.) (¿Mientras mejor poeta, mejor ‘posador’ frente a la cámara fotográfica?)

¿Y también existió un Kafka juguetón, divertido, jovial, bromista?

Thomas Mann, el autor de La muerte en Venecia, lo refiere así en el mismo artículo mencionado:

Según su biografía, cuando Kafka leyó a algunos amigos el principio de la novela El Proceso, que trata muy especialmente de la «justicia divina» mientras que El Castillo se preocupa sobre todo de la «Gracia», los auditores se rieron hasta las lágrimas y el mismo autor no pudo evitar de hacer otro tanto, mientras que debía interrumpir su lectura por momentos. Aquella era una hilaridad de motivos muy profundos, muy complejos y sin ninguna duda se desencadenó también con la lectura de El Castillo.

Ahora, Kafka escribió en alemán.

Pero es considerado un escritor checo.

¿Escritor checo de/en lengua alemana?

Hay que considerar que nació y vivió en Praga, a la sazón perteneciente al multinacional Imperio Austrohúngaro y, tras la II Guerra Mundial, capital de la recién fundada Checoslovaquia.

En una carta, definió al alemán como su lengua materna. Traduzco:

Deutsch ist meine Muttersprache, aber das Tschechische geht mir zu Herzen.

«El alemán es mi lengua materna, pero el checo me llega al corazón.»

Aunque su padre hablaba checo, la familia judía de Kafka pertenecía a la minoría germanoparlante de Praga, que conformaba a su vez el 7% de su población.

La lengua de ese gueto cultural era conocida como alemán praguense.

A esa especie de aislamiento se refería Kafka cuando escribió en una carta:

Ich habe niemals unter deutschem Volk gelebt.

«Nunca he vivido entre alemanes.»

Para terminar esta entrada (otros prefieren usar el inglés y decir post), he encontrado en la Red de las Redes unas bonitas líneas de un tal Joaquín Armada:

«Leemos a Kafka gracias a una traición. Para eso están los amigos, para llevarnos la contraria, vivos o muertos.»

Así empieza su nota sobre Kafka, recordándonos que el mundo conoce El castillo y El proceso gracias a que Max Brod no quemó sus manuscritos, tal como había sido el deseo expreso de su amigo íntimo Franz.

El resto es historia.

(También interesante y kafkiana en el sentido más común del término: una maleta con sus manuscritos contrabandeada por Max Brod, luego olvidada y finalmente redescubierta décadas después tras la muerte de Brod.)

He tratado de imaginarme a un Kafka desopilante, desternillándose de risa al leer en público La metamorfosis.

Me lo he imaginando elucubrando y quemándose las pestañas para dar con la frase adecuada en los cientos de cartas que escribió a sus amadas epistolares.

(Hay quien opina -tema para otra entrada de esta bitacora- que en ellas se encuentra lo mejor de la literatura alemana.)

Quiero imaginarme cómo reaccionaría hoy Kafka ante la injusticia cometida en parte con su nombre.

Pero también al reconocer qué kafkiano (término parcialmente impostor) se ha convertido el mundo desde su muerte.

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HjorgeV 02-04-2012

Fuentes:

http://de.wikipedia.org/wiki/Franz_Kafka

http://es.wikipedia.org/wiki/Franz_Kafka

http://www.vds-ev.de/sn-mobil/53/S12A1_schneider.html

http://www.meinhard.privat.t-online.de/frauen/jesenska.html

http://www.dvd-forum.at/news-details/23738-interview-sag-es-mir-dienstag-regisseurin-astrid-ofner-im-gespraech

3 thoughts on “¿UN KAFKA ROMÁNTICO Y HUMORISTA?

  1. No veo la premura en clasificar a Kafka de romántico o no. Sin duda esta maravillosa frase no deja lugar a dudas, pero Kafka no se agota alli, sin embargo y a pesar de su complejidad literaria igualmente nos deja esta pincelada de belleza. Aguda y correcta observación la referente al cambio de sentido de la frase si hubiese escrito. ” TE hubiesen construido…”. Felicitaciones.

    Hola, Francisco. Tienes razón. La prisa por clasificar a los seres humanos, sus conductas y sus conocimientos muchas veces no tiene sentido. Muchos creen que, clasificando, especialmente en la literatura, le hacemos un favor a esta. Cuando, en realidad, no hay por qué entender todo. De hecho, el misterio puede ser más atractivo que la verdad. Saludos desde Colonia. HjV

    1. Creo haber leído casi todo lo escrito por Kafka ( aunque hace muchos años ) y fueron sus diarios los que más me interpelaron. En efecto, la frase en cuestión pasa casi inadvertida y resultó una grata sorpresa que sea eso lo que precisamente valoras, una maravillosa declaración de amor de parte de quien quizás menos esperas.

      Hola, Francisco. Tal vez esa característica del amante esmerado por difuminar su lenguaje -en cuanto consciente de su capacidad traicionera- sea una de las cosas que más admiro y busco en otros escritores. Decir lo bello sin nombrar lo bello. Ser dulce sin quedarse con la miel en los labios. Sutil y frágil. Bah. Saludos desde Colonia. HjV

      1. En Chile apareció publicada en una compilación titulada ” Cartas a Milena”. Saludos.

        Hola, Francisco. Muchas gracias por la información. Saludos desde Colonia. HjV

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