DAVID VICTORY: «LA CULPA» (2012) (CORTOMETRAJE)

.

Con este corto, elegido entre siete mil presentados al Your Film Festival, el manresano David Victori acaba de ganar ese evento y medio millón de los verdes.

Además, la oportunidad de rodar con el director británico Ridley Scott, un mito viviente.

(Blade Runner y Alien, el octavo pasajero no son moco de pavo.)

Hermoso producto La culpa. Bello; por fuera, por lo menos. Arte visual.

Pero un síntoma más de estos tiempos.

Magníficas imágenes para una historia repleta de errores nada más comenzar.

¿Exagero?

.

.

Alguien sube unas escaleras hasta el quinto piso dispuesto a matar.

Lleva una pistola. Un pistolón.

Y, por lo menos, un instrumento que le permitirá forzar la puerta de su objetivo.

Sabe a lo que va.

Si lo sabe, ¿por qué sube las escaleras haciendo retumbar sus pasos?

Más parece un burócrata cansado regresando del trabajo y anunciándolo en cada escalón. «Espero que esté lista la comida, tesoro.»

Como para que lo escuchen los vecinos de cada piso y recuerden que alguien subió a la hora del crimen.

Si eso era lo que quería -testigos-, ¿por qué no les tocó el timbre de pasada?

Luego el tipo llega a su objetivo y fuerza la puerta -sin ningún cuidado, además- como si le diera igual que alguien pueda escucharlo desde dentro.

O peor aún: que alguie, al abrir la puerta, lo reciba con otra pistola.

El tipo entra, totalmente excitado y concentrado. Su frente está perlada de sudor.

No es mala su actuación.

Con todo, absurdamente, no se preocupa por comprobar su entorno en cada paso que da.

Es un departamento con muchas puertas en el que deben vivir varias personas. Alguna podría salir por una de ellas y sorprenderlo.

Pero, no. Él mira solo hacia adelante.

Como actor (y de no ser así, el director tendría que haberlo instruido), debería saber que el miedo -precisamente- nos hace temer cada rincón, cada esquina, cada movimiento, cada ruido, cada puerta.

Paralelamente es mostrada una analepsis (escena retrospectiva o, para los que desconozcan nuestro idioma, flashback): su novia es asaltada y golpeada mientras el mismo tipo habla por teléfono en una zona céntrica de una ciudad X.

Todo ha sucedido en cuestión de segundos.

Diecisiete para ser más exactos:

Entre que deja de ver a su novia embarazada y el ladrón se choca con él, escapando (albricias) hacia la zona céntrica con terrazas.

¿Un colega de Usain Bolt?

¿Quién puede ser más rápido?

(Pero alguien tan estúpido como para ocurrírsele escapar justo por el lugar más concurrido, habiendo cometido el asalto, el crimen, en una calle desierta. Señor director, por favor.)

No es todo.

La tipa no ha gritado, vaya a saber uno por qué.

Bueno, vamos a decir que ha sido golpeada por detrás.

Sigamos.

Cuando nuestro personaje se acerca a ella, tendida sobre el pavimento, la bambolea y sacude de tal manera que, si aún estaba viva, pues, seguramente, la remató.

Las imágenes, la fotografía, son exquisitas, insisto.

No hay duda. David Victori sabe dónde poner el ojo.

Es todo un profesional de la cámara. Tiene gusto. Estética.

Sin embargo, los chistes siguen: la víctima sorda, el sudor que desaparece en segundos de la cara del asesino, un niño que solo puede ser autista a juzgar por su reacción.

Prefiero parar, porque lamentable y personalmente, he seguido riendo con otros disparates.

(Solo menciono uno más: ¿qué niño es experto y tiene la fuerza para clavar una tijera por entre las costillas de un adulto creándole una herida profunda que apenas sangra?)

Luego ya no pude más y me salí del cine (es un decir).

Júzguenlo con sus propios ojos.

Obras así son el sueño de todo gobierno moderno y un síntoma más de estos tiempos de luces y destellos, grandes tecnologías inútiles y de tiernos disparates que se premian con medio millón de dólares.

Nuestros gobernantes sueñan con eso: seres que se contentan con los empaques y las envolturas. Con las apariencias..

Hay gente que colecciona bolsas de todo tipo de eventos y luego no se puede desprender de ellas.

Bolsas para todo el mundo.

Ver y no pensar. Solo ver sin pensar.

Gran sueño.

Seres satisfechos con la belleza exterior de un producto llamado vacío.

.

.

HjorgeV 07-09-2012

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s