EL FIN DEL MUNDO DEL «TEMPLO DEL PUEBLO»

Hemos tenido suerte este 21 de diciembre y no nos ha tocado el fin del mundo.

Tal vez los mayas se equivocaron por un par de días. Ya veremos.

En todo caso lo fue para una secta de 909 personas y para varias víctimas más hace casi 35 años.

La del Templo del Pueblo es una historia difícil de creer, como las de otras sectas adornadas con nombres como Puerta del Cielo u Orden del Templo Solar.

Títulos para nombrar lo innombrable: cierta ansia humana, mezcla de vértigo y atracción fatal, que más parece animal por su irracionalidad pero que nos diferencia de los demás animales como la risa y el llanto. (Hay más artistas en el reino animal.)

¿Hasta dónde hay que remontarse para encontrar una explicación a ese fenómeno que más de una vez ha llevado a un grupo de fanáticos a seguir -voluntariamente- a un guía hasta la misma muerte?

¿Dónde empiezan estas historias?

¿Dónde empezar a buscar respuestas?

No es moco de pavo, si se tiene en cuenta que el tipo de democracia que tenemos nos lleva cada vez más a tener que confiar y ponernos en manos de un solo guía: muchas veces de un payaso peligroso.

¿Qué hace que un grupo de personas empiece a creer y confiar ciegamente en una persona hasta el punto de aceptar por válida, por ejemplo, la idea de que en la cola de un cometa que se está acercando a la Tierra, se encuentra una nave espacial que los llevará al paraíso?

No es un cuento infantil ni un chiste.

Fue el caso de la secta Puerta del Cielo.

Su líder, Marshall Applewhite, convenció a 38 de sus seguidores de que solo suicidándose podrían abordar la nave espacial que se encontraba en la cola del cometa Hale-Bopp que se acercaba a la Tierra en 1997.

Por otra parte, ¿cómo y cuándo aparecieron los sacerdotes, los gurús y los guías religiosos en la historia de la humanidad?

Una fase clave tiene que haber sido el Neolítico y la invención de la agricultura.

Cuando los grupos humanos pasaron de una forma de vida basada en la recolección, la caza y la pesca, a una existencia organizada alrededor de la agricultura y la ganadería.

Es probable que un cambio climático fuera el origen de esta nueva era caracterizada por la repentina escasez de animales de caza y de los habituales alimentos de recolección.

Con la agricultura y su novedosa acumulación de alimentos (todo un hito en la historia de un Homo Sapiens acostumbrado a vivir día a día y de la mano a la boca) surgieron las ciudades, así como nuevas formas de organización social, jerarquías y una serie de personajes que antes no existían:

Los llamados nobles, los políticos y administradores, los artistas, los soldados, los sacerdotes, los estudiosos (los primeros científicos).

Tal vez también con ellos los primeros mendigos del planeta Tierra.

Antes no habría sido posible mantener a ninguna de estas nuevas castas.

Imposible cuando en nuestra época de cazadores y recolectores cada quien (salvo quizás los más pequeños y los imposibilitados por alguna razón) debía sudar por su propia cuenta para alimentarse y en esta actividad se le iba la mayor parte de su tiempo.

Bien, ya tenemos al sacerdote:

Un sujeto al que se le daba de comer y se le mantenía con la esperanza de que apaciguara a los dioses (como responsables de las cosechas) y, de ser posible, se comunicara con ellos.

Después ese tipo se dio cuenta de que podía tener más poder (después de todo su terreno era algo que nadie podía conocer, ni él mismo) y este el inicio de ese gran timo llamado iglesia y que perdura hasta nuestros días.

¿Pero cuándo empezó nuestro sentido religioso?

De no haberlo tenido, habríamos tomado a los sacerdotes por simples charlatanes. Pero nos sucede hasta ahora, en este Siglo XXI, segundo milenio de nuestra era.

Lo más probable es que la religión haya hecho su aparición mucho antes del Neolítico, el periodo de la eclosión (maduración sería un mejor término) de la agricultura y de los primeros poblados.

En el Paleolítico Medio concretamente.

Y con alta probabilidad como un subproducto del lenguaje.

Tal vez cuando inventamos la palabra (o intentamos fijar un sonido) para nombrar lo desconocido (lo temible y lejano a la percepción de nuestros sentidos, experiencia e intuición) inventamos también la religión.

Una religión cualquiera se podría definir, así, como un intento por explicar el misterio (los misterios) de la existencia.

La religión empero está actualmente tan inmersa en nuestros sistemas políticos, tan legalmente enquistada en el aparato estatal, que olvidamos que toda creencia religiosa tendría que ser algo estrictamente voluntario.

Una posición que se toma. Y no una imposición por pura tradición o deseo de los padres.

Debería estar, así, prohibido, por ejemplo, hacer abrazar a un bebé o a cualquier niño una religión. Pero se hace a diario millones de veces.

Es un sinsentido -otro timo eclesiástico- que mientras la mayoría de edad legal se fija a partir de los 16 o 18 años, se considere a un niño de 7 capaz de decidirse por creencias en las que ni siquiera los adultos mostramos consenso ni nos sentimos seguros de ellas.

Los no religiosos y no creyentes aceptamos vivir con ese misterio.

Para la gran mayoría de la humanidad, y esto por simples cuestiones culturales y de tradición, es insoportable vivir sin tener respuestas a preguntas como de dónde venimos, por qué existimos, cómo apareció la vida, qué sentido tiene esta.

Pero siendo el de la existencia el quizás más importante y poderoso misterio, no es el único en nuestras vidas.

La matanza de Newtown ha reabierto uno de ellos en El País de los Pistoleros Testarudos: ¿por qué matan y se matan a sí mismas las personas?

La madre de Adam Lanza, el asesino de Newtown, acumulaba armas porque temía un posible caos social, seguramente siguiendo una de las recomendaciones de los vendedores de armas.

(Como muy bien lo ha vuelto a ilustrar El Roto, esa mujer «compraba armas por miedo a la violencia».

Todo un absurdo que, de tan obvio, no debería mantenerse y, sin embargo, es credo en el país del american nightmare, el sueño convertido en pesadilla usamericana.

Porque será mayor la pesadilla cuando, siguiendo las escuelas y universidades la estela del armamentismo, los vendedores de armas consigan convencer a todos de que solo con más armas se conseguirá acabar con la violencia.

Negocios son negocios.)

(Propongo de una vez sistemas antimisiles a instalarse en las mochilas infantiles antibalas, artilugios cuyas ventas se han disparado en estos días.)

Pero sigamos con lo nuestro.

Sobre el cómo una persona puede llevar a la muerte a sus seguidores -como una especie de Flautista de Hamelín– usando simples creencias, religiosas por lo general.

Viajemos mentalmente a la Guyana de finales de los años setenta, un país sudamericano dos veces más grande que Portugal y que apenas doce años atrás se había independizado de Inglaterra.

Su nombre oficial era programático: República Cooperativa de Guyana.

Antiimperialista, habría que agregar. Un caso rarísimo como país, no solo por el inglés como lengua oficial en suelo sudamericano.

Sigamos.

Fecha: noviembre de 1978.

El congresista usamericano Leo J. Ryan ha recibido denuncias contra la secta Templo del Pueblo y se dirige a Guyana para averiguar la verdad de esas incriminaciones.

Viaja concretamente a Jonestown, una localidad que Jones ha comenzado a construir a comienzos de los setenta y en la que piensa construir su propio paraíso comunista y apostólico.

Porque Templo del Pueblo, la secta que el reverendo Jim Jones, el alias de James Warren Jones, ha creado, fusiona nada menos que creencias cristianas con doctrinas del comunismo.

Pues bien, algunos familiares de los sectarios y disidentes de la secta acusan a Jones de explotación laboral, abusos físicos, sexo y embarazos no consentidos, manipulación sistemática y lavado de cerebro.

Las acusaciones e investigaciones han hecho optar a Jones por abandonar rápidamente EEUU e instalarse con su secta en el pueblo que lleva su nombre y que ha construido sobre un terreno de 12 km²arrendado al gobierno de Guyana.

¿Quién es Jim Jones?

La imagen de sus amigos de infancia es la de un niño de ascendencia irlandesa y galesa, obsesionado por la muerte y la religión.

Lynetta Putnam, su madre, estaba convencida de que había dado a luz a un mesías. Y es probable que su padre perteneciera al Ku Klux Klan.

Una asombrosa contradicción esta última, si se tiene en cuenta que, después de recibirse de pastor de la Iglesia Metodista, Jones la abandonó porque sus superiores eclesiásticos se oponían a la captación de afroamericanos.

Muy pronto debió darse cuenta de que una fe férrea podía crear una gran cohesión grupal y que los servicios gratuitos a la comunidad se devolvían con más fe por parte de los asistidos.

Jones luchó por los derechos de sus compatriotas de origen africano y propugnaba una «sociedad arco iris» sin prejuicios raciales.

Pasó un tiempo en Brasil, trabajando en los barrios pobres de Río de Janeiro y probando el impacto de sus ideas acerca de una vida comunitaria apostólica.

Tal vez se dio cuenta de que la manera menos peligrosa -frente al Estado- de seguir los principios del marxismo era usando los caminos de la religión.

Se hizo conocido al establecer una comunidad agraria autárquica en California.

Se comparaba a Jesucristo y había sido miembro del Partido Comunista de su país.

En 1972 se trasladó a San Francisco para poder captar más sectarios.

Templo del Pueblo era una secta particularísima porque a mediados de los setenta la mitad de sus integrantes eran afroamericanos. (Algo inconcebible incluso hoy, 35 años después.)

A pesar de su fama por sus programas de asistencia médica gratuita y servicios a la comunidad, sobre Jones empezaron a aumentar las presiones por acoso sexual y explotación laboral dentro de su secta.

En diciembre de 1973 fue detenido en Los Ángeles por la supuesta comisión de delitos sexuales.

El traslado a San Francisco por otra parte, donde podía ampliar la captación y el reclutamiento de más miembros para su secta, significó también un mayor escrutinio por parte de la prensa.

Fue un reportaje del periodista Marshall Kilduff (una radiografía de Templo del Pueblo) el que forzó a Jones a huir y ordenar el rápido traslado de la secta a Jonestown, su «paraíso comunista y santuario».

En este contexto, el congresista demócrata por California Leo J. Ryan anuncia el 1º de noviembre de 1978 su viaje a Guyana para investigar las denuncias contra la secta.

También manifiesta su intención de liberar a los seguidores de la secta que quieran desertar. Lo arropan un permiso y fondos del gobierno de su país.

Lo acompañan en su misión funcionarios gubernamentales, familiares de los sectarios y un equipo de la cadena NBC.

El 14 llegan a Washington Georgetown, la capital de Guyana, a unos 240 kilómetros de Jonestown.

Esa primera noche gran parte de la delegación debe pernoctar en los pasillos del hotel, porque a pesar de que han hecho reservaciones, alguien ha cancelado las reservas y las habitaciones han sido reasignadas (probablemente a miembros o simpatizantes de la secta).

Después de varios días de negociaciones, Jones decide permitir a la comitiva visitar Jonestown.

El día 17 Ryan aborda una avioneta con algunos funcionarios, nueve periodistas y cuatro familiares de los sectarios. El aparato aterriza en Puerto Caituma, a pocos kilómetros de Jonestown.

El recibimiento en la sede de la secta es caluroso.

Sin embargo, un corresponsal de la NBC recibe una nota de un miembro de la secta, Vernon Gosney, en la que le ruega ayuda para poder abandonar Jonestown junto con otra sectaria, Monica Bagby.

Al día siguiente la delegación continúa su visita, pero el ambiente ya ha cambiado: Ryan recibe el pedido de dos familias completas que desean abandonar la secta.

Algunos de los sectarios enfurecen y uno de ellos intenta atacar con un cuchillo al congresista.

Finalmente Jones accede a que los disidentes abandonen Jonestown.

Es su Plan B.

A las tres de la tarde de ese 18 de noviembre de 1978, 14 desertores abordan un vehículo que los lleva a Caituma. Su deseo más urgente es alejarse de Jonestown y volver a EEUU.

Entre ellos se encuentra un tal Larry Layton.

La avioneta de este último está punto de levantar vuelo -es poco después de las cinco de la tarde- cuando Layton abre fuego dentro de la nave.

Simultáneamente, un grupo de sectarios que habían escoltado el vehículo del congresista disparan contra su avioneta y matan a Ryan, a tres periodistas y a un desertor. Nueve desertores más son heridos en el ataque. Ryan es rematado con disparos en el rostro.

Los atacantes huyen por los campos vecinos.

Pocas horas después, Jones ordena el suicidio colectivo de toda la secta, algo que venían planeando y ejercitando.

Se encontraron los cadáveres de 909 sectarios.

¿Un suicidio masivo?

Más bien un homicidio masivo, si se tiene en cuenta que Jones ordenó a sus seguidores a ingerir o inyectarse cianuro a la voz de «esto no es un suicidio sino un acto revolucionario».

El cadáver de Jones fue hallado con un disparo en la cabeza en medio de los cuerpos de dos de sus seguidores.

La investigación no pudo definir si se trató de un suicidio o si murió por mano ajena.

Tal vez Jones ordenó a uno de sus sectarios que le disparara.

Las autoridades de EEUU escrutan ahora la computadora del asesino de Newtown en busca de motivos y respuestas.

Lo mismo hicieron con los bolsillos de los 39 suicidas (Applewhite, el líder, incluido) de la secta Puerta del Cielo, quienes fueron encontrados vestidos de negro y con pulseras que los identificaban como miembros del equipo ‘externo’ de la secta: Heaven’s Gate Away Team.

(Saludos de Viaje a las estrellasStar Trek-, como dirían los alemanes: pues esta última denominación había sido tomada de la conocida serie de televisión.)

Ignoro qué encontrarán las autoridades de EEUU entre las pertenencias del asesino de Newton.

En los bolsillos de los suicidas de Puerta del Cielo sí encontraron algo.

Todos llevaban un billete de cinco dólares y tres cuartos de dólar.

¿Para comprar su boleto de ingreso a la nave que los esperaba en la cola del cometa Hale-Bopp?

¿Y las monedas por si tenían que hacer una llamada telefónica desde la misma nave o desde los teléfonos públicos del paraíso?

¿Y si resultaba que los extraterrestres solo aceptaban euros?

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HjorgeV 22-12-2012

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Fuentes:

http://es.wikipedia.org/wiki/Jim_Jones_(pastor)

http://en.wikipedia.org/wiki/Jim_Jones

http://es.wikipedia.org/wiki/Tragedia_de_Jonestown

http://www.lanacion.com.ar/65998-la-secta-que-quiso-ser-el-cometa-hale-bopp

http://www.abc.es/internacional/20121219/abci-newtown-victimas-entierro-201212190024.html

http://blogs.elpais.com/vientos-de-brasil/2012/12/arque%C3%B3logos-descubren-que-la-compasi%C3%B3n-es-tan-antigua-como-la-violencia.html

http://peru21.pe/impresa/usar-dolor-entender-dolor-2108544

http://www.leotarot.com/articulos/EEAAAllVAlvjWXSFhS.php

http://en.wikipedia.org/wiki/Leo_Ryan

http://es.wikipedia.org/wiki/Origen_de_las_religiones

http://es.wikipedia.org/wiki/Agricultura

http://de.wikipedia.org/wiki/Heaven%E2%80%99s_Gate_(Neue_Religi%C3%B6se_Bewegung)

http://de.wikipedia.org/wiki/Jonestown

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