«LOS RECREOS DE MI PADRE»

.

Entonces mi padre volteó y vi

que lloraba

Y por primera vez entendí que

en medio de los grandes problemas del mundo

no solo lloraba por la muerte

de su amigo:

que a partir de cierta edad

las muertes cada vez más cercanas

se lloran como la

propia

.

El pasado -se acercó a explicarme mi padre-

es a veces como

un amor que

te envía postales

reclamando porque no has

llegado y te sigue

esperando aún

.

Pero has llorado, padre, le dije.

Y así dijo él:

.

Ah, los días dichosos:

ordenados en mi recuerdo

como cubos para armar: un

juego para ponerse a temblar

en realidad

.

Podría decir que soy inmortal

porque no morí

esperándola

.

Los días dichosos -continuó-:

días de desayunos

nerviosos antes de salir

al colegio y de espera

hasta la hora de poder

verla en el primer recreo

.

El amor: todo un riguroso aparato administrativo

estatal instalado en la niñez

para contentarse después

con una simple

sonrisa

soltada al

vue-

lo

en el patio del

colegio

.

.

HjorgeV 17-01-2013

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One comment

  1. Tu padre tenía mucha razón, cuando llega cierta edad, a veces recuerdas cosas que te hacen sentir que ya no podrás volver atrás y finalizar algo que quedó sin terminar, ya no hay remedio, ni tiempo ni ocasión. Un saludo desde España

    Hola, don Antonio. Muchas gracias por su comentario. Saludos desde la nieve. HjV

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