CHET BAKER: «BLAME IT ON MY YOUTH»

Su canto intimista, con la voz a punto de romperse, como una trompeta al borde de un abismo soñando con sonar como una voz humana. O al revés.

En la primavera de 1952 Chesney Henry Baker (Yale, 1929 – Ámsterdam, 1988) fue elegido para tocar con Charlie Parker y el mundo empezó a quedar bajo sus pies, bajo su vuelo.

Pero esos fueron también los años en los que se aficionó a la heroína que lo llevó a ser el músico con -tal vez- el mayor número de prisiones europeas conocidas por dentro.

Dizzy Gillespie y la metadona lo ayudaron a volver a los escenarios después de perder años en el abismo y, en una paliza, todos los dientes.

Hasta que una madrugada de mayo del 88, la heroína y la cocaína lo lanzaron de bruces a los pies del mundo por el hueco de una ventana de un hotel de Ámsterdam.

No llegó a ver el documental sobre su vida que Bruce Weber ya tenía en la sala de montaje y que fue nominado para el Óscar de ese año.

HjorgeV 17-12-2013

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