«EL FIN DE LA NOCHE»

.

¿Cuántas piedras

podemos soportar en

el zapato?

.

Ya he salido demasiadas veces a

registrar el alba y pedirle

sus documentos de

identidad a las aves y al

rocío. Debería avergonzarme esta

sed de mi oreja.

.

¿Cuántas veces le he propuesto

a la noche una

invasión planetaria

con solo

hormigas

rojas de

corazón?

.

También le he hablado a

madre.

Porque padre ya no

recuerda qué sucedió la

noche de mi

engendro.

Ni siquiera sabe si estuvo

presente.

.

Los padres son así:

olvidan

convenientemente

las rocas y

las piedras del

camino.

.

Como el padre

que ahora también soy,

me declaro imprudente y

severo:

quiero decir que ya soy

lo que más odiaba.

.

¿El perdón celestial?

Una

piedra en el zapato.

Una con la forma de

mis pies.

Una a punto de jubilarse

de pura testarudez y

capaz de negociar con cualquier

perro

el fin de la

noche.

.

.

HjorgeV 19-05-2015

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