HIELO NEGRO

Acababa de juntar las dos partes de mi largo relato, decidido a terminarlo de una vez por todas, en cierta manera harto de ver cómo cada nuevo día de trabajo engendraba nuevas posibilidades y argumentos: innumerables serpientes de una cabeza de medusa.

Cada tentación no resistida abría, a su vez, nuevas puertas, caminos, historias, situaciones, diálogos, actores, promesas: más serpientes y medusas.

No era hartazgo ni cansancio ni desesperación.

Era haber creído que una novela es un relato que va de A a B, como un tren o un automóvil.

Y que el narrador solo debe ocuparse de describir el paisaje y las estaciones del itinerario, los pasajeros y sus quehaceres y cuitas, el vehículo mismo.

Pero puede suceder que el conductor se enferme o fallen las ruedas o el motor.

O que algún pasajero pierda el tren por un accidente, y su particular historia resulte ser más interesante, pues está a punto de morir.

Y todo eso para no hablar de un descarrilamiento o de un ataque terrorista (como si cualquier guerra no lo fuera).

Entonces la extraña convicción de que todo relato o novela es solo un capítulo de una historia mayor dominante e imposible de domar.

Pero que se tiene que escribir con sangre: la que debe terminar hinchando las venas y las ganas del lector, y darle un empujón feroz a su músculo cardíaco.

Ayer noche, ya tarde, mi esposa había salido con los chicos a una exhibición y seguían sin llegar a casa.

Entonces me llama para decirme que las temperaturas han bajado repentinamente y la lluvia recién caída se ha congelado, formándose una capa de hielo -el temible Blitzeis– sobre pistas y veredas.

Se habían quedado a solo un par de cuadras de aquí y no se atrevían a continuar por miedo a un accidente.

Me vestí y salí a llenar un balde con gravilla, y me acerqué a ‘rescatarlos’.

Esparcí el resto de la gravilla por donde suele pasar la gente que pasea por esta zona, hasta agotar el cubo.

Todo no pasó de un mínimo susto.

Pero hoy me levanté y una noticia acaparaba los titulares: cientos de accidentes ocurridos anoche, por causa del hielo negro por todo el país.

Y hasta hubo un muerto.

En un automóvil que iba de A a B.

HjorgeV 08.01.2017

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Un comentario sobre “HIELO NEGRO

  1. Qué bueno que no pasó de un susto. Qué bueno también que sigas escribiendo. Saludos!

    Hola, Daniel. Qué gustavo. Gracias mil. Que estés bien. Saludos desde el final del invierno alemán. HjV

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