«LADRONES DE CREPÚSCULOS»

.

En la tarde gris ella pronto

aparecería.

Llevaría el abrigo

de moda encima: el que nos

iría a permitir conocer el calor de

nuestras manos ocultas.

.

De la neblina previa al crepúsculo

ella pronto surgiría.

Con sus

labios haría un mohín que

sería un beso dibujado en el aire.

.

(Nunca entendí por qué le gustaba yo.

Por mi parte, adoraba sus labios, su boca,

esa forma de besarme que era como

un salto a la eternidad, que en ese entonces

era pasear con ella.

.

Sus dos manos posadas

sobre mi nuca como sujetando

un niño recién nacido:

la muerte no podía existir.

.

O era eso, precisamente.

.

Luego el encuentro de los cuerpos, aún

sin entender de penetraciones ni

desnudez.)

.

Saberte mío, decías.

Miarte saba, te respondía yo.

Saber que me perteneces.

Pertener me que sabereces.

.

Todo intento de apropiación

termina en el primer juzgado

de Marte, me advertías.

.

Pertenencia. Posesión.

Propiedad.

Dominio.

.

Ningún color

que lo disimule: como

las palabras que documentan

el asombro ante el misterio

de la conducta humana

(mayor que el del universo

y el de la vida juntos).

.

.

HjorgeV 22.09.2017

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s