«SOMBRAS AJENAS»

.

En el camino

de la entrada a la finca de tu tía

yo buscaba en la oscuridad

tus ojos: los

faros que me permitían

aceptar lo

absurdo e imposible.

.

Apenas te reconocieron,

los perros guardianes saltaron

hacia nosotros

como si hubieran estado ocupando

otras sombras por error

y no supieran qué hacer

para recuperar ahora las suyas.

.

Apenas entraste en la casa

apareció la gata

cuerda y remolona de tu tía loca.

Luego ella misma delante de

una ventana: con el gesto de quien

ya no sabe quién es

ni dónde está, pero ya poco

importa de todas

maneras.

.

Detrás de ella, dos palomas cruzaron el marco de

la ventana como escapándose

de un cuadro

inacabado.

.

Yo vi en ese momento un

resplandor fugaz en tus ojos.

Lo seguí con la mirada

esperando encontrar por fin una

guía en mi camino.

.

Pero cuando volví la cabeza

ya no estabas.

Solo tu tía. Y su gata

remolona.

.

Y también había desaparecido

la ventana

detrás de ella y, fuera, de los perros

solo habían quedado

sus sombras

ajenas.

.

.

HjorgeV 27.09.2017

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One comment

  1. Hola. Cuánto tiempo sin pasar por aquí. Me encantan tus versos. Yo tenía una tía especial con perros pero ningún gato. Abrazos de Viola

    Hola, Viola: ¡Y yo tengo una gata sin tías ni tíos! Que estés bien. Saludos desde los arrabales de Colonia. HjV

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