Mes: junio 2018

«CUATRO OJOS INTERIORES»

No todo lo que se mueve, vive. No todo lo que vemos, existe. No todo lo existente, encierra un sentido. No todo lo que se sabe, se conoce realmente.

Me repetía esas frases como si fueran parte de una tarea escolar o un mantra. Intentaba, así, sacudirme la pesada mortaja de mis más recientes sueños: escapar de sus densos posos, de su torrente gris que podía mantenerme atrapado largos días, incluso semanas, cuando no atinaba a escapar de su pérfido influjo.

Muchas veces conseguía exorcizar la materia oscura onírica -el sedimento de mi propia materia oscura, de la peor que me habita- y entonces podía seguir habitando este cuerpo, sus días, en paz.

Otras veces no lo conseguía y la vida me dolía como una herida incruenta, insoportable, sibilina: la serpiente de la que quieres escapar, pero ignoras que ya te habita y, por lo tanto, también acecha contigo, aleve, silenciosa, interior.

Cuatro ojos igualmente ciegos. Más que los tuyos propios.

HjorgeV 24.06.2018

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«MI TRAJE AZUL»

 

No llevo este traje por casualidad

Debí nacer en el medioevo

o en la Grecia de los pensadores:

una manta encima y el cielo como techo.

 

Basta. El resto es aire y fuego.

 

Es una palabra diminuta la

que me cubre.

Resbaladiza, tenue. Azul.

Se agota fácilmente en madre, hijo

o libertad.

Asciende en pereza, trepida

en miedo,

se agobia en dolor y

rezuma indiferencia con

alevosía.

 

Esquívala, es inútil: palabra inútil.

Acostúmbrate a otearla,

siempre de lejos. Tiene garras y espinas.

Nunca le muestres tu

casa ni tu verdadero bolsillo.

 

Es tan detestable como el

bicho que llegó por una sola rosa

y terminó arruinando el jardín entero.

 

No dejes que te de alcance.

Esquívala. No es para ti.

Olvídala.

Esa palabra tiene condición y uso;

te cubre (es tu traje azul), pero nada

más. Y es como cualquier piedra

del camino: la ves y hasta te puede

hacer tropezar, pero ella ni siquiera

sabe que existes.

 

 

HjorgeV 04.06.2018