BITACOREANDO

«NOCTURNO»

.

Duermes, callada

la noche. El vano contacto

de mi mano.

.

Fuera, la ciudad

es un monstruo que se retuerce

por afianzar su poder.

.

Tras despertar

te acercarás a la ventana para

otear la partida.

.

Verás que es como con los

manjares: que se desean tanto, pero 

se termina dilacerándolos.

.

Demasiada compañía.

Demasiada tú, en mí.

.

Ingentes caminos

los del horizonte al

abrir la puerta.

.

.

HjorgeV 16.08.2017

«DE VUELTA A CASA»

.

1

Sobre el parabrisas

el verano se despide sin saber

si volverá a vernos.

.

2

Desde la carretera

las vacas parecen meditar

sobre nuestra prisa.

.

3

Una lágrima se

afana por vencer al viento

que recorre tu mejilla.

.

4

Verano es la

infancia que retorna

cada año.

.

5

El reloj de la cocina no

ha conseguido avanzar un solo centímetro

en nuestra ausencia.

.

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HjV 14.08.2017

MICHAEL CONNELLY: «La habitación en llamas»

Piglia -otro que se nos fue demasiado pronto- solía afirmar que la mayor certeza de los escritores es saber lo que no quieren hacer.

Si pudieran hacer lo que quieren/desean hacer (partiendo de que lo supieran), todos los días aparecerían obras de la talla de la Divina Comedia o el Martín Fierro.

Lo repitió en Borges, un escritor argentino, un ciclo de clases abiertas emitido por la televisión pública de su país.

Piglia consideraba al ciego eterno como uno de los pocos que han conseguido acercarse a esa gruta o ruta que barruntan como la correcta o ideal.

*

Acabo de terminar La habitación en llamas, una de las últimas novelas de Michael Connelly, aparecida en este 2017 que ya empieza a declinar.

Estuve a punto de cerrar el libro antes de terminarlo, más o menos harto de sus desperfectos, excesivos e inútiles meandros y errores.

No conseguí convencerme -a mí mismo- de abandonarlo y eso me salvó, porque el final fue —–casi- como una redención.

*

Convengamos con Piglia y partamos de que escribir bien es, sobre todo y antes que nada, saber lo que no se debe hacer: por lo menos intuir todo aquello que se debe evitar.

Para Piglia, Borges es un buen escritor porque inventó -creo que hay consenso– la literatura fantástica.

Un clásico sería, así, un escritor que llega a erigir cierto tramo del camino que intuye como cierto o correcto. Una avanzada en el mar de la incertidumbre, por así decir.

El resto de los escritores se debe contentar con lo tentativo. Con probar y errar.

*

Siguiendo esa línea, tal vez Auster estuvo a punto de ‘inventar’ la literatura negra.

Dejó los primeros pasos e indicadores del camino que atisbaba, en su trilogía de Nueva York.

Ciudad de cristal, la primera de las tres, empieza, precisamente, cuando Daniel Quinn, escritor de novelas de misterio (así aparece en la traducción), recibe la llamada de un desconocido en mitad de la noche.

El errado interlocutor telefónico, tomando a Quinn por un detective, le encarga un caso.

Y Quinn, lejos de aclarar el malentendido, decide meterse a una historia enigmática y extraña.

*

Auster no siguió/sigue esa prometedora línea en sus posteriores novelas: ha coqueteado con esa línea negra, pero sin llevarla consecuentemente hacia el esquema negro más o menos aceptado.

Una línea que podría haberlo llevado a convertirse en el ‘creador’ de la literatura negra (partiendo de que diferenciamos esta del resto de ese género).

(Escribir una novela policiaca, una cualquiera, no es garantía de literatura.)

*

Intentos ha habido muchos. Y los habrá.

Una de las primeras novelas de Antonio Muñoz Molina mostraron esa veta: El invierno en Lisboa.

Otro intento frustrado, en lo que a esa línea (tentativa) negra se refiere.

Otros admiran a Vásquez Montalbán.

Aparecerán muchos más, espero.

*

¿Por qué nos fascina la literatura negra a sus seguidores?

Por negra y por literaria, respondo.

Dos ingredientes muy difíciles de conseguir y, más aún, de mezclar, de conjugar.

Chandler era tajante al respecto. Para él, el relato policial perfecto no es posible, pues:

«El tipo de mente que puede concebir el misterio perfecto, no es el tipo de mente que puede producir el trabajo artístico de escribirlo.»

*

Por lo menos, el camino (sobre el mar) ya está marcado y de lo que se trata es de ampliarlo en sus horizontes y alcances.

Dejando aparte lo literario (más volátil como ingrediente), el otro ingrediente es más palpable, tangible.

Porque una novela negra es una persecución. Una peripecia.

La aventura del lector ocurre subido a los hombros del autor, quien lo va llevando por la ruta que ha obtenido tras grandes esfuerzos (aunque siempre considere que no es la mejor que podría haber imaginado), mientras salpica con comentarios y observaciones su paseo.

Estos últimos tienen que estar en la proporción adecuada, so peligro de que nos apeemos de los hombros del narrador/caballo.

*

Pocos saben que Stephen King, ha escrito un libro genial para escritores: Mientras escribo.

Para el mago del terror misterioso, la prioridad es que no se pare la pelota.

Esta también parece ser la máxima de Connelly, siempre esforzado porque no se detenga la ruleta, empujando a su personaje Hieronymus Harry Bosch incluso a vericuetos donde solo perderá el tiempo.

Como en todo arte: lo malo es cuando la mano del mago se nota.

Pues, no solo en la vida real, lo que más nos impulsa no es la recompensa en sí, sino la expectativa de la recompensa.

*

Y con Connelly las expectativas son demasiado altas como para pretender una recompensa afín.

(Es el drama de nuestras sociedades de consumo: las expectativas son mayores que la recompensa, pero no podemos renunciar a ellas, aún sabiendo que aniquilamos el planeta, porque nos quedaríamos sin o casi nada.)

Por eso el final de La habitación en llamas es una redención.

Una lágrima que no se esperaba.

La flor marchita y aplastada que la amada encuentra -demasiado tarde- en el bolsillo del amado muerto.

.

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HjorgeV 03.08.2017

«DECEPCIONADOS Y OFENDIDOS»

.

Son legión. Cada mañana llegan

a la Tierra por oleadas invadiendo

sus calles, tiendas, entidades

y oficinas con su mal humor.

.

Duermen con sus teléfonos bajo

la almohada para no perderse ningún

clic de los que odia y envidia a la

vez, aunque esto es recíproco.

..

El rey Sheram de la India quiso

premiar al inventor del ajedrez

y este colocó un grano de trigo

en la primera casilla del tablero,

diciendo que le bastaría con que se

duplicara su número en cada nuevo

escaque hasta completar el tablero.

.

¿Nada más?, se asombró el rey.

.

Los decepcionados esperan una

recompensa similar, a pesar de

conocer el final de la historia.

.

Pero la ambición y la angurria

les impide reconocer sus límites,

que son su incontrolable droga.

.

Nadie les prometió nada.

.

Ningún contrato se firmó.

.

Pero despiertan cada día con

una lista de exigencias que los demás

tienen que cumplir, sin aceptar un No.

.

Y ahí van: camino de la oficina, del

negocio o empresa donde dejan los

mejores años de su vida, solo para

que un imbécil acumule más tableros.

.

.

HjorgeV 14.07.2017

«RÉQUIEM»

.

No creas en nada, cree

en ti,

que, después de

todo y antes que

nada, también 

eres

nada.

.

No intentes

detener al viajero (aunque

no sepa su destino:

coincidirás con él en el último,

que es común a todos

sin excepción),

o sea, tampoco te detengas

a ti mismo pues

volverás a

encontrarte (aunque no te

reconozcas).

.

No pienses mucho en un

futuro mejor mientras

avanzas,

que el futuro se convierte en

pasado cada segundo

y te lo podrías

perder

por estar

pensando demasiado en

él: en este

instante, por

ejemplo.

.

(Vívelo, que siempre es

mejor

que solo dedicarse a

contemplarlo.)

.

Pero lucha y no

te rindas que

la vida se convierte

ferozmente

en pasado como

una bestia obligada

a retroceder y

encogerse,

muchas veces sin llegar

a entender las cosas

del presente:

.

Los llamamos

sueños rotos, pero

deberíamos llamarlos

los sueños

que no nos deparó

la dirección

del viento.

.

La felicidad está a la

vuelta de la esquina,

nos decían las tías

más optimistas

(una de ellas murió porque

los médicos no supieron

dar con su apendicitis

a tiempo), y así nos

acostumbramos a

mirar ansiosos al final

de cada calle,

.

como

si la felicidad

fuera un monumento

en medio de una

maravillosa

plaza 

apta solo para

distraídos.

..

Pero un día

empiezan las derrotas y

crees notar que

la

muerte está

en cada calle,

en cada hora, incluso en las

más risueñas, muy

cerca:

la llamada

de la bestia

encogiéndose

que no admite

peros ni

contemplaciones.

.

Entonces las campanadas de la

iglesia se convierten

en el funeral diario

que nadie se desea para sí.

.

Como si hasta eso fuera

negociable.

.

.

HjorgeV 09.07.2017

FUERA LA MÁSCARA

Repasar las novelas más importantes del siglo que acaba de pasar, puede ser un magnífico ejercicio mental, aparte de un placer literario.

En la novela -casi- homónima de D. H. Lawrence, Lady Chatterley tiene un amante. Es el guarda del coto, un simple y rudo obrero.

En Trópico de Cáncer el protagonista ha sido enviado a París por una razón que él mismo no entiende.

El lector, por su parte, solo sabe que es artista y vive en una villa donde todo reluce y está en orden.

Pero, sobre todo, percibimos su completa libertad para escribir.

¿No parecen historias de otro planeta?

Hoy las relaciones se deciden por el consumo, que, ya convertido en emblema y seña personal, es el que une por encima del amor.

La gente se enamora ‘mercadotécnicamente’: atendiendo a las marcas que consume el otro.

Por otro lado, ¿aún existen artistas libres?

Personalmente, tengo la impresión de que los últimos que había se murieron de hambre.

Si sobrevive alguno, debe hacerlo en muy malas condiciones.

En Trópico de Cáncer, Henry Miller refiere cómo decide marcharse a Francia para llevar una vida de escritor bohemio en París.

Sus primeros tiempos allí son más que miserables, durmiendo cada noche bajo un puente distinto y comiendo de la caridad.

Lo salva un compatriota (un tal Richard Osborn, abogado), que le ofrece usar gratuitamente una habitación de su apartamento y le deja cada mañana 10 francos sobre la mesa de la cocina, para sus gastos.

¿Quién haría hoy algo así?

Ni siquiera somos capaces de donar 10 euros mensuales para un sintecho o de acoger por una sola noche a un refugiado.

Es más: pagaríamos para evitar que duerma en nuestra casa, pues podría dañar los muebles escandinavos o dormiríamos mal pensando que nos puede robar.

En cambio, que los grandes bancos (y eso en contra de uno de los principios del capitalismo) se sigan salvando gracias al dinero de todos y sin nuestro permiso expreso, no nos quita un minuto de sueño.

Deberíamos quitarnos la máscara:

El experimento que Stanley Milgram realizó hace medio siglo, demostrando que somos capaces de torturar sin piedad si se nos ordena hacerlo, no ha caducado.

No deberíamos levantar el dedo para señalar a otros.

El cerdo nazi, el gran terrorista, el supremacista, los llevamos dentro.

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HjorgeV 25.06.2017

LIBROS CONTRA UN AVIÓN EN CAÍDA LIBRE

¿Es posible hacer feliz a alguien con un libro?

Hace poco, en la fiesta de fin de temporada de uno de mis equipos infantiles, recibí tres libros de regalo.

Se trataba de un vale que podía hacer efectivo en una librería del pueblo vecino, más cercano a Colonia que el nuestro (que solo tiene una iglesia).

Acababa de leer una entrevista a Lorraine Fouchet, una escritora que, en su anterior vida como médica de urgencias, tenía que levantarse a cualquier hora para levantar actas de defunción.

Indagando en la Red, me topé entonces con una frase de su última novela:

«Si lloras en mi entierro, no volveré a dirigirte la palabra», o algo así.

Y enseguida quise leer el libro.

Empero, cuando recibí el vale, pensé en tres mujeres, familiares de mi esposa, a las que podría hacer feliz con su lectura.

*

Tal vez lo más problemático de toda vida sea/es que la vemos como un relato o película, como una novela.

Y, como partimos de que esta tiene que ser una buena historia (para empezar: es la nuestra) y queremos lo mejor para el protagonista, nos encontramos muchas veces con pasajes, sí, con capítulos enteros, que nos gustaría corregir, reescribir o reinventar.

Eso no es posible, bien sabemos.

De ahí que abrir un nuevo libro es la mágica posibilidad de empezar una nueva vida sin tener que levantarse siquiera.

*

Cuando partes de que tu novela tiene que ser buena y al personaje principal no le pueden salir mal las cosas, no es infrecuente el deseo de arrancar algunas de sus hojas.

Tal vez por eso existen los suicidas:

Gente que no acepta su propia historia (acaso por simples cuestiones estéticas/literarias en alguno) y desea tirar, como un escritor frustrado, al tacho sus hojas.

*

Lo menciono, porque hace un par de días, corrigiendo un párrafo de la novela que estoy por concluir, me di cuenta de que lo hacía como si en ello se me pudiera ir la vida (o la muerte, más bien: espantándola).

Entendí que para los humanos cada día, cada hora de nuestra vida puede verse como una historia completa en sí misma.

De hecho, un solo minuto de muchas vidas dan para toda una historia.

*

Si el trabajo de un entrenador es como construir un avión mientras está volando, como ya dijo alguien, solemos no notar que así es la vida misma, en realidad:

Un avión que siempre está cayendo en picada, independientemente del paisaje exterior, de la temperatura interior y de la calidad y cantidad de la comida a bordo.

Aunque nos repugne la idea, cualquier avión (aventura o empresa humana) está condenado, más tarde o más temprano, a estrellarse.

Perecer es nuestro sino.

Lo más común que tenemos.

De ahí la importancia del vuelo mismo y no (o menos) de la meta.

*

Curiosamente, actuamos como si no lo supiéramos, como si lo nuestro fuera la eviternidad.

La muerte es la causante de la peor de las cegueras.

No pienso volver a hablarle.

Prefiero leer un libro.

.

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HjorgeV 19.06.2017

«MADRE»

.

Me pariste para traerme al mundo cada día.

Por las mañanas el pan

tenía

el sabor de tus manos blandas.

.

El estupor es grande

cuando entiendo que somos

iguales

y es peor cuando

comprendo que las antípodas es

el único lugar posible de todo hijo.

.

El atardecer sangra.

La mañana respira.

El mediodía quema en tu nombre.

.

Al llegar la noche, vuelvo a nacer en tu

regazo: lejano,

como las últimas horas

de un reloj

olvidado en la penumbra de una

casa abandonada y cuyo

dueño nadie

conoce.

.

.

HjorgeV 10.06.2017

«OCASO»

.

Eligió volver a pisar esas calles que durante toda una época de su juventud (una que él recordaba como auspiciosa) habían sido su pan diario: su forma de ver y enfrentarse a la vida que estaba por llegarle.

Salió de paseo al atardecer, cuando el pálido fuego del ocaso semejaba un incendio mal apagado al final de la gran avenida.

Volviendo a esas calles que no se había atrevido a pisar en años, se sintió como un personaje de una película de los años cincuenta: el paisaje urbano sepia, una pieza de jazz emitida por una vieja radio, calles inquietantes, gente con pensamientos oscuros, un gato desdeñoso, un hombre desorientado deambulando en la penumbra.

(Esto último resultó ser el vidrio de un escaparate.)

Era uno de los primeros días del invierno de ese año; con temperaturas muy bajas, pero ideales para un paseo con la vestimenta adecuada.

Pronto aparecieron Charlie Parker y el gran Raymond acompañando sus pasos a pocos metros. Fue sintiéndose más seguro conforme avanzaba y desde la otra acera le sonrieron Lana Turner y la Monroe.

Regresó a casa, a su particular museo de la ausencia, su gabinete del olvido.

Presa de una gran exaltación -pues había vuelto a vivir-, destapó una botella de whisky, prendió el cigarrillo que hacía años que no tocaba y se quedó dormido enseguida.

Los bomberos no tardaron en encontrar la fuente de ignición, agravada por una botella de whisky vecina, pero nunca hallaron la causa.

.

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HjorgeV 25.05.2017

«DE INSTANTES Y DOBLES»

.
Le conté a mi doble que te había visto

el otro día

y dejó de saludarme.

.

Te conté que mi doble

había dejado de

saludarme y no

volviste a

hablarme

más.

.

La soledad de mi

futuro es cada

vez más nítida:

tú huyes de mí

para que yo pueda inventarte

en mis recuerdos.

.

Pero sucede que creas a

mis dobles para

poder hablar con ellos sin

tener que reconocer tus

errores.

.

Vivir con tu hijo lo que

no pudiste vivir con tu

padre

muerto.

.

Un viejo proverbio bengalí

dice que toda persona se arrepiente de

sus padres y en el intento de

recomponer su mundo

nacen sus

hijos.

.

No es toda mi vida lo que

te ofrezco.

Es solo un constante

buenos días, un pasar la mano

por tu frente para decidir la

temperatura del

mundo, un té

caliente cuando más lo

necesite tu cuerpo.

.

Bastaría con que fueran

muchos (los días) y no te cansaras

de nombrar nuestros

amaneceres más

oscuros.

.

Habría un dolor de lágrima

mal gastada en cada uno de

tus adioses.

.

Mejor recorrer la hora de

los dos, dejando al minuto

que nos separa

preso del segundo de

tu mano para

siempre.

.

No todos los relojes son

expertos en descifrar el

paso del tiempo. (La gran

mayoría solo se deja

pisotear en

silencio.)

.

Pero hay un no sé qué

en cierto tiempo tuyo:

un andar reviviendo el

gusto de saberte

viva:

.

Un gesto lejano que

demuestra que la

vida sucede en

un instante y que luego

pasa y es solo un huracán

en la memoria.

.

Pasar un solo instante

a tu lado.

.

Solo uno.

.

El instante

llamado

vida.

.

.

HjorgeV 15.05.2017