ABERRACIONES COMUNES

Una aberración es un grave error del entendimiento.

La semana que pasó, nos dejó varios buenos ejemplos de aberraciones:

1. ¿Qué tan libres somos (para consumir)?

Discutía el otro día en un círculo familiar sobre qué tan libres somos en realidad.

Soy de los que piensan que una gran parte de nuestra supuesta libertad es una ilusión.

Opino que somos -en mucha mayor medida de la que podamos aceptar y soportar– más o menos ‘víctimas’ (placenteramente o no) de nuestro entorno, básicamente de la familia, la sociedad y el tiempo en los que nos ha tocado vivir.

Y esto al margen de los últimos descubrimientos de la neurofisiología y la psicología según los cuales, mucho antes de que decidamos conscientemente en muchos aspectos triviales y no triviales de nuestra vida, ya ha tomado la decisión por nosotros la porción ‘no pensante’ de nuestro cuerpo.

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(La publicidad actual se basa esencialmente en este fenómeno y lo hará aún más en el futuro.)

Son pocas las personas que logran imponerse ‘conscientemente’ al enfrentarse a disyuntivas electivas.

Basta poner el ejemplo de los pobres de este planeta. Que son la mayoría, de paso. Es decir, quien no tiene alternativas, tampoco puede elegir. Menos, libremente. Y esto solo para tratar aspectos puramente materiales.

Hay excepciones, claro.

La discusión también me llevó a pensar que una de las grandes aberraciones del mundo de hoy consiste en igualar libertad personal con libertad de consumo.

Como si la libertad de consumo fuera una especie de ideología y uno pudiera anunciar más o menos libremente:

“A partir de mañana voy a tener libertad de consumo, mamá”.

Libertad de consumo total, además. Algo que se desea por lo visto todo el planeta.

(No me cuento en esa lista.)

Si antes existían ciertos ideales -políticos o no- de libertad, justicia, paz, progreso y entendimiento, todos estos parecen haber sido reemplazados por un solo ideal: el ideal del consumo total y aparentemente libre.

El consumo es la ‘filosofía’ que ahora se encarga de casi todo: de las ideologías, de la política y de la economía.

Sí. Los mercaderes lo han conseguido.

Pero obviamente con nuestra colaboración.

(Alguien podría reclamar, no sin razón, que se defina primero lo que es libertad.)

2. República Consumista China.

Tan engañosa es esta aberración, que se ha creado otra: la de creer que China ha dejado de ser una dictadura, por ejemplo.

Así, se sigue atacando al gobierno castrista de Cuba por su falta de libertades democráticas occidentales, teniendo más o menos el mismo tipo de gobierno que China, pero frente al emergente gigante asiático (y sobre todo ahora que va a realizar las Olimpiadas, es decir, será el terreno de muchos grandes negocios en los próximos meses: léase gran consumo) se cierran simplemente los ojos o se mira para otro lado.

Como los chinitos han empezado a consumir en serio, ahora vale todo.

Incluso los probados casos de esclavitud , la aplicación diligente de la pena de muerte y las violaciones de los derechos humanos en ese país. Y que se sigan llamando comunistas.

El consumo lo permite todo.

Consumo, ergo soy.

¿Consumes? Entonces eres libre.

Y el Mono Sapiens se lo cree. Aberrantemente.

3. Las Monarcodictaduras.

Otra aberración consiste en olvidar que las monarquías son verdaderas dictaduras.

Parece ser que ciertas ropas, títulos, joyas y coronas pueden esconder bien a las más fieras instituciones represivas. Y aturdir el entendimiento de los que observan desde afuera.

Esto último tiene que ver también con el alto espíritu monárquico de muchos europeos, quienes siguen enamorados de sus reyes y princesas, sin saber que lo que en Europa puede ser soportable y visto como una simple tontería y frivolidad, les cuesta la vida y la libertad a diario a miles de personas cada día en alguna parte del mundo.

Allí tenemos el ejemplo ocurrido en Marruecos: se ha encarcelado a un ciudadano marroquí por haber usado el nombre de un familiar del monarca de ese país en la red.

¿Quién se atreve a criticar y poner en tela de juicio a las monarcodictaduras árabes?

Es más fácil, por supuesto, darle palo a Chávez –a pesar de que ha sido elegido bajo modalidades democráticas occidentales- que los mismos medios españoles se atrevan a levantar un simple dedo meñique acusador contra la monarquía marroquí, por ejemplo.

¡Cómo atreverse a atacar a una corona, pues!, deben pensar muchos.

(Ver más abajo el caso de Liechtenstein, que es una monarquía constitucional; es decir, más o menos como el gobierno castrista solo que ‘más’ perenne y con un nombre más ‘bonito’ y en el que el príncipe Hans-Adam puede disolver el parlamento a voluntad y vetar más o menos todo tipo de leyes.

El sentido de generosidad lo mostró la llamada casa real de ese país, que acoge gran parte del capital del crimen organizado europeo, cuando en 1984 le permitió el derecho a votar a la mujer. Pero solo en las elecciones nacionales, no en las locales. No hay que ir exagerando con los derechos femeninos, se habrán dicho. Tiempo hay, todavía.

¿Cómo es que a ningún europeo se le ha ocurrido reclamarle a Liechtenstein la democracia que sí le reclama a gritos a otros países como Cuba, aparte del derecho femenino a elegir libremente?)

4. Ataques preventivos.

También hay aberraciones que aparecen como hongos en un bosque, casi como por efecto de magia o generación espontánea, y luego, cuando ya es tarde, hay todo un supermercado de hongos y setas en el lugar, con su correspondiente playa de estacionamiento, y nadie sabe cómo empezó la cosa.

Me refiero al sorprendente editorial de El País de días pasados (me ha sido imposible conseguir el enlace digital correspondiente por más que lo he tratado), según el cual Israel tendría cierto derecho a realizar ataques preventivos, ese neologismo que Bush puso de moda para poder invadir Afganistán y luego Irak, so pretexto de combatir el terrorismo y que ha terminado propagándolo y fomentándolo aún más.

Nadie, ningún país tiene ningún derecho a realizar ningún ataque preventivo contra nadie.

(Perdonen la múltiple negación.)

Desde el momento en el que uno decida o crea –unilateralmente o por mandato ajeno- tener ese derecho, debe aceptar que cualquier otro país puede reclamar el mismo derecho para sí. ¿Por qué no?

Salvo que se parta de que existen países con más derechos que otros. Gran característica de la política usamericana de los últimos tiempos ésto último, cabe remachar.

Por lo demás, un ataque preventivo no es otra cosa que una guerra no declarada y, por lo general, cobarde. Es decir, dirigida contra alguien que no se puede defender en igualdad de condiciones.

Bien visto, un ataque terrorista también es un ataque preventivo en sí.

¿Qué pasó con El País en el editorial que menciono?

5. Aberración presidencial francesa.

El bufo Zar Kosy empieza a dar señales de embriaguez política.

Hoy, El País reseña –con video y sonrisa incluidos- el insulto que el presidente francés lanzó a un agricultor compatriota suyo que se negó a que el novio actual de la Bruni le diera la mano.

El agricultor, aparte de negarse a darle la mano le dijo algo así como: “No me toques, que me ensucias”.

¿Por qué más gente no se atreve en el mundo a decirles cosas así a sus presidentes y gobernantes? No es una propuesta, es una simple pregunta.

Lo común es que basta que aparezca una figura destacada de un gobierno, para que la mayoría de la gente adopte una franca actitud sumisa ante ella.

(Lo de ‘figura destacada’ puede ser por cosas totalmente negativas.)

Se dice que en el mismo escenario, el Salón de la Agricultura, a Jacques Chirac “en más de una ocasión le llovieron escupitajos sin que se inmutara”.

La aberración a mencionar es otra.

Según Zar Kosy de Bruni, un buen libro “es aquel que se vende bien”.

Es decir, él no solo es un buen político. Por la forma culebrona de saber venderse, él sería un magnífico político.

Aberraciones. Ya decía.

6. Ricos, es decir, honrados.

Una aberración bastante antigua consiste en creer que los ricos son honrados o más honrados que los que están por debajo de –vamos a decir- su categoría.

Me estoy refiriendo en especial a los ricos alemanes.

Ahora resulta, oh gran sorpresa, que muchos de ellos se comportan como simples criminales. La diferencia está en que los simples criminales suelen llegar a parar a la cárcel, los criminales de diamantes, estolas y cuentas secretas en Liechtenstein y Suiza pueden pagarse -para evitarlo- muy buenos abogados.

¡Nada menos que nueve de cada diez fortunas alemanas de más de diez millones evaden sus obligaciones fiscales!

Alemania se preocupa seriamente, porque todo esto ocurre justo en momentos en que los gobernantes alemanes exigen cada vez más sacrificios a la clase trabajadora.

Ya lo dijo un comentarista político aquí: si el Marxismo nació como reacción al fiero capitalismo de Manchester en su momento, que nadie se asombre que el Casino-capitalismo cree toda una nueva izquierda. Por lo menos en Alemania.

7. Montañas de dinero negro europeo. (Bien, gracias.)

Como bien lo ilustra El Roto, Liechtenstein pertenece claramente a la banda de países que se enriquecen criminalmente, sin que esto signifique una merma de su prestigio ni nadie mueva un dedo en Europa por cambiar las cosas.

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¡Ya quisiera yo que ese país que esconde el dinero negro y criminal europeo se llamara Venezuela, Bolivia o Cuba para poder escuchar el coro de queja europeo y usamericano!

(Ojo con Panamá.)

Lo curioso es que haya tenido que ser el servicio de espionaje alemán el que destapara este escándalo. Que será solo uno de una larga hilera de otros que no tendrán fin.

Ni condena.

¿Apostamos?

8. Reloj estropeado: ¿completamente o parcialmente?

Una pequeña aberración es la que encontré en un artículo -por lo demás muy entretenido de un tal Manuel Rodríguez Rivero, a quien siempre provoca leer- de Babelia de la semana pasada. No suele ocurrir.

Allí se decía que “como afirma Tony Soprano, incluso un reloj estropeado da bien la hora dos veces al día”.

Me quedé pensando.

(No sé quién es ese tal Soprano. Los que ven a diario televisión, están convencidos de que todos lo hacen y que los programas en todos los demás países son los mismos que en el suyo.)

Luego me di cuenta de que lo que el autor había querido decir era que un reloj completamente estropeado, es decir, parado, da la hora correcta dos veces al día.

¿Y un reloj que se adelanta o se atrasa (estropeado, pero no completamente)?, me pregunté.

Uno que siempre se atrasa o se mantiene adelantado un determinado y constante número de minutos no marcará nunca la hora exacta, a pesar de estar estropeado.

Uno que solo avanza un minuto en un día, marcará la hora exacta dos veces por día.

Pero uno que va tan rápido que en un día sus manecillas recorren toda la circunferencia varias veces, estando estropeado, marcará más de dos veces la hora exacta al día.

9. ¿Es la bilingualidad un problema?

Gran escándalo provocaron las palabras de Recep Tayyip Erdoğan, el primer ministro de Turquía, aquí en Alemania, justo en esta ciudad de Colonia, al pedir que se crearan escuelas bilingües en las que los idiomas principales fueran el turco y el alemán.

Los políticos tontos –casi todos de las filas conservadoras y de derecha- gritaron de todo.

Se llegó incluso a hablar de que los turcos no se querían integrar en la sociedad alemana y de “veneno para la integración”.

La idea, opinan muchos expertos, por el contrario, es buena.

De hecho, no solo la ‘bilingualidad’ (con el inglés como segundo idioma) es algo que se promueve con cierto interés y más o menos masivamente y no desde el auge de la Comunidad Europea, sino, en general, el poliglotismo.

Europa es, pues, por definición y naturaleza, políglota.

Por otra parte, existen desde hace mucho tiempo ya numerosas escuelas de ese tipo aquí en Alemania, en las que uno de los dos idiomas principales es el italiano, el griego, el francés o el castellano.

Curiosamente, a pesar de constituir los turcos-alemanes el contingente más grande de inmigrantes en este país, a nadie se le había ocurrido antes la misma idea.

10. La guitarra que se afina sola.

Hace muchos años, cuando recién había llegado a este país, me acerqué a la casa de un particular a comprar la guitarra que había anunciado en un diario colonés.

Quería una suma que yo tenía, pero que, desprenderme de ella, me iba a significar vivir al borde de la quiebra durante varias semanas.

Como estudiante eso se hace con la izquierda, claro. Lo de vivir al borde de la quiebra, digo.

Vamos a decir que quería 150 marcos -de ese entonces- y que yo le podía ofrecer solo 100. Antes de partir, quise probar la guitarra y como estaba demasiado desafinada y no me quería tomar el trabajo de afinarla en vano, me levanté para despedirme.

-¿Qué pasa? -me preguntó el vendedor particular.

-Nada. Está muy desafinada, solamente.

-Entonces, te la dejo a 100 -me dijo él.

(Para los que no saben, el chiste está en que una guitarra se puede afinar y desafinar más o menos a voluntad y que eso no altera su calidad, ni, por supuesto, tampoco su precio. Más o menos como dar una rebaja por unos zapatos que no tienen los cordones bien ajustados, es lo que hizo el hombre.)

Desde entonces se me quedó una pregunta clavada en la cabeza: ¿Por qué no se construían guitarras que se afinaran por sí solas?

Cuando esa pregunta se la hacía a mis amigos músicos, la reacción era más o menos la misma:

-¡Lo que planteas es una aberración!

Bueno, pues, ahora la legendaria marca Gibson acaba de lanzar su Gibson Robot Guitar: la guitarra que se afina sola.

Con lo cual, me acabo de librar de una aberración personal. De una más.

11. ¿Es la inmigración un problema?

Creer que la inmigración es un problema, es una aberración bastante común y frecuente.

¿ES LA INMIGRACIÓN UN ‘PROBLEMA’?

La inmigración no es un problema, es un fenómeno.

Como lo son la vida, la muerte, la digestión y las relaciones humanas, por ejemplo.

Que sea un fenómeno tan complejo y tan difícil que escapa a la comprensión y estudio de capas enteras de nuestras sociedades es otra cosa y no significa que tenga que ser necesariamente un problema.

Afirmar que su comprensión escapa incluso a muchos de los especialistas y estudiosos del tema puede parecer atrevido, pero es algo más o menos obvio. Si no fuera así, hace ya mucho tiempo que conoceríamos las soluciones y los gobiernos las habrían aplicado.

Las migraciones no solamente son fenómenos naturales: es más, sin los movimientos migratorios, no existirían los países, comunidades y pueblos –todos nosotros- tal como existen hoy.

LA IMPORTANCIA DE NO CAER EN LA ESPIRAL PROVOCATORIA

Esto puede parecer provocador: pedir no caer en la espiral provocatoria.

Pero una de las mejores estrategias humanas ante situaciones que no conocemos del todo ni menos dominamos, consiste en actuar a la defensiva.

Tratando de no aumentar ni agravar aún más aquello que nos gustaría ‘combatir’ o simplemente paliar o mitigar.

Sin embargo, son justamente ciertos políticos los que tratan de hacer creer que actuar a la defensiva es algo comparable a la cobardía o a la claudicación.

Alguien que ve a sus conciudadanos de raza, religión y etnia diferentes como una especie de invasores solo basándose en esos parámetros –y no en otros, económicos, por ejemplo-, actúa llevándose por instintos que son muy humanos –el rechazo al forastero por diferente y porque puede pasar a competir con nosotros por los mismos recursos- y nos habrán servido a lo largo de nuestra evolución durante miles de años, pero ya no tienen ningún o muy poco sentido en esta era moderna.

Poco sentido, por ejemplo, tiene que los alemanes se quejen de sus inmigrantes, pero mantengan grandes colonias por todo el mundo de compatriotas suyos. La mayor, en Mallorca, precisamente.

O que a los países que otrora mantuvieron grandes reinos coloniales y esclavistas por todo el mundo, les empiece a apestar eso de buscarse el futuro en otras latitudes. Pacíficamente, además.

El rechazo al inmigrante, por lo demás, suele ser de tipo racista. Es decir, no racional.

¿Tendría que ser eso algo malo? (Muchas de nuestras conductas son así, irracionales, y de lo que se trata es de llegar a entendernos a nosotros mismos.)

No, si no fuera porque quienes dicen plantear y tienen la obligación de plantear soluciones racionales por el bien de todos, lo que hacen en realidad es solo llevar más leña inútil al fuego. (Por ganarse el voto fácil, se entiende.)

Si es que sus planteamientos no llegan a dar risa. O mucha pena.

Como aquellas propuestas de ciertos políticos según las cuales se debería exigir que los inmigrantes adopten las costumbres del país anfitrión para poder ser aceptados.

Algo que no suena mal, visto superficialmente, por lo demás.

Pero, ¿tendrían que adoptar el racismo y la xenofobia, entonces, para el caso de Alemania, sus inmigrantes para ser aceptados?

¿O adoptar el placer de acosar, torturar y asesinar a un animal –el toro- públicamente y con regocijo y llamarlo luego Cultura, para el caso de España?

Y esto solo para poner dos ejemplos triviales.

Que tengan una interesante y poco aberrante semana.

HjV 24-02-2008

EL CELULAR DEL FUTURO

Se dice que de aquí a unos diez años, desaparecerán las computadoras personales –sean o no portátiles- y que su lugar lo ocupará el teléfono celular, el llamado móvil.

Un amigo que trabaja en ese ramo, me ha contado que este año harán su aparición los primeros celulares capaces de imprimir imágenes y textos.

Será la sensación.

Nadie sabrá bien para qué servirá, como muchos de los nuevos avances de las nuevas tecnologías -flores de un día-, pero será la sensación.

Por lo tanto, un gran negocio.

De aquí a un década, se afirma, todo se hará desde ese adminículo que nació para permitirnos telefonear en la calle sin tener que detener nuestro paso ni introducir monedas o fichas para hacerlo.

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Podremos telefonear y ver televisión, seguir eventos deportivos y conciertos, ver y participar en una cátedra universitaria. Podremos escuchar la música que queramos, de las épocas y grupos más impensados. Ver películas que creíamos olvidadas. Podremos contactar con nueva gente y amigos virtuales. Hacer negocios y transacciones bancarias. Reservar nuestras vacaciones y nuestros vuelos y dejar que el navegador integrado nos guíe en nuestro camino.

Las nuevas generaciones desconocen cómo era todo hace apenas dos décadas.

Doy un ejemplo personal.

Cuando llegué a Alemania, llamaba a mi madre –en el Perú- cada par de meses.

Si lo hacía desde un teléfono público, la señal solía ser mala y costaba más o menos unos cinco dólares hablar dos o tres minutos. Pero, por lo menos, podía medir y controlar la duración de las llamadas.

Si llamaba desde mi teléfono particular, corría el riesgo de irme rápidamente a la quiebra, por más que un estudiante sea -casi por definición-, un ser en permanente estado de quiebra, justamente.

Sospecho que las llamadas computadoras u ordenadores personales no dejarán de existir. Por lo menos no en las oficinas y en los hogares.

Pero el uso del celular se extenderá aún mucho más de lo que nos imaginamos ahora.

Cuando sea posible entrar y moverse en la red a entera libertad desde un simple teléfono móvil, habremos llegado más o menos a la cumbre del desarrollo tecnológico.

Porque podremos ‘dominar’ el mundo desde nuestra ubicación.

Y lo mismo será válido para el resto del mundo, vale decir, para el resto del mundo que lo posea (el bendito celular).

Dado que como especie somos bastante estúpidos y bobos, no nos daremos cuenta de que eso de llegar a la cumbre será un simple engaño, una ilusión.

Porque para entonces morirá un niño de pobreza en algún lugar del mundo en menos de los tres segundos actuales, pero eso ya es otro tema. Aunque, en realidad, no lo sea.

Qué más da, diría alguno.

Pero, ¿podría ese simple adminículo, tal como se lo conoce hoy, reemplazar las funciones y usos de una computadora?

En otras palabras, me pregunto, ¿se ha avanzado tanto para llegar a tener que ver películas y leer contenidos textuales casi con lupa?

¿Habremos de pasar de teclear con dos dedos el teclado de una computadora (como monos atrofiados, porque no usamos los diez dedos) a pulsar las minúsculas del celular con uno solo, porque con la otra mano tenemos que sujetarlo?

No me lo puedo imaginar.

El futuro no puede ser teclear con un solo dedo y ver películas o eventos en formato liliputiense.

¿Cómo debería ser entonces el futuro?

Propongo lo siguiente:

1. Alterar la posición de las teclas, de tal manera de obtener un teclado ergonómico. Las teclas más usadas deben estar más ‘a la mano’.

2. Fomentar desde la niñez el uso de los diez dedos de las manos y teclear a ciegas.

3. Promover el pronto uso de un teclado virtual, proyectado sobre –por ejemplo- la mesa frente a la que nos encontramos. Y eso desde el mismo celular.

4. Proyección de imágenes desde el celular sobre cualquier superficie, incluso el aire, en la resolución y formato deseados. (Ver video arriba.)

5. Alto desarrollo de la tecnología de lectura de la voz, permitiendo dictar y dar órdenes oralmente sin necesidad de recurrir necesariamente al teclado.

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Los dos primeros puntos no dependen del avance de la tecnología, sino del avance de nuestra mentalidad.

Si bien el punto (1) puede volver a chocar con los intereses (bobos e infundados) de varias grandes industrias como hace poco más de un siglo sucedió con la introducción de la máquina de escribir, debería ser posible llegar a convencerlas de los beneficios patentes.

Aún aquellos que no tienen práctica, podrían usar más fácilmente el teclado de una computadora, por ejemplo. Y la velocidad de los experimentados se podría por lo menos doblar.

Pocas cosas verdaderamente penosas me han sucedido en este país como la de ver hace poco cómo una empleada de correos debía teclear mis datos leyéndolos de mi pasaporte y se equivocó hasta cuatro o cinco veces en total

Lo peor: ignoraba dónde estaban las teclas más comunes, como la a y las demás vocales, por ejemplo.

(A los niños basta decirles que casi todas las vocales se encuentran en la línea superior y que de allí no se mueven, para que memoricen pronto su posición. Lo digo por experiencia.)

Sobre los puntos (3), (4) y (5), tengo entendido que la carrera por hacerlos realidad ya comenzó.

IDEA PARA PAÍSES EN VÍAS DE DESARROLLO

El punto (2) no tendría por qué ser difícil de realizar. Es más, los gobiernos de los países llamados pobres podrían empezar ya a implementar programas educacionales en ese sentido.

Soy de los que creen que el estado de cosas mundial es más o menos irreversible.

No soy pesimista.

Al contrario. Soy tan optimista que creo que es todavía es posible meterles un par de goles (de honor) a los países avanzados y ya demasiado alejados (en sus ventajas). Este es un ejemplo.

Como en el fútbol, en el que debería ser posible obligar a los niños a usar los dos pies desde su primera infancia y a mantener la vista alzada –para dar solo dos ejemplos-, los países del llamado Tercer Mundo harían bien en hacer obligatorio el uso de los diez dedos y la escritura a ciegas desde la más tierna infancia.

Por ahora eso es utópico y casi imposible, porque las computadoras aún cuestan demasiado como para soñar en la fórmula un alumno-una computadora.

Pero opino que ese es el futuro.

Me imagino que en las escuelas del Primer Mundo no será posible encontrar a ningún niño sin su computadora personal portátil frente a sí.

Es más, ésta llegará a reemplazar a la mochila tradicional.

Me imagino un futuro en el que las tareas se harán directamente en la computadora y las clases se seguirán con la portátil abierta delante de cada alumno.

Las clases, así, podrían dejar de ser meras repeticiones aburridas de temas que muchas veces se comprenden durante un día y al siguiente se olvidan, para pasar a ser entretenidos intercambios de información, experiencias y métodos.

Un buen profesor podría mantener fascinados a sus alumnos con el uso sensato e imaginativo de las nuevas tecnologías.

Los niños se olvidarán alguna vez de escribir.

Esa será la gran paradoja.

Pero, si nos hemos olvidado de escribir cartas y hasta de las reglas básicas de ortografía y otras gramaticales por enviar rápidos mensajes, ¿por qué no podrá ocurrir lo mismo con la escritura en general?

Una de las características de los países más avanzados podría ser esa: que sus niños no olvidaran a aprender a escribir a mano.

De hecho, en muchos países, la gente se ha olvidado, por ejemplo, de caminar y cocinar y solo usa el automóvil hasta para recorrer doscientos metros y no sabe comer nada que no se pueda calentar en el horno microondas.

Son las grandes paradojas de la vida moderna.

El Mono Sapiens dejó los árboles para pasar a la sabana africana y de allí a expandirse por todo el mundo.

Aprendió a caminar bípedamente, a usar herramientas, a comunicarse mediante señas y a usar un lenguaje complejo. Aprendió a contar y a escribir.

Siguió su increíble vuelo hasta llegar hasta donde está.

Ahora es un ser que solo parece soportar las relaciones virtuales.

Esas que si no funcionan, simplemente se anulan o se reemplazan por otra. En los intermedios, el Mono Sapiens busca la soledad y quiere convencerse que eso es lo que verdaderamente quiere: consumir sin límites cuando y cuánto quiera, pero básicamente solo.

Tengo una visión.

Me imagino un futuro en el que determinado espacio de una ciudad, esté poblado de personas que vuelan dando vueltas en busca de pareja o de simples contactos. (En ese futuro es posible volar.)

Esas personas van volando como antaño se solía dar vueltas alrededor de los parques de mi ciudad.

Digamos que van sobre un asiento y dentro de una cabina transparentes, mientras el celular les proyecta un teclado virtual y una pantalla que no debe ser muy grande para no interferir con las de los vecinos voladores.

Se miran y tasan desde lejos y no saben si su compañera o compañero virtual está dentro de ese enjambre de voladores o simplemente al otro lado del mundo en un espacio similar dedicado a esos soñadores.

Me imagino una noche de cielo estrellado y una luna creciente.

Haber llegado a dominar el mundo, me digo, para ir a parar como un Mono Solitario dando vueltas soñando en el espacio.

No nos engañemos -aunque no sé hasta qué punto eso deba tranquilizarnos-, porque tendremos una gran compañía, una más importante que el verdadero amigo y el verdadero amor.

Bien visto, será un compañero que nos permitirá poseer y manejar la información de un super robot. Tendremos el conocimiento y el poder humanos concentrados en un simple adminículo.

Pero, probablemente, no seremos nada sin él:

El celular del futuro.

HjV 18-02-2008

EL CAOS CIRCULAR (relato)

PERSIGUIÉNDOME

Me gustan los retos.

Si las condiciones no son especialmente abusivas ni exageradamente adversas.

Escribí el siguiente relato, después de toparme con un ejercicio de escritura propuesto en la página de Jorge Eduardo Benavides del portal literario de bitácoras El Boomeran(g).

Con el fin de remarcar la diferencia entre los puntos de vista en la narración, se pedía continuar la siguiente frase:

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“Al llegar a mi casa y precisamente en el momento de abrir la puerta, me vi salir. Intrigado, decidí seguirme (…)”

El ejercicio me pareció fascinante.

Aquí les dejo el fruto de un golpe fugaz de ideas, escritas más o menos de un solo tirón.

HjV

EL CAOS CIRCULAR

Al llegar a mi casa y precisamente en el momento de abrir la puerta, me vi salir.

Intrigado, decidí seguirme.

Si mal no me había fijado, había podido esconderme a tiempo para dejarme pasar a mí mismo sin ser visto.

Seguí mis pasos, observé que llevaba puesto el abrigo marrón, una exageración para esa época del año. El corazón parecía querer salírseme de su sitio. Mis venas apenas podían soportar la presión hidráulica en sus conductos, aturdiendo mis oídos.

Pocos metros más allá, aterrorizado, me descubrí dando un salto para esconderme cuando me vi voltear la cabeza seguramente para observar si alguien me estaba siguiendo.

¿Estaba huyendo yo de algo o alguien?

El sudor frío empezó a recorrer mi espalda como un diminuto y lento río helado y poco profundo, cuando me di cuenta un par de manzanas más adelante de que mi paso no era el de quien ha salido a pasear o se dirige a algún lugar concreto y banal como una tienda, el departamento de un amigo o el cine.

Por la forma de cuidarme las espaldas, yo estaba claramente envuelto en alguna actividad de carácter conspirativo.

¿Tenía que ver con el resultado de las elecciones de ese día?

¿Por qué no me había enterado yo también?, me pregunté, a pesar de la obvia tautología de la pregunta, pero solo porque el nuevo presidente debía proclamarse en pocas horas y se corrían rumores de una gran y terrible sorpresa.

En la esquina de Vallejo y Atahualpa, me vi voltear a la izquierda y tomar por Precursores.

Puedo estar dirigiéndome a la casa donde está escondido nuestro candidato presidencial, pensé.

Imposible, me corregí, de inmediato. Solo yo y el compañero Albelda sabemos donde se ha escondido nuestro líder. Lo repetí.

Solo yo y el compañero Albelda.

Temblé de miedo.

En la esquina de Raymondi y Humboldt mis sospechas se agudizaron. Intenté acercarme lo más posible para no llamar mi atención. Quería estar seguro hasta el último momento, pero cuando me vi ingresar al portal del Embajador, ya no cabía ninguna duda.

A esa hora ese establecimiento estaba cerrado y solo quedaba la otra posibilidad: el ascensor hacia los departamentos en los pisos superiores del edificio.

Pegué un salto para tratar de alcanzarme en el mismo vestíbulo principal, pero no encontré a nadie.

Fijé mi vista en el panel del ascensor y no observé nada irregular. Pulsé el botón para abrir la puerta y me dije que si tenía que enfrentarme a mí mismo este era el momento crucial.

Mi excitación por saberme capaz de impedir un atentado de consecuencias catastróficas para el futuro del país, sobrecubría cualquier otro pensamiento, pero en el ascensor tampoco encontré a nadie.

Preocupado, busqué rápidamente la escalera de incendios. De varios saltos y carreras continuas alcancé el tercer piso y toqué la puerta correspondiente con mi corazón buscando fugarse a punta de fieros encontronazos contra mi esternón. Repetí el toque clave las tres veces reglamentarias.

Cuando la puerta se empezó a abrir, me di cuenta de que podía haber cometido un gravísimo error, pero ya era demasiado tarde.

-¿Miguelín? -musité, con miedo, usando sin querer el diminutivo de la infancia.

-¿Qué hay? -me preguntó el rostro pálido de nuestro líder, mirando con temor por la ranura que formaba la puerta entreabierta y su marco.

Vestía el fino traje recién comprado que debía lucir al ser presentado como ganador de las elecciones ese mismo día, pero parecía llevarlo ya varios años. Se le veía cansado, había envejecido unos veinte años de golpe, las canas parecían habérsele multiplicado de la noche a la mañana.

-¿Ya pasó el peligro? -me preguntó-. ¿Ya se aclaró la confusión?

Negué nerviosamente con la cabeza sin saber bien a qué se refería y le pregunté si me había visto hacía unos momentos.

Me quedó mirando con sus ojos cargados de incógnitas, miedo y cansancio y me pidió que lo dejara solo hasta el momento definitivo. Asentí.

Volví a la planta principal y revisé todas las posibilidades de escape. Luego de algunos minutos dando vueltas y de constatar que me había perdido a mí mismo de vista, regresé a casa por donde había venido.

Me había sucedido algo increíble. Algo que nadie me creería, iba diciéndome por el camino.

En la esquina de Vallejo y Atahualpa noté que llevaba un paquete de chicles en uno de los bolsillos de mi abrigo marrón y lo saqué, convencido de que la rumia incesante podría ayudarme a calmar los nervios.

A pocos metros de mi casa, volví a aguzar la vista, por si podía descubrir algo sospechoso. No vi nada. Ya en la cocina, me preparé un buen trago de ron con jugo de naranja a falta de otra cosa en la refrigeradora. Necesitaba algo frío, fuerte. Empecé a recuperar la calma.

Pasé a la sala y encendí el televisor, sin muchas ganas.

… del CPU, pudiéndose tratar de un raro caso de confusión de identidades. Continuaremos informando -terminaba de decir una voz justo en el momento en que por fin se definía la imagen en la pantalla.

Sin saber si había escuchado bien o mal, cambié de canal.

Luego pasé a otro y a otro más, sin suerte. En el 24 Horas me encontré con lo que buscaba.

La voz excitada y enronquecida de un reportero rodeado de un sinfín de cámaras, colegas, más personas y luces, y que apenas podía mantenerse en pie por la muchedumbre que lo rodeaba como un mar embravecido, anunciaba:

“El candidato presidencial ganador, Miguel Valverde, del CPU, está desmintiendo en estos precisos instantes en la cámara de senadores, la existencia de un doble suyo, tal como afirmaban fuentes de los demás partidos exigiendo la inmediata anulación de las elecciones. El gobierno saliente ha amenazado con decretar temporalmente el estado de emergencia en todo el territorio nacional, luego de conocerse que el ejército estaría intentando tomar ipso facto las riendas del país en caso de ser ciertas tales acusaciones. Por otra parte, se acaba de conocer el terrible deceso de uno de los dos personeros del CPU, el abogado Juan Antonio Albelda, en un trágico accidente ocurrido apenas…”.

No pude escuchar más. Albelda ha muerto, me dije. Apagué el aparato. Me levanté pesadamente y me dirigí a la biblioteca.

Con la ayuda de la escalera de aluminio, de la fila más alta del ala derecha retiré los dos últimos tomos de la Enciclopedia Funesta del Mundo, jalé el hilo que iba unido a la caja de mi Parabellum y la tomé con cuidado entre mis manos, casi con amor.

Había sido cierto, me dije. No había sido una confusión que se había creado en mi cabeza.

Sin desear perder más tiempo, tomé mi abrigo marrón, que era el que mejor podía disimular el arma en mi cintura, de una gaveta saqué un paquete de chicles para el camino y me dirigí rápidamente al edificio del Embajador.

Sólo existía una forma de salvar al país del caos y sólo yo la conocía, me dije, para tratar de cobrar valor en mi empresa. Albelda ha muerto, me repetí. Ya nadie más lo puede saber.

Rogué que nadie estuviera siguiéndome los pasos.

HjV 09-02-2008

TRES VALSES AZULES (poesía)

ENCERRADO EN TU DEDO

Encerrado en tu dedo

Vivo

La dichosa mañana

El baño solar que da

Al alma

Los pulmones prometidos

 

Sonríes en tu dejadez

De monja libertina

Cuando avanzas por los senderos

Del infinito de mi

Cuerpo

 

El alto de la cumbre te detiene

Gritas sin despertar a

Nadie

 

Tus cabellos son oro

Simétrico

El guardián de la púa

Quimérica la vanguardia

 

Tu intriga, una verdad

Tu espalda

El mundo en clave

 

Luego llega la noche:

 

Ah, perderte sin pasaporte humano

Beber el trago del mañana

Trasgredir el día a tientas

 
HjV 08-01-08

 

INFECTO


En el fondo del baúl

Infecto, de la culpa

Huido, yace un animal

 

Desde sus ojos niños

Clama la redención

Me mira la muerte

 

Hay un retrato junto

A él, que levanto

Con mano dolorosa, trémula,

Y en el que está mi madre

 

Desde mis manos pétreas

Deliro, callo,

Acepto la confirmación

El fin oneroso del pecado


HjV 10-01-08

 

VALS DEL DIECIOCHO


Teníamos dieciocho y la palabra

deseo grabada

sobre la piel

 

No era difícil entonces:

el hotel por horas

apenas cinco soles

que marcaban el precio

de nuestras ansias

 

¿Qué llevábamos en el alma?

Tal vez solo un cigarrillo y muchas

incertidumbres

 

Eras experimentada y

eso se notaba hasta en la

forma de poner nuevos

nombres a nuestras posturas

y poder

reírte hasta de eso

 

Fue una alta escuela

 

De ella ha quedado grabado

el placer:

ese animalito que se escapó un

día de junio y con garúa

cuando me dijiste que estabas

embarazada

pero que no tenía de qué

preocuparme

 

No volví a verte

HjV 12-01-08