INVIERNO

.

Apenas nos conocíamos.

Había intercambiado con él algunas palabras repartidas en una media docena de encuentros furtivos. No éramos amigos. No éramos desconocidos. Sentíamos esa simpatía que los hombres sienten entre sí, especialmente cuando sus actividades no corren el riesgo de entrecruzarse.

Al pasar por su lado, M. me sujetó de un brazo. Había terminado la función. La sala empezaba a vaciarse y las discretas luces del auditorio habían sido encendidas para facilitar la salida del público. Llegaban de bombillas halógenas desde el alto techo con muy pocos grados de abertura angular. El suelo parecía un manto negro con puntos luminosos cayendo perpendicularmente sobre él.

Sin entender del todo qué deseaba de mí, vi aparecer de la parcial oscuridad a una mujer.

Estaba en sus primeros treinta y era atractiva. Con ese tipo de atractivo que suele calificarse como sobrio. Entonces recordé que no hacía mucho M. se había divorciado.

Ahora tenía frente a mí a la razón de su divorcio, me imaginé. Noté la lozanía de su rostro. Sus labios gruesos, húmedos y mullidos. Tenía el cabello rubio, natural como casi todo lo demás visible en ella. No llevaba maquillaje.

Sin saber qué decir, recordé que me había quedado con una duda musical en el transcurso de la función. Había dudado en el nombre de una de las piezas musicales que habían servido de acompañamiento a las bailarinas.

-¿Sabes algo de música? -pregunté a M.

Apenas lo dije, me di cuenta de lo tonta que había sido mi pregunta. Me avergoncé de golpe.

-Yo no, pero ella sí -dijo él, como si hubiera estado esperando mi pregunta toda su vida y sin disimular su orgullo-. Ella es la especialista.

-Vivaldi -dije, sabiendo que ella sabría a qué me estaba refiriendo.

Uno de los números de ballet había tenido como acompañamiento una de Las cuatro estaciones de Vivaldi. Desconocía quién era el intérprete, aunque sospechaba que no era una grabación de la Mutter, la violinista estrella de Alemania. Demasiado limpia me había parecido la interpretación. Llegada la ocasión, no se lo plantearía así a un alemán.

El invierno -replicó ella, sin titubear.

Asentí, aliviado.

Yo había reconocido la pieza inmediatamente por la parte en la que la cadencia de los violines determinan la fuerza rítmica y marcan el tempo de manera especialmente característica, pero me había quedado confundido porque las bailarinas llevaban pañuelos con los que jugaban a cazar mariposas. Por eso había creído que se trataba de la primavera y no del invierno.

Se lo expliqué de manera sucinta.

-Invierno -repitió. Luego agregó, con un dejo de decepción triste en su voz-: Escuchar El Invierno de Vivaldi es ver la acción del frío.

Sabía a qué se refería. La música de Las cuatro estaciones siempre me hace recordar esa serie de tomas de una cámara fija que luego, mostradas a gran velocidad, denotan el paso y el efecto del tiempo en lo fotografiado.

-¡Y yo me dejé confundir por las mariposas! -volví a explicar.

Reí de mi confusión.

La risa que provoqué en él no me asombró. Me sorprendió la risa de ella. No la había esperado de ninguna manera. Aproveché la ligereza del ambiente creado para despedirme con un movimiento de manos.

Un par de metros más adelante, en el próximo grupo de gente preparándose para salir, reconocí a la ex esposa de M. Qué raro, pensé, la nueva es más joven, ciertamente atractiva, bella e interesante. Y, sin embargo, es también la que más parece sufrir de las dos mujeres.

Saludé al grupo. Pasé raudamente por su lado.

Antes de salir me pregunté hasta qué punto sus poses no eran simples máscaras de otras máscaras. Las de las tres personas del triángulo.

Su sonrisa -la de él- era perfectamente legible: “¿No he tomado una buena decisión separándome y escogiendo como nueva pareja a esta preciosura?”

La sonrisa de la ex sonaba a un claro: “No sabe la pobre a lo que se ha metido”.

En medio, la joven bella e interesante. Acaso simplemente arrastrada por una relación que en su comienzo no podía prever ni entender y que ahora era muy tarde para atreverse a romperla así nomás.

-Invierno -repetí para mí mismo, cuando terminé de bajar las escaleras y avisté los árboles pelados del parque colonés vecino.

Afuera hacía frío y el viento soplaba con inusitada fuerza.

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HjorgeV 28-02-2010

POSTALES DE ALEMANIA: CIERTAS PARTICULARIDADES

¿Es posible reconocer a un alemán por sus gestos?

Es decir, ¿cómo se puede saber que no se trata de un impostor, de alguien que se está haciendo pasar por un alemán?

Esta pregunta me la ha hecho indirectamente un médico peruano, lector de esta bitácora.

Eduardo Salazar ha planteado el asunto así:

“En la escena sobre el impostado oficial alemán (escocés al final), cuando el oficial SS le dice que no detecta su acento, al final se da cuenta que no era alemán por la manera de señalar el número tres, con los dedos primero y quinto flexionados uno sobre otro, y los otros dedos extendidos… (esta es la manera que siempre he visto para señalar el número tres) y la actriz espía le cuenta a Pitt que los alemanes señalan el número tres flexionando los dedos cuarto y quinto, extendiendo los demás, ya que hacerlo de otra manera es “raro”… es eso cierto?”

Es cierto.

Lo descubrí relativamente tarde, porque es algo que se suele usar especialmente en el trato con los niños.

De situaciones de mi país recordaba casos en los que un pedido en una tienda, o en un bar, podía reforzarse señalando con los dedos el número de unidades deseadas con el fin de evitar malentendidos.

Hacer algo así acá en Alemania sería muy mal visto, porque lo primero que se preguntaría el vendedor sería si el comprador piensa que es duro de entendimiento o sordo. (Salvo en los casos en los que el vendedor no puede oír bien por el ruido circundante.)

El número uno se señala, entonces, con el pulgar levantado en Alemania.

El dos con el pulgar y el índice.

El tres con estos dos dedos más el dedo medio.

¿Y el cuatro?

No se agrega el dedo anular (es muy difícil, inténtelo): se señala con los dedos índice, medio, anular y meñique.

No son las únicas diferencias entre los lenguajes corporales de mis dos países.

Mis primeros grandes chascos los pasé al saludar a la gente que iba conociendo.

La regla o costumbre que conocía de mi país me llevaba a intentar dar un beso en la mejilla a las mujeres y la mano a los hombres.

Practicándola, no tuve problemas con los hombres, en cambbio, me encontré con una gran diversidad de reacciones femeninas:

Mujeres que terminaban abrazándome con especial cariño sin conocerlas yo apenas (animadas por mi beso inesperado); otras que me dejaban con el beso en el aire (alguna enojada, sin que yo entendiera por qué); algunas me daban dos besos o tres (como los franceses); tampoco faltó la que me ofreció con frialdad y rápidamente su mano para dejar claro que no deseaba ser besada.

Aunque parezca mentira, me costó años entender que no existe una regla fija de saludo en este país.

O, si existen ciertas reglas, estas varían de región a región, de clase a clase social dentro de la misma región; incluso hay reglas que varían según la época del año o la hora del día. O, simplemente, dependen de la situación.

Me he encontrado con gente que me ha saludado con una mínima inclinación de cabeza durante el día y que, al volverla a encontrar en un bar o lugar parecido por la noche, me ha saludado con besos y abrazos.

En general, se puede decir que, en situaciones más o menos formales, dar la mano con energía (pero sin hacer daño) a hombres y mujeres con una ligera inclinación del torso hacia adelante será muy bien visto.

Esto último vale especialmente si uno ha sido presentado a una persona.

Sin embargo, esto último (presentar a dos personas) es algo que no se acostumbra mucho en este país.

El amigo de tu amigo no tiene por qué ser tu amigo en Alemania.

Me ha sucedido y me sigue sucediendo muchas veces.

Estoy con alguien en algún lugar y se acerca una persona que conoce a quien me acompaña pero no a mí:

Puede ocurrir perfectamente que no solo no intercambie ninguna palabra conmigo ni se presente a sí misma, sino que me ignore por completo ¡durante minutos, incluso!

Algo que sería muy mal visto en mi país.

Todo esto es así porque el alemán es una persona muy reservada, alguien tan poco acostumbrado a conocer y a ser presentado a nuevas personas, que, para evitarse problemas o incomodidades, prefiere evitarlo.

Esto tiene que ver, también, con el concepto de amistad que tienen los alemanes.

Mientras que un peruano como yo puede mantener amistades a lo largo de los años sin apenas verse o comunicarse, para un alemán un amigo que deja de dar señales de vida por un cierto tiempo, deja también de ser un amigo.

Mientras que un latinoamericano como yo puede hacer amistades en un vehículo del transporte público, en la calle o más o menos en cualquier lugar: un alemán “típico” evitará justamente esos lugares para hacer una amistad.

Como el concepto de amistad está muy ligado al concepto de fidelidad más o menos absoluta (y al de la conversación como terapia), son muy pocos los amigos que un alemán corriente tiene.

Es algo que se puede notar cuando celebran sus cumpleaños: personalmente, he visto celebraciones de hasta solo dos o tres personas (incluida la homenajeada). Y no estoy exagerando.

(Nuestro tercer hijo cumple nueve años este sábado y ya ha invitado -por influencia paterna- a 20 personas para su fiesta “adulta”, algo que asombrará a todos los presentes.) (Después, en la fiesta “infantil”, seguirá la costumbre de este país: solo asistirá un núcleo de cinco a ocho niños.)

(Otros dicen que los alemanes tienen muy pocos amigos porque son tacaños y así se ahorran los gastos en sus cumpleaños.) (Creo que no es una exageración.)

Por cierto, los alemanes, como todos los seres humanos, también gozan formando grupos.

Pero ese tipo de encuentros los consiguen por otros medios diferentes de su concepto de amistad: a través del deporte, de una actividad cualquiera o por la simple asiduidad a un bar o taberna.

En este último caso es común ver que la forma de despedirse de los demás es golpeando la mesa con el nudillo del dedo medio de la mano derecha.

Esto se entiende como gesto de buena educación.

Tan confuso es el asunto de la forma de saludarse que mi suegro lo hace dándome dos besos en la mejilla y abrazándome. Pienso que alguna vez vio una película italiana de mafiosos y debió convencerse de que todos los Südländer (los que vienen de países del sur, más cálidos que Alemania) se saludan así.

En su descargo, debo decir que no me consta que a mi suegro le gusten los hombres y que sé que apenas ve una película cada par de décadas.

Otro detalle que llama la atención de los habitantes de este país es su inclinación escatológica al maldecir.

Incluso para insultar existe una especie de fijación anal: el peor insulto de los alemanes es llamarte ‘ano’, Arschloch (‘agujero del culo’, literalmente).

Uno peor aún es Leck mich am Arsch: ‘lámeme el culo’.

(Lo he escuchado decir tanto a albañiles como a lindas y académicas muchachas.)

No sé quién dijo que tal vez de allí dedujo Freud su concepto de fijación anal.

Simplemente porque sus primeros pacientes expresaban sus problemas y frustraciones en el idioma que también era el suyo: el alemán.

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..

..HjorgeV 25-02-2010

A MI PROPIA SED (Engendro)

.

Ven, desecha esta

flor que tampoco

Era para ti

.

Tómala entre tus dedos y dedícale la

Mejor de tus

sonrisas

Antes de arrojarla

Con rabia

hacia

Mi rostro

.

La verdadera belleza es tan incomprensible

como un tigre

de papel, sabrás

Redondo y blanco

como la Luna

y frágil como

una promesa de aeropuerto

.

Deberías saber que

Quería quererte

Como un

niño

Que no se

Cansa de

esperar

Los juguetes

prometidos

.

Pero entonces vi una rosa,

no el origen de las cosas

Proyectos y desolación

El inicio del camino era su fin

.

Y me lancé a ella, desesperado,

con la prisa del que ya empieza

a sentirse ausente

.

Sin comprender que acababa de volver

a llegar tarde de nuevo

.

Tarde como siempre a mi propia

sed

.

.

HjV 23-02-2010

CONSEJOS TÉCNICOS DE VUELO (Engendro)

.

Tal vez fue por la graciosa forma de

planteárselo que no te dijo nada

y se tragó tu partida como una

pastilla para dormir.

.

“Para poder regresar”, emitiste,

como quien explica a un grupo de alumnos

los términos técnicos

del vuelo de un ave:

“tengo que partir”.

.

El tiempo que tantas heridas cura

pero no puede curarse a sí mismo,

te trajo por fin de vuelta.

.

Pero entonces encontraste una ciudad

va-

cía.

Peor aún,

habías olvidado por completo

por qué habías partido.

Ja.

.

.

HjV 21-02-2010

RE-CREACIÓN (Engendro)


Y acudiríamos entonces todos con

la mano

a Despedirlo, a quitarle las sombras de

encima, la carga de la culpa, las que no se merece.

.

Nos miraríamos a los ojos:

Sí:

somos, éramos, estamos, es. Fue,

fuiste, fuimos. Seremos.

Correcto, señor. Eso es todo.

Firme aquí.

.

Acaso una mirada suya englobaría

el total de las penitencias en suma,

en saliva o en

lágrima.

.

Quizás querría ese juez entonces

rendirse y decir está bien, hoy

lo dejo todo,

vean ustedes qué será de todo esto.

.

Y saldríamos corriendo por fin a ser hija, hijo, madre, padre,

niños, tíos, abuelas. Todos.

A pegarle de una vez con ganas a la pelota.

Ya

sana y serenamente.

.

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HjV 18-02-2010

CREACIÓN: 5 DE LA MAÑANA (Engendro)

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O inventar la verdad

O el comienzo de las palabras

Llenar de desordenadas letras los tópicos, los andenes y la noche

O un bolsillo ajeno (dado el caso)

Alentar a las aves en pleno vuelo

Susurrándoles directamente al oído

Otras rutas u otros signos de orientación

O, desatando los vendavales de papel,

Dejarlo todo sobre el agua

Y subir a inventar el cielo

A latiguear a los dioses

Expulsándolos de sus olimpos

(Regresar a tiempo para que madre

Apague la luz de la habitación

Y nos de el beso de buenas noches)

Volver al lugar confiscado de la memoria

Masticar imágenes y voces

Hasta rendirse al murmullo de la oscuridad

Donde

Perdidas

como sombras sin

dueño

Las palabras clamarán en vano la salida de

Su propio laberinto

.

.

.

HjV 18-02-2010

NAT KING COLE

Con su color de piel llegó a tener programas propios en la radio y la televisión de su país, en una época en la que el racismo legal era aún moneda corriente en EEUU y su principal grupo terrorista el Ku Klux Kan.

Era descendiente directo de esos millones de personas secuestradas en África y trasladadas por la fuerza a otro continente para contribuir, gratuitamente y bajo crueles tratos (y sin indemnización hasta hoy), al surgimiento de esa potencia que ahora empieza a desmoronarse financieramente y es el país más endeudado del planeta.

Había nacido en Montgomery, estado de Alabama: la ciudad en la que Rosa Parks se atrevió a desafiar la ley que impedía a la gente de su color ocupar los asientos reservados a los blancos en los buses.

Además, en Montgomery, Alabama, tuvo sus primeros éxitos políticos un tal Martin Luther King.

Pero en un concierto en otra ciudad del mismo estado de Alabama, Birmingham, Cole fue agredido por tres miembros de un “Concilio de Ciudadanos Blancos”, en un intento de secuestro.

Nat (Montgomery, 1919-California, 1965), un antirracista consecuente, no volvió a actuar en el Sur de su país a consecuencia de ese incidente.

(En algunas fuentes se consigna el año de 1917 como el de su nacimiento.)

La carrera musical de Nathaniel Adams Coles estuvo predestinada por la profesión de su madre Perlina -organista de la iglesia baptista en la que su padre era el diácono- y porque al trasladarse su familia a Chicago lo hizo a Bronzeville, un barrio famoso por su vida nocturna y sus clubes de jazz.

Nat era un adolescente y como tal, absorbió tanto del jazz del entorno como del gospel de la iglesia de su padre y de la formación clásica recibida por cuenta materna.

“Me hacía tocar de Johann Sebastian Bach a Sergéi Rajmáninov“, llegó a decir alguna vez sobre su madre.

Particular mezcla que le permitió después desenvolverse con soltura como cantante en diversos géneros y ritmos.

Su carrera musical, sin embargo, la había comenzado de adolescente exclusivamente como pianista acompañante de jazz, suprimiendo la ese final de su apellido y haciéndose llamar Nat Cole.

En 1936, para su primera grabación con su banda The Rogues of Rhythm (Nat tenía entonces 17 años), se le unió su hermano Eddie.

Eddie era bajista y lo convenció para cambiar el nombre del grupo por el de Eddie Cole’s Band, más tarde por el de Eddie Cole’s Solid Swingers.

Nat recibió pronto en los clubes donde actuaban el reconocimiento en forma de apodo: King. Sobrenombre derivado, según sus propias declaraciones, de un juego literal con una antigua canción infantil anglosajona, Old King Cole.

Formando parte de la orquesta de un show de Broadway, el grupo llegó hasta la costa oeste, pero no les fue del todo bien.

Entonces Nat decidió quedarse en Los Ángeles y trabajar como pianista.

Bob Lewis lo escuchó en el Century Club y lo contrató para su club Swanee In.

Nat armó un cuarteto con el guitarrista Oscar Moore, el contrabajista Wesley Prince y el baterista Lee Young.

Acaso porque su formación musical inicial había sido en una iglesia al lado de su madre organista y su padre ministro religioso, suprimió pronto la batería en su elenco.

Nació así el legendario Nat King Cole Trio en 1939, una formación revolucionaria para la época (por la falta de baterista) y que provocó una moda de tríos y quintetos similares.

En noviembre de 1943, por fin, Cole se decide también a cantar en una grabación una composición suya y con Straighten Up and Fly Right consigue en 1944 su primer éxito vocal, una canción basada en una leyenda afroamericana que su padre usaba en sus sermones y que se considera una de las predecesoras del rock and roll.

Vendió medio millón de copias.

Le siguieron The Christmas Song (1946), Nature Boy (1948), Mona Lisa (1950) y Too Young (Nº1 de 1951).

Se convirtió entonces en el primer afrodescendiente en tener un programa de radio propio en EEUU y poco después el primero en el nuevo y revolucionario medio de entonces: la televisión.

Todo eso en una época en la que el terrorismo lo practicaba un grupo llamado Ku Klux Kan en EEUU y los derechos civiles de la minoría afroamericana eran literalmente pisoteados.

El 5 de noviembre de 1956 debutó con su Nat King Cole Show en la NBC-TV.

Un año después, sin haber conseguido un patrocinador a nivel nacional y en un medio hostil a su color de piel, canceló el programa.

En 1958 tuvo un arranque:

Se le ocurrió grabar con la orquesta del cubano Armando Romeu hijo y con un conjunto de mariachis.

Lo hicieron en los estudios del sello Capitol en La Habana, incluyendo en el disco (Cole Español) clásicos como El bodeguero, Quizás, quizás, quizás y Cachito.

Los jazzistas lo llegaron a tachar de traidor.

Pero esa grabación le abrió las puertas de Latinoamérica, a pesar de no hablar castellano ni portugués.

Invitado a actuar en Caracas, se presentó en el programa Ronny presenta del famoso e inefable Ronny Ottolina y se le ocurrió preguntar por las canciones venezolanas más famosas.

Ottolina le mencionó, entre otras, Ansiedad (1960) un pasaje venezolano de José Enrique Chelique Sarabia, que el cantante afro-usamericano incluyó en su álbum en castellano y portugués A mis amigos (1959).

Cantando, el brillante pianista de jazz que se avergonzaba de su voz, llegó a un público ávido de romanticismo, con una voz pasmosamente cálida en su sencillez y arropada con excelente música instrumental.

A pesar de que sus detractores lo acusaron de traidor del jazz, Cole, sin embargo, era un músico sin fronteras geográficas ni mentales.

Un amante de las notas -intérprete, director y compositor- lejos de toda ligazón temporal o geográfica.

Alguien seguramente consciente de que las modas y los estilos son simples empaquetaduras de algo atemporal llamado música, acaso una cuarta dimensión humana.

En 1964 hizo una de sus últimas presentaciones televisivas para The Jack Benny Program, en el que cantó When I Fall In Love.

Fue presentado por Benny como “El mejor amigo que una canción ha tenido”.

Murió un día 15 de febrero como hoy, hace 45 años a los 45 de edad.

Con los pulmones carcomidos por su drogadicción al tabaco, pero sin que su voz se hubiera enterado de ello.
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HjorgeV 15-02-2010

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Otras grabaciones que recomiendo: Fly me to the moon. Y este otro clásico:

EL JUEGO DEL GATO Y DEL RATÓN

¡LOS DESALOJAREMOS!

Cinco grados bajo cero.

Y acá, en esta región de Renania del Norte-Westfalia, los carnavales celebrándose en las calles.

Mientras que por estos lares la nieve ya lleva más de un mes, en Madrid se suspenden vuelos por un temporal de nieve y en Roma celebran la primera nevada después de más de 20 años: en los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver 2010 han tenido que producir nieve artificial para la inauguración.

Por lo menos he logrado convencer a mi hija de 15 años, mientras la acercaba en la camioneta al desfile carnavalesco de la localidad vecina, de que se quedara con mis guantes.

(Esta mañana recorrí durante hora y media con ellos los -ahora completamente- blancos campos vecinos mientras paseaba al perro y, al final, he terminado con los dedos congelados.)

En el camino de vuelta a casa escuché la noticia del día: la última operación de los aliados en Afganistán.

Ya en casa, consulté en la Red la prensa internacional. Entre ellas, la española.

Y me ha vuelto a quedar claro por qué esa Invasión está destinada a fracasar.

Basta prestar atención al lenguaje, usado, que, por otro lado, es reflejo de la forma de pensar de los invasores:

“Conscientes de que la colaboración civil es importantísima”, termina el artículo, “las fuerzas aliadas han anunciado durante meses la operación”.

¡O sea que han mantenido durante meses aterrorizada a la población afectada!

En otra parte del artículo, se puede leer:

“Para eso, habría sido deseable que una gran masa de habitantes se hubiera desplazado estos días, pero solo unas mil personas abandonaron el pueblo”.

¡Marjah tiene 125.000 habitantes!

¿Qué esperaban estos necios?

¿Que se fueran de vacaciones a Saint-Tropez o a Acapulco hasta que pasara el ataque?

¿Que vaciaran la ciudad, creándose un éxodo de 100.000 refugiados sin expectativas de un futuro mejor?

(Van casi diez años de invasión. Casi una década.) (En el artículo consultado se refieren solo a ocho años.)

“Convendría que despejasen la zona”, les dijeron.

“Convendría que ustedes despejasen la zona. Esta zona es nuestro país, nuestro territorio”, bien podrían haberle respondido los afganos de Marjah.

Por otra parte, se trataría de 400 a 1.000 rebeldes, es decir, del 0,3 al 0,85 % -aproximadamente- de la población.

Y ese sería “el último gran bastión de los talibanes”.

¿De cuántós últimos grandes bastiones de los talibanes hemos escuchado hablar en estos casi diez años de invasión?

Para terminar, y al margen de la infamia que supone llamar a la Invasión de Afganistán un  “conflicto bélico” que sigue sin “ofrecer resultados aceptables para la opinión pública”.

(De eso se trata en este ataque, debo imaginarme, de impresionar a la opinión pública internacional para encubrir temporalmente el Gran Fracaso de Afganistán.)

Se dice claramente que “el objetivo es desalojar a los talibanes de una zona clave”.

Vale decir, obligarlos a mudar de domicilio.

¿Para que, de esta manera, los aliados invasores puedan volver a atacar próximamente (¿en 2, 3, 10 años?) el “último gran bastión” de los talibanes?

Es el viejo juego del gato y del ratón. Pero por lo menos una cosa queda clara con esto último.

Después de la fanfarronada criminal del “¡Los mataremos!” (“We’re gonna  kill them!“) emitida por Rumsfeld y sus guerreros neoconservadores al inicio de la invasión en el 2001, la mayor ofensiva militar desde entonces tiene ahora por lo menos un objetivo realista:

“¡Los desalojaremos!”

Un par de kilómetros más allá, se entiende.
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HjorgeV 13-02-2010

LA MANO HISTÓRICA (TIEMBLA)

ALEMANIA LE TIENDE UNA MANO A GRECIA

Pocos parecen saber que el mundo de la economía es tan mutante como cualquier otro.

Haití fue alguna vez la colonia más próspera del Caribe.

A mediados del siglo XIX un club de Londres prohibió la entrada a los ciudadanos de cierto país por no cumplir este con el pago de su deuda externa.

Ese país era EEUU.

Otro ejemplo.

En 1992 Alemania, en alianza con Francia, impuso el llamado Pacto de Estabilidad y Crecimiento como condición para firmar el Tratado de Maastricht, el de la Unión Europea.

La idea era apercibir, es decir, advertir a los demás países participantes que Alemania no toleraría incumplimientos de pagos ni indisciplinas fiscales en los países miembros.

Jawohl!

(Voz que significa ‘sí’, ‘claro’, y que también se usa como respuesta sumisa a una orden militar.)

Implementado en 1997, en el 2003 Alemania y Francia dinamitaron el pacto al negarse siquiera a admitir la posibilidad de ser sancionados por no haber cumplido con sus propias reglas.

Tampoco aceptaron que la Unión Europea fiscalizara sus cuentas públicas.

¡A los reyes del mambo no se les podía enseñar a bailar!

(Alguien llegó a hablar de asesinato del PEC.)

Otro ejemplo, personal esta vez.

Llegué a Alemania a finales de los ochenta, en una época turbulenta para toda Latinoamérica.

Éramos rehenes del FMI (Fondo Monetario Internacional) y el pago de la deuda externa se había convertido en la serpiente que empezaba a comerse la cola para poder sobrevivir.

Recuerdo que mis compañeros alemanes no se ahorraban escarnios al mencionar la incapacidad de mi país para cumplir con sus obligaciones internacionales.

(Fue una época durísima. Una propaganda muy típica de entonces era la de Té Toro y su lema: “El desayuno de los peruanos”. Y no era una exageración: la mayoría de peruanos, y con ellos la mayoría de niños de mi país con todas sus fatales consecuencias concomitantes, desayunaban ¡té! O sea, agua saborizada.)

Esos mismos alemanes, ¿qué dirían ahora?

Estas son las cifras:

Alemania había acumulado hasta el año pasado una deuda aproximada de 5 billones de dólares (cinco millones de millones), equivalentes al 150% de su PBI.
Perú, una deuda de 35 mil millones, apenas el 15% de su PBI.

Obviamente, sigue habiendo grandes diferencias entre mi país de origen y mi país de residencia.

Pero los tiempos cambian.

EL CASO DE GRECIA

Bueno, pues, si los guardianes alemanes y franceses se permitieron romper sus propias reglas e impedir el control de sus cuentas, ¿por qué no se lo podía permitir la cuna de la civiliazación occidental, Grecia?

Ya en el 2004 la UEe supo que el país helénico había falseado sus datos para poder ingresar a la zona euro.

Y continuó haciéndolo (impunemente además), hasta que le explotó la bomba de tiempo económica en las manos.

¿Qué significa esto?

1) Los países de la Unión Europea conocen el juego sucio.
2) No ha habido sanciones.
3) Los mecanismos de control europeos son un desastre, por lo menos deficientes.

Curiosamente, ahora son los mismos guardianes entre el centeno, Alemania y Francia, quienes llegan en ayuda de Grecia, asustados porque una bancarrota de la Vieja Helena bien podría producir un efecto dominó de incalculables consecuencias.

Entre ellas: que a un país de la Unión se le ocurra abandonar o amenazar con apartarse de la moneda única, el euro.

Grecia está viviendo ahora lo mismo que muchos países latinoamericanos vivieron a finales del siglo pasado (unos siguen en algo parecido, otros se han recuperado tremendamente como Brasil y Chile): no poder afrontar sus deudas internacionales.

Pero, mientras que nuestros países tuvieron que enfrentarse con la dura y abusiva mano del FMI (Fondo Monetario Internacional), los europeos se pueden dar el lujo de incumplir sus pactos internos y ayudar antiestatutariamente a un país miembro.

(Personalmente, me inclino a pensar que Europa está creando su particular burbuja económica, de esas que alguna vez terminan por reventar.)

Hay cinco chistes envueltos en todo eso:

El primero es que quienes ayudan son también unos necesitados, por más que los políticos de ambos países no lo quieran reconocer: para ayudar tendrán que endeudarse aún más. No son solventes.

El otro chiste es que la constitución europea dice que la UE “no debe ser responsable o asumir compromisos de gobiernos centrales, regionales, locales u otras autoridades públicas”, ni de sus estados miembros.

El tercer chiste es que Grecia es solo parte de un grupo de cinco países “más necesitados”: España, Portugal, Irlanda e Italia ya llevan un año con graves dificultades para refinanciar sus deudas.

El cuarto chiste es que parece ser que Merkel y Sarkozy ya tienen planeado por su cuenta un acuerdo de ayuda a Grecia al margen de los otros 25 miembros de la UE.

(Autoproclamado liderazgo que probablemente ninguno de los otros quieran discutir en este momento, pero que bien les podría servir para sacar partido político en futuras circunstancias.)

El quinto chiste implicado:

Que nadie se engañe, el mapa de los países más “desarrollados” y poderosos del planeta coincide también hoy en día con el de los más endeudados. (Ver gráfico aquí.)

(Una ventaja tramposa, bien se podría decir.)

¿Por qué Grecia?, se podría preguntar alguno.

Los economistas Carmen Reinhart (habanera de nacimiento) y Kenneth Rogoff, de EEUU, lo expusieron en su reciente estudio histórico de las crisis financieras (This time is different):

«Entre 1800 y hasta pasada la Segunda Guerra Mundial, Grecia estuvo prácticamente en la bancarrota permanente.»

No es una casualidad, entonces.

Alemania quiere responder por las deudas de Grecia para salvarse a sí misma.

El caso es que Alemania está viviendo una época peligrosísima e ilusa en el terreno económico y financiero.

Al amparo de la peligrosa (y reversible) medicina que puede ser el crédito fácil y rápido, pero que se automultiplica peligrosamente en el futuro, se ha acostumbrado en los últimos lustros a recurrir a él para resolver sus problemas.

Con consecuencias que ahora empiezan a verse: la deuda externa se habrá duplicado pronto en un lapso de apenas cinco años. (Ver gráfico aquí.)

Los políticos alemanes están nerviosos. Y no solo porque estén endeudando temerosa y descaradamente a los niños alemanes (mis cuatro hijos entre ellos) de hoy y los todavía por nacer.

La credibilidad, que era una de sus mejores armas internas y en la política exterior, podría quedar pisoteada como gran parte de la fama alemana tras la Segunda Guerra Mundial.

Ninguno de ellos se atreve a decirle a sus electores, que será el pueblo alemán el que finalmente cargará con el muerto (los costos de esa ayuda).

La mano histórica tiembla.

¿Por qué no se atreven?

La idea de los políticos, es mi suposición, es quedar como los salvadores (temporales) del tren, cuando en realidad son los corresponsables de su descarrilamiento.

Por otro lado, los alemanes de a pie, tan sacrificados por su propio bienestar después de la Guerra (de las formas de esconder la cara de vergüenza escogieron la más productiva), ya han empezado a notar que todo el bienestar creado desde entonces por todos, ha terminado repartiéndose entre muy pocos.

Sacrificio es una palabra que ya no desean escuchar, especialmente cuando solo vale para la gran mayoría: aquella empobreciéndose a galope continuo y creciente en este país.

Mientras que, para una minoría cada vez más poderosa y desvergonzada, sacrificio significa postergar un año la compra de un nuevo automóvil descapotable o un yate. No poder hacer las compras de navidad en París u olvidar por otro  año la segunda casa de verano en las cosas españolas, por ejemplo.

Lo que pocos saben es que Alemania le está tendiendo una mano histórica a Grecia.

Es simple.

A Alemania le fue condonada su deuda hasta en un 80% después de la Segunda Guerra Mundial.

¿Lo hicieron por piedad los aliados occidentales?

No.

Fue por simple sentido práctico.

Después de la Primera Guerra Mundial los aliados habían querido ahogar económicamente a Alemania con el Tratado de Versailles, puniéndola con una carga de reparaciones y deudas de guerra imposibles de pagar.

¿Cuáles fueron las consecuencias para este país?

Una de ellas la conocemos todos.

La llegada de Hitler al poder.

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HjorgeV 11-02-2010
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Otras fuentes:
http://www.spiegel.de/wirtschaft/soziales/0,1518,677118,00.html
http://www.elmundo.es/mundodinero/2010/02/11/economia/1265877142.html
http://www.docentesdeizquierda.com.ar/Rapoport.htm
http://www.elcato.org/node/345
http://www.cincodias.com/articulo/economia/Pacto-Estabilidad-hunde-ancla/20091112cdscdieco_14/cdseco/

EL DICCIONARIO FARLEX

La Red tiene sus cosas magníficas.

Una de ellas es la posibilidad de acceder a textos con una facilidad que hace solo pocos años habría parecido ciencia ficción.

Lo defraudante es cuando uno se topa con términos que desconoce por completo y el texto de marras no ofrece ninguna pista sobre ellos.

Leyendo un reportaje de Etiqueta Negra, me encontré con un término así: FasTrak1.

Al toparse con términos así, uno puede pensar que se ha perdido un nuevo adelanto tecnológico por haber estado distraído en los últimos días (así de veloz parece ser a veces el avance de la tecnología).

Pero no.

FasTrak1 es un artefacto de uso, al parecer, muy popular en EEUU y, claro, todo el mundo tendría que saberlo.

Lógico.

Felizmente, buscando su significado (sin el número 1) encontré una herramienta lexicográfica más que interesante: el diccionario de Farlex.

Sus ventajas respecto del Diccionario de la Real Academia (DRA):

-Acepta vocablos en varios idiomas.

-La inclusión de una palabra en el diccionario no la decide su oficialidad (su carácter de oficial) sino su uso.

-Farlex muestra los usos y definiciones más corrientes con ejemplos concretos.

-Muchas definiciones y sinónimos tienen un enlace directo para ser consultado con un clic.

-Conforme se va escribiendo la palabra a consultar, se abre una ventana en la que aparecen las alternativas posibles, incluso en otros idiomas, seguidas de la banderita del país del idioma correspondiente.

-Algunas palabras vienen acompañadas con una lista de sinónimos y antónimos. (Algo que se debería ampliar para todas las palabras.)

-Casi todas vienen acompañadas de un tesauro.

-Aparece la fuente de la que ha sido tomada la definición.

DRA Y FARLEX: EJEMPLOS Y COMPARACIONES

Esto es lo que aparece en el DRA cuando se introduce el vocablo ‘tesauro’:

tesauro.

(Del lat. thesaurus, y este del gr. θησαυρός).

1. m. desus. tesoro (‖ diccionario, catálogo).

2. m. ant. tesoro.

De más estará decir que ambas acepciones son equivalentes y conducen al mismo lugar. (¿Cuál es el sentido entonces de esa duplicación?)

Este es el resultado de Farlex:

tesauro s. m. Lista ordenada de palabras que se agrupan por su relación de significado: los tesauros no contienen definiciones.

Otro ejemplo:

Gigoló (amante masculino con intereses económicos; vividor de mujeres, por lo general mayores que él) no existe en el diccionario oficial.
Farlex lo muestra así.

Otro ejemplo:

‘Nomás’ no figura en el Farlex, pero sí en el de la Real Academia.

La que, por lo demás, desconoce el uso tan usual que se hace en mi país: “Ven nomás” (‘Ven sin preocuparte tanto/de nada’), “Lo mismo, nomás que diferente” (‘Lo mismo, solo que diferente’).

Este último uso, curiosamente, refrendado por un medio español: la bitácora de Babelia.

nomás.

1. adv. m. Am. Mer., C. Rica, Hond., Méx. y Nic. no más (‖ solamente).

2. adv. m. Am. Mer., El Salv., Hond. y Méx. U. en oraciones exhortativas, generalmente pospuesto, para añadir énfasis a la expresión. Pase nomás. Atrévase nomás.

3. adv. m. Arg., Bol., Col., El Salv., Nic. y Ur. Apenas, precisamente.

El célibe de Farlex es tremendamente más informativo que el célibe de la DRA.
(Pulsar en cada caso para comparar.)
Otro ejemplo: Némesis.
El DRA no la conoce. El Farlex, .

Otro ejemplo:

Leo un artículo sobre James Ellroy y me encuentro con una palabra que desconozco:

DRA:

pasote.

1. m. Ven. epazote.

FARLEX: ver aquí.

OTRAS VENTAJAS DEL FARLEX

-Se puede construir una lista personal de palabras, las cuales pueden ir agregándose desde la página principal.
-Pronunciación audible.
-Palabra del día.
-Foro lingüístico.
-Información sobre el clima.
-Juego ” El ahorcado”  : se trata de adivinar una palabra para evitar terminar ahorcado.
-Otros diccionarios: de acrónimos, financiero, legal y médico.
-Un diccionario en varios idiomas.
-Cada ventana utilitaria se puede cerrar y todo se puede configurar fácilmente para personalizar la página.
DEFECTOS DEL FARLEX
Un chiste: la información de ayuda (Help) está solo en inglés.
Y la relativa al clima, no me ha servido ni la he entendido:
2.2.1.1.4.1 Weather Get up-to-date weather reports for any area you choose.

  1. Click “Edit” and enter your desired location.
  2. Click the “Save” button to apply changes and exit the editing area.
  3. Scroll down to enjoy your 6-day forecast.

The “more details” link at the bottom will take you to qwikcast.com for additional weather information for your area.


¿Dónde está “Edit”? (Creo que se refieren a “más detalles”.)

Dice “for any area”, pero no me ha aceptado Colonia y me he tenido que contentar con  Aquisgrán (Aachen) o Dusseldorf.

CONCLUSIONES

El Farlex no le hace ascos a las mayúsculas. El DRA lo acaba de aprender.

Una ventaja clara de este último: muestra la etimología de las palabras. El Farlex no.

Por lo demás, es un desperdicio la página de la DRA: todo un espacio utilizable y los señores de la Real Academia (el número de mujeres entre sus miembros es insignificante) solo la utilizan para dar la definición de una palabra.

Para terminar, Farlex atesora también una enciclopedia en sus entrañas digitales.

Lo descubrí buscando el significado de teleprompter (la pantallita de la que leen los locutores de la televisión).

Se trata de un diccionario enciclopédico moderno, quiero decir. (¿Qué espera la Wikipedia para ofrecer más imágenes, gráficos y videos complementarios?)

Por supuesto, el DRA seguirá siendo para mí una herramienta indispensable.

Pero ya no la única valiosa y probablemente tampoco la de uso más frecuente.

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HjorgeV 09-02-2010