Mes: noviembre 2008

ROCÁMBOLA (Poesía)

……

Por el oro bordado, zorzal de la memoria

activa, rotunda sólo en la sepultura,

deviene marcio el prendedor azul de tu pecho,

en cuanto pecio, brillo falso, hendidura.

……

Por las mañanas férreas de ti, plagadas de lunas imposibles,

destila tu memoria, líquido púrpura, tano.

Y así huyendo de quien bramar desea en tus ojos,

jinetes del olvido, hacia mí espantan tu llanto.

……

Por el costado hendido, fruto y maduro de nuestro rencor,

allí donde él estuviera aún sin razón

apronta tu cúbículo el hueso, reniega el triple dolor,

llevando en la testa el color, el resabio de los pasos.

……

……

HjorgeV

30-11-2008

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CANCIONES DEL SIGLO XX: YO TE AMO, YO TAMPOCO

EL GENIO FEO Y MALDITO

Lucien Ginsburg (París, 1928-1991), el verdadero nombre de Serge Gainsbourg, hijo de judíos rusos que habían huido de Rusia perseguidos por los bolcheviques, quería ser pintor.

En esa línea, se dedicó a pintar y vivió de dar clases de dibujo y canto hasta que cumplió los 30, para pasar luego a ganarse la vida tocando el piano en bares y cabarés.

La música y el cine, dos de sus grandes pasiones, terminaron siendo sus ocupaciones más absorbentes, junto con las mujeres.

Escribió canciones para por lo menos 30 de ellas, entre las que se encontraban: Isabelle Adjani, Brigitte Bardot, Petula Clark, Catherine Deneuve, Juliette Gréco, Viktor Lazlo y Nana Mouskouri.

Cantautor, actor, compositor y escritor, mujeriego de grandes orejas y nariz indiscreta e indisimulable (de boxeador), de aspecto desaliñado y fama de maldito, llegó a escribir el guión y la música de más de 40 películas.

JANE BIRKIN & SERGE GAINSBOURG: JE T’AIME…

Una de sus canciones, Poupée de cire, poupée de son, cantada por la luxemburguesa France Gall, ganó el Eurovisión de 1965.

(Año en que España con Conchita Bautista y ¡Qué bueno, qué bueno! -el título no ayudó mucho- compartió el último lugar con Finlandia, Alemania y Bélgica; los cuatro con cero puntos.)

Gainsbourg ya había grabado Yo te amo… yo tampoco en 1967 con Brigitte Bardot, pero ésta se habría negado a publicarla, tras la separación sentimental de ambos.

Algo que ahora nos parece increíble.

(Se dice que fue el alemán Gunther Sachs, casado con la Bardot entre 1966 y 1969, el que no permitió que su esposa publicara una obra tan atrevida.

Algo muy difícil de creer, teniendo en cuenta que Sachs era precisamente famoso y conocido como un playboy provocador.

Lo más probable es que sea cierta la versión, según la cual, el representante de la Bardot, la habría considerado demasiado nociva para su ascendente carrera.

Representante que debería haberse quedado al lado de la Gran Diva Francesa, teniendo en cuenta sus diatribas contra los musulmanes, inmigrantes, homosexuales y desocupados, y sus numerosos juicios acusada de racismo.)

En 1978, ya Gainsbarre, irritó a muchos nacionalistas franceses con su versión reggae de la Marsellesa, demostrando años después, con documentos en mano, que el estribillo que había escogido como título (Aux armes et caetera) pertenecía a la versión original del himno nacional francés.

Fumador encadenado (fumaba en cadena) y vividor empedernido, sus noches de discotecas, drogas discretas y de alta calidad, alcohol alimenticio y pendencias, le pasaron varias veces la cuenta hasta llevarlo a su quinto y último infarto.

Acababa de cumplir los 63 años.

Los restos del genio polifacético y gran provocador, que de niño se había visto obligado a lucir la estrella de David y a esconderse en los bosques de París huyendo de los nazis, reposan al lado de los de sus padres en el cementerio de Montparnasse.

(El mismo en el que reposan los restos de César Vallejo desde 1970, tras ser trasladados desde el de Montrouge.)

Su música vive en la influencia dejada sobre la música popular francesa de las últimas cuatro décadas.

Su sepulcro es uno de los más visitados junto al de Sartre, al de Simone de Beauvoir y al del poeta maldito –le poète maudit– Charles Baudeleire, y se ha convertido en un verdadero huarique artístico.

EL SÍMBOLO SEXUAL (SIN EDAD)

Jane Mallory Birkin (Londres, 1946), por su parte, nació en Inglaterra y heredó la vena artística de su madre actriz.

Bella con ángel, ya se había hecho famosa con un desnudo en una película de Michelangelo Antonioni,  Blowup (o Blow-Up, de 1966, ganadora de la Palma de Oro en Cannes al año siguiente y basada en el cuento Las babas del diablo de Cortázar), cuando conoció a Serge Gainsbourg.

Antes, en 1965 y a los 19 años de edad, Birkin se había casado con el británico John Barry, uno de los más grandes compositores y arreglistas de la historia del cine.

Al lado del excéntrico cantautor francés –con el que tuvo una hija, Charlotte Gainsbourg-, fueron 12 años de esplendor musical. Unión profesional que sobrevivió a su separación sentimental.

Cuando él murió en 1991, la Birkin anunció que dejaría de cantar, pero en 1998 regresó a los estudios de grabación.

Él, por su parte, le había dedicado su último disco, Amour des feintes.

(Amor fintero, dirían en mi país. De finta: ‘ademán o amago con intención de engañar a alguien’.) (Gran homenaje, ya vemos.)

A pesar de haber trabajado seriamente con Gainsbourg, como actriz en numerosos filmes y de haber publicado varios discos más, la Birkin nunca ha podido desprenderse del todo de su estatus de símbolo sexual.

Actualmente, a punto de cumplir los 62 en diciembre, vive su tercera juventud y se encuentra realizando una gira mundial como cantante.

LA CANCIÓN CENSURADA (1969)

Yo te amo… yo tampoco (Je t’aime… moi non plus) fue tachada de obscena por el Vaticano y provocó un escándalo mundial sin parangón.

De melodía bonita y especialmente pegajosa, fue boicoteada por diversas estaciones de radio de todo el mundo, por la BBC de Londres y por las autoridades eclesiásticas de varios países.

Para la Iglesia, se trataba de una simple representación herética y realista del orgasmo femenino.

¿Cómo lo podían saber?, me pregunto, infantilmente.

(Y del femenino, además.)

Fue algo que no debió aclarar el Vaticano, seguramente.

(Ni nadie preguntárselo.)

¿Cómo podían haber sabido que no se trataba de ningún engaño, en un terreno en el que más de un donjuán -es decir, un supuesto experto- ha patinado patentemente?

¿Y si la hubiera cantado una alemana?

Yo les habría recomendado a los curas verdaderamente continentes -¿los habrá?- que revisaran sus fuentes.

(Es una broma.)

Y menos mal que no llegaron a conocer la versión original de la Bardot, me digo ahora, después de acabar de escucharla y hacer las comparaciones pertinentes. (Presten atención al pitido final.)

En España, Italia, Polonia, Yugoslavia y otros países (se dice que también en Suecia, pero no lo creo, porque sería como prohibir el dinero en EEUU) fue censurada y hasta el directivo de una empresa discográfica llegó a parar en la cárcel por influencia del Vaticano.

En pleno auge del amor libre, de la revolución sexual (pornografía ligera, vamos), de las minifaldas, de las películas de esclarecimiento sexual y del cinismo joven (yo te amo, yo tampoco) (eran tiempos presídicos, es decir, todavía no existía el sida), todo eso no hizo sino potenciar la difusión del tema.

Gracias, Vaticano.

¿No?

En Inglaterra alcanzó el puesto Nr. 1, lo mismo que en Suiza.

Aquí en Alemania ‘sólo’ alcanzó el tercer puesto de las listas.

(¿Se enterarían, realmente?)

(En mi país, el Perú, -aunque debo reconocer con rubor que no me enteré para nada de qué realmente iba el tema, tan niñito era entonces- se convirtió en la canción ideal para aparrar.

Esto es, para bailar pegados –aún entre desconocidos- en las numerosas fiestas adolescentes de barrio de comienzos de la década del 70, fiestas en las que la otra gran atracción la constituían las recién introducidas luces psicodélicas.

También llegó a existir un programa radial con el nombre de la canción, y aún hoy es común llamar Relación del Tipo Yo-te-amo-yo-tampoco a la de ciertas parejas.)

Seguramente por no haber sido traducida al inglés –los gringos perdiéndose como siempre lo mejor del resto del mundo por no interesarse por otros idiomas ni mucho por lo que ocurre más allá de sus fronteras- a pesar del origen británico de la cantante y de la profunda complejidad de la letra, en EEUU sólo alcanzó el puesto número 58 de las listas.

Curiosamente, el arreglista había sido un tal Arthur Greenslade y no el mismo autor.

Preguntado por dónde había sido grabada (si en un estudio o en una alcoba: poner dormitorio sería incorrecto), por los gemidos bastante explícitos y realistas de la Birkin, Gainsbourg respondió que era obvio que había sido hecha en un estudio.

(Lo había sido en uno muy estrecho realmente.)

“De otra manera habría salido un LP”, fue su comentario.

Es decir, un disco de larga duración con la celestial Birkin.

Para ponerse verde.

……

HjorgeV 27-11-2008

……

VERSIÓN ORIGINAL CON BRIGITTE BARDOT:

http://de.youtube.com/watch?v=-RrlkXQshd8


ASÍNTOTAS DE TU DESEO (Poesía)

……

Mis manos

Las líneas asíntotas de todo tu deseo

Duermes inerme no inerte

La sonrisa en China

El corazón en tu pasado vertical

Los dioses no han decidido qué nombre

Darte

Eres un ser extraño que mis

Ojos contemplan en

La madrugada

……

En algún lugar del mundo alguien

Lee unas líneas

Las consolaciones del que te ama

Son libros sellados con cal y arena

……

Solo me falta salir a aullarle a

A los astros

De puro gozo extremo

……

……

HjorgeV

26-11-2008

CON CHULLO Y OJOTAS: ¿CÓMO DIABLOS LO HACEN?

Veo la nieve que ha caído y no puedo dejar de preguntarme.

¿Cómo diablos hacen los campesinos de las grandes alturas andinas y altiplánicas para resistir el frío ataviados muchas veces sólo con ojotas en los pies, o sea, con sandalias, e, incluso, descalzos?

Ojota -del quechua ushuta, ussuta o uxuta– es tal vez el calzado más típico y el más extendido en las serranías andinas, por lo menos en las de mi país.

Es una sandalia que deja gran parte del pie al descubierto.

Originalmente hechas de cuero o fibras vegetales, las ojotas se hacen -probablemente desde mediados del siglo pasado, cuando el auge del automóvil se extendió a esas zonas- de las llantas o neumáticos que se dejan de usar y es posible encontrarlas en cualquier mercado andino o de la costa.

ANUNCIO DE ‘EL COMERCIO’ CON CHULLO Y OJOTAS

Aunque, curiosamente, en países como Argentina se llama ojotas a más o menos todo tipo de sandalias -especialmente las playeras- el modelo típico indígena es uno solo y bastante sencillo.

Y no tiene nada que ver con lo que en mi país se conoce con el nombre de sayonaras, havaianas en Brasil (uno de los mayores productores y exportadores mundiales), zōri en el Japón y flip-flop en gran parte del resto del mundo, especialmente en el anglosajón.

(Aquí en Alemania se las conoce con este último nombre, aunque el nombre Flip-Flop es una marca registrada en este país. También existe una denominación juvenil interesante: Zehentanga, lo que quiere decir ‘tanga de los dedos del pie’.)

No, las ojotas tiene un modelo definido que consiste en tres bandas gruesas que sujetan el pie envolviéndolo, y van adheridas, cosidas o clavadas a la suela.

Una de ellas, más delgada, sirve de soporte para el talón y las otras dos, cruzándose sobre el empeine, sujetan el resto del pie.

En los años 70, de la mano de la moda post-hippie y de cierta conciencia solidaria con los usos indígenas, se puso de moda entre los jóvenes bien y contestatarios (por lo general universitarios) usar ojotas hechas con llantas inservibles, la versión, por lo demás, más extendida y acaso única hoy en día en los mercados populares.

Me imagino que una de las varias razones que explican el uso de este tipo de calzado, más propio de zonas cálidas, por los campesinos andinos pero no en otras regiones frías del mundo debe encontrarse en la situación geográfica de los Andes y su altitud.

A mayor altura queman más los rayos solares, por una parte.

Pero el ‘secreto’ está también en la cercanía a la Línea Ecuatorial, que es lo que explica que las temperaturas sean tan variadas a lo largo del día: por lo general entre los 9 y 18°C, por encima de los 20 al mediodía, para bajar en la noche por lo menos hasta los 5°C.

A pesar de todo esto, me consta que muchos campesinos siguen usando sus ojotas aún cuando las temperaturas han llegado a sus niveles más bajos.

¿Cómo lo pueden soportar?

Lo más interesante es que ante temperaturas muy bajas, el cuerpo humano tiende a proteger la temperatura de los órganos más importantes, ‘descuidando’ la temperatura de las extremidades y de la cara.

Es el fenómeno que explica los casos de gangrena sobre todo en los pies y piernas por congelamiento en los alpinistas y exploradores de las regiones árticas.

¿Cómo lo hacen los campesinos andinos?

¿Cómo lo hacen, si muchas veces lo primero que solemos hacer cuando sentimos frío es, justamente, cubrirnos o abrigarnos aún más los pies?

Aquí tengo que hacer una pequeña digresión.

Hace unos quince años, se hizo famoso un personaje en las calles de Colonia, concretamente en su zona peatonal.

Era un tipo de unos treinta años, de aspecto árabe o persa (iraní), barba y cabellera muy rizada y poblada, que vivía en la calle y se paseaba por el centro colonés.

Era lo que se suele llamar, generalizando, un ‘loco’. El pobre hombre vivía de lo que encontraba y me imagino que dormía donde lo pescaba la noche.

Bueno, pues. Al tipo lo vi a lo largo de varios meses que abarcaron casi las cuatro estaciones del año, casi siempre con la misma vestimenta: un pantalón que se le caía, una camisa mal abotonada e iba siempre descalzo.

Sí, descalzo. Sin zapatos.

Recuerdo que ese año las temperaturas llegaron a rozar los cero grados en invierno y, sin embargo, al tipo no lo vi estornudar ni una sola vez ni hacer el gesto típico de frío que todos conocemos bien.

¿Cómo lo hacía?

Así como la humanidad se ha pasado casi toda su historia sin conocer el papel higiénico (porque es relativamente moderno), también hemos pasado como especie por grandes épocas de frío extremo en diferentes puntos del planeta.

¿Cómo hacía el hombre primitivo cuando había perdido su cueva y las pieles que llevaba las había mojado la lluvia, por ejemplo?

¿Moriría de frío?

No lo sé.

Lo que sí sé, sospecho más bien –por lo expuesto-, es que nuestro cuerpo es capaz de soportar mucho más frío del que estamos hoy acostumbrados.

Es más, hemos creado una cultura en muchas partes de la Tierra, que procura evitar el frío a todo precio.

En contraposición, dentro de esa cultura del no-frío, existen movimientos que hacen recordar qué tan sano puede ser para el cuerpo humano, para su metabolismo, la sabia alternancia de temperaturas más o menos extremas.

Es el caso de las saunas, en las que no hay cosa más maravillosa que arrojarse a una laguna de aguas heladas después de haber estado sudando a temperaturas cercanas a la de la ebullición.

No es una broma. (Hay saunas que llegan a alcanzar los 130 °C, pero manteniendo el aire seco.)

También tengo muchos amigos que se vanaglorian de dormir con la ventana abierta (inclinada) todo el año. Y sin calefacción, se entiende.

Pero bien, no nos apartemos demasiado del tema.

A la conclusión que he llegado personalmente, es que los campesinos que usan ojotas o incluso van descalzos, lo pueden soportar porque llevan necesariamente cubierta la cabeza.

Generalmente un chullo o un sombrero, o ambos a la vez.

¿Qué es un chullo?

El chullo es una prenda de vestir que se ha usado tradicionalmente en las serranías y las alturas altiplánicas del Perú y otros países andinos como Ecuador y Bolivia.

Parece ser que su origen es preincaico, aunque hay quien afirma que se trata de una prenda mestiza, producto de algún gorro preinca y el birrete español.

La principal característica del chullo son sus orejeras.

Y aquí creo que está su fuerte.

Como, por sus características físicas, las orejas poseen una gran superficie total, además de estar en una extremidad del cuerpo humano -la cabeza-, afirmo que son la parte del cuerpo por donde más se pierde calor.

Protegiéndolas, el chullo compensa la pérdida de calor que ocurre por los pies y las manos.

Además, el segundo punto más importante en un chullo es el material del que está hecho: lana de alpaca, por lo general.

Una fibra natural con grandes propiedades, entre ellas la de ser un perfecto aislante térmico, manteniendo tanto el calor como el frío.

Aparte de ser muy suave, altamente resistente y productora de tejidos de líneas indeformables.

Curiosamente, a pesar de ser más o menos una prenda a la que se debería haber llegado por simple deducción lógica para ser usada en los climas más fríos (de hecho, existen gorras con orejeras en otras culturas y latitudes), el chullo tiene un cierto defecto, me atrevo a decir: no propicia la comunicación.

Quien lo usa, disminuye su capacidad auditiva, algo que a los campesinos andinos de las grandes altitudes no les debe importar mucho.

Pero todo no lo puede el chullo.

Un buen poncho también es indispensable en las regiones más frías. Una prenda de vestir muy versátil que permite esconder los brazos y manos y colocarse en diferentes posiciones de acuerdo a las necesidades concretas.

(Una sospecha secundaria sería el uso de la coca -masticada o chacchada– para combatir el frío por parte de muchos adultos. Pero eso no explica el caso de los niños ni del de la gran mayoría que no lo hace.)

Recuerdo haberme traído algún chullo cuzqueño de recuerdo hace algunos años y haber llamado la atención aquí en Alemania al ponérselo a alguna de nuestras dos hijas mayores cuando todavía eran niñas.

De haber sido una prenda despreciada por representar a los sectores más desfavorecidos y olvidados de nuestro país, hoy el chullo ha pasado a formar parte de la moda europea (más o menos desde el 2005 cuando un conocido modista italiano lo introdujo a su línea comercial) y es posible encontrarlo prácticamente por todas partes.

Por lo menos así es aquí en Alemania, aunque ya no necesariamente en los típicos colores y diseños incaicos.

Pero con las nevadas –que era nuestro tema de ayer, qué vuelta hemos dado- todo, por supuesto, no es solo positivo, como ya mencioné al comienzo.

En estos días aumentarán los resfríos y neumonías.

Los accidentes de tránsito aumentarán en número, aunque apenas en gravedad, porque no es posible conducir a grandes velocidades.

(Demostrándose, de paso, que las altas velocidades son las causantes de la mayoría de accidentes mortales.)

Muchas autopistas quedarán bloqueadas, así como muchos pasos a gran altura.

En general, aumentarán los accidentes debido a la fina película mezcla de agua y hielo que se forma en las pistas y que hace patinar a todo tipo de vehículos, impidiéndoles –a partir de ciertas velocidades- retomar rápidamente el control de sus vehículos y frenar.

Incluso a los de doble tracción. (Lo digo por experiencia propia.)

Otra consecuencia negativa de la caída de nieve es que influye más que negativamente en el humor de los adultos.

Como hay que conducir más despacio, tener más cuidado, alterar el ritmo de vida (hay que salir más temprano para conseguir la puntualidad acostumbrada) y, en general, invertir más tiempo y energía en la indumentaria apropiada, la gente se vuelve fácilmente irritable, hasta el punto de no llegar a apreciar la nueva belleza alba de los paisajes.

O la mayor luminosidad.

Muchos ni siquiera son capaces de apreciar la alegría de los niños jugando al aire libre, en una especie de gigantesco taller natural de arte.

En el que los materiales completamente gratuitos están literalmente a la mano y han caído del cielo.

Probablemente cuando usted, tú, lectora o lector improbable de esta inútil bitácora, termine/s de leer esto, la nieve habrá desaparecido de las calles de esta región.

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HjorgeV 25-11-2008

….

ANUNCIO DE INKA COLA DEDICADO AL CHULLO

NIÑO CON CHULLO Y PONCHO EN ANUNCIO TURÍSTICO

Fuentes:

http://www.clarin.com/suplementos/viajes/2004/12/26/v-02301.htm

http://www.larepublica.com.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=115353&Itemid=487&fecha_edicion=2006-07-08

http://es.wikipedia.org/wiki/Sauna

POSTALES DE ALEMANIA: LA NIEVE

Por fin nevó.

Hasta ahora Irmela (el nombre -femenino para variar- de la borrasca de turno) ha causado, felizmente, más caos vehicular que nada en esta región de Alemania.

En otras regiones ha causado más estragos: un camión volcado por vientos huracanados sobre un puente en Winningen, árboles derribados sobre pistas y vehículos en Mainz, el techo de un supermercado que voló por los aires en pleno centro de la misma ciudad, y un muerto en Neetze al patinar su automóvil y estrellarse contra un árbol.

(No he cambiado voluntariamente el tamaño de las letras. Se debe a uno de esos misterios de la Red que todos experimentamos alguna vez. He intentado corregirlo y no me ha sido posible.)

El anuncio de la borrasca trajo como consecuencia la suspensión de una serie de actividades al aire libre.

ANUNCIO PUBLICITARIO CON NIEVE DE FONDO

Actividades que, por lo menos este fin de semana pasado, no hubiera sido necesario suspender porque, a pesar de haberse anunciado nieve, granizo, lluvias, aguanieve y tormentas, hasta ahora todo no ha pasado de unos minutos de granizo y un poco de nieve en esta zona.

El sábado que pasó, por ejemplo, el partido del equipo de muchachitas U15 (menores de quince, del Pulheimer SC) que entreno, fue suspendido porque había nevado por la mañana y se temía que la nieve terminara cubriendo el campo de juego.

Sin embargo, a partir del mediodía, el sol empezó a brillar con tal intensidad, que toda la nieve caída desapareció en un par de horas como por arte de magia.

Hoy, lunes, muchos colegios -o escuelas- han suspendido algunas de sus clases y cursos, para permitir a los escolares jugar y realizar actividades al aire libre con la nieve.

Por otro lado, la venta de pequeños trineos y otros artilugios semejantes se ha disparado repentinamente.

(Sospecho que muchos, cuando los desempaqueten, van a tener que resignarse a esperar hasta el próximo año.)

El sábado, viendo los partidos de la Bundesliga –la primera división o liga profesional del fútbol alemán-, por ejemplo, vi también cómo las excavadoras retiraban grandes cantidades de nieve hacia los costados de los campos de juego antes del inicio de varios encuentros.

Las líneas demarcatorias se tuvieron que hacer con cal de color rojo y los partidos se empezaron a jugar con una pelota especial, de color anaranjado, para evitar la confusión con el blanco del agua congelada y la nieve.

¿Se imaginan jugando un partido en plena nevada?

Creo que lo que más divirtió a los periodistas deportivos alemanes este fin de semana pasado, fue anunciar que varios jugadores sudamericanos –varios brasileños y un chileno- no solo jugaban por primera vez sobre campos nevados, sino que también era la primera vez que veían nevar.

Personalmente, conozco eso de jugar sobre nieve.

Al final uno termina con los dedos de los pies entumecidos y adoloridos y con la sensación de que te los tienen que cercenar porque los has dejado de sentir desde el comienzo del partido.

Creo que no hay cosa que te enseñe más a amar la vida y a todos tus miembros que un partido sobre la nieve.

Sobre todo cuando el agua helada llega a penetrar los zapatos después de mojarlos (y algo más que los zapatos), y corres con la ropa mojada por los continuos resbalones y caídas, algo en lo que suelo ser un experto.

Con todo, puedo decir que es una experiencia que repetiría varias veces con ganas.

(Eso sí, si inventaran la calefacción rodante, sería mejor.)

Pero es lo mismo que le sucede a los niños cuando juegan en la nieve.

Si están bien abrigados, se divierten y gozan de lo lindo.

A mí me gusta mucho ese espectáculo.

Me apasiona.

En esos casos, me hago un té u otra bebida muy caliente y me siento a contemplarlo a través de alguna ventana.

Si quiero contemplarlo más de cerca, me acerco a la ventana.

Para los niños es lindo.

Sobre todo porque pueden realizar diversas actividades y juegos que normalmente no son posibles: desde arrojarse bolas de nieve simulando una batalla, y construir castillos y hombres de nieve, hasta descender por las cuestas con trineos y patinar sobre hielo.

Pero también porque se produce otro efecto interesante: se activa un mecanismo de termorregulación que hace de esa experiencia única.

En contra de lo que pudiera pensar alguien que nunca lo ha vivido y viene de una zona de clima cálido, puede resultar más que agradable hacerlo.

Por un lado, los músculos, al moverse, producen calor (como cuando tiritamos), creando una agradable sensación interna contrarrestante del frío exterior.

Por otro lado, los capilares de diversas partes del cuerpo, especialmente de las zonas del cuerpo sin cubrir, aumentan su trabajo (la circulación sanguínea) para mantener la temperatura corporal adecuada y constante.

De tal manera que, después de cierto tiempo –partiendo de que se trata de una persona sana y que ha empezado a hacer la actividad física al aire libre suficientemente abrigada y con el calzado adecuado-, aparece una gran sensación de bienestar corporal.

Como si todas las partes del cuerpo se hubieran puesto de acuerdo por unanimidad para mantenerlo a uno activo y caliente.

Bueno, esto es la teoría.

Pero esto explica realmente cómo los niños se pueden pasar horas jugando en la nieve, aunque parcialmente tengan las manos, la cara o las piernas mojadas. Y también que los futbolistas y otros deportistas sigan jugando con pantalones cortos y hasta con camisetas de manga corta a lo largo de más de una hora al aire libre.

¿Cómo carajo lo harán?

Les doy un ejemplo concreto.

Ayer domingo, mis dos hijos menores estuvieron más o menos una hora jugando fuera, y, a pesar de estar con botas de nieve, doble pantalón, triple camiseta, chompa (peruanismo derivado del inglés ‘jumper’, y más o menos sinónimo de otra palabra inglesa muy usada, ‘jersey’), chaqueta polar, guantes, chalina y gorro de lana, después de media hora ya tenían las manos mojadas, así como diferentes partes de las piernas.

Sin embargo, sus manos estaban calientes (me encargué de comprobarlo) y el resto de su cuerpo también.

Como no me lo podía creer, después de unos minutos los hice entrar y como seguían calientes, yo mismo me puse un termómetro para ver si todo andaba bien conmigo.

Por lo general, cuando nieva, no corre viento.

De tal manera que la sensación térmica puede llegar a engañar con facilidad.

A mí me gusta la nieve porque me hace olvidar que vengo de un clima más cálido y que sigo sufriendo con el frío a pesar de los más de veinte años que llevo por aquí.

(Incluso, he llegado a empezar a acomplejarme por eso.)

Como cuando cae nieve pienso en un helado de mi país llamado raspadilla y que se hace -justamente- raspando hielo, me imagino que estoy en el (sub)trópico limeño. Todo esto detrás de la ventana, claro.

Me ha sucedido hoy al sacar las compras de la camioneta, por ejemplo.

Recién después de unos dos minutos a la intemperie, me di cuenta de que no hacía tanto ‘calor’ como creía.

A la tercera ronda, ya me había tenido que poner guantes, otra chaqueta, chalina y gorro, a pesar de tratarse de un trayecto de solo unos pocos metros a la intemperie.

Interesante es recalcar esto último, lo de los guantes.

Como el calor del cuerpo se escapa más rápidamente por las extremidades -pies y piernas, manos y brazos, cuello y cabeza- es importantísimo llevar bien cubiertas y aisladas esas partes del cuerpo en casos así.

Se puede estar muy bien abrigado por todo el cuerpo, pero basta que una sola de esas partes mencionadas del cuerpo no lo estén, para empezar a pasar mucho frío.

Por el contrario, muchas veces una cabeza bien abrigada puede ayudar a ahorrar abrigo en otras partes del cuerpo, especialmente si se cubren las orejas que por su gran superficie y situación, es por donde más se debe –supongo- perder calor corporal.

Pero son cosas que se llegan a aprender con el tiempo y a punta de resfríos.

(¿Será por eso que los orejones que conozco siempre andan resfriados?)

Un buen par de zapatos (basta que sean bien cerrados y con la suela gruesa), guantes (los de lana dejan pasar el viento), chalina y un gorro o sombrero, mantienen mejor la temperatura corporal, porque impiden la pérdida de calor por donde más rápido se pierde.

Por este mismo motivo, los jugadores sudamericanos que mencioné, se habían puesto todos guantes para jugar. Algunos, incluso, unas pantalonetas (¿medias pantalón?) debajo.

De todas maneras, creo que yo no podría jugar en la Bundesliga. Salvo que, con nieve, me permitieran jugar con gorro, chalina y calzoncillo con calefacción propia.

Todo esto me ha hecho recordar algo que siempre me causó curiosidad en los viajes por los Andes de mi país.

Me refiero a un gorro más conocido por su nombre en lengua aymara: el chullo.

Interesantísimo, además, porque aún hoy es muy común ver cómo incluso a grandes alturas y a bajísimas temperaturas, muchos indígenas se pasean calzando sólo ojotas, pero, en cambio, sin que les falte su chullo. O un sombrero.

Es decir, calzando sandalias (sí, sandalias, hechas generalmente del caucho de las llantas –neumáticos- inservibles de los automóviles) o, hasta con los pies completamente descalzos.

¿Cómo es que no sienten frío?, fue una pregunta que me hice siempre en esos viajes, sin poder quitarme la sensación de estar frente a seres infinitamente superiores a mí.

Mejor dicho: ¿Cómo era posible que yo, con zapatones, pantalón grueso, guantes, chompa de alpaca, chaqueta, calzoncillos largos y chalina, siguiera sintiendo frío y ellos no?

No es una broma.

Basta ver las fotografías -no son trucadas- del gran maestro Martín Chambi que siguen.

.

Continúa…

HjorgeV  24-11-2008gigante

pies-desnudos

Fotografía: MARTÍN CHAMBI, PERÚ 1934

TODOS LOS MUSEOS DE TU OREJA DERECHA (Poesía)

……

el deseo es una hoja ardiendo

que pronto se consume

y se entrega luego con inocencia al viento

……

el deseo es el rumbo puesto

en un papel sobre el timón de una nave

sin tripulantes que

partió ayer y que

aún no llega

el deseo es un ente difuso que nos

aprecia como amantes, nos cuida y nos lleva

de aventura de la mano

por charcos y orificios del cielo

……

el deseo es una caravana ardiendo

sin prisas por llegar a su destino

……

mi deseo es simple,

es saber que estás en mí

cuando la luz no alcanza para dos

……

mi deseo es fraterno grano

hierba densa en la maraña de tu rostro

vo-lup-tu-o-so

……

tu deseo me alcanza para el desayuno

del domingo

cuando cierran las tiendas

……

para la entrada a todos los museos de

tu oreja derecha

……

HjorgeV

23-11-2008

RUPERT HOLMES Y LA CANCIÓN DE LA PIÑA COLADA

Qué canción.

Un tema de la desesperanza y la esperanza amorosa a partes iguales y sorpresivas.

Escape, más conocida como la Canción de la Piña Colada, fue primer puesto de las listas de varios países en diciembre de 1979.

Es decir, fue el último Nr. 1 de la Década Prodigiosa de los 70.

Después de descender al segundo puesto en la primera semana de la nueva década en EEUU, volvió a serlo en la segunda.

Con lo cual, Rupert Holmes (Northwich, Inglaterra, 1947) es el único autor que lo ha conseguido con una misma canción en dos décadas diferentes en ese país.

De padre usamericano –oficial del ejército y director musical- y madre inglesa, Holmes creció al norte de la ciudad de Nueva York, en un pueblucho periférico de nombre Nanuet.

Ya había compuesto melodías para The Platters, The Drifters y para la serie televisiva de la Familia Partridge, cuando Barbra Streisand se fijó en las ingeniosas, poéticas y divertidas canciones de su primer álbum, Widescreen de 1974.

De ese disco, la Streisand escogió varios temas para su película Ha nacido una estrella de 1976.

Pero Rupert Holmes no sólo había estudiado clarinete en la Manhattan School of Music, también dominaba otros instrumentos, aparte de cantar, componer, hacer arreglos y trabajar como músico de estudio.

Su segundo álbum, Rupert Holmes (1975), motivó que la revista Rolling Stone lo comparara con Bob Dylan por su particular originalidad.

En las dos últimas décadas del siglo pasado recorrió teatrines y bares de Nueva York como comediante solitario –stand up comedian-, paralelamente a sus demás ocupaciones y aficiones.

Ingenioso creador incansable, ha escrito y producido para la televisión y el teatro (Premio Tony 1986), además de continuar su labor como compositor.

(En el 2003 publicó su primera novela.)

Piña Colada es un tema de su quinto álbum, Partners in Crime, y la historia del tipo que, cansado de su viejo amor y hojeando -mientras ella duerme- en la sección ‘Encuentros’ de las columnas de avisos clasificados, se encuentra con uno que lo deja pasmado porque parece escrito especialmente para él.

El anuncio reza así, en mi libre traducción:

“Si te gusta la Piña Colada y ser sorprendido por la lluvia. Si lo tuyo no es el yoga y no eres del todo descerebrado. Si te gusta hacer el amor junto al mar a medianoche sobre las dunas de un cabo, entonces eres el amor que ando buscando. Escríbeme. Y escápate.”

El tipo, sabiendo que está cometiendo una maldad, aunque, por otro lado, reconociendo que él y su viejo amor han caído en una aburrida rutina, se anima a responderle:

“Sí, me gusta la Piña Colada y ser sorprendido por la lluvia. Me va más el champán que los alimentos saludables. Tenemos que encontrarnos mañana mismo al mediodía y dejar esta burocracia atrás. En un bar llamado O’Malley’s, en el que planearemos nuestro escape.”

Llegado el ansiado momento del encuentro, ve entrar a la mujer del aviso por la puerta del bar y la reconoce desde lejos por su sonrisa y “la curva de su rostro”.

-Oh, eres tú –le dice ella.

-No sabía que te gustaba la Piña Colada… -le dice él.

-Ven, escapémonos –añade ella, su viejo amor, su propia esposa, después de reír juntos.

Ingeniosa, de trama inesperada, y con su toque de desilusión con esperanza añadida, Escape es también la historia de muchos que no saben quién duerme realmente a su lado.

La canción de la Piña Colada.

Historia altamente improbable. De traidores espejos enfrentados. De dos seres que cansados el uno del otro, terminan reencontrándose creyendo haber encontrado su escape.

¿No será tu canción?

.

.HjorgeV 22-11-2008

Nota: Para hacer una Piña Colada, tomar una medida de ron, dos a tres de jugo de piña, agregar un chorro de crema de coco al gusto (o crema de leche y jarabe de coco), añadir hielo y licuar o agitar en un vaso coctelero. Servir con espuma y adornando con las hojas y una rodaja de la piña. Dejar un rastro infinitesimal de canela sobre la superficie.

También se puede servir en la misma piña, que previamente habremos vaciado cuidadosamente para usar su pulpa en la preparación de la bebida. Agregar un poco de agua al licuar, en este caso, o simplemente más hielo.

RUPERT HOLMES: ESCAPE (THE PIÑA COLADA SONG)

I was tired of my lady,
We’ve been together too long.
Like a worn-out recording,
Of a favorite song.
So while she lay there sleeping,
I read the paper in bed.
And in the personal columns,
There was this letter I read:

“If you like Piña Coladas,
And getting caught in the rain.
If you’re not into yoga,
If you have half-a-brain.
If you like making love at the sea at night,
In the dunes on a cape.
Then you’re the love I’ve looked for,
Write to me, and escape.”

I didn’t think about my lady,
I know that sounds kind of mean.
But me and my old lady,
Have fallen into the same old dull routine.
So I wrote to the paper,
Took out a personal ad.
And though I’m nobody’s poet,
I thought it wasn’t half-bad.

“Yes, I like Piña Coladas,
And getting caught in the rain.
I’m not much into health food,
I am into champagne.
I’ve got to meet you by tomorrow noon,
And cut through all this red tape.
At a bar called O’Malley’s,
Where we’ll plan our escape.”

So I waited with high hopes,
Then she walked in the place.
I knew her smile in an instant,
I knew the curve of her face.
It was my own lovely lady,
And she said, “Oh, it’s you.”
And we laughed for a moment,
And I said, “I never knew..

“That you liked Piña Coladas,
And getting caught in the rain.
And the feel of the ocean,
And the taste of champagne.
If you like making love at midnight,
In the dunes on a cape.
You’re the love that I’ve looked for,
Come with me, and escape.”

TROFEO ‘GRAN CONCHA DE CORCHO’: 2ª Edición

No hace mucho, incapaz de quedarme cruzado de brazos ante los sucesos mundiales, instituí un trofeo en esta ridícula bitácora.

La primera Gran Concha de Corcho se la conferí -por unanimidad, ¡ja!- al Gran Capital.

Tengo que confesar que me emocionan esto de los trofeos. Casi hasta las lágrimas.

Pienso que el esfuerzo debe premiarse y ser recompensado.

El noble material del trofeo donado -el corcho puede salvar vidas- estaba determinado no solo por mis limitadísimos medios, sino también por la no improbable posibilidad de que a alguno de los premiados se le ocurriera empeñarlo o fundirlo como un simple y vil metal para venderlo al peso.

Casos se han visto.

HEMOS VUELTO A LA NORMALIDAD

Esta vez son tres grandes empresas automovilísticas de EEUU las concretas merecedoras del trofeo.

VIDEO DE UN 1 MIN. CON UN AUTOMÓVIL AL COMIENZO

Se trata de los tres grandes del automóvil, los que piden -no suplican: exigen- ahora un plan de rescate.

Demostrando, de paso, la gran capacidad humana para adaptarse a las nuevas situaciones.

Nada menos que los tres responsables de la General Motors, la Ford y la Chrysler se han apersonado al senado de EEUU hace unos días para pedir su limosna.

Perdón, su parte del pastel.

(Van a disculpar las lágrimas de este no creyente.)

Reclaman –sí, reclaman– una inyección estatal de nada menos que 20.000 millones de dólares para “evitar el colapso de la industria automovilística”.

Resulta que ahora el Apocalipsis está a la vuelta de la esquina y que se trata de “salvar toda la economía” de EEUU.

¿Habrán leído El Capital del olvidado Carlitos estos así llamados Tres Grandes de Detroit?, me pregunto.

(Las librerías alemanas han registrado en estas semanas un aumento considerable en sus ventas de la Biblia Marxista.)

Lo pregunto, porque eso de “salvar toda la economía”.

De advertir de la posible “destrucción de tres millones de empleos”.

De querer evitar “pérdidas del orden de los 150.000 millones de dólares en conceptos de impuestos para el Gobierno”.

Y eso de evitar que “los efectos se extiendan a la economía de todo el país”, parece sacado de un panfleto de un partido socialista o de izquierda cualquiera.

¿Desde cuándo se interesan los Grandes por los mismos puestos de trabajo que, cuando se trata de exorbitar sus ganancias, no tienen ningún empacho en aniquilar por miles?

¿Desde cuándo las corporaciones se preocupan por la marcha económica de un país, cuando, dadas las circunstancias, nunca han tenido ningún escrúpulo en abandonarlo y reimplantar sus fábricas en otro?

¿Transnacionales preocupadas por los impuestos que dejarían de pagar, cuando siempre -y lo consiguen en gran parte con argucias legales- han tratado de evitarlos?

¿La lógica del capitalismo al revés?

¿O es que nunca ha tenido una verdadera lógica el capitalismo?

Tal vez tendríamos que preguntárselo a mi compatriota Mario Vargas, me digo. El mismo que hace poco, y no muy lejos de aquí -en Fráncfort-, hizo la siguiente afirmación:

“El estado debe moderar mediante leyes el desenfreno y la codicia de los banqueros.”

Todo esto no es un chiste.

Ni menos de otro planeta.

Volviendo al asunto pedigüeño de los Tres Grandes de Detroit, cómo tienen que haber sonado a amenazas sus peticiones, que hasta el mismísimo Christopher Dodd (no Chávez, no Castro ni Evo Morales), demócrata y presidente del Comité de la Banca del senado, les repondió:

“La industria busca tratamientos para heridas que, creo, son autoinfligidas hasta cierto punto”.

Diplomáticamente, usó ‘creo’ y ‘hasta cierto punto’, con lo cual le quitó un poco de punta a su lanza. Y ‘autotinfligidas’, nada menos.

Pero la puya está.

Y bien puesta.

Tendríamos que darle un Nobel a Dodd, por lo menos, ¿no?

Felizmente (lo digo, porque este ejemplo mendicante podría empezar a cundir por el mundo entero), el senado usamericano ha reaccionado muy críticamente frente al pedido de los Tres Grandes de Detroit y les ha exigido -como le ocurre a todo ciudadano que solicita un préstamo o a una ayuda bancaria- que elaboren un modelo de negocios demostrando la viabilidad a largo plazo.

¡Zas!

Chúpate esa.

¿Si no son tan tontos esos señores del senado (las mujeres suman el 15%) , me digo, cómo se puede explicar que eligieran y soportaran a W nada menos que ocho años consecutivos?

Por otro lado, ahora resulta que las más grandes empresas quieren auparse a los favores de uno de los puntos fuertes de cualquier modelo socialista: una economía planificada.

En una economía planificada es posible apoyar determinados sectores con el fin de que la economía de un país no se desbarranque.

En realidad, es una práctica que hace casi todo el mundo, pero de forma muy solapada y generalmente bajo la forma de los llamados subsidios.

Lo practica masivamente EEUU y Europa, por ejemplo.

Por lo general, con simples intenciones electoreras detrás.

Estrictamente hablando, algo así, hecho en forma masiva, conduciría a autarquías, es decir, a estados aislados e incapaces de incluirse en la economía mundial porque los precios de sus mercancías no serían reales.

Algo de eso sucede hoy con las multimillonarias subvenciones europeas a sectores como la agricultura y la pesca.

En este caso, además, es posible ver cómo las mismas naciones que predican la ayuda al desarrollo y se comprometen formalmente a ello, no tienen ningún empacho en perjudicar por la puerta trasera a las economías de países más pobres, porque estos simplemente no pueden competir con los precios de esos productos subvencionados.

El gran problema de la economía libre de mercado y del capitalismo entendido como la promoción del capital como instrumento más óptimo para potenciar la primera, es que toda empresa tiene que tender desde el inicio a crecer y expandirse: a competir.

Si no quiere correr el riesgo de desaparecer en esa competición.

No es algo nada malo en sí.

Lo que sí es malo es que, si bien es cierto que eso promueve la iniciativa propia, la inventiva, el ansia de superación y el trabajo tenaz, eso solo funciona así cuando las condiciones son ideales.

Es decir, cuando por lo menos se tiene un colchón sobre el que caer en caso de peligro o tropiezo (honesto, se entiende).

Algo que, por supuesto, no garantiza nadie, salvo algunos estados europeos y otros países con programas muy concretos de ayuda para algunos empresarios en dificultades.

Sin embargo, eso es lo que se está haciendo actualmente y en forma masiva pero solo con los más grandes.

¿Son verdaderas soluciones?

¿O solo una forma de postergar los verdaderos problemas para más tarde?

¿No se estará potenciándolos, más bien?

¿Y potenciando, a la vez, la Desvergüenza que ya empezó a cundir, como lo acaban de demostrar los llamados Tres Grandes de Detroit, que también han demostrado ser Grandes a la hora de ser pedigüeños?

Tal vez -labor de otros bitacoreros- habría que instituir otro trofeo para gente como esta.

Propongo el Mendigo de Oro.

¡Vaya con gusto por ahora la 2ª Gran Concha de Corcho para estos tres!

Pero, ojo, que a mi entender se está fraguando otra Gran Burbuja.

Los mismos personajes que antes se creían con el derecho a ganar mil veces más que el más fiero empleado de su empresa (no es invento mío, pueden verlo aquí), pero que también son corresponsables de la calamitosa situación actual, son los mismos que ahora exigen traslados de fondos (no son préstamos, atención) de las arcas del estado bajo la simple promesa de transparencia.

Para mi forma de ver las cosas, se ha puesto en marcha el más grande Desfalco Estatal -de recursos del estado- de todos los tiempos. Algo así como el Mayor Timo Público de la Historia.

Esto sí que va a ser un verdadero faenón.

Ya lo veremos.

.

. HjorgeV 20-11-2008


Nota: El término ‘faenón’, de ‘faena’ (que significa ‘trabajo corporal’, pero que también se usa en el mundo de los toros), se ha puesto de moda en mi país, a propósito de una conversación telefónica interceptada en un grave caso de corrupción. En ella, uno de los pillos, se refiere así –“Hemos hecho un faetón”– al hecho de haber podido llevarse una buena tajada del pastel corrupto.


UNA DROGA VENEZOLANA LLAMADA DUDAMEL

Tiene que haber sido hace dos o tres años.

Me encuentro conduciendo de noche por las calles de Colonia y tengo que haber sacado un disco para poner otro en el equipo, porque la radio se ha conectado automáticamente, como cada vez que no hay un disco dentro.

Escucho los vibrantes compases finales de una obra desconocida para mí y luego el vítor eufórico del público, que casi se puede tocar con las manos, a pesar de tratarse de simples ondas de radio transformadas en ondas sonoras las que llegan a mis oídos.

Entonces, la voz emocionada de una comentarista, con la apoteosis del público como fondo, confirma un bis de la orquesta. Por lo que puedo entender, se trata de una formación latinoamericana.

Se hace un silencio absoluto.

La comentarista radial anuncia que se va a interpretar un fragmento de las Danzas Sinfónicas que Leonard Bernstein compuso para el musical West Side Story.

¿Una orquesta latinoamericana interpretando en una gran sala de conciertos de Alemania un fragmento de un musical, compuesto, además, por nada menos que el gran Bernstein?

¿Y todo eso transmitido por una de las estaciones principales de radio de este país?

De pronto, el disco que he puesto empieza a sonar. Como la curiosidad ya me ha ganado, pulso el botón correspondiente para volver al programa radial.

Entonces, empieza el despelote.

No me lo puedo creer.

¡Lo que está interpretando la orquesta es un contagioso mambo!

¿Un mambo?

¿De Leonard Bernstein?

¿En un programa alemán de música clásica?

No me lo puedo creer.

Como soy fanático de la música latinoamericana del siglo pasado, las geniales interpretaciones de Dámaso Pérez Prado (Matanzas, 1916-Ciudad de México, 1989) y su orquesta, es algo que he aprendido a reconocer más o menos inmediatamente.

No era este el caso.

Pero los músicos de esa orquesta de la radio -aunque estaban interpretando una forma muy especial de entender el mambo: bernstiana-, bien podían haber pertenecido a alguna de las bandas del famoso Foca.

No había equivocación alguna.

La información de la presentadora era correcta.

Esa fue la primera vez que escuché al barquisimetano Gustavo Dudamel -de pura casualidad- dirigiendo una orquesta.

Al final de la audición radial -que fue bastante extendida porque el público no cesaba de aplaudir frenéticamente de pie- me enteré que había escuchado a la Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar.

Hoy Gustavo Dudamel y la Orquesta Simón Bolívar son reconocidos en el mundo entero y se han convertido en sinónimo de garantía de excelencia musical sin discusiones.

Que los músicos de un país latinoamericano se codeen sin ningún tipo de complejos con los mejores músicos de todo el mundo y hayan llegado a conquistar el corazón musical clásico de Europa -entre otros continentes-, es algo que suena a cuento infantil.

Sobre todo teniendo en cuenta que esa orquesta se creó con fines sociales, con el fin de rescatar de un futuro incierto -muchas veces criminal- a niños de la calle o con problemas familiares graves.

Pero el cuento es real.

Su fabulador y creador tiene un nombre: José Antonio Abreu, un economista venezolano que fundó en 1975 la Acción Social para la Música.

Existe un documental, titulado Tocar y luchar, al respecto.

Dudamel, por su parte, llegó a la dirección más o menos casualmente.

En las oportunidades que se le presentaron para hacer algún reemplazo urgente, no dudó en ningún momento y tuvo el valor de asumir el reto.

Así fue cuando estaba por tomar un avión que lo debía llevar a Colombia y recibió una llamada inquiriendo si estaba dispuesto a reemplazar perentoriamente al sueco Neeme Jaervi en la dirección de la Sinfónica de Gotemburgo.

A pesar de que apenas conocía el programa –Francesca da Rimini de Tchaivkovski, los Rückert-Lieder de Mahler y la 5ª Sinfonía de Sibelius-, aceptó.

Dudamel, aparte de haber dirigido prestigiosas orquestas como la Sinfónica de Stuttgart, la Philharmonia de Londres, la Orquesta Filarmónica de Israel, la de Birmingham, la Estatal Sajona de Dresde y la Filarmónica Real de Liverpool, es actualmente el titular de la Sinfónica de Gotemburgo y director musical de la Filarmónica de Los Ángeles.

Y por si esto fuera poco –como diría un vendedor callejero- dirigirá el próximo verano en el Festival de Música de Salzburgo, nada menos que a la Sinfónica de Viena, formando una terna con los directores Riccardo Muti y Nikolaus Harnoncourt.

(No olvidar que nombrar a Viena, en cuestiones de música clásica, es referirse a Mozart y a la ciudad en la que vivió, se hizo famoso y murió. Pero aún más, el mismo Festival de Salzburgo fue creado en 1877 en homenaje al genio y lleva el nombre y se celebra, justamente, en la ciudad en que nació.)

El significado de los logros de Dudamel es también democrático.

Durante más de siglo y medio -aproximadamente desde 1750- el acceso, la difusión, la representación y la interpretación de la música llamada clásica, fueron territorios herméticamente cerrados y restringidos a una élite que no permitía el paso a ningún intruso, salvo que éste respetara las férreas reglas de su mundo.

Empero, con la música clásica ocurre como con la libertad.

En lugares donde hay que caminar más de media hora para obtener agua, la libertad para decidir si tomar determinada agua o no, no existe.

La música clásica está abierta para todos, cada quien es libre de acceder a ella.

Sin embargo, los antecedentes sociales y culturales –casi siempre de carácter económico- son los que deciden quiénes acceden a ella, haciendo de esa libertad un simple embudo con carácter elitista.

Dudamel y los jóvenes venezolanos del proyecto de Abreu han roto esas barreras.

En el Festival Proms 2007 de Londres, después de que la gente aplaudiera vitoreando a la orquesta, sus miembros se retiraron por un momento y volvieron vistiendo una chaqueta deportiva con los colores y el nombre de Venezuela.

A continuación ejecutaron dos piezas del folklore venezolano, una de ellas, el segundo himno nacional de su país: Alma Llanera.

Como el público no se quedó contento con ese bis y siguió aplaudiendo, los músicos se levantaron y, mostrando sus instrumentos, saludaron y agradecieron.

Entonces, empezó la locura.

No voy a describirlo otra vez.

Lo pueden ver y escuchar ustedes mismos.

ORQUESTA BOLIVARIANA SIMÓN BOLÍVAR

Otra característica de Dudamel es su versatilidad.

Tanto puede hacer folklore y música popular, como puede continuar con su orquesta interpretando piezas de Beethoven, Mahler o Shostakovich.

Antes de dedicarse a la dirección ya había sido un joven violinista prodigioso.

Como pocos, entiende que la dirección de cualquier grupo humano tiene, por lo general, dos alternativas: obtener lo mejor potenciando lo negativo, aprendiendo a partir del látigo, por así decirlo.

O, potenciar lo positivo, obligando al intérprete a mejorarse y superarse siempre por deseo propio, con un añadido:

Su buen humor.

Carismático y sencillo como pocos, Gustavo Adolfo Dudamel Ramírez (Barquisimeto, 1981) confiesa que, cuando vuelve a Venezuela, su trabajo con los niños de la Orquesta Bolivariana es lo que le permite cargar energías para volver a sus otros trabajos y actividades por todo el mundo.

En su página de la Red, cuenta que su padre era músico de una orquesta de salsa y de niño, una de las primeras cosas que aprendió, fue a bailar.

“Yo soy un producto de El Sistema. Desde los cuatro años pertenecía a esa familia”, dice Dudamel, refiriéndose a la Fundación del Estado para el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (FESNOJIV), que es el origen de todo este fenómeno.

Su fundador, José Antonio Abreu, afirma:

“Es evidente que la música tiene que ser reconocida como un elemento de sociabilización. Como un elemento de desarrollo social en el más alto sentido. Porque transmite los más altos valores sociales: la solidaridad, la armonía, la mutua compasión. Y la capacidad para unirse toda una comunidad y expresar sentimientos sublimes.”

La pasión y la energía casi mística que los 800 cientos niños bajo su batuta le transmiten es algo que Dudamel no puede explicar con palabras.

Si la música clásica es aquella especializada en hacer vibrar las más sensibles fibras humanas, pero solo a condición de haber sido rigurosamente educadas antes para ello, entonces esta historia es el equivalente a una revolución en el mundo de la música clásica y de la música en general.

La explicación es fácil.

Se trata de una nueva droga.

Su primer nombre es Gustavo y es producto venezolano.

.

. HjorgeV 17-11-2008

.

DUDAMEL: PREPARANDO LA 5ª SINFONÍA DE BEETHOVEN

DUDAMEL: PREPARANDO LA 5ª SINFONÍA DE SHOSTAKOVICH

FUENTES:

http://talentovenezolano.blogspot.com/2008/11/jvenes-que-toman-la-batuta-los-nuevos.html

http://talentovenezolano.blogspot.com/2005/08/dudamel-el-director-venezolano-triunf.html

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Dudamel/estrenara/Filarmonica/Viena/Festival/Salzburgo/elpepucul/20081113elpepucul_3/Tes

http://www.gustavodudamel.com/artistmicrosite/DUDGU/es/index.htms

http://es.wikipedia.org/wiki/Gustavo_Dudamel

TRES CUARTOS (Poesía)

……

Entonces embarrar banderas

Robarle al hombre su

Humanidad por tres cuartos de

Razón o salir andando

A la plaza de los tumultos

……

Cerrado el paso ante

El desatino mayor

Volver a casa sin ninguna

Verdad en las manos

……

Hay un ser que nos sigue

Y controla nuestros pasos

Hay un niño que espera detrás

De una huerta

Por nuestro permiso

Para robar el fruto

Que le permita respirar mañana

……

Los adultos pasamos simplemente de largo

Los perros nos ponemos a ladrar

……

Emborrachar paredes con poesía

Aporrear conciencias con verdades puras

……

La revolución de las almas

Tendría que empezar

Desde el centro de cada ser

Como un gusanito que despierta

En una manzana

E ignora cómo diablos llegó

Allí

……

HjorgeV

16-11-2008