SÜSSKIND Y LAS 60 CHIMENEAS

Mayor oferta de información y entretenimiento no significa automáticamente mayor información y entretenimiento para el cibernauta.

Creo que todos somos como cazadores de palabras (otros, más de imágenes): siempre a la búsqueda de cosas y textos interesantes, historias, acaso poesía.

Personalmente, me gusta la palabra bien usada y mejor si enriquece –pero no necesariamente- mi bagaje cultural y me entretengo con la lectura.

Si esta me hace vibrar, agradezco como un creyente al cielo.

A cambio, no alimento ópticamente la caja boba salvo para un poco de mi deporte favorito, el balompié.

PATRICK SÜSSKIND: EL CONTRABAJO (Monólogo)

Pero la Red y sus millones de enlaces posibles no son una garantía directa de nada.

Se dice que las nuevas tecnologías han potenciado la escritura y cada día hay más gente que escribe. Es sencillo: basta tener una computadora u ordenador para tener un teclado delante.

Pero hoy no he tenido mucha suerte, y como no he encontrado nada interesante en la Red, dejo la computadora.

Tomo el único diario español que se vende en esta región de Alemania y me topo en sus primeras páginas con un anuncio que ocupa la mitad de una de ellas. Se trata de publicidad para uno de los filones comerciales de moda: las grandes novelas.

Que con la literatura también se puede hacer grandes negocios, no es nada nuevo.

Pero, ¿y la calidad, cómo anda en esta era de escritores que aparecen por generación espontánea en la Red?

Me animo a echar un vistazo al anuncio y veo que el título de la novela publicitada es La casa de los siete pecados.

Leo: novela histórica.

¿Una novela histórica con un título así?

Más me suena a leyenda, a mito, a cuento de las mil y una noches.

Continúo leyendo: “Un rey atrapado entre el amor y la locura”.

Detesto las monarquías y todo lo que ellas significan e implican. Me asombro de que sigan existiendo y hasta de que haya mentes preclaras que las apoyen e impulsen. (Que las masas encuentren en sus reyes, princesas y sapos algo con qué dar cierto sentido a sus vidas, o sazonarlas, es algo que ya no me llama la atención.)

La sola mención del tema de este libro me indispone y pienso en dejar la página del diario que estoy leyendo. Pero continúo. Hay que saber luchar contra los prejuicios, me digo. ¿O es la fuerza incontenible de la curiosidad la que no puedo contener?

Leo:

“Una misteriosa casa de siete chimeneas habitada por el fantasma de una mujer…”

Aquí sí me detengo.

(Los puntos suspensivos son como la halitosis en la literatura para mi estúpida opinión. Los únicos que puedo soportar son los de Vallejo.)

De reojo, como las grandes damas que ante algo obsceno se tapan los ojos y la cara con las dos manos, pero tienen perfecto cuidado en dejar alguna rendija o hendija entre sus dedos para no perderse los detalles principales de lo que no quieren ver a manos quitadas, leo algo que me sorprende aún más.

José Saramago garantiza la lectura del libro con un comentario: “Una excelente novela”.

¿Cómo lo hacen?

No estoy preguntando cuánto han pagado al Nobel portugués por su aseveración ni si esta es realmente sincera.

Mi pregunta es otra: ¿cómo venden?

¿Existe verdaderamente tanta gente que con una presentación así (una casa de siete chimeneas con su fantasma incluido), sienta deseos irreprimibles de comprar el libro?

No espero que los demás tengan mis gustos.

Creo que nadie espera que los demás compartan sus gustos.

Es más: sería terrible que todos tuviéramos los mismos gustos, aparte de aburridísimo.

Y peligroso.

¿Se imaginan a una horda de personas disputándose la misma persona (como amiga, amante o guía) o cosa (un alimento, un libro, un lugar) y terminando en una guerra furibunda?

¿O es por la frase de Saramago que la gente termina comprando el libro de la escritora que responde al nombre de Mari Pau Domínguez?

(No tengo nada contra ella. Le deseo éxito y dinero y todo lo que desee. ¡Hasta un fantasma de verdad en su casa que le permita escribir más novelas!)

ESCRITORES QUE REHUYEN EL ÉXITO

Dejo el diario y vuelvo a la Red.

Así, me entero por la Revista Ñ de Argentina de que no todo es negocio en el mundo de la literatura.

Que hay escritores que rehuyen la fiesta comercial.

Hace dos días cumplió 60 años un escritor alemán al que le importan varios pepinos los movimientos del mercado.

Patrick Süsskind (Bavaria, 26 de marzo de 1949) ya había escrito su novela El contrabajo en 1981 cuando le llegó el éxito comercial por El perfume (1985).

Antes, había estudiado Historia en Múnich (vive entre Francia y esta ciudad) y pasado dos semestres en Aix-en-Provence con el fin de mejorar sus conocimientos de francés.

A diferencia de Salinger, quien después del éxito de El guardián en el centeno no quiso volver al mundo que había dejado y vive como un eremita desde entonces (aunque se dice que sigue escribiendo cosas que no publica), Süsskind ha seguido escribiendo y publicando.

Lo que parece detestar el bávaro es toda la parafernalia mediática y propagandística que hay detrás de los éxitos de ventas.

Apenas existen fotografías suyas. (La última es de 1986, leo en el sitio de la misma revista argentina.)

Tampoco concede entrevistas.

Entre otras perlas, se ha negado a recibir varios premios literarios.

Y solo después de más de un cuarto de siglo dio el visto bueno a la versión cinematográfica de El perfume.

La película se estrenó finalmente en el 2006.

Sin su presencia, se entiende.

Un fantasma de verdad, por así decirlo.

…..

HjorgeV 28-03-2009

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12 CUENTOS CORTOS (REVISADOS Y CORREGIDOS)

Tras recibir una invitación desde Dinamarca para participar en un proyecto de cuentos cortos (de 4 líneas), tomé siete microrrelatos y cinco cuentos de seis palabras que ya había publicado aquí.

Después de revisarlos, corregirlos y mejorar algunos, les puse título a todos.

Este es el resultado.

1.LUCES MOJADAS

Si llegaba a salir de esa, se portaría bien y sería un niño modelo. Alzó los ojos. Vio las luces del puerto, tambaleándose ebrias a lo lejos. Continuó nadando, pensando que pronto ya no podría más. Si llegaba a salir, estudiaría todos los días y dejaría de escaparse para ir a jugar por ahí con sus aigos. Intentó levantar la vista. Pero ya las luces del puerto habían empezado a dar paso a las luces mojadas de las estrellas, cada vez más lejanas y húmedas.

2. TODA UNA VIDA

¿Lo notará?, se preguntó cuando supo que ella también estaría en la iglesia. Se alisó las ropas y el cabello. Le sudaban las manos. Sintió que un puño envolvía su estómago vacío. ¿Se daría cuenta de que no había dejado de pensar ni un solo día de su vida en ella? “Los que ya cumplieron siete años, a la comunión”, dijo de pronto el cura, empujándolo de un hombro.

3. ASÍ EN LA TIERRA

No era cierto que fuera ciego e inmisericorde.  Solo él podía saber lo que costaba estar en todo lugar en todo momento. Se secó el sudor, trató de seguir concentrado en su enloquecedor trabajo. Apartando una nube con una mano, pensó que tal vez era verdad que no sabía a lo que se había metido cuando se le ocurrió empezar con la creación.

4. SEXTO ARTE

Lo peor de todo no era la incómoda y permanente postura, la desfachatez de las palomas, la indiferencia de los lugareños o los destellos de las cámaras de los turistas. Lo peor era que hasta ahora –y ya iban más de cien años- a ningún imbécil de los que pasaban por delante se le había ocurrido pensar que una estatua también podía tener sus propios sentimientos.

5. POR LOS SIGLOS

Despertó. Lo descubrió otra vez vivo a su lado. Le volvió a clavar el cuchillo. Se durmió. Al despertar, volvió a matarlo. Volvió a dormirse profundamente. Despertó y jadeaba a su lado. Otra vez procedió con el cuchillo. Antes de dormirse, pensó que no había nada como el trabajo metódico y sistemático para conciliar el sueño.

6. REY GÚGLICO

Cuando llegaron a ser 50 sus seguidores, él fue el primero en asombrarse. Cuando fueron medio millón, se desentendió de los incrédulos e ignorantes. Al llegar a los 5 millones pidió a los 5 guardianes de sus secretos que se encargaran discretamente de los que aún recordaban su oscuro pasado. Cuando fueron 50 millones, salió a encargarse personalmente de sus 5 guardianes.

7. TARDES DE FLORES

Desde ese día la ve y se dice que esta vez sí se levantará y le contará todo. Sabe que ella lo entenderá y hasta podría perdonarlo. Desde ese día, casi todas las tardes ella se acerca con una flor en la mano y se dice que esta vez sí se atreverá y le dirá la verdad. Pero ella continúa llorando y él sigue sin atreverse, por miedo a que le diga que de los muertos ya no se puede esperar nada.

8. LLAMADA PERDIDA

-¡Dios a Tierra!

-El número que usted ha marcado…

9. OFERTA NUPCIAL

Vendo vestido de novia sin usar.

10. PROMESA FIEL

Muere científico loco. Viuda promete esta vez absoluta fidelidad.

11. NOMEN EST OMEN (de la vida real familiar)

Le decían El Sordo. Murió atropellado.

12. CAMBIO DE PLANES

Vendo urgentemente ataúd por cambio de planes.

….

….

HjorgeV 25-03-2009

PERSTINACIONES (Poesía)


EL OJO DEL DESIERTO

….

El tiempo

La entrada al universo

….

El ojo de la cerradura

De la existencia

….

Somos un Segundo y al

Siguiente

El Primero de todos

Los tiempos por venir

….

Somos un Segundo Nuevo

Sin hacer mucho por

Justificar el desperdicio

Energético

….

El tiempo sonríe

Mientras tanto

(Desde su butaca predilecta):

….

El personaje más demente

De todo lo que

Existe

Solo sabe hacer un

Guiño continuo

….

Uno, dos, uno, dos

Allá arriba el

Astro se muere de aburrimiento

Y este desierto

Hace ya mucho que ha

Aceptado

Su suerte

….

….

DESTINO SEXUAL

….

El sexo es un sabor que

Se nos puede quedar

colgan-

do de

la

Punta

de la

Lengua

….

….

PERSTINACIÓN XVX7

….

Perstinación precárita

Pendosa y pántrita

Premúrea en lo pélmico

De mis pentaros

….

Plantes purezas

Oh, tú prístina

Y poluta

¡Pretérita y peluznante!

….

Parmes pidirios

Oh, tú pendosa

y púlcrita

Palmes prumas

Prentas pilentios

….

¡Prirtóname, parona

prestuma de mis perus!

….

….

HjorgeV 23-03-2009

POSTALES DE ALEMANIA: MALAS PALABRAS

Como había dejado la ventana de esta habitación abierta, sin reparar en que las temperaturas habían descendido de 18 a 6 ºC, bajé a prepararme un té bien caliente antes de seguir escribiendo esta entrada.

De paso encendí la calefacción y me traje una botella de agua caliente (vicios de un limeño en suelo alemán: triple calentamiento).

Mientras esperaba que hirviera el agua, escuché una canción conocida en la televisión y me acerqué a ver de qué programa se trataba.

-Es el concurso DSDS –me informaron mis hijos-. Alemania busca su superestrella.

La canción era I will survive.

GLORIA GAYNOR: I WILL SURVIVE (1978)

La muchacha que la había cantado lo había hecho bastante bien. Con la taza de té en la mano, esperé a escuchar la opinión del jurado.

-Una bomba –dijo el primero-. Solo puedo agregar: Leck mich am Arsch!

Al decir esto último, todos los espectadores empezaron a reír, como si se tratara de la broma o gracia de un niño de 2 años.

(Qué curioso, me dije, justo el tema que estaba abordando en mi bitácora.)

Es más, estoy seguro de que nadie en Alemania se incomodó por la expresión. Mucho más aún: estoy seguro de que el par de millones de televidentes rió como el público presente en el estudio televisivo.

-¡Qué atrevido! –han debido pensar.

La frase significa literalmente:

¡Lámeme el culo!

APOGEO Y DECADENCIA DE CIERTOS TABÚES

Cada país tiene sus propias palabrotas.

(Malas palabras las llamamos en el Perú. ¿Hay palabras malas o solo mal usadas?, podría ser una pregunta pertinente.)

“Vete a la eme” era una de las expresiones más ofensivas de mi niñez: vete a lo peor.

Del mismo tipo:

Eres una eme. Estás hablando eme. ¿Qué eme haces?

No conozco cuáles son las expresiones insultantes ni palabrotas que se usan en otros países, pero me puedo imaginar perfectamente que la palabra con eme se usa en todas las culturas del mundo.

Simplemente porque se refiere a lo más desagradable y repugnante de una persona: independientemente de lo bien que nos pueda caer.

El alemán (y si no me equivoco el inglés también) ha tomado por extensión como palabrota la parte anatómica más vinculada a los excrementos: el trasero humano.

Y las expresiones derivadas: cara de lo mismo, pasarse algo por allí, estar en el trasero.

En nuestra lengua –y hasta donde yo sé- hay expresiones muy parecidas y hasta equivalentes, como: pasarse algo por allí, estar algo en el trasero del mundo y estar para el trasero.

Curiosamente los dos insultos más frecuentes en alemán, no tienen correspondencia en nuestra lengua:

Arschloch y Leck mich am Arsch.

¿O existe algún país de habla castellana donde se pueda insultar a alguien llamándolo ano o pidiéndole que nos lama el trasero?

(Un amigo nicaragüense solía hacer enrojecer a nuestras compañeras universitarias que soltaban la frase televisiva mencionada, preguntándoles: “¿Te has dado un buen baño?”)

Como una característica intrínseca de los tabúes parece ser que están hechos para ser trasgredidos, ahora en Alemania hasta en la televisión (estatal, por si acaso) se llega a pedir públicamente cierto tratamiento lingual a ciertas partes pudendas.

Más curioso es aún el primer insulto: Arschloch. Que significa literalmente ‘ano’.

¿Qué insulto es ese?, recuerdo que era una pregunta frecuente en mis primeros tiempos en este país.

Eres un ano.

Sigo sin encontrarle mucho sentido como insulto, a pesar de que entiendo el sentido ofensivo del mismo.

ESCATOLOGÍA ALEMANA

Ya que mencioné la palabra tabú, tabú fue durante mucho tiempo la bendita palabra con eme aquí en Yérmani.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte (qué expresioncita) se ha popularizado tremendamente.

No parece haber conversación entre niños, adolescentes, adultos, ancianos, analfabetos (también los hay en Alemania: más que en Cuba), académicos, universitarios, albañiles o amas de casa en la que no se use la desagradable palabra con eme.

Como todo es una cuestión de costumbre, los alemanes le han dado tan duro a este ejercicio escatológico, que son incapaces de darse cuenta que la usan hasta cuando están comiendo.

-¿Qué ya llegamos a los postres? –le pregunté una vez a una amiga de mis hijas que se había quedado en casa y había soltado con la mayor naturalidad, es decir, como todo el mundo, varias veces seguidas la palabrita excrementicia en pleno almuerzo.

Es tan común, que hasta un futbolista peruano que juega por estos lares la usó hace unos días para referirse a (algunos de) sus compatriotas en una entrevista para un diario especializado en las cloacas teutonas.

Estoy seguro de que el ingenuo deportista simplemente quiso expresarse usando una forma muy coloquial y absolutamente común de este país.

La escuché ayer, por ejemplo.

Mi hijo de ocho años se encontraba en su entrenamiento de baloncesto y la entrenadora había hecho sentar a los niños en un semicírculo frente a ella.

-A partir de la próxima temporada usaremos tales balones –o algo parecido dijo.

A lo que uno de los niños comentó, con absoluta naturalidad:

-Son una mierda, entrenadora.

Yo me di cuenta porque acababa de comentar el día anterior la pizarrada con eme de mi compatriota goleador, pero al resto de los presentes -padres y madres presentes incluidos- le pareció de lo más natural.

Como dato interesante, debo hacer notar que, a pesar de que los sustantivos se escriben en alemán con mayúscula inicial, el comentario que hizo el jugado peruano a la prensa apareció con la palabra con eme escrita con minúscula.

Como para rebajar la ofensa, me imagino. (En todo caso, se trata de un uso que no conocía y que dudo que esté normado por las autoridades lingüísticas germanas.)

¿Tendremos que empezar a escribir el apellido de este excrementicio futbolista con minúscula?

Esta entrada la quería empezar con un chiste alemán. A ver cómo me sale (mi madre era famosa porque contaba los chistes al revés, como quien dice: primero se reía, luego trataba de acordarse del argumento mientras seguía riendo sin conseguir recordar el final):

El tren se ha detenido en una estación y un hombre pasa gritando por el andén:

-¡Pizarro! ¡Pizarro!

Uno de los pasajeros no puede soportar la curiosidad, se levanta, abre la ventana y saca la cabeza para ver de qué se trata.

El hombre del andén le da una bofetada y todos empiezan a reírse a carcajadas del curioso, incluso él mismo.

-Oiga –le inquiere otro pasajero-, todos nos reímos de usted. Pero usted, ¿de qué se ríe?

-Si supieran… -le responde el hombre, tratando de contener la risa para poder hablar:- ¡Es que yo no soy Pizarro!

$ …..

HjorgeV 21-03-2009

CON EME DE PIZARRO

Empecé a apuntar mis Historias de metros y subtes como una forma de eludir el marasmo de la prensa alemana e internacional de estos días.

Historias actuales de metros no escasean, por cierto.

El metro de Colonia, por ejemplo, tuvo su propia noticia trágica hace poco, al derrumbarse por completo el edificio del Archivo Histórico de esta ciudad y descubrirse que la construcción subterránea no había cumplido una serie de exigencias fundamentales.

En España, por otro ejemplo, el joven que había insultado y agredido a una  inmigrante ecuatoriana en el metro de Barcelona ha terminado siendo condenado a 8 meses de prisión.

¿CÓMO LLEGARON 50.000 DÓLARES A MI MALETÍN?

En el deporte de este país la cosa no va mejor porque acaba de hacerse público que dos árbitros de balonmano alemanes fueron descubiertos en el 2006 en el aeropuerto de Moscú con 50.000 dólares cuyo origen no supieron explicar.

WINNENDEN: “DIOS, ¿DÓNDE ESTABAS?”

Habían dirigido el día anterior un encuentro de la Recopa europea, en el que salió vencedor el equipo ruso, y se vieron obligados a renunciar al dinero para poder seguir su viaje de regreso a Alemania.

Según su versión, los pobres no se explican cómo pudo llegar el dinero al maletín de uno de ellos.

Si estos señores tienen graves problemas de percepción, lo más grave fue que no comunicaron el incidente a su federación, algo a lo que estaban obligados.

Este no es el único escándalo actual en el deporte alemán.

Pero dejemos por un momento al deporte en paz.

UNA HISTORIA QUE SE CIERRA SOBRE SÍ MISMA

Bastante fresca aún está la conmoción por la matanza de Winnenden de la semana pasada.

Al respecto tengo que confirmar un detalle que expuse aquí y que –al parecer- se le ha pasado por alto a la prensa alemana.

Comparando fuentes, había notado que en Alemania no solo había ocurrido la última matanza por locura homicida -llamada amok en este país-, sino que también había sido escenario de la primera* en 1913, cometida por un tal Ernst August Wagner.

(* No es fiable este dato, pero es el que figura en la Wikipedia.)

La primera y la última matanza amok: ambas en Alemania. Caramba.

Nada que pueda servir para la promoción turística, por ejemplo. Bastante duro el asunto, sí.

Sobre todo si EEUU había sido el país contra el que se había hecho costumbre levantar el dedo cada vez que las noticias traían una novedad de este triste tipo.

Curiosamente, fascinado con la lectura de los documentos originales de los archivos del Estado de Baden-Wurtemberg sobre el caso del maestro de escuela Ernst August Wagner convertido en asesino y luego en poeta durante su reclusión psiquiátrica, me topé con que el encierro había transcurrido en un ex castillo convertido en nosocomio de nombre Winnenthal.

Como el nombre empezaba por Winnen, por pura curiosidad me fui a Google Maps para saber a qué distancia de Winnenden se encontraba o encuentra ese castillo y me quedé asombrado con el resultado.

¡A un kilómetro de la escuela donde se había iniciado la masacre del miércoles de la semana pasada en esa misma localidad!

¿No era eso demasiada coincidencia?

¿Se trataba del mismo castillo donde había pasado sus últimos años encerrado Ernst August Wagner, el primer asesino amok del mundo occidental?

Enterado de que el joven asesino de 17 años, Tim K., había recibido tratamiento psquiátrico estacionario y que en su trayecto había abatido a un empleado de la clínica en la que había sido tratado, estudié toda la información disponible y en un video congelé la imagen que mostraba la clínica.

Delante de ella había un letrero que decía Centro Psiquiátrico y la dirección: Schlossstraße 50.

Schloss es ‘castillo’ en alemán.

Ya estaba claro: se trataba del mismo lugar.

Una triste historia que se cerraba sobre sí misma.

El trabajo me lo habría podido ahorrar leyendo en el portal digital de ese centro médico detalles sobre su historia:

“En Winnentahl pasó sus últimos años Ernst August Wagner. Quien ingresó a los anales de la psiquiatría como el asesino masivo Wagner.”

(¿Asesino ‘masivo’ o serial?)

Dudo que los medios alemanes no lo hayan sabido.

Claro, no se hubiera tratado de propaganda turística precisamente.

EL PAPA ALEMÁN Y UN FUTBOLISTA PERUANO

Y hablando de promociones turísticas, el Papa alemán y un futbolista peruano que juega en la liga de este país teutón han demostrado tener algo en común.

Una terrible, peligrosa y ofensiva ingenuidad en su trato con la prensa.

El peruano ha dicho en alemán, textualmente:

„Peru ist ein Super-Land. Aber viele Menschen dort sind scheiße. Sie sind neidisch, gönnen mir den Erfolg nicht.“

Qué atrevido.

Traducido, más o menos literalmente, sería algo así como:

“Perú es un gran país. Pero muchas personas allí son mierda. Son envidiosas, no son capaces de aceptar mi éxito.”

Y se lo dijo nada menos que al Bild, el diario especializado en las historias de las cloacas de Teutonia.

Al Papa católico le ha sucedido algo parecido en estos días.

Tratando de decir que no bastaban los preservativos para combatir el sida si su uso no iba acompañado de un cambio en la actitud moral respecto a la sexualidad (¿qué sabe de sexualidad un Papa?, es algo que no terminaré de preguntarme) y más trabajo social, la prensa lo ha citado de la siguiente manera:

“Condones agravan la epidemia del sida”.

La prensa alemana se ha empezado a burlar de su compatriota vaticano.

Y no es su primera metedura de pata. Ni la peor.

Por otra parte, lo que ha dicho el no siempre ingenuo Claudio Pizarro no tiene por qué ser falso.

Gente buena, mala y peor hay por todas partes como ya lo hemos visto líneas arriba.

Lo llamativo es la bendita ingenuidad frente a la prensa de este delantero que está siendo acusado de haber invertido dinero en otros jugadores, algo que está absolutamente prohibido por los estatutos de la FIFA, la Federación Internacional de Fútbol Achorado.

(En la llamada jerga o replana de mi país, achorado es ya sinónimo de choro: ladrón o delincuente.)

Lo grave no es que pueda tener razón este señor que ya estuvo comprometido en un escándalo en el Perú con motivo de un partido de la selección.

Y en varios más como el caso de su visita a una discoteca en Bremen en el año 2000 habiendo tenido que guardar reposo absoluto y las dos veces que la policía le confiscó el permiso de conducir por haber dado positivo en el control de alcoholemia.

Lo grave es que sea justamente un peruano el que haya hecho un comentario tan bajo, injusto e improcedente.

Improcedente, porque no es esa la forma de defenderse de las graves acusaciones que se le hacen.

Ojo.

No es la calidad (mala, buena o regular) del jugador lo que está en entredicho.

Las graves acusaciones fiscales –defraudación tributaria y lavado de dinero- se responden con transparencia, pruebas y documentos.

No con insultos.

(La palabra con eme, por otro lado, es la favorita de los alemanes, aún durante las comidas. No es una broma escatológica. Por eso menciono lo de ingenuidad de su parte: el hecho de que algo sea común, no lo hace permisible en cualquier oportunidad.)

Muchos medios de Yérmani ya han empezado a tergiversar sus penosos comentarios, pasando a la generalización (algo que no se les ha ocurrido hacer con Winnenden):

“La gente en el Perú es una mierda”.

Todo por una pizarrada, sí.

Escrita con eme de Pizarro.

Aquí en Alemania la prensa en general se regocija porque su insulto lo pinta de cuerpo entero como persona.

¿Tengo que decir de qué color?

Eso no es todo.

Si continúa la perseverancia de los fiscales investigadores podría llegar a usar una camiseta a rayas verticales. Ya saben cuál.

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HjorgeV 19-03-2009

LOS PRIMEROS METROS DEL MUNDO

El ser humano también se puede definir como un mono inventor.

A la inquietud por inventar de nuestros antepasados le debemos el mayor y definitivo invento humano: el lenguaje.

Como muchos grandes y pequeños inventos, es probable que el lenguaje haya aparecido simultáneamente en diferentes lugares del planeta y sin que los inventores se conocieran ni hubieran sabido de los conocimientos del otro.

¿Inventamos más por necesidad?

¿O inventamos más por aburrimiento: por el simple afán de experimentar y pasar el rato?

EL SUBTE DE BUENOS AIRES

En el pasado no era raro ni irracional llamar a alguien inventor. De hecho, podía llegar a ser un título honorífico. Más o menos equivalente al de científico.

(¿Hoy quién inventa?)

Quiero imaginarme que uno de los mayores motores humanos es y ha sido nuestro gran deseo (necesidad) de comunicarnos. (¿Qué ha movido básicamente el desarrollo de la Red?)

Tal vez porque el que inventa, crea y experimenta, desea mostrar sus avances: sea para impresionar a los demás (con algo útil o no). O en busca de ayuda para mejorar su experimento o descubrimiento.

Desarrollados el lenguaje y nuestra capacidad para decir y comunicar ideas, críticas, órdenes, ruegos, inventos, sentimientos o simples deseos, alguna vez debió nacer el deseo de enviar nuestros mensajes (lo que queríamos decir) a nuestro destino sin necesidad de movernos de nuestro lugar.

Tal vez el correo nació de una simple imposibilidad física: alguien que no podía caminar, el cacique indispuesto o el rey simplemente holgazán.

Nuestros más antiguos antepasados debieron amistarse con cuevas, cavernas, túneles subterráneos naturales y grutas, en su largo camino desde las ramas de los árboles hasta los núcleos urbanos actuales.

¿En qué momento nació la necesidad o el deseo de transportarse subterráneamente de un lugar a otro de un pueblo de una ciudad?

¿Fue el origen una necesidad real?

¿O un simple lujo?

¿O la combinación de ambos?

El origen del tráfico subterráneo debe ser variado: razones de seguridad, climatológicas, de confidencialidad. Incluso bélicas.

No son pocas las ciudades y las culturas en el mundo que han hecho uso de un sistema de vías subterráneas secretas con diversos fines. O que tienen leyendas asegurando su existencia.

(Una, bastante espectacular, especula con toda una cultura subterránea en la época de los incas en la ciudad del Cuzco.)

Probablemente este sea el origen del llamado metro o subterráneo (el subte argentino es una palabra aceptada por la Real Academia): como simple desarrollo y optimización de vías subterráneas ya existentes.

(Metro no es sinónimo de subterráneo, se refiere más bien al sistema de transporte metropolitano de una ciudad. Pocos metros del mundo son exclusivamente subterráneos, entre ellos el de Buenos Aires.)

No es difícil imaginarse, entonces, que el transporte subterráneo masivo de personas no fue un invento aislado y exclusivo de algún país o pueblo.

Pero, ¿cuál fue el primero?

Oficialmente, se suele considerar el de Londres como el primero del mundo.

El Metropolitan Railway se inauguró el 10 de enero de 1863 y se trataba de una línea de locomotoras a vapor (!) que unía puntos apartados de Londres con el centro de la ciudad, la llamada City.

A esta primera línea se debe el nombre más comúnmente usado para este tipo de transporte.

Pero fue recién en 1890 que inició sus servicios la primera locomotora eléctrica en la misma ciudad inglesa, dejando atrás los peligros de los gases emanados de los motores a vapor y desatando una fiebre de transporte subterráneo en toda Europa.

Las dos mayores ventajas eran obvias: no había necesidad de alterar el aspecto superficial de la ciudad ni de entrar en conflicto con posibles afectados.

A Londres le siguió Liverpool con el Liverpool Overhead (sobre vías elevadas) en 1893.

El primer tren subterráneo eléctrico en tierra firme europea fue el húngaro Földalatti vasút inaugurado el 2 de mayo de 1896 en Budapest.

Sin embargo –anterior al húngaro- el tercer subte más antiguo del mundo tenía 574 metros de largo y se inauguró el 12 de enero de 1875 en el lado europeo de una ciudad de la que aún no se sabe si pertenecerá a la Unión Europea o no.

Me estoy refiriendo a Turquía y a su capital Estambul.

Funcionaba por medio de cables halados por caballos y bueyes. Y recién fue electrificado en 1910.

Igualmente por el sistema de cables funcionaba el cuarto metro del mundo, el Glasgow Subway, inaugurado en 1896 y electrificado recién en 1935.

En 1898 siguió el de Viena, que funcionó con locomotoras a vapor hasta 1925.

El Métropolitan de París fue el quinto del mundo en 1900 y con funcionamiento eléctrico desde su inicio, hoy uno de los mayores del mundo.

En 1901 siguió el tren colgante de la ciudad alemana de Wuppertal, con la novedosa técnica de vías elevadas de las que cuelgan los coches o vagones.

En 1902 siguió Berlín con un sistema mixto de transporte subterráneo y sobre viaductos elevados.

El primer metro subterráneo en América se inauguró en EEUU en 1897 en Boston.

Cinco años después del tren ‘elevado’ de Chicago y siete orgullosos años antes que el Subway de Nueva York.

En 1913, se inauguró el subterráneo de Buenos Aires, el primero en Latinoamérica. (Toda la red es subterránea  y tiene vagones originales que aún siguen en funcionamiento.)

En España, a pesar de que ya desde 1892 existía un plan para su construcción y la concesión de construcción respectiva, recién el 17 de octubre de 1919 se inauguró la primera línea del metro de Madrid entre Puerta del Sol y Cuatro Caminos.

¿Y en mi país?

El metro fue solo un sueño.

En mi terrible y adorada Lima, el primer intento serio por dotar a la capital peruana de un sistema metropolitano de transporte empezó en 1972 con el fenecido proyecto Metrolima y terminó con un chiste eléctrico de Alan García.

Desechada entonces la propuesta subterránea por inviabilidad económica, el partido aprista anunció la construcción del Tren Eléctrico  limeño como parte de la campaña electoral de su primer gobierno.

¡Por fin alguien que se atrevía a enfrentar radicalmente el caos vehicular de Lima!

En 1987 fue inaugurado el primer tramo: un viaducto elevado de 9,2 kilómetros de longitud.

Y en eso quedó.

Poco después, se convirtió en un gigantesco macetero artístico y sin trenes.

HjorgeV 18-03-2009

HISTORIAS DE METROS Y SUBTES (I)

Mi afición por la novela negra me ha llevado a más de un buen descubrimiento.

De adolescente me leí todas las novelas de Agatha Christie en las tardes de un frío invierno limeño, con una manta sobre las piernas y un té de Ceilán (hoy Sri Lanka), tan amargo y oscuro que nadie lo quería beber en casa y que estuvo a punto de ir a parar al basurero.

Es un sabor que no he podido rescatar.

(¿O inventamos más que recordamos a veces?)

Por otra parte, dudo de que me pueda volver a soplar las novelas de la británica de un tirón como lo hice aquella vez.

(¿Volveré a leerla?)

Simplemente, porque cada literatura o narrativa tiene su momento en la vida de una persona y me imagino que solo la verdadera literatura logra sobrevivir a los años, a los cambios personales -ideológicos y físicos, sentimentales y morales- de una persona.

DANZANTES ACRÓBATAS EN EL METRO DE NUEVA YORK

Me gusta la llamada novela negra por su capacidad para pescarte del cuello como lector, para meterte a un mundo que no es tuyo y llevarte (arrastrarte) hasta al final más o menos sin que te des cuenta.

Pero no me atrae la violencia, ni la sangre.

A pesar de que en mi juventud llegué a hacer por lo menos dos cursos de Anatomía en la facultad de medicina de San Fernando y supe lo que era comer una merienda entre los cadáveres de la vecina Morgue de Lima que teníamos que diseccionar, esquivo las historias que se recrean en la maldad gratuita humana.

Lo mismo que eludo la violencia por la violencia misma.

(Una novela del británico Lee Child me está esperando sobre la cama. Voy por la mitad y ya empiezo a lamentar la paradoja de un buen libro: conforme avanzas porque te gusta, lo vas disminuyendo. He leído un par de obras de ese autor británico y  puedo recomendarlo casi a ciegas, a pesar de algunas de sus escenas de ‘acción’.)

Leyendo la peor novela que conozco hasta ahora de Jeffery Deaver, El bailarín de la muerte, me topé con un párrafo interesante que tenía que ver con el subte o metro de Nueva York.

El libro me aburrió, lo lancé a la basura (con placer, además), pero me quedé fascinado con las siguientes líneas:

Fue en la década de 1860 cuando Alfred Beach, el editor del New York Sun y el Scientific American, decidió adaptar su idea de transmitir mensajes a través de pequeños tubos neumáticos al transporte de personas por vías subterráneas.

¿Quién era ese Beach?

¿Cómo llegó a su idea de transmitir mensajes subterráneamente?

¿Para evitar que las cartas, mensajes, documentos y los periódicos se mojaran en los días de lluvia o nieve?

El tema de los medios de transporte y su historia es uno de los que más me fascinan.

Gracias a la Red me ha quedado aún más claro que le debemos mucho más a los medios de transporte por nuestro llamado progreso industrial de lo que podríamos creer.

(No todo lo que se considera como progreso tiene que serlo. No me llamaría la atención, por ejemplo, si alguna vez se demostrara que la televisión nos está acercando al fin de lo que llamamos tan orgullosamente civilización.)

Si el descubrimiento de la agricultura significó el verdadero inicio de nuestra civilización, porque implicó tener que aprender a organizarnos para sembrar y cosechar (con un tipo de orden social diferente al de la caza y la recolección), volvernos sedentarios y tener que dejar de preocuparnos por la lucha del día a día por comer.

Si el invento de la imprenta y la máquina de escribir significaron el empuje y la propagación de ideas, la difusión mundial de conocimientos y tecnología.

Si la aparición de la industria significó el reemplazo parcial y masivo de la fuerza bruta por máquinas en la producción.

Si las modernas tecnologías significan el casi dominio absoluto del hombre sobre la naturaleza. (Es una gran exageración, pero esa es la etiqueta con la que se vende a la tecnología.)

Entonces, sin los medios de transporte no hubieran sido posibles todos esos avances y descubrimientos, ni sus respectivos desarrollos.

Sino hubiéramos aprendido a utilizar las bestias de carga, no habríamos podido sembrar ni cultivar masivamente la tierra ni vender nuestros cultivos en otros lugares.

Sino hubiéramos aprendido a navegar ni a desplazarnos ayudándonos de botes, barcos, ayudados por caballos y otras bestias, no habríamos conocido otras civilizaciones ni comerciado con ellas ni aprendido de sus conocimientos y tecnologías.

Sino hubiéramos inventado el tren, no se habría desarrollado la industria ni el comercio internacional tal como lo conocemos hoy.

(Como peruano, uno se pregunta qué habría sido del Imperio Incaico de haber sabido utilizar la rueda y de haber tenido animales de carga, tracción y transporte como el caballo. Y lo mismo para el Imperio Azteca y otras grandes culturas prehispánicas.)

Concretamente, sino se hubiera inventado el Metro de Nueva York, no conoceríamos tal ciudad como lo que hoy es y significa.

Y, por encadenamiento factual, tampoco seguramente a EEUU como la potencia mundial que –todavía- es.

¿Conoce usted, conoces tú, lectora o lector improbable, el Metro de Niu Yol?

¿Es posible imaginar que su historia empezó el 4 de julio de 1870 con la inauguración de una vía de apenas 95 metros de largo?

¿Con un solo vagón que se desplazaba entre dos esquinas vecinas, de Broadway y la Murray Street?

Hoy el Metro neoyorquino cuenta con 468 estaciones oficiales.

1.056 km de vías principales de servicio.

Casi 300 km de vías secundarias, talleres y cocheras.

24 horas de funcionamiento todos los días del año (solo tres en el mundo lo hacen).

La flota más grande del mundo con 6.221 coches o vagones.

Con casi 5 millones de usuarios diarios, es el transporte público urbano más grande de EEUU y uno de los más grandes del planeta.

Pero no transporta tanta gente como el de Tokio o el de Moscú, ni fue el primer subte del mundo.

….

Continúa…

HjorgeV 16-03-2009