Mes: febrero 2011

ROSA SIMPLE (Engendracho)

.

Rosa que eras

no la belicosa

Rosa innombrable

Rosa marchitable

ante lo desconocido

.

Rosa de los sueños y

del despertar (rosado)

No eras pues la rosa

de Silesius

la inmortal:

Ni la rosa de las peripecias

náuticas

(la imperial)

.

Eras la rosa simple:

la belleza con contador

incorporado

y el destino azuzado

La rosa muerta que llevamos

desde el ser nacido

.

Se consumió tu aroma y

pasaste al desván

inadvertido

Sin futuro

Rosa deshojada ahora:

simple y cubierta de olvido

.

.

HjorgeV 27-02-2011

NOCTURNO HIRVIENTE (Engendreco)

.

porque soy y estoy en las prisiones de mi

cuerpo y me identifico más con mi

dedo herido que con los afanes

de la vida diaria y los gritos de la calle

.

herido de muerte temprana al atardecer

acerco mi rostro a la bondad

de los últimos rayos del sol

.

el verdadero dios en este momento

es esta ventana

que permite el dulce paso del astro moribundo

.

los dioses han partido

ya lo sabemos

o están allá al fondo de la penumbra

parapetándose como cobardes

.

debajo de mi esternón hay una vida:

una persona que se extravía y no se encuentra

y cavila sin pausa

para poder dormir extenuado

.

debajo de mis hombros están mis axilas

y debajo de las plantas de mis pies

la diosa peor tratada por el hombre

.

asomo mi rostro a la noche joven

repleta de historias por caer


abro mis ojos y una estrella silente me

hace recordar que he dejado

la tetera con agua hirviendo en la cocina

.

.

HjorgeV 24-02-2011

 

«GUTTEN PLAG»: ¿BUEN PLAGIO?

Está por cumplir los cuarenta.

Podría pasar por un -discreto- galán de cine o por un joven académico muy preocupado y consciente de su aspecto y ya fue el ministro alemán de Economía más joven de la historia.

Tras pasar por esa cartera, aterrizó en el ministerio de Defensa en octubre del 2009.

Su nombre podría ser el título de alguna antiquísima novela caballeresca. Sujétense:

Karl-Theodor Maria Nikolaus Johann Jacob Philipp Franz Joseph Sylvester Freiherr von und zu Guttenberg

No es una broma.



Es descendiente de la llamada nobleza y ésta siempre ha tenido una predilección extraña por los nombres larguísimos y compuestos, por las coronas altas y los trajes exagerados, por los séquitos y sirvientes interminables, por los territorios sin confín y las joyas para mil vidas.

(Alemania -terror y prodigio histórico- eliminó los privilegios de la llamada nobleza muy temprano el siglo pasado: el 11 de agosto de 1919.)

Karl-Theodor zu Guttenberg, más conocido simplemente como Guttenberg (con una letra -t- más que su compatriota y considerado como el inventor de la imprenta: Johannes Juanito Gutenberg), hizo su doctorado en el 2007, probablemente el mismo año en que su nombre empezó a barajarse entre los posibles futuros presidenciables de su partido, la CSU.

(Esta agrupación demócrata cristiana, de carácter regionalista y que se presenta solo en Baviera, tiene una marca resaltante: ha ganado todas las elecciones desde la Segunda Guerra Mundial. Entre 1962 y el 2008, además, con la mayoría absoluta.)

Guttenberg iba por buen camino en su trayectoria como político.

Y, seguramente, podría haber sido el futuro sucesor de Angela Merkel:

Una especie de John F. Kennedy alemán, salvando todo tipo de distancias, pero poniendo el foco en su juventud y su «buena» presencia.

(Por decir algo. Ya sabemos: la presencia se puede comprar, por lo tanto, no significa nada especial, salvo haber tenido los medios para hacerlo: algo que comparten ladrones, dictadores, narcotraficantes y sus banqueros suizos).

Hasta que le hicieron la pregunta decisiva:

«¿Es cierto que parte de su tesis doctoral es un plagio?»

Atención.

No le preguntaron si había plagiado ni si toda su tesis doctoral era un plagio.

«Abstruso», se le ocurrió contestar.

Sus declaraciones, tomadas de Der Spiegel:

«Ich bin gerne bereit zu prüfen, ob bei über 1200 Fußnoten und 475 Seiten vereinzelt Fußnoten nicht oder nicht korrekt gesetzt sein sollten und würde dies bei einer Neuauflage berücksichtigen. Die Anfertigung dieser Arbeit war meine eigene Leistung.»

Traduzco libremente:

«Con gusto estoy dispuesto a comprobar si, en las más de 1200 notas explicativas y 475 páginas, hay algunas notas incorrectas o que han sido incorrectamente usadas, y lo tomaría en cuenta en una próxima edición. La confección de este trabajo ha sido mi propio logro.»

¿Por qué?

Quiero decir, ¿cómo se le pudo ocurrir contestar algo así?

La empresa Mediaphor, de la localidad alemana de Padeborn y especializada en el rastreo de plagios, ya le ha enviado al -todavía- actual ministro de Defensa de Angela Merkel una muestra gratis de su programa Plagiarism Finder.

Al parecer, demasiado tarde.

Guttenberg podría haber respondido con la simple verdad o haber sonreído cínicamente como Don Berlusco o Camps, para poner ejemplos europeos.

Mejor:

Ya que es alguien que no tiene mayores problemas en mentir (como ya lo ha demostrado negando una y otra vez haber plagiado), podría haber dicho simplemente: «No».

A lo Al Pacino.

Pero, no. Quiso matizar su respuesta y dijo: «Abstruso», entre otras cosas.

(Aquí un video con sus declaraciones. Dios, cómo se puede ser tan caradura. ¿Y cómo puede ser que las encuestas sigan a su favor?)

Posteriormente agregó que había trabajado en su tesis doctoral «nach bestem Wissen und Gewissen».

Algo así como «a conciencia y con el mejor saber». (Difícil de traducir esta expresión por que se trata ante todo de un juego de dos palabras con la misma terminación. ¿A buen saber y conciencia? Opino que la expresión ‘a sabiendas‘ es un buen equivalente.)

Se dice que hasta el día de hoy Guttenberg habría plagiado al menos 19 autores.

La plataforma Gutten Plag (otro juego de palabras -gran afición teutona- con el apellido y el adjetivo gut -‘bueno’-, ya declinado: o sea Buen Plagio) ya había demostrado al momento de escribir estas líneas (medianoche del lunes) que de las 475 páginas, por lo menos 286, o sea, casi las tres cuartas partes (72, 77%), contienen plagios.

Lo interesante es que los defensores -a capa y espada- de Guttenberg (ya tiene miles de ellos en Facebook) se quejan de que son intelectuales de izquierda los que quieren traerse abajo a este joven político.

¿Qué es un titulito de doctor?, dicen. ¡Todo el mundo lo compra o lo encarga!

Si se trata de un titulito que no vale nada, ¿entonces por qué se esforzó el sujeto de marras en conseguirlo a toda caña?

(Tiene su razón de ser acá en esta Alemania obsesionada a su manera por los títulos. Porque uno de doctor es tan apreciado como un antiguo título de la nobleza. No es raro encontrarse con gente -especialmente en círculos académicos- que exige solemnemente ser nombrada y llamada en público anteponiendo su título doctoral.)

Hay más.

No queda todo en la investigación criminal por contravenir los derechos de autor y firmar una declaración jurada falsa.

Guttenberg ha reaccionado tarde: a sus mentiras (abstrusas), negando lo obvio y demostrable, ha sucedido ahora la renuncia a su título de doctor.

Con lo cual reconoce indirectamente su culpa.

Pero el tipo sigue sin recuperar la orientación.

Después de que uno de los diarios más importantes del país, el Frankfurter Allgemeine, publicara el plagio casi textual de uno de sus artículos -firmado por la politóloga Barbara Zehnpfennig-, ahora Guttenberg reconoce su culpa parcialmente y pide «disculpas a todos a los que ha ofendido».

Sin embargo, vuelve a las andadas cuando añade:

«No puedo negar que tal vez he perdido la orientación sobre las fuentes que usé.»

Claramente otra mentira que intenta disculpar, argumentando que su tesis doctoral le tomó 7 años.

¿Por qué es o sería una mentira?

Porque la «disculpa» se revierte contra él:

Después de tanto tiempo trabajando (realmente) en un tema, o conoces al dedillo tu trabajo doctoral o te puedes olvidar de él (si no lo has olvidado ya).

O te dedicas a plagiar, claro.

Guttenberg hizo algo peor, al parecer.

Encargó a otros hacer el trabajo por él: a un escritor fantasma.

Con un peor detalle aún: pagó el trabajo con el dinero de los contribuyentes. Porque el plagiador pagado sería un empleado de un ministerio.

(Esto explicaría sus recónditas respuestas y explicaciones de difícil inteligencia y comprensión: convencido de que el trabajo había sido pagado y que, por lo tanto, no podían haberle dado gato por liebre, se apresuró a negar el plagio. Después, sin preocuparse por verificarlo él mismo, habría preguntado al encargado de escribir la tesis y este le habría respondido, pensando en su puesto de trabajo, claro: “¿Yo, copiar, jefe? Jamás”.)

La canciller Merkel, por su parte, ha salido en defensa -incondicional- de su ministro de Defensa.

Pocos saben por qué. (Otra ‘abstrusidez’.)

(Según ella, habría que diferenciar entre el político Guttenberg y el estudiante Guttenberg. Si Hitler se hubiera llegado a jubilar, podría haber encontrado apoyo en esta señora: porque habría exigido diferenciar entre el niño, pintor o el jubilado Hitler y el, ejem, el otro Adolfo, ¿no?)

Pocos saben tampoco por qué insiste Guttenberg en anunciar que ha dejado de usar su título doctoral solo “hasta que concluyan las investigaciones correspondientes”.

Dura caparazón.

Mientras Gadafi amenaza con una guerra civil y ordena a la aviación atacar a los manifestantes, así estamos en Alemania (también).

Todo tiene un gran aura de seriedad, nobleza y corrección absoluta.

Pero muchas veces solo por fuera.

Por cierto, la tesis doctoral del -aún- ministro de Defensa alemán empieza con el plagio -antes citado- de un artículo de 1997 del diario conservador Frankfurter Allgemeine.

Y obtuvo como calificación un summa cum laude.

Es decir: ‘con máximas alabanzas’.

Que en Alemania equivale a la máxima nota posible, aplicable a un desempeño extraordinario y que se espera (solo) de estudiantes verdaderamente brillantes.

Un titulito cualquiera, ya se ve.

Creo no mentir si afirmo que la política parece haberse vuelto un instrumento, el mayor escenario y la meta de grandes mentirosos.

Y grandes plagiadores entre ellos.

.

HjorgeV 21-02-2011

EN ESTOS DÍAS DE MI CUERPO (Engendruzco)

No seré capaz de encontrar tus huellas

en las listas de los bares

ni en las minuciosas tarifas de los abogados

(esos seres

calculadoras humanas del bolsillo de dios)

Acaso busque vestigios en el precio que marca

el taxímetro inocente, en el listado de los

precios del peluquero o en los rostros que

en los medios de transporte público

miran tan tangentes

tan desaforados

O tal vez busque tus señales por la ruta

aorta de tus calles

(aunque en un futuro incierto no sepa

más lo que hago)

Buscaré y sé que solo

encontraré rezagos

en el fondo donde perecen todas

mis cosas

en estos días de mi cuerpo

...HjorgeV 20-02-2011

LOS SAICOS: DEMOLICIÓN (1965): LA PREHISTORIA DEL PUNK

¿Un grupo de punk formado en 1964 en Lima?

¿El mismo año en que se formaban The Beatles y el mundo empezaba a delirar con los Melenudos de Liverpool?

Los Saicos grabaron solo seis sencillos (45rpm), pero crearon un estilo considerado como el primer punk o proto-punk del mundo:

Una década (años luz en la música moderna) antes de que apareciera Ramones y la primera ola del punk a mediados de la década de los setenta.

 


El nombre del grupo creado en el distrito o barrio limeño de Lince (y no en una ‘barriada‘, equivalente en el Perú a barrio marginal y muy precario, como he leído en un diario español), provendría de un término inventado por Erwin Flores, uno de sus integrantes:

Como «grito de empuje que indica que hay que ir con todo de manera positiva y sin que nada nos detenga, eso es ser un Saico: ser alguien que no le tiene miedo a nada».

Saico habría sido también derivado de ‘sádico’ e influenciado por la pronunciación de Psycho (1960), la película de Hitchcock, y por Seiko, la marca japonesa cronometradora oficial de los Juegos Olímpicos de Tokio de ese mismo año de 1964, de moda entre los jóvenes del país.

(¿O sería más lógico pensar más bien en la psicodelia –psychedelic en inglés-, ya de moda en esos años, que en Hitchcock?)

Se dice que Los Saicos fue también de las primeras bandas de rock en componer sus propios temas en castellano: en una época en la que todo se copiaba y traducía del mundo anglosajón.

La fama les llegó casualmente: invitados a participar en un concierto más bien en plan de broma, terminaron despertando la euforia entre los jóvenes presentes. Una chica les dijo un piropo:

«Qué bonita bulla hacen ustedes.»

La banda llegó a tener su propio «El show de Los Saicos» en la televisión peruana. (¿Cómo lo harían con solo 12 temas?) (Después, en una entrevista, me he enterado de que tenían un repertorio de 25 canciones.)

Tras su éxito tan visceral y frenético como sus composiciones, la banda se separó rápidamente, apenas dos años después, cuando vieron que, de haber estado de moda durante el bienio 64-65, la juventud limeña había pasado a preferir el «arroz con leche» de Los Doltons al «salvajismo» de Los Saicos.

Pero habían cumplido su sueño juvenil de tener un grupo, uno especial en onda contestataria, gritona y provocadora, y dominando apenas tres acordes con la guitarra.

Los cuatro integrantes –Erwin Flores, voz y guitarra rítmica; Francisco Pancho Guevara, batería; César Papi Castrillón, bajo; y el mencionado Rolando Chino Carpio– continuaron entonces sus vidas: uno de los dos que partieron a EEUU se fue a trabajar a la NASA; uno de los dos que se quedaron en Lima se dedicó a la salsa.

Y sobrevino el olvido de décadas de la estrella fugaz -y eslabón perdido del rock- que había sido esta banda de Lince.

(Pero se trató solo de un olvido internacional, porque muchos peruanos recordábamos Demolición como una especie de himno subterráneo y clandestino del año de la pera.)

La historia de Los Saicos empezó a (re)escribirse décadas más tarde, cuando en el año 2000 aparece una recopilación no oficial del grupo: Wild teen punk from Peru 1965.

Este disco empieza a despertar una curiosidad que poco a poco despierta el interés y la curiosidad entre los entendidos y fanáticos, y que lleva casi una década después al sello español Munster Records a reeditar en un álbum sus sencillos.

Rolando Chino Carpio, ingeniero de sistemas y primera guitarra del grupo, fallecido en enero del 2006, no llegó a vivir el nacimiento de la Saicomanía.

La misma que ha permitido que los sobrevivientes del grupo vuelvan a juntarse para actuar después de 45 años de su última presentación (¡en España!) y que grupos como el mexicano Café Tacvba incluyan Demolición en su repertorio.

Pero, más que un estilo punk-agresivo azuzado por diversas drogas y verdaderos pasados biográficos malditos, el de Los Saicos (que ni siquiera se drogaban con alcohol) era más bien un estilo visceral y chonguero: se buscaba agitar y alborotar pero solo para divertirse con el chongo (peruanismo por escándalo, alboroto) creado.

Lo demuestra su tema más emblemático, Demolición.

El estribillo dice «Echemos abajo la estación del tren»: un sinsentido en una Lima que no tenía ni tiene trenes (salvo el único a la sierra y algún otro medio siglo atrás) y menos estaciones de tren. (Después, en una entrevista a Pancho Guevara -el baterista- ya mencionada líneas arriba, leo que se referían a la estación de tren de Matucana, una localidad serrana a 80 kilómetros de Lima.)

Personalmente, sé tanto de música punk como sobre el suelo de Marte.

Mi contacto físico más cercano se remonta a finales de los años ochenta, cuando al final de las noches más largas de los fines de semana de esa época, un par de latinos nos refugiábamos con otros estudiantes en un recinto (hoy convertido en un negocio acogedor) debajo de un puente ferroviario y contiguo -curiosamente- a la estación del tren más cercana a la universidad de Colonia.

Era un lugar al que nadie le apetecía entrar (salvo a esas altas -o bajas- horas de la madrugada) porque cada tanto las paredes y el techo eran remecidos por el paso de algún tren.

El bar solo se podía reconocer como tal porque había alguien que cobraba por las bebidas y música estridente -casi irreconocible- de fondo: el resto de la escenografía (ya no decorado) parecía un bar del viejo oeste abandonado durante años después de una gran y generalizada batalla campal.

Allí nos quedábamos hasta ser expulsados a la exacta hora del final, pero no solo porque no teníamos adónde ir (nuestros cuartos de estudiante nos parecían la peor alternativa cada fin de semana), sino porque al final podíamos tirarnos al piso a morirnos de risa.

Cuando por los parlantes -y siempre puntualmente como en el inicio de un partido de fútbol alemán- empezaba a sonar una horrenda pero comiquísima caricatura de un clásico de la música popular moderna anunciando el cierre del cuchitril.

Me estoy refiriendo a la versión de My way del desaparecido Sid Vicious (nomen ist omen), bajista del grupo Sex Pistols.

(De Vicious -a quien su propia madre le inyectó una sobredosis mortal de heroína la noche que Sid celebraba su salida de la cárcel a sus 21 añitos y de quien se dice que cuando actuaban le desconectaban el parlante de su bajo- habría que recordar lo que dijo una vez de él Lydon, el vocalista del grupo, para ilustrar el carácter de la música punk para los no entendidos como yo: «No era tan malo para canciones con tres acordes.»)

Esa versión sexpistolera de My way y el clásico Demolición de Los Saicos son las dos únicas piezas de este género, tan minimalista como combativo, que puedo (desgraciadamente: porque mucho más me debo perder seguramente) escuchar sin terminar espantado o tapándome los oídos.

.

.HjorgeV 15-02-2011

Página de Renzo Sánchez descubierta al terminar de escribir esta entrada y que recomiendo:

http://renzosanchezcronista.blogspot.com/2009/11/munster-records-publicara-box-set-de.html

13 EXTRAVÍOS (Engendruzcos)

 

1

extraviarse en la noche

perderse

en la propia oscuridad

.

2

devolverle al sol una sonrisa

hacerle creer

que su oficio no es en vano

3

3

respirar como respira un niño

cuando duerme y

despertar liberado de todo pecado

.

4

lanzarse por un puente

al fondo del acantilado,

integrarse al mar como una simple gota más

.

5

el ave que pasa cantando

no reclama

sus derechos de autor

.

6

nos inventamos mal cada día

y sin embargo no hay un solo reclamo

en las oficinas de patentes

.

7

para «triunfar»

somos capaces de pisar

sobre nuestras propias cabezas

.

8

tras el fracaso

la mirada se queda fija

en nuestras herramientas de pisar

.

9

pero el «triunfo» es solo un invento interior

que deja fríos a los perros

y a los extenuados de hambre

.

10

¿habrá una mañana austral

en la que la mente humana se abrirá

a la evidencia terrena?

.

11

monto el caballo que he soñado

y lo hago galopar hasta la extenuación:

No sabe que nunca se quejará

.

12

cada noche que cerramos los ojos

corremos el riesgo

de no volver a nuestros zapatos

.

13

llevamos el pecado a cuestas:

el Gran Vendedor no integró

el perdón automático en su criatura

.

.

HjorgeV 13-02-2011

PARTIDO DEMÓCRATA MUSULMÁN

Al pasar esta tarde por un negocio vi la portada del Kölner Stadt Anzeiger, el diario principal de Colonia:

«Mubarak se queda en el poder»

Uff, pensé. No me lo podía creer.

¿Cuántas veces habían fracasado grandes cambios sociales pacíficos simplemente porque se había cansado la gente y había terminado rindiéndose?

Luego, en el automóvil, escuché la noticia por la radio. Atención, viernes 11 de febrero del 2011.

Fecha histórica. Ha caído un Faraón.

Mubarak (muy bien arropado, ver más abajo) ha sido derrocado pacíficamente.

En solo 18 días los egipcios han conseguido lo inimaginable durante décadas.


 

Pero, ojo, también gracias a Trinador.

Una criatura que no ha cumplido siquiera los 5 años de existencia y ya puede con regímenes de 30 años de antigüedad.

Es su segundo «golpe pacífico de Estado».

¿Seguirán más?

Trinador, también conocido como Tuiter, ya había mostrado su poder en junio del 2009 cuando el gobierno de EEUU le había solicitado retrasar cierto corte del servicio por mantenimiento para no perjudicar a la oposición iraní.

Esto dijo el New York Times entonces:

«The request, made to a Twitter co-founder, Jack Dorsey, is yet another new-media milestone: the recognition by the United States government that an Internet blogging service that did not exist four years ago has the potential to change history in an ancient Islamic country.»

Sí, el gobierno de EEUU tuvo que reconocer que una herramienta de la Red que no existía cuatro años atrás (errata: en verdad solo tres porque fue lanzado en julio del 2006) ahora tenía el potencial para cambiar la historia en un país de tradición islámica.

Pero no nos engañemos (del todo), porque las imágenes que nos llegan de Egipto hablan por sí solas:

Son hombres casi todos los manifestantes.

Aunque también hay grupos aislados de mujeres.

El salto, obviamente, no será tan «revolucionario» como muchos -especialmente Occidente- desearían.

Pero es un gran paso adelante.

Por otra parte, el hecho de que sean los militares quienes han asumido el poder es más o menos sintomático de que mucho no podrá cambiar: pues se sigue considerando a los pueblos árabes como adolescentes incapaces de gobernarse por sí mismos.

Lo que sí hay que alabar es que esos mismos militares decidieron no agredir a las masas de su país. ¡Qué enseñanza para los militares del resto del mundo!

(El número de muertos se desconoce, pero se ha llegado a hablar de más de 300. Ya existe toda una entrada de la Wikipedia sobre la también llamada Revolución de los Jóvenes.)

Por suerte, a pesar del repetido anuncio de Mubarak de que no abandonaría el poder, las masas egipcias no quisieron rendirse.

Y allí también está la diferencia con otros países que podrían (o tendrían) que seguir su ejemplo.

¿Qué más daba permanecer en la calle comiendo lo indispensable (o sea, lo de siempre) y descuidando el trabajo que no se tenía o era precario?

Tampoco nos engañemos respecto a la corrupción.

Porque un gobierno puede ser corrupto y promover la corrupción, pero una corrupción generalizada es cosa de todos. Por lo tanto abandonarla también es cosa de todos: no basta con creer que va a desaparecer porque se ha ido el faraón.

De todas maneras, es otro hito fantástico de esta humanidad que cojea de diversas maneras.

Desde Berlín 1989 y la caída del imperio soviético en una especie de desmoronamiento pacífico, no ocurría algo así en el mundo.

Falta ahora ver qué sucederá en la región, y eso, al margen del efecto de contagio que se podría dar.

Porque nadie menos que los mejores aliados de Occidente en la región -Israel y Egipto- son (este último por lo menos hasta hoy) también los «carceleros» del pueblo palestino.

Ningún país ha recibido más ayuda de EEUU que Israel y Egipto.

Y la mayor parte de esa «ayuda» era/es militar, con lo cual era/es también un regalo a la industria armamentística usamericana.

El gobierno de Mubarak tenía que cumplir tres tareas a cambio de esa ayuda: colaborar con la seguridad de Israel, asegurar el paso del petróleo por el canal de Suez y controlar al Islamismo fanático y extremista.

Todos, intereses legítimos.

Pero Occidente e Israel se servían de instrumentos ilegítimos para conseguirlos.

Y la forma en que se ha retirado el clan Mubarak lo demuestra.

Se dice que su fortuna acumulada sería de por lo menos 40 millardos (miles de millones) de dólares.

Repartido en bancos de Alemania, Inglaterra, EEUU y, principalmente, en Suiza.

Sí, Occidente se sigue ensuciando las manos.

Solo que ahora tendrá que bailar para acomodarse a los nuevos tiempos.

¿Qué pasará con Palestina?, es una de las primeras grandes preguntas.

Solo hay dos opciones.

Reconocer un Estado palestino propio o esperar a que el número de árabes sea mayor que el de los judíos en Israel.

Y no falta mucho para eso.

Ya lo dijo el mismo Olmert hace tres años, en el 2008:

«Una minoría de judíos dominando a una mayoría palestina, sería como el régimen surafricano. El mundo no lo toleraría.»

Por otra parte.

Occidente le teme al Islam. Se dice.

¿Es cierto?

¿O no es más bien una propaganda occidental que tuvo su éxtasis con el 11-S y que desde entonces se ha venido difundiendo y que ha servido, entre otras cosas, para poder justificar las invasiones y las guerras de Irak y Afganistán entre otros crímenes de lesa humanidad?

Lo curioso es que los islamistas prácticamente no han desempeñado ningún papel en estas ciberrevoluciones tunecina y egipcia.

Sin embargo, ¿por qué no tendría que tener la transición democrática del mundo árabe también cierto carácter religioso?

Su propio carácter.

Le guste al resto del mundo o no.

Como ya lo recordó el periodista francés Edwy Plenel:

«A comienzos de los años 1980. ¿había que desear la represión del sindicato Solidaridad en Polonia porque grandes ceremonias católicas se celebraban bajo su égida en los astilleros de Gdansk?»

¿Por qué, si existen Partidos Demócrata Cristianos en diversas partes del mundo, no podría existir también un Partido Demócrata Musulmán?

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HjorgeV 11-02-2011

THE HYSTERIA BOYS: «TWIST AND SHOUT» (1964)

Tema compuesto en 1961 por Phil Medley y Bert Russell para el grupo vocal Top Notes -y que grabaron sin mayor éxito-, Twist and shout fue retomado al año siguiente por The Isley Brothers.

Cuadraba bien en el estilo de «llamada-respuesta» que habían utilizado en Shout, el tema que acababa de hacerlos famosos.

(Originarios de Cincinnati, The Isley Brothers -hermanos de verdad, de apellido Isley y un caso aparte en la historia de la música-, habían comenzado en 1954 formando un cuarteto de gospel. No han parado desde entonces, salvo por una interrupción inicial de un año por la muerte de uno de los hermanos en un accidente de bicicleta. El grupo, aún en pie, ostenta el récord de ser el más activo en la historia del rock.)

Sin embargo fueron unos melenudos de Liverpool quienes le sacaron mayor provecho a esta canción y que incluyeron en su primer álbum Please please me (1963), en una época en la que no todo lo que cantaban eran composiciones suyas.


 

La sesión de grabación, hecha en los estudios de EMI en Londres, fue curiosa: diez canciones grabadas en solo diez horas

Algo totalmente increíble hoy, especialmente en esta era de grandes avances tecnológicos en la que una grabación de ese tipo se asemejaría mucho al trabajo de un equipo de cirujanos.

Pero eso tenía su explicación.

Porque el grupo británico llevaba -desde su formación en 1960- tres años fogueándose de veras (y tres años de ninguneo también) en los clubes de Liverpool y en la teutona Hamburgo. (Esto último, algo que las nuevas generaciones de alemanes apenas se lo pueden creer.)

Tres duros años cortando caña, que les permitieron a The Beatles asumir la grabación como una actuación, un ensayo, más. De allí su concisión.

El mito ya había nacido y empezaba a cundir: a punta de sudor y de trabajo constante.

Se dice que en esa grabación histórica y debut de The Beatles, Twist and shout fue dejada precavidamente para el final con el fin de evitar que John Lennon (quien se desgañita literalmente cantando las notas más altas y estaba acatarrado en ese preciso momento) no terminara sin voz.

Lo cual sucedió de todas maneras antes de finalizar la segunda grabación de la canción, por lo que el productor George Martin tomó simplemente la primera para el disco.

(Cada uno de los integrantes cobró ¡2 libras esterlinas y media por hora de grabación!, de acuerdo a la tarifa de la Unión de Músicos. En el Barcelona quizás les hubieran pagado menos.)

CUATRO PÁJAROS DE CINCO TIROS

Aunque la versión de The Islay Brothers (con mucho más swing y un mejor vocalista principal) había llegado a estar entre las 20 primeras de su país, los Melenudos de Liverpool sobrepasaron todos los pronósticos con su encanto:

Puesto Nº2 del Billboard (la lista, por antonomasia, de EEUU), el 4 de abril de 1964.

Es decir, más de un año después de haber salido el álbum y en una semana en la que ocuparon también el quinto puesto con Please please me.

Y el cuarto, con I want to hold your hand.

Y el tercero, con She loves you. (En el video en una actuación supuestamente para la televisión alemana: aprecien la frialdad del público comparada con las actuaciones del grupo en Inglaterra o EEUU. Pero lo que habla el presentador no es alemán. ¿Sueco acaso?).

Ah, sí: y el Nº1 también, con Can’t buy me love.

¡Los cinco primeros puestos en una sola semana!

¿Quién lo hace hoy?

(Can’t buy me love es el tema del que se han quedado prendados mis chicos de seis y nueve años escuchándolo en nuestra camioneta, como si estuviéramos en la década de los sesenta. ¿Pasamos por un túnel del tiempo y no me di cuenta? Y eso, sin saber ni haber escuchado nunca nada antes del grupo. Ya se lo saben por partes en inglés.) (Bueno, también me han pedido escucharlo más de cuchucientasmil veces.)

(El listado del Billboard de esa semana de abril de 1964 lo pueden ver pulsando aquí.)

(Seguían en esa misma lista, nada menos que la versión de Suspicion de Terry Stafford -un tema de los 25 que Doc Pomus y Mort Shuman escribieron para Elvis Presley y que este ya había incluido en su álbum Pot Luck with Elvis de 1964– y el histórico Hello, Dolly!, tema del musical de Jerry Herman del mismo nombre, en la versión de Louis Armstrong.)

Existen varias grabaciones de los Melenudos de Twist and shout (‘retuércete y grita’ sería una posible traducción: la locura que desató el twist como baile a comienzos de los sesenta merece líneas aparte) y se pueden encontrar muchas de ellas en la Red.

(Aquí una bastante formalita.)

Pero esta de Nueva York, 1965, es especialmente ilustrativa del complejo significado del grupo de Liverpool en la historia de la música popular y su papel en nuestra relativamente reciente historia de cambios sociales sobre el planeta.

(Las revoluciones árabes actuales, terminen o no traduciéndose en un verdadero avance social, no parecen tener una música que las acompañe. Tal vez debido al ‘desfase’ evidente -respecto al gusto de Occidente- que eso podría significar si eligieran géneros populares árabes pero desconocidos para el resto del mundo que sigue sus pacíficas revueltas y espera con ansiedad un venturoso resultado.)

Hoy que se cumplen exactos 50 años de la primera actuación de The Beatles, alguien tendría que estudiar alguna vez, en qué medida el canto desgarrado -pero no lastimero- de temas como este, influyeron en toda una generación mundial ansiosa de cambios, de soltarse el cabello (las ataduras morales) y de moverse libremente al ritmo de la música (gran revolución estética y moral de entonces aunque ahora no lo podamos imaginar).

Y de salir a gritarle al mundo su mero deseo de vivir.

Acaso los Beatles, quizás, simplemente, tendrían que haberse llamado The Hysteria Boys.

Un observador extraterrestre bien podría decir que cantaban drogas para que entraban por los oídos de sus espectadores.

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HjorgeV 09-02-2011

BERTOLUCCI, SCHNEIDER, BRANDO: «ULTIMO TANGO A PARIGI»

Venía de una familia con ancestros alemanes de apellido Brandau y había ganado un Óscar poco menos de veinte años atrás.

Acababa de rodar El padrino (1972) y llevaba años sin levantar cabeza como actor de éxito. Tenía fama de exigente y conflictivo.

En 1968, Alberto Grimaldi, poco más tarde exitoso productor de Fellini y Pasolini, le había ofrecido participar en Queimada, una coproducción ítalo-francesa estrenada en 1970.

Su nombre real parecía su alias artístico.

Se llamaba Marlon Brando (Omaha, 1924- Los Ángeles, 2004) y abandonó el rodaje de Queimada en la selva de Colombia (por los bichos, el calor, alimentos descompuestos, problemas estomacales y bandidos) hasta que no se encontrara otro lugar más aceptable para él.

La producción se trasladó entonces a Marruecos. La película se pudo terminar pero Brando se quedó con una demanda por daños y perjuicios presentada por Grimaldi, más la orden de congelación de sus bienes dictada por un juez.

Así es que en 1971 se encontraba en ciertos (grandes, en realidad) apuros económicos.

El gran éxito de El Padrino, película con la que ganaría un Óscar al mejor actor (y que se negó a recibir) y estrenada en marzo del 72, era algo que todavía estaba escrito en algún lugar del cielo.

El padrino se iba a encargar de rehabilitar a Brando en el mundo del séptimo arte, pero él había renunciado a participar de los posibles futuros beneficios del film, a cambio de una paga inmediata que ya se había consumido.

Brando se encontraba, así, en un bajón de su carrera: su estrella había declinado y ya no era más el joven atractivo y atlético.

Seguía siendo, eso sí, un magnífico actor.

Pronto cumpliría 48 años, tenía problemas de sobrepeso y el cabello ya solo le cubría la parte posterior de su cabeza.

Maria Schneider, por su parte, había nacido como hija de Daniel Gélin -un actor francés casi tan famoso como Yves Montand en su país y con más de 150 películas en su haber- y de Marie Christine Schneider, modelo francesa de origen rumano.

Gélin formaba en ese momento la pareja ideal del cince francés con su esposa, la actriz Danièle Delorme (Levallois-Perret, 1926), y nunca llegó a reconocer a Maria como su hija.

(Al respecto, Maria dijo una vez: «Estoy cansada de ser presentada como su hija. Él nunca me reconoció. Lo he visto tres veces en mi vida. Ser una hija ilegítima me preocupaba de joven. Hoy eso ha prescrito.»)

Tenía 19 años cuando se presentó a la selección actoral para una película de Bernardo Bertolucci, quien acababa de ganar un Óscar por su adaptación de la novela El conformista(1970)de Alberto Moravia.

Se había criado hasta los 15 con su madre, cerca de la frontera con Alemania.

Entonces había dejado la escuela y se había ido a París a probar fortuna en la profesión de su padre.

Tenía que saber quién era Bertolucci y quién Brando.

En ese momento llevaba más de tres años moviéndose por París sin rumbo ni metas fijas y ya había participado como actriz secundaria en tres películas.

El argumento que se le proponía era relativamente simple y esquemático: las vida sde un hombre maduro y la de una jovencita se cruzan mientras buscan un departamento en París.

En la película, Brando corporiza a Paul, un usamericano de 45 años, cuya esposa francesa acaba de suicidarse y busca olvidar y rehacer su vida.

Maria Schneider es Jeanne, una joven aspirante a actriz de 20 años, hija de un coronel, de novia con un joven cineasta y sin rumbo fijo en la vida.

Paul y Jeanne coinciden en la inspección del departamento por alquilar.

Sin mediar presentación ni haber hablado apenas, terminan copulando con desesperación en la vivienda vacía.

Luego abandonan en silencio el lugar.

Al día siguiente ambos vuelven y se prometen no contarse nada de sus vidas ni decirse sus nombres. Solo reunirse allí para intercambiar sexo.

Los encuentros continúan. Paul alquila finalmente el inmueble. Y no cuento más.

Bertolucci le había mostrado su guión al productor Alberto Grimaldi y al ver su interés, le había propuesto inmediatamente la misma pareja de su anterior película: Dominique Sanda y Jean-Louis Trintignant.

Sin embargo, Sanda se había quedado embarazada.

Y a Jean-Louis Trintignant no le interesaba en absoluto desnudarse en la pantalla.

El siguiente candidato era Jean-Paul Belmondo.

Este se negó siquiera a reunirse con el cineasta italiano, respondiéndole que no se prestaba para «pornos».

Alain Delon, el siguiente candidato, mostró inmediato interés, pero puso como condición ser también el productor de la película.

Hasta que alguien trajo a colación el nombre de Brando.

Grimaldi, el productor, ya lo conocía: del drama colonial Queimada que el actor había estado a punto de sabotear.

En esos momentos, Brando estaba terminando de construir su casa en su isla de Tahití y afrontaba, además, pagos por pensiones alimenticias. (Tuvo nueve hijos en total.)

Grimaldi decidió arriesgarse.

Y le ofreció retirar la demanda.

Además de un pago inmediato de 250.000 dólares y una participación del 10% en las futuras ganancias del filme a cambio de aceptar el rol principal en el Ultimo tango a Parigi (título original, en italiano: se lee casi como en castellano salvo por la g final).

Entonces Bertolucci –a la sazón recién ‘inaugurado’ treintañero y Brando -veinte años mayor y una estrella en aparente declive- deciden encontrarse por primera vez en París.

Si Brando sabía o no que había sido ídolo de Bertolucci desde que este era un niño es algo que solo podemos sospechar.

Bertolucci le expuso su idea y le proyectó su película galardonada, El conformista.

Brando aceptó sin siquiera leer el guión e invitó al director italiano a pasar una temporada en Los Ángeles, para conocerse mejor.

Fecha: noviembre de 1971.

Tres meses antes del inicio del rodaje, cuatro meses antes del estreno de El padrino. Digamos que Brando se hallaba a mitad del camino hacia la gloria y nadie lo sabía aún.

El joven Bertolucci tenía en mente algo más complejo que una simple filmación con un guión estático: sabía de la capacidad intuitiva de Brando. Deseaba exprimirla.

La estancia de dos semanas se convirtió en una especie de sesión psicoanalítica en la que Bertolucci indagó y buceó en la biografía y la sexualidad de Brando, consiguiendo una idea bastante clara sobre su niñez, sus padres y sus inclinaciones sexuales.

Se entendieron.

(A Brando le gustaba prepararse para conocer mejor a su personaje. Para su primera película, The Men, una historia de veteranos de guerra, se había pasado un mes en un hospital militar.)

El productor Grimaldi, por su parte, había empezado a tener problemas con los posibles financiadores del proyecto.

La MGM había rechazado la oferta por el arriesgado contenido sexual.

La Paramount, que había financiado Queimada, no quería volver a quemarse los dedos con Brando.

United Artists aceptó finalmente poner 800.000 dólares sobre la mesa. (El costo final fue de 1,4 millones.)

Bertolucci pudo empezar, así, con el casting.

Necesitaba una joven de un tipo especial que tendría que desnudarse sin inhibiciones. (Algo nada difícil en la Francia de entonces, debo imaginarme.)

Hizo desfilar a un centenar de aspirantes.

Hasta que se presentó Maria.

Bertolucci se quedó inmediatamente fascinado por su naturalidad, juicio que ninguno de sus colaboradores compartió.

Al contrario, se quedaron admirados y decepcionados por -para su modo de ver las cosas- tan extravagante selección.

Para Bertolucci, la joven tenía mucho de «salvaje y tímida» a la vez.

El rodaje se realizó entre febrero y abril de 1972 y se hizo en francés.

Brando hizo su parte en inglés, salvo un diálogo (con Marcel) en francés.

(La película fue presentada en el ámbito anglosajón en la versión original pero subtitulada.)

Existen varias versiones sobre los detalles del rodaje.

Brando era un sindicalista convencido, de tal manera que trabajar sábados y domingos y más allá de las seis de la tarde, era algo que estaba fuera de toda discusión para él.

Todos los demás, incluida la joven actriz, tenían que trabajar hasta 14 horas diarias, a veces hasta la medianoche.

A la Schneider se le vio llorar más de una vez, rendida de agotamiento.

La leyenda dice que al comienzo del rodaje y para conocerse mejor, Brando la invitó a un bistró (bistro o bistrot en francés). Estuvieron mirándose a los ojos durante media hora. Sin hablar.

Ninguno hablaba la lengua del otro, hay que suponer.

Si los dos (treinta años de diferencia en las edades) llegaron a tener un romance es algo incierto.

Según Bertolucci, Brando sufrió una fijación freudiana. Pero Maria Schneider lo negó. Llegó a afirmar que el actor pretendía ser su guía pero ella lo hacía reír.

Curiosamente, conocido por sus poses y barrabasadas en otras producciones, Brando se mostró muy colaborativo con Bertolucci y con toda la producción.

El parmesano era el primero que le estaba permitiendo interpretar más o menos libre e intuitivamente su papel, algo en lo que justamente había tenido problemas con los otros directores.

Durante la filmación, Brando y Bertolucci se reunían a diario a solas para discutir los avances, los resultados y las posibles alteraciones del guión, dejando fuera a todos los demás miembros del equipo.

(Otro detalle curioso: Bertolucci insistió a rajatabla que los dos personajes tenían que ser presentados desnudos. Era una cuestión de prinicipios para él: sin esos desnudos la película sería pornografía, porque «lo realmente pornográfico era la hipocresía». Brando aceptó, cómo no. Pero consiguió un par de meses de prórroga para poder bajar de peso y filmar esas escenas.)

La película pasó a la historia especialmente por su aspecto erótico o sexual. Todo un escándalo para la época, acaso especialmente por la escena en la que Paul fuerza al sexo anal a Jeanne sirviéndose del paquete de mantequilla más famoso de la historia. No solo del cine.

Maria Schneider llegó a afirmar después que la escena de sodomía fue una idea de Brando, que no estaba en el guión original y que sus lágrimas son/fueron reales.

(No fue una violación consumada: por lo menos la escena en la que él está encima de ella unidos por la mantequilla, por así decirlo, no es un coito real. No lo puede ser por la posición en la que se mantiene el pantalón de él. Salvo que le hubieran construido uno especial a Brando con una abertura también especial delante. Algo que no encajaría con la versión de Schneider ni con las recientes declaraciones de Bertolucci:«Su muerte ha llegado demasiado pronto, antes de que pudiera volver a abrazarla, y al menos por una vez pedirle perdón.») (¿Se pide perdón por una escena planeada y anunciada?)

(En otra escena, Jeanne corre a buscar a Paul para decirle que es el hombre de su vida luego de abandonar la sesión de prueba del traje que planeaba usar en la boda con su novio oficial. Paul reacciona pidiéndole que se corte las uñas y luego le pide que lo sodomice ‘dedalmente’ o digitalmente. Se dice también que se censuraron 8 segundos, para encubrir un orgasmo de la actriz.)

A mi entender, Bertolucci se valió de varias formas de ambivalencia para crear una atmósfera creíble desde el punto de visto ‘hipócrita’ y aumentar el efecto psicológico y emocional del film.

Digamos que les restregó la mantequilla (manchada) de su hipocresía en el rostro a los pacatos.

Porque los verdaderos temas de la película eran, son otros.

Los problemas de identidad y de comunicación de la sociedad moderna.

El dolor existencial de seres condenados a ser solo sombras de sí mismos con deseos y sueños aniquilados por los prejuicios ajenos y que les han sido implantados por la educación de una sociedad pacata y puritana.

La hipocresía de las instituciones religiosas y la alta contradicción entre las doctrinas religiosas y las conductas reales de sus miembros y representantes. (Hola, Ratzi.)

El hecho de que todo eso solo puede conducir a producir mentes torturadas y no libres, incapaces de poder discernir entre las experiencias liberadoras y el mal.

En muchos países fue prohibida, incluso en el país de donde provenía el autor de la genial banda sonora de la película, Leandro Gato Barbieri (Rosario, 1932), por la que ganó un Grammy.

En España se organizaban excursiones de fin de semana en bus para poder verla en Francia, al otro lado de la frontera.

En Italia, luego de largos juicios, se decidió su destrucción.

Maria Schneider se quedó marcada para siempre por su actuación en El último tango en París: una historia de amor y odio consigo misma, la actriz reducida a su papel como  amante de Brando. La chica de la mantequilla.

Aunque trabajó en un total de más de 100 películas, no volvió a ser reconocida por su trabajo.

En 1979 abandonó el rodaje de Calígula para internarse en un hospital psiquiátrico, tal vez asqueada.

¿Tenía Bertolucci todo planeado -respecto a la sodomía- y buscó el perfil de la actriz de acuerdo a eso?

Aunque Maria Schneider, fallecida el 3 de febrero recién pasado, le agradeció alguna vez por haberle permitido entrar a la historia del cine, en una de sus últimas entrevistas repitió su afirmación sobre la escena de la mantequilla:

«Fue una idea de Brando. Bertolucci me dijo lo que tenía que hacer momentos antes. Me engañaron. Casi me violaron. Esa escena no estaba prevista. Las lágrimas que se ven en la película son verdaderas.»

Había abandonado varias veces su carrera de actriz para entregarse a la heroína, a la cocaína, a las depresiones causadas por las drogas (o por la ausencia de ellas), o a su otra pasión: la música. Acaso permanentemente atormentada por no haber denunciado su cuasi violación para no chocar con dos dioses cinematográficos y la posibilidad de ser famosa.

El último tango en París fue su primera gran oportunidad.

Pero también la última.

La película debe su nombre a una escena memorable.

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HjorgeV 07-02-2011

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Fuentes:

http://www.talcualdigital.com/Protagonistas/Viewer.aspx?id=47722

http://en.wikipedia.org/wiki/Daniel_G%C3%A9lin

http://de.wikipedia.org/wiki/Der_letzte_Tango_in_Paris

http://es.wikipedia.org/wiki/El_%C3%BAltimo_tango_en_Par%C3%ADs

http://fr.wikipedia.org/wiki/Maria_Schneider_%28actrice%29

HAIKUS Y EXTRAVÍOS (10 Engendrucos)

.

 

1

.

dejar de soportarme por

un momento

prestarme por un instante

a un breve intercambio

con mi muerte futura

.

2

.

poder retener un instante

como se contiene la respiración.

poder alejar un pensamiento oscuro

como quien estornuda

lejos

.

3

.

el sol,

harto de tanta admiración,

decide ocultarse

.

4

.

volverán las nubes,

la luna,

un llanto inesperado

.

5

.

para que sus noches

dejen de ser promisorias palomas

mensajeras que luego olvida

al despertar

piensa en saltar al acantilado

.

6

.

un paso,

luego arrastro mi pierna herida,

otro paso

y comprendo la magnitud

de lo que falla en el universo

.

7

.

una hormiga me enseña

cómo poner una pata detrás

de la otra:

la observo muerto de envidia.

cuando me haya curado

¿volveré a concentrarme en

las cosas menores?

.

8

.

un pensamiento turbio,

un miedo:

de eso no habla nunca un perro

.

9

.

para poder vivir

nos hemos inventado un mundo

tan frágil como nuestra imaginación

 

.

10

.

las cosas que tocamos

dejando nuestras huellas

son las pruebas del delito.

pero también la prueba

de que el delito nos tocó

.

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HjorgeV 05-02-2011